El blog de Carlos Corral

EL SALVADOR: por la fe y la justicia, seis jesuitas asesinados (16 noviembre 1989) [BLOG 169]

01.12.09 | 08:00. Archivado en Derecho internacional eclesiástico
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En homenaje póstumo, el presidente de la República de El Salvador, Mauricio Funes, otorgó a los seis sacerdotes jesuitas mártires la “Orden José Matías Delgado” en el grado de Gran Cruz Placa de Oro —el mayor reconocimiento que concede el país— el 18 nov.2009, explicando que el acto “significa (…) retirar un velo espeso de oscuridad y mentiras para dejar entrar la luz de la justicia y la verdad”.

I.- El reconocimiento del gobierno salvadoreño a los seis jesuitas asesinados

- Dicho acto tuvo lugar en la Casa Presidencial, durante el cual las medallas fueron entregadas a familiares, amigos o compañeros jesuitas de cada uno de los sacerdotes. Así, en representación de Ignacio Ellacuría recibió el reconocimiento Juan Antonio Ellacuría, hermano del ex rector; por Ignacio Martín-Baró, el P. Mauricio Gaborit, jefe del Departamento de Psicología de la UCA; por Segundo Montes, su hermana Catalina Montes; por Joaquín López y López, el hermano Melvin Otero, director de Fe y Alegría; por Amando López, el P. Jon Sobrino, director del Centro Monseñor Romero; y por Juan Ramón Moreno, el provincial de la Compañía de Jesús en Centroamérica, P. Jesús Sariego.

- Allí, durante el acto, el rector de la Universidad, P. José María Tojeira, destacó que “es la primera vez que un Gobierno de nuestro país reconoce pública y oficialmente el valor, la dignidad y los servicios que este grupo de académicos y hombres de fe prestaron a El Salvador”. Y recordó que los mártires fueron “hombres generosos que en épocas trágicas de convulsión social pusieron su recio pensamiento y su generosidad al servicio de la paz con justicia en nuestras tierras”.

II.- La conmemoración solemne de los seis jesuitas por la Universidad Pontificia Comillas

- Por su parte, la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, conmemorando el XX aniversario del asesinato de los 6 jesuitas de la ‘Universidad Centroamericana José Simeón Cañas’ (=UCA), celebró una misa solemne (unos cincuenta concelebrantes y más de 500 asistentes), el 16 de noviembre de 2009. Fue presidida por el Provincial de Castilla, Juan Antonio Guerrero.

- El sentido de “fe y Justicia” en la vida y asesinato de los seis jesuitas.

Fue este explicitado por el P. Provincial en la homilía -que en cursiva reproducimos a continuación casi entera-.

“1.- Hoy celebramos en la liturgia de la Compañía el martirio de los jesuitas que murieron mártires por su fe defendiendo a los indígenas en las reducciones del Paraguay Roque González (paraguayo), Alfonso Rodríguez (zamorano) 15 de Nov de 1628 y, dos días después en otra reducción, Juan del Castillo (de Belmonte, Cuenca). En la misma fecha, algo más de tres siglos y medio después, otros compañeros fueron asesinados, también por su fe, defendiendo a las mayorías sufrientes y oprimidas de El Salvador, junto a ellos también dos mujeres salvadoreñas, ELBA y CELINa, que colaboraban en las tareas de la casa.

Decía el Obispo CASALDÁLIGa que una Iglesia que no recuerda a sus mártires no merece vivir […] Nosotros hoy queremos recordar a estos compañeros jesuitas y a sus dos colaboradoras que entregaron su vida por la fe y la justicia en un contexto difícil y arriesgado. Queremos recoger lo que sigue vivo de ellos. Queremos recordarles y aprender de ellos, tomar ánimo en nuestro camino de fe.

“2.- No murieron casualmente, fueron matados, asesinados.
Sabían bien lo que les podía pasar, sabían que les podía pasar “cualquier cosa en cualquier momento” y, aunque no lo buscaron temerariamente, tampoco lo rehuyeron. […] Sabían también por qué lo hacían. No murieron por la teología de la liberación, como se ha escrito, no murieron por unas ideas, murieron por su fe en Cristo y por sus implicaciones prácticas, murieron por la esperanza en el Reino de Dios al que entregaron sus vidas.

Los españoles llegaron a Centroamérica aún siendo novicios, llenos de ilusión, probablemente devoción, y también asombro, queriendo seguir a Cristo y compartir su vida. Llegaron entre los años 49 y 60 del siglo pasado. Estos buenos hijos de S. Ignacio aprendieron desde el comienzo que las experiencias espirituales y los dones de Dios eran para caminar con la Iglesia y para servir y ayudar a los otros, cuyas necesidades son más importantes que los propios deseos. […]. En 1968 la Iglesia latinoamericana se reúne en Medellín y levanta acta de la realidad de pobreza y opresión de las mayorías en países que se consideran católicos. Ellos caminaron con la Iglesia. A finales de los 60, después de Medellín, en la provincia Centroamericana se hablaba de conversión personal, de conversión de la provincia y de sus instituciones al Evangelio. Hacían ejercicios espirituales buscando esa conversión, buscando que su fe se convirtiera en vida para las mayorías oprimidas e injusticiadas”.

