El blog de Carlos Corral

Argelia: Su sistema político de “Islam como religión de Estado" [BLOG 64]

11.09.07 | 08:43. Archivado en Derecho internacional eclesiástico
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- En colaboración con Irene Fernández Molina, Doctoranda, Facultad de CC. Políticas y Sociología, Universidad Complutense de Madrid -

Con una superficie de 2.381.741 km2 y una población de 30.000.000 de habitantes, Argelia es uno de los 57 Estados componentes de la Organización de la Conferencia Islámica, que se profesan islámicos, al que encuadramos en el grupo segundo de los Estados islámicos, los confesionales (distintos, pues de los Estados islámicos hierocráticos –primer grupo- y de los laicos –grupo tercero— según nuestra clasificación expuesta en el Blog 33). Es, además, uno de los 21 miembros de la Liga de los Estados Árabes (cf Blog 34), siendo el árabe el idioma más difundido.

I.- El sistema político argelino: orígenes, características y evolución

Colonizada por Francia a partir de 1830, Argelia es sometida a un régimen en el que la asimilación prima por encima del mero protectorado militar y proclamada parte del territorio de este país en su constitución de 1848. Las aspiraciones de independencia del nacionalismo argelino, consolidadas en los años 20 y 30 del siglo XX, conducen tras la II Guerra Mundial a la constitución del Frente de Liberación Nacional (FLN) y la insurrección armada contra la metrópoli (1954). La larga y cruenta guerra de liberación no concluye hasta la proclamación en París de la V República y la reelección como presidente francés de Charles de Gaulle, que promueve un referéndum entre la población argelina y rubrica finalmente los Acuerdos de Evian (1962).

A partir de la independencia, la revolución argelina se orienta hacia la vía socialista; se elige una Asamblea Constituyente y se proclama la República Argelina Democrática y Popular, con el líder del FLN, Ahmed Ben Bella, como jefe de Gobierno. La constitución de 1963 establece un “régimen de gobierno por el partido” en la línea de los regímenes republicanos de partido único establecidos por las fuerzas nacionalistas árabes en los años 50 y 60 con el naserismo egipcio como modelo. La nacionalización de las tierras pertenecientes a los colonos franceses y el nacimiento de un sector industrial “socialista” son algunas de las medidas más significativas de este primer periodo.
Las luchas intestinas del FLN dan lugar en 1965 a un golpe de Estado contra Ben Bella y el ascenso al poder de su vicepresidente, Huari Bumedián, que refuerza las prerrogativas del ejército y relega al partido único a un papel secundario. Frente al internacionalismo revolucionario de su antecesor, este presidente inicia la “rectificación” o el retorno al pragmatismo político y económico, que se traduce en la estricta planificación en ambos terrenos y la primacía concedida al desarrollo industrial, con un peso cada vez mayor del recién nacionalizado sector energético. La suya es una etapa de considerable estabilidad en el gobierno que se prolonga hasta su muerte, en 1978.

Al sucesor de Bumedián en la presidencia, Chadli Benyedid, le toca hacer frente a la quiebra del sistema heredado de las dos décadas anteriores y una coyuntura de crisis generalizada que desemboca en las protestas juveniles masivas de 1988, reprimidas violentamente por el ejército tras la proclamación del estado de sitio. La deslegitimación del régimen evidenciada por estos sucesos obliga a inaugurar una nueva etapa reformista y liberalizadora tras la reelección de Benyedid en el mismo año. En la constitución de 1989, Argelia deja de proclamarse un país socialista y revolucionario, se autoriza el multipartidismo y se despoja al ejército del papel de garante del régimen. De inmediato surge un amplio abanico de partidos —Frente de Fuerzas Socialistas (FFS), Movimiento Democrático Argelino (MDA), Agrupación por la Cultura y la Democracia (RCD), Frente Islámico de Salvación (FIS)— pero es esta última formación, de carácter islamista, la que capitaliza el voto de castigo contra el FLN y triunfa en las elecciones municipales de 1990. Su nueva victoria en la primera vuelta de las legislativas del año siguiente provoca un golpe de Estado militar (1992) que fuerza la dimisión de Benyedid, la interrupción del proceso electoral, la ilegalización del FIS y la persecución de sus militantes.

Así se desencadena una sangrienta guerra civil nunca declarada (más de 150.000 muertos) en la que se enfrentan las fuerzas de seguridad del Estado y “grupos de autodefensa” amparados por ellas con las guerrillas islamistas políticas establecidas en las zonas rurales (Movimiento Islámico Armado-MIA y Ejército Islámico de Salvación-AIS, brazo armado del FIS) y las bandas armadas que controlan la periferia de las grandes ciudades en nombre de la yihad, mayoritariamente adeptas del Grupo Islámico Armado (GIA). El poder político es asumido por un directorio cívico-militar (Alto Comité de Estado) destinado a dar cobertura civil al golpe de Estado, bajo la presidencia, sucesivamente, de Mohamed Budiaf (1992), Ali Kafi (1992-1994) y Liamin Zerual (1994-1995). Este último es elegido presidente de la República en las presidenciales organizadas en 1995 en un intento de restaurar la legitimidad perdida del régimen. El juego de fuerzas se decanta a su favor a partir de este momento.
Pese a no contar con el apoyo de la oposición, reunida en la llamada Plataforma de Roma (FIS, FLN, FFS y otros partidos menores), la nueva constitución de 1996 permite la reforma de la ley electoral y la convocatoria de las legislativas de 1997, tras las cuales se constituye un parlamento pluralista con mayoría de la Agrupación Nacional Democrática (RND) de Zerual. En este mismo año se llega a un acuerdo de tregua con el AIS que da pie a una disminución progresiva de la violencia. En las presidenciales de 1999 triunfa la candidatura de Abdelaziz Buteflika, favorecida por el ejército. El fin del estado de excepción y el indulto de militantes del FIS y el AIS en virtud de la Ley de Concordia Civil (1999) consolidan la pacificación del país, todavía incompleta.

