UNIVERSO MATEMÁTICO y MANIFESTACIÓN DE DIOS [BLOG 147]
01.06.09 @ 09:54:10. Archivado en Derecho internacional eclesiástico

- Por GABRIEL LORENTE, Dr. en Física, Prof. Emérito de la UNED -
Ante quien atentamente escudriña los secretos del universo matemático y físico aparecen las claridades de una Manifestación de Dios. Tal es el intento de mi comunicación, tal vez audaz en exceso, cual es el señalar un camino que conduce a la atalaya desde la que puede admirarse el esplendor de esta Epifanía. Mi intención no es construir una "demostración" de la existencia de Dios según el uso tradicional, sino tímidamente sugerir un enfoque de nuestra mirada intelectual que permite en alguna medida "constatar o percibir" directamente la existencia de Dios.
Discurren estas reflexiones en ese territorio en el que la filosofía tiene fronteras con las Matemáticas y la Física. No se aportan nuevas teorías físicas o matemáticas, si bien se aventuran algunas formas nuevas de entender las concepciones científicas tradicionales. En cuanto a su filiación filosófica, la comunicación se adscribe a la rama del saber llamada Teodicea, ciencia que, ¬sin rechazar explícitamente las verdades reveladas, discurre sobre Dios con las herramientas de la razón. Grandes teólogos (podría citarse a Francisco Suárez en sus Disputationes metaphysicae) han consagrado a la Teodicea una parte importante de sus desvelos.
* I.- Las estructuras matemáticas autoconsistentes o necesarias.
El pilar fundamental de mi propuesta filosófica es la constatación de que la reflexión sobre Matemáticas y Física (en lo sucesivo unificadas en el término “matemáticas") nos desvela la existencia de formas, estructuras, sistemas o configuraciones de carácter autoconsistente, absoluto, necesario, autónomo. Son formas o configuraciones o estructuras cuya naturaleza y características no pueden ser de otra manera distinta. No son creaciones de un ser o mente externo a ellas. Ninguna voluntad puede modificarlas. Su modificación implicaría violar el principio de contradicción. Serían y no serían al mismo tiempo
La reflexión y el pensamiento abstracto identifican estructuras matemáticas autoconsistentes. En la teoría de los números, en la geometría métrica, en los estudios son grupos finitos o infinitos, en la trama de los campos físicos de fuerzas, en las leyes cosmológicas —por sólo citar algunas áreas— se localizan ejemplos de estructuras matemáticas autoconsistentes.
Tales estructuras son entes u objetos "encontrados" no fabricados por el intelecto humano al discurrir por la ciencia-matemática, del mismo modo que el atento astrónomo encuentra una estrella en sus observaciones, que no la “fabrica". Por ello han de ser cuidadosamente diferenciadas de los algoritmos, formalismos y otros artefactos y herramientas conceptuales construidos por el ingenio humano para facilitar el discurso matemático. Sirva de ejemplo la ley de Coulomb que es una estructura necesaria, mientras que el cálculo vectorial empleado para expresarla es una herramienta construida. Todas las estructuras matemáticas autconsistentes constituyen un universo ilimitado e infinito, definible, como la Arquitectura total del Ser.
Aunque nuestra limitada capacidad es impotente para abarcarla en una panorámica completa y las percibamos como estructuras fragmentadas, constituyen en su universalidad una realidad unificada y única enteramente armonizada e interconectada que podemos denominar el universo matemático total. Todos los elementos singulares de la estructura matemática total han de ser compatibles en sí y con la estructura global.
La estrutura matemática total es única. Abarca la totalidad de las estructuras matemáticas parciales. Las estructuras matematica son necesarias, porque no pueden dejar de tener vigencia. Como necesarias, son eternas, en cuanto a su existencialidad y en cuanto a su misma estructura (o esencia), ya que no se da un "antes" o un "después" en que carezcan de existencialidad o tengan una forma diferente. En otros término, no hay un tiempo anterior a ellas en que no tuvieran vigencia ni otro posterior a ellas en que ya no se cumplieran.
Son autónomas porque su naturaleza no es resultado de la decisión libre de un Ser anterior a ellas que pudiera haberlas conferido una configuración diferente. Nadie las puede modificar a su eleccion.
Es significativo reconocer que el estudio físico y matemático de estructuras autoconsistentes encuentra entre ellas singulares vínculos, relaciones y ensambladuras. Muchas pasarelas y pasadizos las intercomunican. Ello indica que el Universo de las estructuras autoconsistentes esta unificado en una coordinación global gracias a la cual, siendo un todo infinitamente rico en multiplicidad, está dotado de una configuración unitaria.
* II.- Existencialidad de las estructuras autoconsistentes
En este discurso tiene máxima importancia reconocer que las estructuras autoconsistentes son, existen, tienen existencialidad. Utilizando terminologías clásicas, procede afirmar que no son entidades del plano lógico o noético, sino del onto1ógico o propio de la realidad.
Una vía que conduce a este resultado es la constatación de que no son una construcción de la mente humana. Ninguna mente o voluntad puede diseñarlas a su capricho ni las puede alterar. Antes de que hubiera seres inteligentes, estas estructuras ya eran: ya tenían su estructura o formato permanente. Ello les confiere una realidad ontológica.
