La relación Iglesia y Estado en la República Argentina [Blog.71]
30.10.07 @ 06:59:09. Archivado en Derecho internacional eclesiástico

[por Ariel David Busso, Prof. Universidad Católica Argentina a invitación nuestra]
I.- Presentación del País
La República Argentina es un país en el hemisferio sur de América Latina que, junto con Chile, comparte el ser el país más austral del mundo. Tiene una superficie de 2.791.810 Km2 que, sumado a la pretensión de la Antártida (969.464 km2), es de 3.761.274 km2. La población actual es de 38.592.150, con una densidad de 13 habitantes por km2. Es independiente de hecho de España desde el 25 de mayo de 1810 y, de derecho, desde el 9 de julio de 1816.
Los habitantes son mayoritariamente hijos de inmigrantes europeos especialmente italianos y españoles, en ese orden, fruto de la llegada de barcos salidos de Génova y Barcelona, a fines del siglo. XIX y comienzos del XX hasta su mitad. Otros inmigrantes fueron: irlandeses, alemanes, ucranianos, sirios, libaneses, armenios, suizos, eslovenos, croatas y, en menor escala, franceses, belgas, griegos, portugueses e ingleses. Existen colonias alemanas en muchas regiones del país. En algunos de esos sitios aún se celebran algunos oficios religiosos en lengua alemana. Los indígenas son pocos. Lo eran ya antes de la inmigración. Muchos fueron exterminados por la llamada “campaña al desierto” para conquistar tierras a producir hacia 1880, y por la peste.
La religión de la gran mayoría es la católica, a la cual adhieren un 88% de la población, pero la práctica regular es sólo de 18,5 %. En el resto hay una práctica ocasional: bautismos, primeras comuniones, confirmaciones, matrimonios y funerales.
La primera minoría religiosa la constituyen las distintas denominaciones protestantes, especialmente las comunidades pentecostales que han crecido mucho en estos últimos tiempos. Los judíos suman más de 500.000. Buenos Aires es la ciudad con más cantidad en América de judíos, después de New York. Las Iglesias ortodoxas tienen sus arzobispos y sus comunidades, algunas con sede en el país pero con jurisdicción a toda América latina. Los musulmanes son poco numerosos. En la encuesta encargada por la Conferencia Episcopal Argentina, la última, en abril de 2000, el nivel nacional de los que se declaran no creyentes es del 4%.
Sin ser un país oficialmente confesional, sin embargo la Iglesia católica goza de una situación preferencial, fruto de la historia y de la cultura precedente a constituirse en país. El artículo 2 de la Constitución Nacional dice: “El gobierno federal sostiene el culto católico, apostólico, romano”. El verbo “sostener” es interpretado mayoritariamente en el sentido económico.
Los obispos católicos reciben un salario mensual equivalente al 80% del sueldo de un juez federal en actividad, y se subsidian los estudios de los seminaristas católicos, así como a las parroquias situadas en las amplias fronteras, por la labor social que desempeñan. A los obispos se les entrega “Pasaporte oficial” para entrar y salir del país y a los cardenales “Pasaporte diplomático”. El resto del clero no recibe ningún aporte estatal y solamente subsiste por las donaciones y emolumentos sacramentales.
Siendo un país federal, cada una de las 23 provincias y la Ciudad autónoma de Buenos Aires, tienen sus propias Constituciones. En casi todas hay referencia a la Iglesia católica, pero sólo una provincia se declara confesional católica, la de Santa Fe. Como la educación es de competencia provincial y no federal, cada una de las provincias tiene su programa especial. En las provincias más antiguas se imparte formación religiosa en las escuelas de gestión oficial, especialmente las del norte del país. La Iglesia católica tiene muchos establecimientos educacionales propios, en niveles pre-escolar, escuelas primarias, secundarias y Universidades.
Desde el punto de vista jurídico, la Iglesia católica es reconocida como “persona jurídica pública” junto al Estado Nacional, los Estados provinciales, los Municipios y los entes autárquicos, en el art. 33 del Código Civil. Las otras confesiones deben adquirirla.
II.- La iglesia Católica
En cuanto a la Iglesia Católica, en sí misma, tiene 13 arquidiócesis metropolitanas, 1 arquidiócesis “inmediatamente sujeta a la Santa Sede”, 47 Obispados latinos, 3 Prelaturas territoriales, 1 Obispado castrense, 3 Eparquías (maronita, armenia y ucraniana) y 1 Exarcado (melquita). La Conferencia Episcopal Argentina tiene 75 Obispos (más unos 25 eméritos) entre los cuales 2 Cardenales, 1 en actividad en el país (Hay otro en Roma). Los sacerdotes son unos alrededor de 6.000 entre ambos cleros, diocesanos y religiosos.
