
El Secretario General de las Naciones Unidas, Sig. Ban Ki-moon y el Presidente de la Asamblea General, Sig. Kerim Srgjan dieron la bienvenida a Benedicto XVI a su entrada en la Sede de la Asamblea General en Nueva York, a las 10.45 del viernes 18 de abril de 2008. Era el tercer Papa invitado a visitar la Sede y dirigirse a los miembros de la Asamblea. Anteriormente lo habían sido Pablo VI en 1965 y Juan Pablo II el 5 de octubre de 1995.
En dos actos seguidos se desarrolló la visita del Papa, dando lugar a dos discursos suyos. El primero fue de saludo al personal administrativo y de empleados de la Sede de las Naciones Unidas y el segundo, el propiamente dicho, fue el dirigido a los miembros de la Asamblea General.
I.- El discurso de saludo al personal administrativo y de empleados de la Sede.
Ban Ki-moon, al acoger a Benedicto XVI y presentarlo al personal onusiano, le saludó diciendo: “La Organización de las Naciones Unidas es una institución laica pero su lenguaje es la fe En la ONU tenemos seis idiomas oficiales pero no una religión oficial. No tenemos una capilla, pero sí una sala de meditación”. Y añadió: “Pero si usted nos pregunta a quienes trabajamos para las Naciones Unidas cuáles son nuestras motivaciones, muchos responderemos en un lenguaje de fe. En la ONU, vemos nuestra labor no sólo como un empleo, sino como una misión. De hecho, ésta es la palabra que usamos para describir nuestro trabajo alrededor mundo, sea éste de paz y seguridad, de desarrollo o de derechos humanos”.

A lo que le respondió el Papa saludando al personal onusiano: “Señoras y Señores: Aquí, en este pequeño lugar en medio de la ajetreada ciudad de Nueva York, se encuentra situada una Organización que tiene una misión tan vasta como el mundo: la promoción de la paz y la justicia. Me recuerda un contraste parecido, en lo que a la magnitud se refiere, entre el Estado de la Ciudad del Vaticano y el mundo, en el que la Iglesia realiza su misión universal y su apostolado[…].Con ocasión de mi visita, deseo rendir homenaje a la incalculable aportación del personal administrativo y de los empleados de las Naciones Unidas,[…] Recordamos de manera especial a tantos civiles y custodios de la paz –cuarenta y dos sólo en 2007– que han sacrificado sus vidas sobre el terreno por el bien de los pueblos a los que sirven”. […].
“La Iglesia Católica, a través de la actividad internacional de la Santa Sede y mediante las innumerables iniciativas de los laicos católicos, Iglesias locales y comunidades religiosas, les ofrece su apoyo en su quehacer”.
II.- Discurso de Su Santidad Benedicto XVI: sus puntos claves.
El tema central sobre el Pontífice que había sido invitado era el de los Derechos del hombre con ocasión del 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Tras los debidos agradecimientos, el Papa pasa a exponer en su discurso unos principios, resalta el valor de los Derechos humanos, subrayando el de libertad religiosa, recuerda de pasada el continente olvidado, África, y ofrece su colaboración. Tales son las claves, a nuestro parecer, de la alocución pontificia
1.- Los principios y derechos humanos que se mencionan y subrayan.
A.- Los principios fundacionales de la Organización.
Son estos los en primer lugar resaltados, “el deseo de la paz, la búsqueda de la justicia, el respeto de la dignidad de la persona, la cooperación y la asistencia humanitaria expresan las justas aspiraciones del espíritu humano y constituyen los ideales que deberían estar subyacentes en las relaciones internacionales”.
Pero matiza el Papa: “En nombre de la libertad debe haber una correlación entre derechos y deberes, por la cual cada persona está llamada a asumir la responsabilidad de sus opciones, tomadas al entrar en relación con los otros. Aquí, nuestro pensamiento se dirige al modo en que a veces se han aplicado los resultados de los descubrimientos de la investigación científica y tecnológica. […] Esto nunca requiere optar entre ciencia y ética: se trata más bien de adoptar un método científico que respete realmente los imperativos éticos”.
