JUDENSTAAT, El Estado judío, de Theodor Herzel en 1896: ¿una solución a la cuestión judía? [BLOG 119]
21.11.08 @ 17:13:40. Archivado en Derecho internacional eclesiástico

Fíjate en el subtítulo que acompaña al título Judenstaat: “Intento de una moderna solución de la cuestión judía” [=Versuch einer modernen Lösung der Judenfrag]de Herzel (2-5-1860 +3-7-1903). Cuando lo leas, te llevarás cinco sorpresas. Primera, ¿se establecerá el Estado Judío en Argentina o en Palestina?; segunda, con qué idioma (¿el hebreo o el alemán?); tercera, con qué carácter: ¿como una Teocracia; cuarta, ¿se enseña un camino por el que se podría perjudicar a los judíos?; y quinta, cómo realizarla.
Antes de ofrecer las respuestas, lee lo que en el Prólogo a la versión española escribe Arié Dultzin, Presidente del Ejecutivo de la Organización Sionista Mundial: El libro “viene a recodarnos la revolución histórica que este modesto folleto significó para el pueblo judío. Un año después de su aparición, Herzel convocaba el Primer Congreso Sionista que se tuvo en Basilea (3-9-1897), en el cual sentó las bases para la construcción de la Confederación Sionista [siendo reconocido como jefe]”.
1ª. ¿Dónde establecer el Estado judío: en Argentina o en Palestina?
La cuestión no es mía. Está formulada por el propio Herzel de la siguiente manera:
“¿Palestina o la Argentina? ¿A cuál de las dos hay que dar preferencia? La Society tomará lo que se le dé y hacia lo cual se incline la opinión general del pueblo judío. La Society averiguará ambas cosas.
La Argentina es por naturaleza uno de los países más ricos de la tierra, de inmensa superficie, población escasa y clima templado. La República Argentina tendría el mayor interés en cedernos una porción de tierra. La actual infiltración de los judíos ha provocado disgusto: habría que explicar a la Argentina la diferencia radical de la nueva emigración judía” (p.58s).
Palestina es nuestra inolvidable patria histórica. El sólo oírla es para nuestro pueblo un llamamiento poderosamente conmovedor. Si su Majestad el Sultán nos diera Palestina, nos comprometeríamos a sanear las finanzas de Turquía. Para Europa formaríamos allí parte integrante del baluarte contra el Asia: constituiríamos la vanguardia de la cultura en su lucha contra la barbarie. Como Estado neutral mantendríamos relaciones con toda Europa, que, a su vez, tendría que garantizar nuestra existencia. En cuanto a los Santos Lugares de la cristiandad, se podría encontrar una forma de extraterritorialidad, de acuerdo con el derecho internacional. Mostraríamos una guardia de honor alrededor de los Santos Lugares, respondiendo con nuestra existencia del cumplimiento de este deber. Tal guardia de honor sería el gran símbolo de la solución del problema judío, después de dieciocho siglos llenos de sufrimiento para nosotros”.
[La idea de Palestina le fue sugerida a Herzel por el movimiento Love of Sion. Pero el Sultán la rechazó. Más tarde, el gobierno inglés le ofreció una Carta de colonización en Uganda (Uganda Project), que, presentada ante el Sexto Congreso Sionista (Basilea, agosto de 1903) fue, a su vez, también rechazada]
2ª Pero, ¿con qué idioma: el hebreo, el alemán u otro?
¿Sería un grave inconveniente el no tener un idioma común? He aquí la respuesta del propio Herzel: “¿Hemos de hablar hebreo entre nosotros? ¿Quién de nosotros sabe bastante hebreo para pedir un billete de tren? No hay quien sepa hacerlo. Con todo, la cosa es muy sencilla. Cada cual conserva su idioma que es la patria de sus pensamientos. Suiza constituye un ejemplo definitivo de la posibilidad de un federalismo lingüístico. Seguiremos siendo en el nuevo país tales como somos ahora, del mismo modo que nunca dejaremos de amar con melancolía nuestras patrias d las que fuimos expulsados.
Nos desacostumbraremos de las mezquinas y torcidas jergas, idiomas del gheto, de las que nos servimos actualmente. Eran el modo de hablar clandestino de cautivos. Nuestros maestros estudiarán esta cuestión. El idioma que resulte más útil en la vida cotidiana se impondrá, sin violencia, como idioma principal. La comunidad de nuestro pueblo es muy singular. En realidad, nos reconocemos como pertenecientes al mismo pueblo solamente por la fe de nuestros padres” (p.128)
3ª “¿Tendremos, pues, una teocracia?”.
Se pregunta Herzel y responde:
“¡No! La fe nos mantiene unidos. La ciencia nos hace libres. No dejaremos, por tanto, que surjan veleidades teocráticas en nuestros sacerdotes. Sabremos retenerlos en sus templos. El Ejército y el clero deben ser respetados, tanto como lo exigen y merecen sus nobles funciones. En el Estado que los trata con distinción, no deben entrometerse de ninguna manera, puesto que ello provocaría situaciones delicadas, tanto respecto al exterior como al interior.
