El blog de Carlos Corral

De COPÉRNICO, Las revoluciones de los orbes celestes, ¿conoces la dedicatoria a Paulo III Papa? [BLOG.157]

08.09.09 | 08:17. Archivado en Derecho internacional eclesiástico
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En el Diccionario del español actual, el término “copernicano” se describe como equivalente a un giro total en una situación. Eso es lo que vinieron a significar para la ciencia las investigaciones de Nicolás Copérnico (+1543). Y de manera especial su obra “Sobre las revoluciones (De los orbes celestes) [De revolutionibus orbium celestium Libri VI 1543].
Pero ¿sabes a qué ilustre personaje va dedicada la obra? Nada menos que al mismo Papa, entonces Paulo III.

Copérnico era un clérigo que, apoyado por su tío el obispo Lucas Watzenrode, había obtenido en 1495 una canonjía en el Cabildo de Warmia. Al año siguiente, 1496, quedaba registrado su nombre como miembro del Nobilisssimi Germanorum Collegii de Bolonia. Y hacia 1513 inicia el trabajo De revolutionibus. Veinte años más tarde, 1533, el Secretario del Papa John Albert Widmannstadt explica a Clemente VII, en los jardines del Vaticano, la opinión de Copérnico sobre el movimiento de la tierra.

I.- Poco más tarde, 1536, el cardenal Nicolás von Schönberg escribe a Copérnico desde Roma, interesándose por su obra y animándole a que la publique. Carta, por cierto, que apareció ya en la primera edición del De revolutionibus y que, por la importancia que tuvo, se reproduce ahora traducida en la presente edición española. He aquí su contenido [casi por entero].

“Nicolas Schoenberg, Cardenal de Capua, a Nicolás Copérmico, Saludos”.
“Habiéndome hablado hace algunos años de tu capacidad, constante conversación de todos, empecé entonces a tenerte ya en la más altas estima y a felicitarme también de nuestros hombres, entre los que florece con tanto prestigio. Comprendí que no sólo conocías con suficiencia los hallazgos de los antiguos matemáticos, sino que habías establecido una nueva estructura del mundo, en virtud de la cual enseñas que la tierra se mueve, que el octavo cielo permanece inmóvil y fijo perpetuamente, que la Luna, junto con los elementos de su esfera, situada entre el cielo de Marte y el de Venus, gira alrededor del. Sol; y que de todo esto hay comentarios elaborados por ti, y que ha sido plasmado en unas tablas los movimientos de las estrellas errantes, cálculos con gran admiración de todos. Por lo tanto, doctísimo varón, […] te ruego una y otra vez vehementemente, que comuniques a los estudiosos este hallazgo tuyo y tus pensamientos con respecto a la esfera del mundo […] Pues si eres condescendiente conmigo en este asunto, comprenderás que lo has hecho con un hombre admirador de tu nombre, y que desea corresponder a tan gran talento. Adiós. Roma 1 de noviembre de 1536”.

II.-
Animado así, Copérnico acepta y publica en 1542, su obra que dedica a Paulo III en una amplia y razonada dedicatoria, de la que reproducimos una serie de significativos párrafos.

“Al Santísimo Señor Pablo III Pontífice Máximo. Santísimo Padre, puedo estimar suficientemente lo que sucederá en cuanto algunos parecen, en estos libros míos, que he escrito acerca de las revoluciones de las esferas del mundo, que atribuyo al globo de la tierra algunos movimientos y clamarán para desaprobarme por tal opinión. Pues no me satisfacen hasta tal punto mis opiniones, como para no apreciar lo que otros juzguen de ellas. […]
Pero los amigos me exhortaron a cambiar de opinión, a mí que durante tanto tiempo dudaba y me resistía. Entre ellos fue el primero Nicolás Schönberg, cardenal de Capua, célebre en todo género de saber. Próximo a él estuvo mi muy querido e insigne Tiedemann Giese, obispo de Culm, estudiosísimo de las letras sagradas, así como de todo buen saber.. Este me exhortó muchas veces y […] para que publicara este libro y le dejara salir a la luz. Pues retenido por mí había estado en silencio, no sólo nueve años, sino ya cuatro veces nueve. […]
Y así no quiero ocultar a tu Santidad, que ninguna otra cosa me ha movido a meditar sobre otra relación [estructura] para deducir los movimientos de las esferas del mundi, sino el hecho de comprender que los matemáticos no están de acuerdo con aquellas investigaciones. […].
De ahí también, que haya en el transcurso de la obra este orden, de modo que en el primer libro describiré todas las posiciones d e as órbitas con los movimientos que le atribuyo a la tierra, de modo que este libro contenga como constitución común del universo de los demás astros y de todas las órbitas con la movilidad de la tierra, pata que de ahí pueda deducirse en qué medida los movimientos y apariencias de los demás astros y órbitas puedan salvarse, si se relacionan con el movimiento de la tierra”.
Desde ese momento, dediqué mi ánimo a observar estas cosas con más cuidado, estimulado por el muy preclaro varón D. Pablo, obispo de Fossombrone, que entonces estaba presnte en estas deliberaciones. Pero lo que he proporcionado en esta materia, lo dejo al juicio `principalmente de tu Santidad y de todos los demás sabios matemáticos y para que no parezca a tu Santidad que prometo más utilidad en la obra de la que puedo presentar, paso ahora alo construido”.

III.- A continuación, escribe la Introducción, que comienza así “Entre los muchos y variados estudios sobre las letras y las artes …pienso que principalmente han de abarcarse y seguirse con el mayor afán las que versan sobre ls cosas más bellas y más dignas del sber. Tales son las que tratan de las maravillosas revoluciones del mundo y del curso de los astros, de las magnitudes, de las distancias, del orto y del ocaso, y de las causas dentado o que aparece en el cielo y que finalmente explican la forma total”.

- Y se inicia el Libro con el Capítulo Primero El mundo es esférico, al que siguen el Capítulo II La tierra también es esférica y Capítulo III De cómo la tierra junto con el agua forma un globo.

Conclusión. La obra llegó a ser leída y enseñada durante más de 60 años en las más prestigiosas Universidades Católicas de toda Europa. [Dato curioso: fue el Papa, antes cardenal Alessandro Farnese, quien en 1539 aprobó oralmente la Compañía de Jesús, fundada por S. Ignacio.]

Referencia bibliográfica: NICOLÁS COPERNICO, Sobre las revoluciones (De los orbes celestes) [De revolutionibus orbium celestium Libri VI 1543], edic. preparada por Carlos Mínguez y Mercedes Testal (Madrid, ed. Nacional 1982).


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