B.- El principio de la “responsabilidad de proteger”.
*[Momentos antes, en la alocución al personal onusiano, el Pontífice les había anticipado: “En los debates internos de las Naciones Unidas se está dando una importancia creciente a la "responsabilidad de proteger". De hecho, ésta comienza a ser reconocida como la base moral del derecho de un gobierno a ejercer la autoridad. Es también una característica que pertenece por naturaleza a la familia, en la que los miembros más fuertes cuidan de los más débiles. Esta Organización, supervisando de qué manera los gobiernos cumplen con su responsabilidad de proteger a sus ciudadanos, presta un servicio importante en nombre de la comunidad internacional. En el ámbito del día a día, son ustedes quienes […] ponen los fundamentos para realizar este cometido”].
**Empalmando con ello, se subraya ahora en el discurso papal que “Este principio ha sido definido sólo recientemente, pero ya estaba implícitamente presente en los orígenes de las Naciones Unidas y ahora se ha convertido cada vez más en una característica de la actividad de la Organización. Todo Estado tiene el deber primario de proteger a la propia población de violaciones graves y continuas de los derechos humanos, como también de las consecuencias de las crisis humanitarias, ya sean provocadas por la naturaleza o por el hombre”.
Incluso —como continuación recalca Benedicto XVI— “El principio de la “responsabilidad de proteger” fue considerado por el antiguo ius gentium como el fundamento de toda actuación de los gobernadores hacia los gobernados: en tiempos en que se estaba desarrollando el concepto de Estados nacionales soberanos, el fraile dominico Francisco de Vitoria, calificado con razón como precursor de la idea de las Naciones Unidas, describió dicha responsabilidad como un aspecto de la razón natural compartida por todas las Naciones, y como el resultado de un orden internacional cuya tarea era regular las relaciones entre los pueblos.
***Como consecuencia, se acoge expresamente una vez más, como ya lo había hecho antes Juan Pablo II, la aceptación de la intervención humanitaria por parte de la ONU. En efecto, “Si los Estados no son capaces de garantizar esta protección, la comunidad internacional ha de intervenir con los medios jurídicos previstos por la Carta de las Naciones Unidas y por otros instrumentos internacionales. La acción de la comunidad internacional y de sus instituciones, dando por sentado el respeto de los principios que están a la base del orden internacional, no tiene por qué ser interpretada nunca como una imposición injustificada y una limitación de soberanía. Al contrario, es la indiferencia o la falta de intervención lo que causa un daño real. Lo que se necesita es una búsqueda más profunda de los medios para prevenir y controlar los conflictos, explorando cualquier vía diplomática posible y prestando atención y estímulo también a las más tenues señales de diálogo o deseo de reconciliación.
C.- Los Derechos humanos, salvaguardia de la dignidad humana
Y deben serlo así por dos razones. Primera, por sus características: “[…] la universalidad, la indivisibilidad y la interdependencia de los derechos humanos sirven como garantía para la salvaguardia de la dignidad humana. […].
Segunda, por su base en la ley natural, pues “Estos derechos se basan en la ley natural inscrita en el corazón del hombre y presente en las diferentes culturas y civilizaciones. Arrancar los derechos humanos de este contexto significaría restringir su ámbito y ceder a una concepción relativista, según la cual el sentido y la interpretación de los derechos podrían variar, negando su universalidad en nombre de los diferentes contextos culturales, políticos, sociales e incluso religiosos”. […]
Más aún, “La promoción de los derechos humanos sigue siendo la estrategia más eficaz para extirpar las desigualdades entre Países y grupos sociales, así como para aumentar la seguridad. […]. La Declaración fue adoptada como un “ideal común” (preámbulo) y no puede ser aplicada por partes separadas, según tendencias u opciones selectivas que corren simplemente el riesgo de contradecir la unidad de la persona humana y por tanto la indivisibilidad de los derechos humanos”.
