El blog de Carlos Corral

HABERMAS: de la irrelevancia de la religión entonces a su relevancia hoy [BLOG 110]

15.09.08 | 11:16. Archivado en Fuerzas religiosas y sociedad internacional
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La evolución del pensamiento de JÜRGEN HABERMAS sobre la religión —desde la afirmación de la irrelevancia de la religión en sus primeros escritos a la opuesta afirmación de su relevancia en sus postreros libros— fue puesta de manifiesto por el profesor ENRIQUE M. UREÑA, al presentar su monografía sobre La teoría crítica de la sociedad de Habermas, en la Universidad Pontificia Comillas [Salón de Actos, 21-5-8].

* El personaje.- A los 44 años de edad, Habermas recibía en 1974 (19-1) el “Premio Hegel 1973” otorgado por la ciudad Stuttgart, en que naciera el genio del Idealismo alemán en 1770. En la laudatio que el presidente de la Asociación Hegeliana Internacional, prof. Dieter Henrich, le hizo, pudo afirmar que la influencia de Habermas sobre la filosofía alemana sólo estaba entonces por debajo de la de Heidegger y hacía constar el reconocimiento que Habermas se había ganado ya como el teórico marxista mas importante desde Georg Lukacs. En efecto, —como subraya Ureña—Habermas se ha constituido como la última gran figura de esa igualmente grande tradición del pensamiento filosófico-histórico y socio-evolutivo moderno al que pertenecen Hegel y Marx (p.15).

* Los tres criterios asumidos por el prof. Ureña, desde el punto de vista metodológico, para confeccionar el libro. Primero, ofrecer una visión de conjunto de la obra de Habermas; segundo, adoptar un modo de exposición circular; y tercero, hacer transparente la intención crítica que anima todo el teorizar habermasiano, a saber, comprender teóricamente nuestra sociedad capitalista superindustrializada con el interés práctico de transformarla y de elevarla aun nuevo grado de humanización (p.17).

* La evolución del pensamiento de Habermas.-

En dos textos de 1972-1974, [recogidos por Ureña en 1978], escribía Habermas: “en nuestra sociedad, la Religión ya ni siquiera se puede considerar como una cosa privada” —y— “la evolución hacia el ateísmo de masas apenas se puede negar ya empíricamente”.

No se olvide, por cierto, el discurso de Habermas pronunciado el 26-9-1985 en el Parlamento español a invitación del entonces Presidente Felipe González, al que remite en “La crisis del Estado de Bienestar y el agotamiento de energías utópicas”. (203s.)

Posteriormente, por el contrario, sobre todo a partir de la caída del muro de Berlín en 1989, la relevancia otorgada en estos últimos años a las religiones universales, y la correspondiente discusión de problemas teóricos que parecían ya olvidados, están exclusivamente motivados en Habermas por la nueva realidad mundial. En efecto, la atención que Habermas prestó en 1995 al enfrentamiento “entre el mundo del Islam y el Occidente marcado por la tradición judeo-cristiana” está enmarcada en el breve espacio de tiempo transcurrido desde “la caída del Imperio soviético con la caída del muro de Berlín en 1989 y en 1991 con la eliminación llevada a cabo por Yeltsin hasta septiembre de 1995 en que Habermas recibió el premio Karl Jasper de la Ciudad y Universidad de Heildeberg (cuyo discurso fue publicado en 1997). Se trataba de dos cosmovisiones religiosas asentadas geográfica y demográficamente en dos inmensos bloques contrapuestos.

En el año 2001, en su discurso de recepción del Premio de la Paz otorgado por los libros alemanes en la Pauluskirche de Frankfurt, Habermas retomó el tema de las religiones bajo el título Glaube und Wissen (Fe y Saber). Si la caída del muro de Berlín había sido un signo de esperanza, el derrumbe de las Torres gemelas (11 de septiembre de 2001) once años más tarde había ensombrecido el futuro con negros nubarrones. Podría decirse que el mensaje central del discurso de la Pauluskirche consiste en la llamada a una cooperación entre creyentes y no creyentes para traducir a un lenguaje secularizado, a un lenguaje moderno, aquellos contenidos de las grandes tradiciones religiosas que sean relevantes para una supervivencia verdaderamente humana de nuestras sociedades occidentales secularizadas, y que no hayan podido encontrar, al menos no hasta ahora, una traducción filosófica equivalente y sustitutoria (p.198ss)