El cosmos por generalización justificada —que propongo— de modernas concepciones científicas no es sino la cara sensorial o fenoménica de un binomio existencial que reúne estructuras auotoconsistentes y sus “fenómenos” o apariencias sensoriales ha de tener los mismos atributos su cara estructural y óntica, la más real de las dos.
La teoría, que hace casi un siglo introdujo la intepretacion de hechos físicos como una realidad dual, es la teoría de de Broglie acerca de la dualidad “onda-corpúsculo” indispensable para describir el fenómeno luminoso. La luz es una partícula (foton), pero también es una onda electromagnética. En genera, toda partícula esta asociada con una onda Se considera ingenuo el modelo de átomo que lo describe a modo de sistema planetario en el que el núcleo hace el papel del Sol y los electrones circundantes el de los planetas. Se considera más exacto entender que el núcleo atómico esté rodeado de bandas de energía colocadas a modo de órbitas en el entorno del núcleo.
Las ondas electromagnéticas del binomio onda-partícula (en la luz) o del binomio bandas energéticas-electrones orbitales (en el átomo) han de ser incluidas en el capitulo de estructuras matemáticas autonsistentes. Si se analiza detenidamente la configuración de las ondas electromagnéticas y la naturaleza de las ecuaciones de Maxwell que son su forma estructural esencial puede concluirse que tal inclusión está justificada.
No son dos hechos superpuestos; son dos caras de la misma realidad. El científico —como propongo— constata esta duplicidad en diversas áreas de su disciplina como la Mecánica cuántica o el entendimiento de la luz como una realidad óntica de dos caras. El modelo de "dualidad onda-corpúsculo" establece que la realidad luminosa puede ser descrita sensorialmente bien como un corpúsculo (entidad sensorial), bien como una onda electromagnética (entidad o estructura autoconsistente en el ámbito del electromagnetismo descrito por Maxwell).
En conclusión, la percepción de la luz nos revela la existencialidad de una estructura autoconsistente (las leyes electromagnéticas). Otras realidades físicas -particularmente astronómicas- nos conducen a la constatación de la existencialidad de estructuras autoconsistentes. Al constatar la presencia del "fenómeno", queda confirmada la existencialidad de la estructura a la que está asociado, la cual es "anterior" en sentido ontológico al fenómeno. Si el "fenómeno" existe, la "estructura óntica" subyacente existe con mayor razón.
El modelo que establece la "dualidad onda-corpúsculo" para la luz ha de generalizarse para toda la realidad cósmica.
* III. La esencia divina
En un discurso sobre la Divinidad enmarcado en el método de la Teodicea, surge inevitablemente la pregunta que ya se formuló Descartes al analizar lo que él llamó las ''verdades eternas" --entre las que él habría con seguridad incluido a las estructuras autoconsistentes—. Es esta la pregunta: ¿Puede Dios modificar las estructuras autoconsistentes? La respuesta ha de ser evidentemente negativa. Si fuera positiva, ello implicaría que Dios incurriría en contradicción: que algo, simultáneamente fuera y no fuera, o que estuviera y no estuviera en armonía con el conjunto. Ahora bien que Dios no pueda modificar estas estructuras impone una limitación al Ser Supremo, limitación que la Teodicea rechaza. Por ello, es necesario concluir que el infinito universo de las estructuras autoconsistentes —que configuran armónicamente una infinita estructura autoconsistente— coincide con la propia esencia divina.
Un universo necesario se identifica con el ser de Dios. En la contemplación de este infinito universo (accesible a nuestra mente de modo muy limitado por la reflexión matemática y la observación cósmica) se nos abren los cielos entre jirones de nubes y asistimos de modo reverente a una Manifestación del Ser de Dios.
Ofrece ciertas dificultades -hay que reconocerlo- eludir el panteísmo en esta concepción. Pero no parece mayor esta dificultad en esta teoría que en otras reflexiones de la Teodicea, ya que resulta difícil la armonización de la diferenciación de la criatura respecto de Dios con el hecho de ser Dios/infinito y englobar toda la realidad óptica. También podría objetarse a nuestra propuesta el hecho de que no define a Dios con los atributos de inteligencia, voluntad libertad, bondad, personalidad y otros que tradicionalmente se Le reconocen.
Para salvar esta aporía hay que recurrir al principio metafísico de la analogía del ser según el cual, cuando un determinado atributo de la criatura se predica del creador, la atribución tiene un valor analógico. El infinito universo de estructuras que divisamos tiene potencialidades que superan a los atributos equivalentes tradicionalmente reconocidos a Dios. Dicho con la formulación de la terminología escolástica tradicional, los atributos positivos de la criatura se encuentran todos en la esencia divina "eminenter, sed non formaliter".
Regencia bibliográfíca: GABRIEL LORENTE, Discurso metafórico, (Cátedra Blanquerna de la Universidad Ramon Llull, Barcelona 2001)
Comentarios:
Mejor explicar antes que la razon de Dios es la misma que la nuestra. Leibniz?
Saludos
A Juliula
Son dos hermanos, matemático el uno y físico el otro, que desembocan en la misma reflexión y conclusión a la que tú llegas. Que inician su trabajo con la frase de las Confesiones de San Agustín: "Le monde a eté fait non dans le temps, mais avec le temps".
No estás solo.
Un amigo. Madrid
Gentes asì, como Vd., hace falta que continuamente expliciten sus pensamientos.
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Carlos Corral
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