LA IGLESIA SE HA LLEVADO BIEN CON LA DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS [BLOG 122]
09.12.08 @ 10:04:47. Archivado en Derecho internacional eclesiástico
- por Rafael Mª Sanz de Diego, SJ, Prof. Universidad Pontificia Comillas de Madrid, a invitación nuestra -
Se celebra el 10 de diciembre el LX aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos (=DD.HH.). Buena ocasión para aclarar la postura de la Iglesia ante ella. Uno de los autores de la Declaración René Cassin comparó el Documento de la ONU con el pórtico de un Templo:
• el atrio sería el Preámbulo, que afirma la unidad de la familia humana;
• los cimientos serían los cuatro principios generales (artículos 2 y 3): libertad, igualdad, no discriminación y fraternidad;
• las cuatro columnas que sostienen el pórtico serían:
- los derechos y libertades de orden personal (artículos 3 al 11);
- los derechos del individuo en relación con los demás (artículos 12-17);
- las libertades públicas y los derechos políticos básicos (artículos 18-21);
- los derechos económicos, sociales y culturales (artículos 22-27);
• y finalmente, el frontón lo formarían los artículos 28-30, que hablan de la relación entre persona y sociedad, la unión de derechos y deberes, la limitación de la libertad personal.
- Pese a una comparación tan religiosa, parte de los ciudadanos tienen la impresión de que la Iglesia no está muy de acuerdo con los Derechos Humanos, o, al menos, no lo ha estado siempre. Los Derechos Humanos se han abierto paso en la conciencia humana pese a la oposición eclesial. Su aceptación universal hoy es una señal más de la emancipación del hombre de la tutela eclesiástica. Como mucho aceptan que desde Juan XXIII la Iglesia los ha aceptado, pero no antes.
- Pero ninguna refleja con exactitud la realidad. Ambas se limitan a plantearse una confrontación —en contra o a favor— ignorando una tercera posibilidad, que es obviamente la real: que la Doctrina Social de la Iglesia (=DSI) aporta algo específico a la reflexión sobre los DD.HH.
1. UNA HISTORIA ACCIDENTADA
1.1. Prólogos- Los DD. HH. tienen una larga historia. Nacieron antes de la reacción ilustrada contra el absolutismo: Sin remontarnos al Código de Hammurabí, el Fuero Juzgo español (1188) y las Partidas del rey Sabio o la Charta Magna Libertatum de Juan sin Tierra (1215), defendían derechos de los ciudadanos ante la autoridad. No eran universales, pues se limitaban a algunos estamentos.
- Más universal fue la concepción de los teólogos de la Escuela de Salamanca, cuando elaboraron la tabla de derechos de los indios. Pues aunque pensaban sólo en los primeros habitantes de América, basaban sus derechos en su condición de seres humanos, puesta en duda por quienes se apoyaban sólo en datos externos: cultura, costumbres, adelantos técnicos, lengua, religión…
- Con todo, la terminología “Derechos del Hombre” o “Derechos del Ciudadano” nace de los filósofos que precedieron a la Ilustración. Se separaron de los salmantinos: prescindieron de Dios a la hora de fundamentar la convivencia humana. El individualismo de Hobbes y de Locke preparó las Declaraciones de los siglos XVII y XVIII: la Petición de Derechos de 1628, el Habeas Corpus de 1679 y la Declaración de Derechos de 1689.
- En Norteamérica, el Bill of Rights de Virginia (1776) contiene ya un catálogo específico de derechos del hombre y del ciudadano. La Declaración de Virginia fundamentó en Dios la igualdad y libertad de los seres humanos, La Iglesia la aceptó. No ocurrió lo mismo con la Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano que se promulgó, durante la Revolución Francesa, en 1789. Aquí podemos datar el inicio de lo que se ha llamado el desencuentro de la DSI y los DD.HH.
1.2. Primeros desencuentros
Los primeros defensores de los DD. HH fueron, además, violentos con la Iglesia. Copiando incoherentemente al Absolutismo que habían desbancado, quisieron regirla desde el poder civil, a veces con violencia nada ilustrada. Gregorio XVI y Pío IX se colocaron frente a los DD. HH. Pues creían que pretendían desbancar a Dios y especialmente porque, para justificar la libertad de cultos, afirmaban que todas las religiones son iguales. Los Papas razonablemente se opusieron a esto.