Si nos fijamos en el sencillo “esquema de las dos dimensiones” —como Ureña lo denominó en 1978 y lo matiza (p.208)— veremos que esas dos dimensiones (“dimensión técnica: relación Hombre/Naturaleza Externa” y “dimensión social: Hombre/Hombre) siguen siendo válidas para describir en ellas las novedades de estos nueve años. La diferencia está en la mudanza de los inquilinos principales de esas dos dimensiones, que ahora son la Biogenética, en la dimensión técnica; y las grandes religiones universales, sobre todo el cristianismo en su relación con la razón secularizada , en la dimensión social”

* A modo de conclusión final.-

“Dos tendencias opuestas [escribe Habermas al comenzar la introducción a su último gran libro Entre Naturalismo y Religión] caracterizan la situación del espíritu del tiempo presente— la expansión de las cosmovisiones naturalistas y el creciente influjo político de ortodoxias religiosas”.

Introducción que concluye con un párrafo —que el prof. Ureña no se resiste a reproducirlo al final de su “Epílogo a la tercera edición” (p.209); y nosotros tampoco— “En este conflicto yo defiendo la tesis de Hegel de que las grandes religiones pertenecen a la historia de la razón misma. El pensamiento postmetafísico no puede comprenderse a sí mismo si no incluye en la propia genealogía, codo con codo con la metafísica, a las grandes religiones. Bajo esta premisa sería irracional dejar de lado aquellas tradiciones “fuertes”, como si fuesen en cierta manera restos arcaicos, en lugar de aclarar la relación interna que las une con las formas modernas del pensamiento. Las tradiciones religiosas consiguen hasta el día de hoy la articulación de una conciencia de aquello que nos falta. Mantienen viva una sensibilidad para lo que no logramos conseguir, para lo que se nos escapa. Protegen del olvido aquellas dimensiones de nuestra convivencia social y personal en las que los progresos de la racionalización cultural y social han causado todavía abismales destrucciones. ¿Porqué no podrían encerrar esas tradiciones potenciales semánticos todavía no descifrados que, si se transforman en un discurso fundamentado y se extrajese su contenido de verdad profana, pueden desarrollar una fuerza inspiradora?”

Referencia bibliográfica: ENRIQUE M. UREÑA, La teoría crítica de la sociedad de Habermas, La crisis de la sociedad industrializada (Madrid, Tecnos, 3ª ed. 2008) 218 pp.

8 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por paloma garcia picazo 24.09.08 | 13:34

    Incisiva cuestión la de Ruiz-Miguel, de compleja respuesta que, congruentemente, no admite simplificaciones. Implica un debate de siglos. También analizar conceptos como "religión" y "verdad". Supone avanzar en la determinación del sujeto enunciador de la "verdad". Me adhiero al Evangelio (Jn 8,32): "la verdad os hará libres". En sentido literal (véanse obras de J.M.Mardones, Gilles Kepel, Jean Delumeau, entre otros), "islam" se relaciona con "salam", que es "paz" (sumisión a la voluntad divina). Y "yihad" (gihad), una denominación de la guerra, se concibe originalmente como "esfuerzo laborioso" o "lucha" que el creyente realiza de forma primordial en el interior de su conciencia para merecer tal título. Pero, como suele suceder con casi todo, una cosa es el sentido originario y otra es la práctica humana. ¿Hermenéutica o relativismo? Otra difícil cuestión que Raimundo Lulio planteó como nadie. Ofreció y entregó su vida en el empeño de lograr un diálogo entre sabios y gentiles.Esa fue ...

  • Comentario por Jordi Morrós 21.09.08 | 20:24

    Me alegro mucho de haber podido leer esta reflexión sobre Jürgen Habermas. Seguí poco la obra de este filósofo alemán cuando redacté mi tesis doctoral, que no era de filosofía sino de un tema orientado hacia la gestión de empresas y las ciencias sociales (economía y sociología principalmente).

    Encuentro particularmente sugeridora esta reflexión:

    "sería irracional dejar de lado aquellas tradiciones “fuertes”, como si fuesen en cierta manera restos arcaicos, en lugar de aclarar la relación interna que las une con las formas modernas del pensamiento".

    Yo soy de los que me apunto a esta reconsideración de lo que Habermas denomina tradiciones "fuertes", que en mi caso concreto serían judaísmo, cristianismo, hinduismo y budismo. Siento dejar fuera al Islma, pero para mi ha sido siempre una tradición difícil de comprender, aunque sin duda también es "fuerte" tal y como lo demuestra su gran número de fieles.

  • Comentario por Carlos Ruiz Miguel 17.09.08 | 20:14

    En relación al comentario de García-Picazo me atrevo a hacer una pregunta: ¿considera al islam como una verdadera religión? Lo digo porque la guerra está en su núcleo.