Cada cual es tan libre de profesar su opinión religiosa o irreligiosa, como lo es en lo que se refiere a su nacionalidad. Y se da el caso de que vivan entre nosotros gente de otra religión y de otra nacionalidad, tendremos a mucho honor brindarles nuestra protección y la igualdad de derechos” (p.128s)
4ª. ¿Se enseña un camino por el que se podría perjudicar a los judíos?
He aquí la enérgica respuesta de Herzel:
“Protesto contra esa objeción de la manera más enérgica. Lo que yo propongo sólo puede ser realizado con el libre consentimiento de la mayoría de los judíos. Ello puede ejecutarse contra la voluntad de algunos grupos, hasta contra la de grupos de judías más poderosos en la actualidad, pero nunca, absolutamente nunca, podría hacerlo el Estado contra todos los judíos” (p.141).
Y al final del escrito añade: “Repetimos las palabras expresadas al principio: Los judíos que lo quieran tendrán su Estado” (La cursiva es del propio Herzel”!! p.144).
5ª. Mas ¿cómo hacer realidad ese Estado judío?
“Para efectuarla son necesarias garantías que se pueden encontrar solamente en las llamadas personas “morales” o “jurídicas”. Cabe distinguir bien estos dos términos … Como persona moral, es decir, un ser jurídico que goza de derechos fuera de la esfera de la fortuna privada, propongo a la Society of Jews [que será el “gestor” de los judíos que tiene que ser una persona moral en toda la extensión de la palabra, p.120]. Al lado de ésta, la persona jurídica es la Jewish Company, que es una institución financiera (p.40s), suficientemente poderosa (p.61), y que viene concebida en parte según el modelo de las grandes compañías colonizadoras: una Chartered Company judía, si se quiere. Sólo que no tiene facultad para el uso de los derechos de soberanía, y no persigue sólo fines colonizadores (p.65).
Y al final, dos citas.
Primera, la de Herzel escrita en su Diario al clausurarse el Congreso de Basilea: “En Basilea senté las bases para la construcción del Estado judío. Si entonces lo hubiera declarado públicamente, hubiera sido objeto de ridículo. Pero después de cinco años, a más tardar dentro de cincuenta, reconocerán que tenía razón”.
Segunda, la del prologuista Arié Dultzin: “Cincuenta años después se decidía la creación del Estado de Israel. […] A treinta un años de la fundación del Estado [14-5-1948], debemos seguir teniendo la fuerza y el coraje necesarios para cumplir con nuestros deberes”.
¡Qué contraste con lo que el mismo Herzel dejaba consignado en su autobiografía antes del Prólogo! “Trabajaba en él todos los días, hasta quedar exhausto”—dice [… p.15]— Terminado el libro, rogué a uno de mis mejores amigos que leyese el manuscrito. Durante la lectura rompió en sollozos repentinamente. La emoción me pareció muy natural en un judío […] Pero me quedé muy consternado cuando mi amigo lloraba por otro motivo muy distinto. Porque creía yo me había vuelto loco […] Hube de atravesar por una crisis muy grave”. Como su visión del futuro, escribió la novela Altneuland (El viejo-nuevo-país)
Ya en el I Congreso de Basilea se aprobó, entre las conclusiones, la siguiente: “El sionismo tiene como finalidad principal la creación para el pueblo judío de un asilo en Palestina garantizado por el derecho político. El sionismo es un problema de transporte, pues existe una tierra sin pueblo y un pueblo sin tierra”. Conclusión que fue ratificada por el XI Congreso Sionista en 1913.
Referencia bibliográfica: THEODOR HERZEL, Judenstaat, Versuch einer modernen Lösung der Judenfrage (Leipzig und Wien 1896; El Estado judío (ed. por S. y G. Fridman, Jerusalén 1979, folleto de 114 pp. in 16º); Gran Enciclopedia Rialp 1984 y Wikipedia, “Herzel”.
Comentarios:
Los interrogantes:
1ª: Busca un lugar y esta abierto a toda posibilidad, porque sabe la " historia de su pueblo"... mejor Palestina que América...
2ª: Sobre el idioma: El hebreo, pero el que sea mas util sin forzar a nadie, ( una lección para algunas C.A.)
3ª: Cada cual es libre de profesar una u otra religion queremos acoger a todos.
4ª: Consentimiento unánime de los judios.
5ª: Para llegar a conseguirlo hacen falta líderes con autoridad moral y jurídica.
El autor de la obra "El Estado Judio" no lo pudo ver su creación se realizó 14-5-1948
T. H. me parece una personalidad, murió muy joven...
En este momento siento admiración por "algunos" di...
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Carlos Corral
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