1.3. Primer acercamiento- León XIII tuvo que reformular la Moral Política a través de sus grandes encíclicas. La más relevante —Libertas— comenzaba calificando a la libertad como don espléndido de Dios. En su encíclica social, Rerum Novarum, defendió, con el de propiedad, los derechos al trabajo, a una jornada laboral razonable, al descanso, al salario y a crear sindicatos. Los Papas siguientes se movieron en la misma línea. Benedicto XV fue un defensor —no escuchado— de los derechos de los pueblos. Pío XI denunció los totalitarismos (fascismo, nacionalsocialismo, comunismo) y el monopolio capitalista que había destruido el libre mercado.
- Durante la II Guerra Mundial, Pío XII quiso sacar lecciones de la guerra: era necesaria una autoridad mundial que hiciese imposibles las confrontaciones bélicas (la ONU), era preciso reconocer derechos inherentes a todo hombre. En el Radiomensaje de Navidad de 1942 enumeró algunos:
"el derecho a mantener y desarrollar la vida corporal, intelectual y moral; y particularmente el derecho a una formación y educación religiosa; el derecho al culto a Dios, privado y público, incluida la acción caritativa religiosa; el derecho, en principio, al matrimonio y a la consecución de su propio fin: el derecho a la sociedad conyugal y doméstica; el derecho a trabajar, como medio indispensable para el mantenimiento de la vida familiar; el derecho a la libre elección de estado, por consiguiente también del estado sacerdotal y religioso, el derecho a un uso de los bienes materiales, consciente de sus deberes y de las limitaciones sociales"
- Sin embargo, tras la aparición de la Declaración de 1948, nunca se refirió a ella. De ahí han deducido algunos, inexactamente como se ve, que estaba en contra, cuando se había adelantado seis años a ella. Posiblemente no la mencionó porque, en aras del consenso y puesto que la URSS, oficialmente atea, tenía derecho de veto, se renunció a fundamentar los DD.HH. en Dios.
1.4. El encuentro
Aunque se olvide, las ideas de Juan XXIII eran semejantes a la de Pío XII. Pero su actitud era distinta. Ocupaba la Nunciatura de París cuando se publicó allí la Declaración. Su principal redactor, René Cassin, católico practicante, encontró apoyo en el Nuncio para elaborarla con actitud de comprensión hacia otras mentalidades. Ya Papa, abrió Pacem in Terris con un elenco de DD.HH, muy próximo al del documento de la ONU. No ocultó sus reservas, las mismas de Pío XII:
"No se nos oculta que ciertos capítulos de esta Declaración han suscitado algunas objeciones fundadas. Juzgamos, sin embargo, que esta Declaración debe considerarse un primer paso introductorio para el establecimiento de una constitución jurídica y política de todos los pueblos del mundo". (Pacem in Terris, 144).
La proximidad de ideales era más fuerte que las reservas. En la misma línea, el Vaticano II, en Gaudium et Spes afirmaba que la Iglesia, “en virtud del Evangelio que se le ha confiado, proclama los Derechos del hombre” (41). Y en Dignitatis Humanae aceptaba la libertad religiosa desde los derechos de la conciencia. Se cerraba así un largo contencioso entre la Iglesia y el Liberalismo.
Es más conocida la historia posterior, las repetidas alusiones amistosas de Papas, Sínodos y obispos a los DD. HH. Quiero, por eso, señalar sólo algunas intervenciones de los últimos Papas. Pablo VI no tuvo inconveniente en señalar que, en ocasiones, los más favorecidos
"deben renunciar a algunos de sus derechos para poner con mayor libertad sus bienes al servicio de los demás. Efectivamente, si, más allá de las reglas jurídicas, falta un sentido más profundo de respeto y de servicio al prójimo, incluso la igualdad ante la ley podrá servir de coartada a discriminaciones flagrantes, a explotaciones constantes, a un engaño efectivo" (Octogesima Adveniens, 23).
- Juan Pablo II repitió desde sus primeras palabras que “el hombre es el camino principal de la Iglesia”. Y señaló que la libertad religiosa es fuente y síntesis de todas las demás libertades. A nadie extrañó que, al llegar el medio siglo de la Declaración de 1948, el Papa la conmemorase con un Mensaje y que el Pontificio Consejo “Justicia y Paz” celebrase un Simposio sobre los DD. HH.
- Del ya amplio magisterio de Benedicto XVI, destaco que, en abril de este año 2008, se refirió amplia y laudatoriamente a los DD. HH. en su visita a la ONU (como comentó en este mismo Blog n.95 Carlos Corral) Nadie duda hoy que entre los defensores de los DD. HH. y la Iglesia hay más que una buena amistad.
