
El sueño de reinstaurar el califato surgió prácticamente el día después que Kemal Attaturk diera la puntilla al “enfermo de Europa” el 3 de marzo de 1924. Esta fecha permanece en el imaginario colectivo de los islamistas (auque no sólo en el de estos) como el punto de inflexión entre el fin de un imperio decadente y el comienzo de la era de su esclavitud, al menos visto desde el punto de vista de los fundamentalistas.
Si nos acercamos a los escritos de los autores más estudiados (Maududi, S. Qutb, Al Nabhani), vemos cómo comparten una serie de elementos: idealización de la etapa anterior (del califato), victimismo por haber sufrido el colonialismo —que es identificado como la casi exclusiva causa de sus males (poniendo al frente de las potencias Occidentales a EE.UU.)— reivindicación de la nación musulmana o Umma, lucha por la emancipación del mundo musulmán.
1.- El movimiento, que intenta restaurar el orden califal.
Este ha encontrado multitud de cauces de expresión, y entre ellos, se encuentra Hizb ut Tahrir (HT), el Partido de la Liberación islámica, fundado por el Sheikh Taqiuddin Al-Nabhani al Falastini en los años ’50 en Jordania y que pronto se extendió por todo el mundo y hoy está presente en EE.UU., prácticamente toda Europa (incluida España, con presencia especial en Cataluña), el norte de África y parte de Asia. A Al-Nabhani le sucedió en 1977 Abdel Qadim Zalloum, quien a su vez fue sucedido en 2003 por Ata Abu Rashta
Su cuartel general se encuentra en un país democrático demasiado acomplejado para no ver el peligro que entraña tal grupo: el Reino Unido. Después de los atentados de Londres en julio de 2005, el Primer Ministro británico prometió hacer todo lo posible para prohibir la actividad de Hizb ut Tahrir en su país; sin embargo, a pesar de contar con el apoyo de la oposición, fue la Cámara de los Lores quien impidió la ilegalización del Partido de la Liberación. Eso incluso después de que el joven periodista Dilpazier Aslam, vinculado a HT, justificara en un artículo publicado en The Guardian (“We rock the boat: Today's Muslims aren't prepared to ignore injustice”, 13 de julio de 2005) los ataques sufridos por la capital británica. E incluso después del esfuerzo llevado a cabo por la diplomacia uzbeka en aquel país.
2.- Asia Central región interesante para este grupo.
En ella fijamos nuestra atención. Durante 70 años sufrió la imposición del ateísmo de Estado, cuya persecución del hecho religioso llevó a la mínima Hexpresión el Islam pacífico y abierto que tradicionalmente se ha desarrollado allí, el sunní de la Escuela anafi. En su lugar, en los años ’90, comenzó a invadir el vacío dejado otro tipo de Islam predicado por misioneros o estudiantes venidos de las Universidades más rigoristas (Arabia Saudí, Egipto y Pakistán, entre otras). Así, se pasó de un “Islam tradicional” o “popular” a un “Islam extranjero”, más violento. Aunque la respuesta fue diferente dependiendo del país en le que se estuviera, las autoridades con sus respectivos Presidentes al frente, no tardaron en darse cuenta e intentaron cooptar toda simbología relativa a sus raíces culturales, en las que estaba incluida, por supuesto, su religión: el Islam. Además, pusieron en marcha una serie de mecanismos y adoptaron una serie de decisiones orientadas a controlar el culto, creando para ello una clerecía oficial (léase, controlada), y construyeron madrasas y mezquitas.
* La verdad es que la doctrina de Al Nabhani conecta con algunas inquietudes de los centroasiáticos. La primera es que su realidad nacional es un invento relativamente reciente (años ‘20, bajo Stalin) y aún pervive en la sensibilidad de muchos el sentido de pertenencia a una gran nación llamada Mawarah-al-nahr, esto es, todo Asia Central, además del hecho de que hay una mezcolanza étnica en toda la región, con predominio de los uzbekos, presentes en todos los territorios que circundan Uzbekistán; y el califato que este grupo promueve es un Estado transnacional que abarcaría los cinco actuales países, sin fronteras interiores y con amplia comunicación entre sus territorios.
* El segundo punto de conexión sería la cuestión de la oposición al régimen de los distintos dictadores, ya que se han convertido en fuerzas de oposición política clandestina y sus “charlas” atraen a más gente (sobre todo jóvenes y mujeres) que las de la clerecía oficial, demasiado entusiasmada con el status actual.
* Atención al matiz: he empleado el término “charlas”, no predicación, porque este grupo no es un movimiento religioso sino político, y no pretende adoctrinar sobre el Corán, sino tratar los temas sociales y políticos del país concreto donde actúa y dar siempre la misma respuesta: la solución a todo (crisis económica, paro, marginación, represión política, etc) pasa por instaurar un Califato. Este sería el tercer punto de conexión: la solución pasa por derrocar a los actuales regímenes.