Nunca el personal eclesiástico local fue numeroso en nuestro país y fue ayudado anteriormente por misioneros europeos. Los misioneros alemanes llegaron especialmente con los Padres del Verbo Divino, los Palotinos, los Misioneros de la Sagrada Familia y los Redentoristas. Los italianos con los Salesianos, Dehonianos, Scalabrinianos, de la Divina providencia, etc. Los españoles con los Maristas, Lasallanos, Trinitarios, Carmelitas, Escolapios, etc.
Los Institutos de Vida Consagrada más numerosos son los Salesianos y las Hijas de María Auxiliadora. Los hijos de Don Bosco tienen 5 Inspectorías en la Argentina y llevan el apostolado de la vasta Patagonia y Tierra del Fuego, donde sus Escuelas y Parroquias han ayudado a numerosos jóvenes a estudiar, a pesar de las enormes distancias y dificultosas comunicaciones. Junto con los Jesuitas, Dominicos, Franciscanos y Mercedarios, los Salesianos , por ser los Institutos de Vida Consagrada pre-Consticuonales, es decir anteriores a la primera Constitución, la de 1853, son subsidiados por el Estado Nacional para sostener sus respectivos seminarios.
Las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de seguridad interna, tienen únicamente capellanes católicos. También los hospitales de gestión estatal tienen capellanes católicos, la mayoría oficialmente nombrados.
La relación entre la Iglesia católica y el Estado federal se rige por medio de un Concordato firmado en 1966 y pone fin al Patronato arrogado por el gobierno argentino, pero nunca reconocido oficialmente por la Santa Sede. Hasta ese momento hubo necesidad de proceder a través de un modus vivendi porque el Presidente de la República nombraba a los Obispos sacados de una terna confeccionada por el Senado. También se puso fin al placet estatal para los documentos eclesiásticos. Esta forma de jurisdiccionalismo es heredada de la Corona española, cuando el papa Julio II, en la Bula Universalis Ecclesiae, el 28 de julio de 1508, concedió a los reyes de Castilla y León, y a sus sucesores, el ius presentandi Esto actualmente ha desaparecido y los Obispos son nombrados directamente por la Santa Sede y solamente existe la “prenotificación oficial” al presidente de la República antes de que se haga público el nombramiento. Este puede tener objeciones de “carácter político” (SIC) y, si así lo fuera, tiene 30 días para proceder. Actualmente, en la Constitución federal, reformada en 1994, el Presidente de la República puede ser de otra confesión distinta a la católica.
Existe en el ámbito del gobierno federal, una Secretaría de Culto, dependiente del “Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto”, con dos secciones: la primera dedicada exclusivamente a la Iglesia Católica y la segunda a los Cultos no católicos. Este es el canal oficial de las relaciones entre el gobierno y la Iglesia
Conclusión
Esta es la realidad de la Iglesia Católica en la República Argentina. No son muchos años de país, pero desde el tiempo de los españoles, y precisamente por este motivo, la Iglesia estuvo siempre activa y tenía una presencia oficial en el país. No hay que olvidarse que el rey de España, Felipe II, convirtió en Ley del Imperio las normas del Concilio de Trento. Solamente en las luchas intelectuales entre católicos y liberales, a fines del Siglo XIX y comienzo del siglo XX, tuvo declinación oficial. Sin embargo, en el derecho eclesiástico del Estado, se reconoció en algunos fallos de la Suprema Corte de Justicia, la competencia del derecho canónico en las cuestiones internas de la Iglesia, especialmente en las relaciones laborales y en la administración y enajenación de bienes sagrados y eclesiásticos.
Aún en la actualidad, con los inconvenientes surgidos en los últimos tiempos, especialmente por el problema del Obispado castrense, la Iglesia católica sigue prestando ayuda a la sociedad civil en materia de solidaridad y concordia. En la crisis económica-política del 2001 l actuación de la Iglesia colaboró enormemente para impedir un posible estallido social.
Referencia bibliográfica: BUSSO, ARIEL D., La Iglesia y la comunidad política, Ed. Educa, Buenos Aires, 2000. (ariel_busso@uca.edu.ar); concordatos y acuerdos en CORRAL et alii, Concordatos vigentes II (Madrid 1981) 403-415, y IV (Madrid 2004) 303-306.
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Carlos Corral
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