Tres impactos mediáticos de alcance universal se han producido por los Medios de Comunicación social, afectando fuertemente a la Santa Sede y, en especial, al Romano Pontífice. El primero fue las discusiones en torno a la Conferencia de Benedicto XVI en Ratisbona. El segundo, ya en este año, la polémica sobre los tradicionalistas y Williamson; y el tercero, las declaraciones de Benedicto XVI durante su viaje en avión hacia Camerún a los periodistas sobre los “preservativos”.
Eventos que no han podido menos de hacer imperiosa la tarea de emprender una profunda reflexión, y quizás revisión consecuente, de la actuación de la Santa Sede ante los Medios de Comunicación Social. Tarea que precisamente ha acometido el Director de la Oficina de Información del Vaticano en su Lección magistral al recibir el título de Doctor honoris causa por la Universidad Pontificia de Salamanca, el miércoles 29 de abril de 2009. Hay que tener en cuenta que en junio de 2010 —según documento de Microsoft, Europe logs on.Internet Trends of Today and Tomorrow, de abril— el consumo de Internet superará el de la televisión tradicional, alcanzando una media de 14,2 horas semanales por persona contra las 11,5 de la televisión tradicional,
I.- Las 3 consideraciones ante las “Olas que chocan”
Varias son las consideraciones que deben hacerse ante el oleaje informativoa; se señalan 3.
[1ª] La primera y muy evidente se refiere “a la rapidez y amplitud de las olas de choque con que se difunden las noticias que atraen la atención y suscitan sensacionalismo. Esta rapidez y amplitud ha crecido como consecuencia de la nueva realidad de la comunicación en la red. La comunicación se desarrolla durante las 24 horas del día, continuamente, ya no está acompasada por citas distanciadas entre sí, como la salida de los diarios de la mañana o de los noticiarios televisivos, en algunos momentos principales del día. La tempestividad de la información, acelerada por la competencia entre agencias, cabeceras y sitios crea un flujo rapidísimo y prácticamente imparable, en el que es difícil insertar eficazmente respuestas o rectificaciones”.
[2ª] “La multiplicidad de las voces y de los puntos de información en la red hace que también las verificaciones sean muy difíciles”.
[3ª] La dificultad añadida de “atraer la atención, con la consiguiente tendencia a la noticia sensacionalista, al título "sensacionalista", que cause un fuerte impacto con palabras que causan impresión”.
Y aquí entra “¡el miedo a llegar tarde que prevalece sobre la seriedad de la información!”.
II.- Vivir y ver este mundo con realismo y confianza
En este mundo, “la Iglesia nos enseña a verlo con realismo, pero al mismo tiempo, con confianza y sobre todo con amor” […].
“Ciertamente, debemos ser conscientes de la ambigüedad y de los riesgos, de las inmensas potencialidades de manipulación y de corrupción moral que se anidan en las comunicaciones sociales modernas. Donde las potencialidades crecen, crecen asimismo las potencialidades de la mala utilización de los medios. Internet -la Red- como sabemos muy bien, si no somos ingenuos, presenta riesgos gravísimos y genera desafíos cruciales en el campo educativo, que ni las familias, ni la escuela, ni la sociedad en su conjunto pueden descuidar”.
“Pero también hay potencialidades positivas y la visión de la Iglesia nos anima a verlas bien para poderlas valorizar, para incluir en el gran mundo de las comunicaciones elementos de bien: el grano crece en el campo aunque también crezca la cizaña”.
III.- Nuevo compromiso de la Iglesia con 3 compromisos consiguientes
Compromisos que someramente se pueden enunciar así:
[1º] “Una capacidad y atención más continua de monitoreo de aquello que está en marcha en la red, en particular en la formación de aluviones de críticas, o de interrogantes o debates que necesitan respuestas inmediatas y clarificadoras.
[2º] Una creciente capacidad de formulación rápida de respuestas adecuadas competentes.
[3º] Una creciente capacidad de amplia difusión de tales respuestas, valorizando la sinergia entre los sitios, los blogs, las agencias existentes, comenzando por aquellas de inspiración cristiana o por lo menos positivamente interesadas en la vida y el pensamiento de la Iglesia. Incluso se puede pensar también en recurrir a mensajes y a formas de movimiento de opinión trámite las redes sociales” […].