* Por último, tras setenta años de sequía espiritual, los sembradores de esta doctrina encontraron un suelo fértil para desarrollar su labor. De ahí que el número de personas vinculadas a este movimiento, sea de una manera más formal (como militante) o más informal (simpatizante o colaborador) va en aumento en la región. También se expande su radio de acción, pues ya actúa con más fuerza en países donde hasta hace poco su presencia era escasa, como s Turkmenistán.
El total oscilaría entre los 10.000 y los 20.000, aunque su número se va incrementando en todos los países de la región, al igual que aumenta el número de musulmanes en el mundo que apoyarían la creación de un Estado islámico. Las estimaciones en torno a su número varían, dependiendo de si se toman las cifras de organismos oficiales o de la propia organización, pero me parece bastante fiable afirmar que la distribución sería como sigue: Kazajstán (1.000), Kirguistán (2.000), Tayikistán (1.500), Turkmenistán (500) y Uzbekistán (15.000).
3.- Elementos comunes de la acción de HT en Asia Central.
Se pueden extraer una serie de ellos:
• La llegada de HT a la región se dio a través del Valle de Fergana. Así, el país que primero y con más intensidad experimentó el desafío de HT fue Uzbekistán. El resto de países consideró al principio que HT era una cuestión interna de aquel país. No obstante, vieron después que afectaba a la región en su conjunto, por lo que imitaron a Uzbekistán en su forma de atajar la cuestión.
• Todos estos países son nuevos, con poca experiencia de autogobierno, por lo que es lógico que tarden en reaccionar ante el nuevo desafío del extremismo islamista, diferente al terrorismo, y que haya reajustes en materia legislativa, judicial, policial, etc.
• Hay potencias exteriores (Rusia, China, EE.UU.) que pretenden influir en la región, siendo las dos piezas clave la política de seguridad y la energética, de manera que la forma de manejar el desafío de HT depende de cuánto se deje ayudar un país y por qué potencia.
• La experiencia vivida con otros grupos islamistas terroristas ha hecho que las autoridades temieran que HT tomara esa deriva y se ignorara el hecho de que su estrategia es no violenta y que se centraba en la infiltración de sus ideas en la sociedad hasta alcanzar una masa crítica, localizada en puestos específicos que ayudaran a cambiar el régimen (al estilo de los bolcheviques y los masones).
• Los gobiernos no han sabido afrontar adecuadamente este desafío planteado por HT, provocando su crecimiento en lugar de su desaparición. Esto se ve con mayor claridad en los casos de tortura y de operaciones especiales por parte de los servicios de inteligencia, puesto que son acciones que deslegitiman al Estado y minan la confianza de la gente en sus instituciones, lo que frena el avance en la transición hacia la democracia.
• Las restricciones en materia religiosa, que pretendían frenar el avance del radicalismo, han exacerbado a los moderados y no ha conseguido su objetivo. La tónica general ha sido la represión policial y la tortura. La prohibición de distribuir propaganda (panfletos, folletos, libros,...) de HT no ha sido complementada con una mejora en la formación de los imanes moderados-tradicionalistas.
• La crisis socioeconómica que azota la región es explotada por Hizb ut Tahrir para señalar la falta de un Califato como causa principal de todos los problemas, lo que les permite reclutar gente entre las masas más desfavorecidas. Por eso, los países que han emprendido reformas económicas (Kazajstán y Kirguistán) han tenido más éxito a la hora de ralentizar el crecimiento del partido, aunque no han podido frenarlo.
• La estructura de clanes favorece el crecimiento de Hizb ut Tahrir por dos motivos: porque Hizb ut Tahrir aprovecha esa estructura para diseminar entre sus más allegados la ideología de Al-Nabhani y porque el favoritismo hacia ciertos clanes genera agravios comparativos y la sensación de injusticia y desprotección por parte del Estado, contra quien aúnan sus esfuerzos Hizb ut Tahrir y los clanes perjudicados.
Referencia bibliográfica: ANTONIO ALONSO MARCOS, El movimiento islamista Hizb ut Tahrir (HT) en Asia Central: un desafío a la seguridad y la estabilidad (1995-2007) [Madrid, UNISCI 208 sub praelo]
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Existe ahora otro nuevo partido politico se llama "Renacimiento y Union".
os mando el primer nuemero de su boletin para que abir un debate sobre dicho partido.
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La dirección
Boletín: político, intelectual, general
Editado por el partido
“Renacimiento y Unión” de España
(P.R.U.E)
El portavoz de prensa: Mostafa Bakkach- Nº 1- Primer año- Viernes 23 de Enero de 2009
C/ Puerto Lumbreras nº 4- 4B, C.P.18 011 ـGranada (España) - Bakaron_1999@hotmail.com - Telf. 00 34 / 651 12 80 81
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Somos españoles
Somos ciudadanos españoles, nuestro país es España, y nuestra constitución es la constitución española, así somos ciudadanos de derecho y hecho, ni de la primera categoría ni de la segunda.
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Domingo, 19 de febrero
Asoc. Humanismo sin Credos
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