“3.- Hoy con los ánimos más calmados, con más objetividad y después de muchas investigaciones de muchos organismos internacionales sabemos que no los mataron porque estaban con la guerrilla ni porque eran los intelectuales de la guerrilla. Sabemos que eran los que defendían la negociación para alcanzar la paz en un país en guerra civil. Era su modo de ser fiel a una vocación que según los documentos fundacionales busca “reconciliar a los desavenidos”. Esto les trajo críticas, incomprensiones y amenazas de los dos bandos. Sabemos que quienes acabaron con ellos cumplían órdenes militares, probablemente un crimen de Estado. Les tocó vivir en un país en guerra civil con muchos intereses en juego y no faltaban etiquetas para desacreditar. Sabemos, a pesar de lo que se dijo, que no eran comunistas o marxistas”.

- “En el Salvador hay una escuela zubiriana de filosofía, cuya alma fue ELLACURÍA. Nacho MARTÍN BARÓ era Psicólogo Social, formado en USA, y aunque investigó la psicología de la guerra y de las víctimas de ella, esto tiene poco de marxismo también. Su muerte no fue inútil. Dos años después de los asesinatos se firmaba la paz en el país y se hizo patente que ese era el camino. Reciente el mismo Estado les ha hecho honores y les ha otorgado condecoraciones”.

“4.- Entregaron sus vidas por la fe y la justicia, por una fe en Cristo y su Evangelio que tiene consecuencias en la vida.
Diez días antes de su muerte, el 6 de noviembre, ELLACURÍA había recibido en la alcaldía de Barcelona el premio Comín que se le concedió a la UCA. En su discurso dijo: “Fe y justicia no son para nosotros dos realidades autónomas sino dos realidades mutuamente referidas [...] pensamos que muchas predicaciones y realizaciones de la fe han sido nefastas cuando se han hecho de espaldas a la justicia y a las mayorías populares oprimidas y empobrecidas. Pensamos también que muchas predicaciones y realizaciones de la justicia han sido también nefastas cuando se han hecho más de cara a la toma del poder que al beneficio de las mayorías populares y a los valores fundamentales del Reino de Dios, predicado por Jesús”.

- “Entregaron sus vidas como profesores de universidad, de manera universitaria. Y para nosotros hoy aquí está lleno de sentido recordarles como testigos de un modo de comprometerse con la fe y la justicia desde la Universidad. Hicieron de la Universidad un lugar de mejora de la sociedad y de compromiso con la construcción de un orden más cristiano, más humano y más justo. Para ello, decían, ‘la universidad debe repensarse desde y para la realidad concreta’. Comprendían la Universidad como ‘una fuerza social que usa como instrumento el saber”. La universidad tenía que apoyar al pueblo, pero universitariamente, ni tomando las armas ni apoyando a los de un bando, sino conociendo la realidad y haciendo estudios de cómo mejorarla a favor del pueblo’. Para ellos ser universitarios fue su modo de ser cristianos. Decían que “educamos en la fe universitariamente”.

- “El Evangelio, la buena noticia de Cristo es para hacerse carne concreta en un contexto dado
. Lo más perfecto no son los ideales perfectos, sino lo que de ellos puede hacerse carne en la realidad concreta. Y esto a veces sucede en medio del conflicto, así sucedió al Señor que seguimos, que atrajo el odio del mundo. El Evangelio ha de aterrizar siempre en el momento y en el contexto histórico que nos toca vivir. Tenemos que hacernos cargo de la realidad que nos toca vivir y cargar con ella, como diría ELLACURÍA. Acoger la realidad que nos toca vivir y empujarla en la dirección del Reino de Dios, en la dirección del Evangelio”.

Concluimos, uniéndonos, por nuestra parte, a los obispos de Estados Unidos que, por la suya, se habían unido a los legisladores del país en conmemorar el veinte aniversario del asesinato de los seis jesuitas en El Salvador. En su nombre, el obispo-presidente de la Comisión Episcopal de Justicia Internacional, Howard Hubbard de Albany, Nueva York, escribía a los miembros del Congreso: "Aprobando esta resolución por consenso unánime", el Congreso ha "reconocido el importante trabajo educativo de las comunidades religiosas e instituciones católicas como la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas en El Salvador, así como de los 28 centros universitarios y universidades jesuitas en Estados Unidos".

Referencia bibliográfica: www.jesuitas.es; http://www.jesuitascam.org/doc/Funes.Discurso.doc ; http://www.jesuitascam.org/doc/P.Tojeria.Discurso.doc.

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por I.n. 03.12.09 | 11:17

    La Universidad de Comillas ha querido recordar con respeto cariño y gratitud a los seis jesuitas martires por la Fe y la Justicia, en El Salvador.Es un homenaje póstumo lleno de significa, queremos recoger lo que sigue vivo de ellos, sin olvidar a Rutilio, M. Rome, Elba, Celina y las inumerables listas de desaparecidos torturados y masacrad de una guerra deshumanizadora. muy importante me parece destacar que a partir de esta situacin, El Salvador empezó a cambiar.

  • Comentario por Juan Manuel Villanueva 02.12.09 | 18:52

    Sólo quiero recordar la inolvidalbe frase de Tertuliano:
    La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos.
    Que la Iglesia sería perseguida ya lo anunció Cristo. El problema que tenemos en la actualidad es que quienes se llaman -mejor, nos llamamos- cristianos, no llevamos una vida de auténticos cristianos marcados por el amor. Si viviéramos como ordenó el Maestro, otro gallo nos cantaría.
    JUMAVI

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