ISLAM Y DEMOCRACIA [BLOG.167]
17.11.09 @ 08:52:02. Archivado en Derecho internacional eclesiástico
El “Partido Renacimiento y Unión de España” (RPUNE) —primera formación islámica con vocación de implantarse en toda España, promovida por Mustafá Bakkach, [tesorero del Consejo islámico de España, profesor de lengua árabe en Granada, marroquí afincado en España y hombre próximo a Rabat— se está organizando a contrarreloj con el objetivo de lograr representación en municipios claves tras las elecciones de 2011. Y aspira —tal como continúa informando ABC 10-11-9—a recoger apoyos no sólo entre unos 1.300.000 musulmanes residentes en España, sino también entre el conjunto de inmigrantes que se sientan desamparados. Esto pone sobre el tapete uno de los temas políticos más acuciantes hoy día: el de las relaciones entre Islam y democracia, o, mejor, la posible vía a la democratización de los Países de mayoría islámica. Por ello, resulta enormemente oportuno exponer sintéticamente el tema “Islam y Democracia”, siguiendo a Giovanni Sale, S.J. [1].
- [Una realidad concreta: nada menos que 46 Estados islámicos —cuyos Jefes de Estado son musulmanes— integran la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), que es una organización interestatal clásica y cuyas Conferencias-Cumbres vienen marcadas por la abrumadora influencia de Arabia Saudí (2). Tan sólo en dos de ellos se da democracia: Líbano y Turquía —pero no se olvide que Turquía es miembro de la OCI, correspondiéndole su presidencia en la persona de Ekmelodu Ishanosanogli desde 2005(3) y, aunque bajo el aspecto jurídico constitucional es un Estado laico, bajo el aspecto sociológico, es un Estado musulmán. Por ello, si, según nuestra clasificación (4) se distinguen 3 grupos de Estados islámicos – hierocráticos, confesionales y laicos— Turquía pertenecería al tercero] -.
De ahí la cuestión de qué tipo de democracia se ha implantado en los Países de mayoría islámica. Al respecto, hay autores, como Fareed Zakaria, que distinguen “democracia liberal” y “democracia iliberal”—y esta se da, cuando un gobierno, aunque elegido democráticamente, reivindica “una soberanía” o bien un “poder absoluto”, pudiéndose llegar a un régimen no muy diverso de la dictadura—.
I.- Democracia gradualista y democracia exportada
Al respecto, entre los analistas se pueden distinguir 3 grupos: los así llamados “optimistas” (subdivididos en gradualistas y realistas), los pesimistas y los escéptico-posibilistas.
- 1º. Los “optimistas” sostienen que el modelo democrático de tipo liberal —como a partir del siglo pasado quedó consolidado en los Países occidentales— puede ser aplicado también en los Países de mayoría musulmana, reconociendo, sin embargo, que los resultados producirán fruto tras un largo período.
* Uno de los mayores sustentadores de esta teoría optimista-gradualista es el historiador islámico Bernard Lewis. El Islam, por de pronto, rechazó el sistema de castas de su vecina India, así como la división en clases sociales de la sociedad (que se daba en la Europa cristiana). Las dificultades, por tanto, son de orden político, debido, sobre todo, a la ausencia de cualquier noción o experiencia de gobierno representativo.
** Los realistas –fautores de una Realpolitik— sostienen la necesidad de orden político-estratégico de implantar (o exportar) el modelo democrático occidental a los Países de mayoría musulmana. Según los neoconservadores, una de las tareas principales de Estados Unidos sería exportar en el mundo, sobre todo, en el islámico, los valores occidentales (la “tríada” libertad personal, democracia y libre mercado).
- 2º. Los pesimistas (o negacionistas) no creen posible implantar en los Países de mayoría musulmana la democracia, producto de la cultura occidental, pues se da una antinomia irreductible entre los valores islámicos y los valores occidentales (como constitucionalismo, democracia, libertad personal, secularismo, emancipación de la mujer).
- 3º. Los “escéptico-posibilistas” —la mayor parte de ellos de formación y de cultura europeas— sostienen que se debe verificar si actualmente se dan las condiciones mínimas para que cualquier forma de democracia substancial pueda ser instaurada. Y hacen notar que falta una cultura liberal, pues no basta tener una Constitución calcada en los modelos europeos.
II.- Democracia posible en el mundo islámico: ¿Qué causas subsisten todavía hoy que vuelven difícil la adopción de un régimen realmente democrático por parte del mundo árabe?
- 1ª. Conjunto de causas generales como la pobreza, la escasa instrucción, el autoritarismo, la ausencia de pensamiento secular. Si no se cambia el contexto social, económico y religioso de estos Países es difícil que la democracia substancial se afiance en los Estados islámicos.
- 2ª. La conexión intrínseca entre religión y política. Los mayores teóricos del Islam niegan algunos principios que están en la base de la moderna teoría de la democracia. [No se olvide que el Islam es un verdadero modo de vida, una religión total con una vocación universalista.] Sin embargo, no todos los observadores europeos consideran el elemento religioso como el mayor obstáculo para una democracia substancial.
- 3ª. Un acervo de “concausas” del todo laicas, como el hecho de que la mayor parte de los Países de mayoría islámica hayan obtenido la independencia gracias a la acción de elites militares (Argelia, Egipto, Iraq, Irán, Libia, Siria, Sudán, Túnez, Turquía, Yemen), y hayan gestionado con diverso suceso la reconstrucción del Estado según los criterios retenidos modernos, otorgando Constituciones “formales” calcadas en los modelos europeos. Pero en la mayor parte de los casos, los militares una vez llegados al poder, no favorecieron el recambio de las clases dirigentes y sobre todo administraron el Estado como un patrimonio personal.
- 4ª. La ausencia de libertad política y, por tanto, la no existencia de un debate entre fuerzas políticas de diversa orientación.
Concluimos con G. Sale: “Pensamos que existe una vía islámica a la democracia; una vía entera que estudiar y realizar”. Vía que constituye uno de los mayores desafíos para los defensores del así denominado reformismo islámico. A los occidentales corresponde el compromiso de ayudar a la democracia islámica para que crezca y sea un mundo global.
Referencia bibliográfica: (1) GIOVANNNI SALE, S.J., “Islám e Democrazia”: Civiltà Cattolica (2009, III 3-16); (2) Blog CARLOS CORRAL n.34; (3) idem, n.33; (4) idem, n.39, cf nn.64, 91 y 144; CORRAL, C. (dir.), Los fundamentalismos religiosos, hoy, en las relaciones internacionales (Madrid 1994) cap.VIII; idem, La relación entre la Iglesia y la comunidad política (Madrid 2003); AIN (Ayuda a la Iglesia Necesitada), Libertad religiosa en el mundo. Informe 2008 (Madrid 2008)
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¿Lo intentará el nuevo partido islámico o se apuntará a la oligarquía del consenso socialdemócrata?
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Carlos Corral
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