2. LA IGLESIA TIENE UNA PALABRA PROPIA EN ESTE CAMPO-- La historia de las relaciones entre la DSI y los DD.HH. es más compleja de lo que parece a primera vista. No se comprende bien si se reduce a un estar a favor o en contra. Porque en este campo la Iglesia tiene una palabra que decir.
- Parto de una constatación obvia. Los DD.HH. nacen de la cultura europea occidental de indudable matriz cristiana. No tuvieron cabida ni en las viejas religiones orientales, ni en el Islam, ni en las culturas indígenas precolombinas, africanas o de Australia. No es casualidad: el cristianismo heredó del judaísmo la convicción, plasmada en la primera página de la Biblia, de que el ser humano es imagen de Dios. A esto añadió una convicción específica: la encarnación. De ahí la evidencia: Dios se ha comprometido con el hombre.
- Supuesto esto, me voy a detener en tres aspectos de la aportación específica de la DSI al debate sobre los DD. HH.:
2.1. Una doble precisión sobre la libertad
La DSI ha hecho una doble precisión al Liberalismo clásico, inspirador de los DD.HH. sobre la libertad.
- La primera podemos calificarla como interna. Para que sea real la libertad de elección, la Iglesia hace notar que debe precederla una liberación de presiones interiores para que sea real la libertad frente a coacciones exteriores. Ésta última, valiosa y necesaria, por sí sola no garantiza la libertad de decisión, si dentro del individuo no existe una liberación de pasiones que impiden elegir con libertad. La visión del Nuevo Testamento (“Habéis sido llamados a la libertad” Gal 5,13 y “La Verdad os hará libres” Jn 8,32) confirma que la libertad es, ante todo, vocación y tarea religiosas.
- La otra precisión, externa, establece unos límites de orden moral para la libertad. Fundamentalmente dos. La libertad está limitada por la verdad y por los derechos y necesidades de los otros. Una forma óptima de ser libre es ponerse al servicio de los demás, renunciando incluso a derechos.
2.2. La priorización de la fraternidad.
- Para el Liberalismo la palabra clave es la libertad. Los socialistas enarbolaron la igualdad como santo y seña. La Iglesia ha insistido en la fraternidad. De ahí su propuesta: los deberes son correlato necesario de los derechos. El artículo 1 de la Declaración enuncia la trilogía de la Revolución Francesa con una distinción significativa. Mientras la libertad y la igualdad pertenecen a la naturaleza o a la condición del ser humano, la fraternidad es una obligación moral:
"Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros".
Este carácter moral explica por qué la DSI prioriza la fraternidad.
2.3. Una jerarquía en los Derechos Humanos
Todos los DD.HH son importantes y la libertad es indivisible. Pero la DSI tiene preferencias entre ellos. Privilegia algunos: el derecho a la vida, más amplio que la negativa al aborto, porque es básico; el derecho a la libertad religiosa, porque expresa las aspiraciones más profundas del ser humano; el derecho a participar en los asuntos comunes, a ser responsable y solidario. Y el derecho a la paz al trabajo, a un orden económico y social justo…
* LA IGLESIA CELEBRA ALGO PROPIO *- La Iglesia ha aceptado algunos postulados del Liberalismo. Éste ha modificado en parte sus planteamientos gracias a las aportaciones eclesiales. El diálogo, aunque demasiado lento, ha sido fecundo. La DSI ha enriquecido el debate acerca de los DD.HH. Además, hay muchos cristianos que, a veces heroicamente, consagran su existencia a defender en la práctica estos valores. Por eso, reducir la historia a confrontaciones y encuentros es demasiado simplista. La Iglesia celebra algo propio al celebrar el 60º aniversario de la Declaración.
Referencias bibliográficas: Departamento de pensamiento social cristiano, Una nueva voz para nuestra época (Populorum Progressio 47), Universidad Comillas, 32006, 625-643; R. Mª SANZ DE DIEGO, “La Doctrina Social de la Iglesia ante los Derechos Humanos”: ICADE 44 (1998) 31-52; idem, “La Iglesia y los Derechos Humanos”: XX Siglos (1999/1) 84-88.
Comentarios:
Todos los DD.HH: son importantes pero la Doctrina Social de la Iglesia tiene preferencia entre ellos: el derecha a la vida, es mas amplio que la negación al aborto; el d. a la libertad religiosa; a la paz...etc.
En el Vaticano el día 10 por la tarde hubo un concierto para conmemorar la fecha, presidido por el Papa y cuya Directora fue Inmaculada Saráchaga (Inma Shara n. artístico.) la 1ª mujer que dirige un conciert...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Carlos Corral
autor
Contacto