“En definitiva, cuando el Papa, en su carta a los obispos, observa con humildad que recibe la invitación a una mayor atención y a una mayor eficacia en el uso de Internet por parte de la Curia romana, hace una observación —sólo a primera vista ingenua— porque en realidad reconoce la existencia de un nuevo frente en el que no existe solamente el poder buscar informaciones particulares con la ayuda de los motores de búsqueda, sino que hay que desarrollar verdaderamente una estrategia más dinámica de escucha y respuesta en diálogo con el mundo de hoy”.
IV.- Los 7 rostros del bien y del mal en la información
Al preguntársele sobre “sobre cuáles son los principales rostros con los cuales el mal se presenta en nuestro trabajo y en el flujo comunicativo”, Federico Lombardi respondió así:
[1º] “Está el rostro clásico de la mentira, más o menos explícita, a menudo sutilmente mezclada con medias verdades, motivada por intereses de varios tipos, en todo caso con el fin de engañar”.
[2º] Está el rostro de la soberbia, del protagonismo auto-referencial, del desprecio de los demás, cuando no se acepta escuchar otras posiciones, sino que se persigue sólo la afirmación absoluta de la propia posición como superior.
[3º] Está el rostro de la opresión, de la injusticia y de la negación de la libertad de información y de expresión de los demás, que no da espacio y posibilidades para expresarse, que es negación de su dignidad de persona y de su responsabilidad en la vida de la comunidad social.
[4º] Está el rostro de la sensualidad degradante o posesiva, de la falta de respeto hacia el cuerpo del otro y su imagen, que es expresión de un materialismo hedonista que al final embrutece a las personas y sus relaciones.
[5º] Está el rostro de la fuga de la realidad para refugiarse en la realidad imaginaria o virtual, subvirtiendo así completamente la finalidad de comunicación de las nuevas tecnologías y haciendo que se vuelvan manantial de aislamiento y esclavitud.
[6º] Está el rostro de la división, de la demolición intencional del diálogo y de los esfuerzos para la comprensión recíproca entre las personas diversas, los pueblos, las culturas; para ponerlos uno en contra del otro, en lugar de ayudarlos a comprenderse y a encontrarse.
[7º] “Está el rostro del conflicto y de la guerra.
“Debemos saber desenmascarar estos rostros del mal para liberar la comunicación, poniéndola al servicio del bien, es decir de una cultura del respeto, del diálogo, de la amistad”.
V.- ¡Bendita televisión! Y ¡bendita Red! Comunicación para la comunión
Lo cuenta así F. Lombardi: “Un día, se estaba desarrollando una reunión de oración de los jóvenes en el Aula Paolo VI, con la participación de Juan Pablo II ya anciano. Con los colegas del Centro Televisivo Vaticano, habíamos puesto en marcha una decena de conexiones satelitales bidireccionales televisivas, para que otros jóvenes, reunidos en oración en otras sedes, en varios Países de Europa pudieran participar en directo. Y el Papa iba viendo sucesivamente en la pantalla gigante las distintas reuniones de oración, escuchaba los saludos de los jóvenes y, a su vez, podía dirigirse a ellos”. […]
De repente el Papa, con su característica espontaneidad, dijo: "Pero qué cosa maravillosa es esta televisión. Puedo ver y hablar con mis jóvenes de Cracovia como si estuvieran aquí ¡Bendita televisión!". […]
Concluyendo con Lombardi, “todos debemos trabajar más, para que cada día se pueda decir con mayor veracidad y convicción: ¡bendita Red!”.
Referencia bibliográfica: Federico Lombardi, “La comunicación vista desde Roma”: www.Zenit.org;www.Vatican.va.
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Bread always fall buttered-side down.
I have thought and have removed the idea
Talent, you will tell nothing..
La información es una actividad que agrupa todo el conjunto de esfuerzos,técnicos y medios puestos en marcha para ofrecer la noticia a todos los niveles.Son tres situaciones de Benedicto XVI que nos tienen que llevar a reflexionar , que es lo que ha hecho el P. Lombardi en la Universidad Pontificia de Salamanca en su ponencia al recibir el título
de Dr.honoris causa.
Recoge algunos rostros negativos de la información;la mentira mezclada con medias verdades; el deseo de ser protagonistas; la negación de la libertad;la ruptura del dialogo por la división de opiniones...etc."Hay que conocer estos rostros del mal para que la comunicación este al sevicio del bien,es decir de una cultura de respeto,de diálogo,de la amistad".P.L.
Lunes, 13 de febrero
Pedro Tarquis
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