  • Comentario por Paloma García Picazo 17.09.08 | 13:05

    Muy interesante y profundo este blog, generador de conocimiento, reflexión y análisis. Enhorabuena a los profesores Corral y Ureña. Tópico frecuente es asociar "religión" y "guerra", considerándose a la primera factor desencadenante de conflictos irredentos. Sugiero revisarlo desde las tesis del Prof.Günther Schlee (Wie Feindbilder entstehen, publicado en Munich,C.H.Beck). Resumen en la entrevista: http://sueddeutsche.de/wissen/artikel/576/136308/print.html
    Destaca la instumentalización política del hecho religioso para justificar lo que ninguna religión verdadera defiende: la guerra. Bajo la rúbrica de "conflictos religiosos" subyacen por lo general otros intereses, problemas e intenciones, de orden mucho más pragmático: lucha por el poder, recursos, influencia, dominio. El "hecho religioso" es decisivo en la formación y la evolución de la humanidad, como especie y como concepto, tanto trascendental como contingente. Ignorarlo sólo revela... ignorancia.

  • Comentario por Gabriel 16.09.08 | 10:48

    Magnífica la síntesis del prof. Corral y enhorabuena al prof. Ureña S.J. que fue pionero en España en el estudio dela obra de Habermas, como demuestra la 3ª edición de esta monografía. La evolución del pensamiento heredero de la modernidad, Habermas en Alemania o pensadores como E.Trías en España, hacia una consideración positiva del hecho religioso y la propuesta de un diálogo sincero con él es un paso del que no cabe sino congratularse, como estos autores insisten. El factor religioso es algo profundamente humano y configurador de las sociedades y de la historia y un pensamiento que se desentiende de él, por prejuicios o desconocimiento, está claramente cercenado.

  • Comentario por Antonio Hernández Martín de Arriva 15.09.08 | 22:40

    Esta contraposición teórica de Habermas de sus tesis iniciales, ponen de manifiesto las sospechas que los pensadores occidentales de hogaño tienen sobre la incompleta aplicabilidad de la Ciencia, expresión de La Razón contemporánea, en todas las dimensiones de la vida. Se esperaba que el método científico ayudara a comprender todas las incógnitas del universo y resolviera los problemas sociales de la época. Tras un siglo preñado de avances tecnológicos, los problemas esenciales del hombre, aquellos que conmueven las raíces más profundas de nuestro ser, se mantienen indemnes, e insolubles.
    Este hecho muestra la incapacidad de la Ciencia actual, su no-omnisciencia.
    Que grandes pensadores como Habermas promuevan la vuelta a la Religión, como receta epistemológica para nuestra supervivencia como civilización, supone una honda crisis de Ideas y Creencias, que conlleva una crisis de Principios y Finalidad colectivos. Esto es: "no sabemos a dónde vamos y de dónde venimos". Hem...

  • Comentario por logos 15.09.08 | 12:52

    Lo que se extrae de la Religión, una vez ésta ha superado en la historia su estado de Legislador, es el nuevo nacimiento en el Espíritu.
    Porque desde el Código de Hammurabi, pasando por Moisés, y abarcando el poder temporal de la Iglesia Católica y Protestantes durante tantos siglos, lo que la Religión hizo fue dictar Ley Positiva, Clero y Nobleza. Ahora llega el tiempo en que se libera la Religión
    -por mor de los acontecimientos- del árbol del conocimiento del BIEN y del MAL, (la norma), que se deja a la Sociedad Civil,... para adentrarse en el asunto de Dios por excelencia: "el Árbol de la Vida", lo que no tiene relación alguna con la vida física, ya que la muerte física nos ha acompañado sin producir escándalo durantes los últimos tres mil millones de años, sino que un HOMBRE sienta, en sí, la 'presencia de Dios'.

  • Comentario por Lluís Pifarré Clapés 15.09.08 | 12:46

    Lo interesantge de la evolución de Habermas, es que es la "punta del iceberg" de muchos otros intelectuales de prestigio como lo es él, inteligentes y profundos, que están buscandoa a gritos la verdad y el amor de Dios, pero lo buscan en un contexto, que muchos aún desconocen de que existe, de mentalidad laical, tanto su talante, el lenguaje, la concepción del entorno, el sentido de la libertad en la sociedad civil, lo opinable en lo temporal y la fe auténtica en la verdad revelada, Si los católicos con mentalidad laical y buena formación doctrinal y cultural, lo sabemos hacer, muchos de estos intelectuales descubrirán el "auténtico amor"

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