D.- El derecho a la libertad religiosa.
“Obviamente, los derechos humanos deben incluir el derecho a la libertad religiosa, entendido como expresión de una dimensión que es al mismo tiempo individual y comunitaria, una visión que manifiesta la unidad de la persona, aun distinguiendo claramente entre la dimensión de ciudadano y la de creyente. […] Es inconcebible, por tanto, que los creyentes tengan que suprimir una parte de sí mismos –su fe– para ser ciudadanos activos. Nunca debería ser necesario renegar de Dios para poder gozar de los propios derechos. No se puede limitar la plena garantía de la libertad religiosa al libre ejercicio del culto, sino que se ha de tener en la debida consideración la dimensión pública de la religión y, por tanto, la posibilidad de que los creyentes contribuyan la construcción del orden social.
2. La presencia del Papa en la sede de la Asamblea General.
Esta —como matiza Benedicto XVI— “es una muestra de estima por las Naciones Unidas y es considerada como expresión de la esperanza en que la Organización sirva cada vez más como signo de unidad entre los Estados y como instrumento al servicio de toda la familia humana. Manifiesta también la voluntad de la Iglesia Católica de ofrecer su propia aportación a la construcción de relaciones […]. Además, la Iglesia trabaja para obtener dichos objetivos a través de la actividad internacional de la Santa Sede […] Como han confirmado recientemente las Naciones Unidas, la Santa Sede ofrece así su propia contribución según las disposiciones de la ley internacional, ayuda a definirla y a ella se remite”.
* Tratándose de un líder religioso y aun dirigiéndose a un auditorio mundial, plurirreligos y multiétnico, la perspectiva del discurso no puede ser otra que la religiosa, aquí, la cristiana, añadiéndose propositivamente, en cuanto sea posible, la perspectiva de la razón que se fija en el fundamento del ordenamiento internacional y de los derechos humanos, cual es, la ley natural.
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Acude a http://hastalosblogones.blogspot.com y lee concientemente el post titulado UN VIAJE SENSORIAL del 03/06/2008 y si tras ojear el archivo adjunto (está en inglés) no ves claro ke el concepto religión está equivocado, aprender a leer el significado de las letras no te ha servido para nada, hermano. Amén.
Me ha parecido importante la presencia del Papa en la A.N.U.resalta el valor de los derechos humanos, subrayando el de la "libertad religiosa", deseos de paz, busqueda de la justicia, entra tambien...entre ciencia y etica:sólo se pueden adoptar metodos cientificos que respeten los imperativos eticos. El Papa escribe muy bien en el fondo y en la forma. Lo he leido con gusto, hoy dia del "libro", del premio Cervantes, y del de su fallecimiento.Gracias
Profesor Corral:
Muchas gracias por resaltar y subrayar este discurso del Papa Benedicto XVI en la sede de la ONU. Sin duda que será una de las cumbres del magisterio sociopolítico de este Papa.
Creo que la fundamentación objetiva que hace de los derechos humanos es hoy un tema fundamental porque existe la difundida mentalidad de identificar sin más lo justo con lo legal, reduciendo lo primero al mero campo de lo segundo, y haciendo depender éste de meras mayorías parlamentarias.
Por otra parte, es muy importante la mención papal al derecho de libertad religiosa en la plenitud de sus dimensiones y niveles. Máxime cuando existen posiciones doctrinales y prácticas que, en el mejor de los casos, consideran el valor religioso como algo que hay que tolerar, como un mal menor. El Papa reivindica el valor central de la libertad religiosa en la esfera de los derechos del hombre.
Sin duda que se trata de un discurso para estudiar, releer y meditar. Ojalá que todos los qu...
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