La constitución de 1996 otorga un papel central al presidente de la República, elegido cada cinco años por sufragio universal directo, y que es al mismo tiempo jefe del ejecutivo, jefe supremo de las Fuerzas Armadas y ministro de Defensa. Buteflika fue reelegido para un segundo mandato en 2004 y desde entonces ha promovido una controvertida “Carta para la Paz y la Reconciliación Nacional”, sometida a referéndum en 2005, que sigue imputando la guerra exclusivamente al terrorismo islamista y eludiendo la parte de responsabilidad del ejército y las fuerzas de seguridad del Estado.

II.- El sistema de relaciones Religión - Estado

En el primer siglo, el cristianismo se expandió desde Cartagine a Numidia y Mauritania, y el 260 se estableció una influyente Jerarquía eclesiástica en la actual Argelia. Pero, siglos más tarde, 1152, desaparecen las últimas comunidades cristianas como consecuencia de la dominación musulmana iniciada en el 709, pasando a ser el Islam la componente de la población (98%), siendo sunní en su gran mayoría con una minoría de Ibadíes en el valle de Mzab. Con la llegada de la colonización francesa, se erige la diócesis de Argel, pero al lograrse la independencia y marcharse los colonos (más de un millón), los cristianos quedaron reducidos a una minoría al lado de la minoría judía.
Dos son los principios que informan la Constitución de 19-11-1976 (última revisión: 26-11-1996): la confesionalidad islámica y la tolerancia religiosa bajo el título de libertad religiosa.

El primer principio viene enunciado con la declaración de que “El Islam es la religión del Estado” (art.2) dentro de los “Principios generales que rigen la sociedad argelina” (Título I, Capítulo I). Consecuentemente se comienza el Preámbulo de la Constitución con la invocación “En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso” (§ 2), fijando “los componentes fundamentales de su identidad, que son el Islam, el arabismo y el amazigismo[…]”. De ahí que “Las instituciones prohíben: […] las prácticas contrarias a la moral islámica y a los valores de la Revolución de noviembre” (art.9).

El segundo principio es la tolerancia religiosa por más que se recubra bajo el término constitucional de “La libertad de conciencia y la libertad de opinión [que] son inviolables” (art.36), a la vez que se garantizan “la defensa individual y colectiva de los derechos humanos y de las libertades fundamentales” (art.33), así como “las libertades de expresión, asociación y reunión” (art.41).
Se dice “tolerancia”, pues se prohíbe el proselitismo y se pone fuertes cortapisas al ejercicio de la propia religión que no sea el Islam. En efecto, el Decreto ejecutivo del 27-5-7 relativo a la composición y el funcionamiento de la Comisión nacional pone bajo su control la institución y actividad de las asociaciones religiosas, las modalidades del ejercicio del culto en forma asociativa y el destino a los edificios de culto. Decreto que viene en ejecución de la Ley de 17-4-6 [Loi n° 06-09 du 18 Rabie El Aouel 1427 correspondant au 17 avril 2006 portant approbation de l'ordonnance n° 06-03 du 29 Moharram 1427 correspondant au 28 février 2006 fixant les conditions et règles d'exercice des cultes autres que musulman].

Ley que, según explicaba el Consejo de Ministros en la presentación del entonces Proyecto, contiene "disposiciones para acabar con las actividades anárquicas de asociaciones así como de particulares e impedir con la fuerza de la ley el proselitismo del que son objeto los musulmanes en el país". Tales como: queda prohibido el culto de cualquier religión, excepto el Islam, "fuera de los edificios previstos para ello (arts.5,7 y13); se prevé el arresto hasta de cinco años y multas de hasta de 10.000 € “a quienes busquen convertir a un musulmán a otra religión" (art.11). Y las mismas penas se fijan contra toda persona que “fabrica, pinta o distribuye audiovisuales o en cualquier otro soporte o medio, que tenga como objetivo el de debilitar la fe de un musulmán”.

Al respecto, el arzobispo católico de Argel, monseñor Henri Teissier, subrayó que el carácter represivo de la ley no corresponde a la situación del país, que practica de hecho una política de libertad de expresión y de reunión claramente superior a la de otros países árabo-musulmanes, y que sigue siendo garantizada en la nueva ley.
La dura realidad es que la Iglesia Católica en Argelia, sin pasar de diez mil católicos asistidos por 110 sacerdotes y 170 monjas, tiene cuatro diócesis: Argel, Constantina e Hippone, Orán y Laghouat. Precisamente por vivir y manifestar su fe, la Iglesia pagó un precio de sangre muy alto. En mayo de 1994 el P. P Henri Vergès, de 64 años, y la Hna. Paule-Hélè Saint-Raymond, de 67 años, fueron asesinados, mientras salían de la biblioteca católica en donde desarrollaban su servicio para los jóvenes. En la ciudad de Kabyli de Tizi Ouzo cuatro misioneros de los Padres Blancos (tres franceses y un belga) fueron brutalmente asesinados el 27 de diciembre de 1994. El Domingo 3 de septiembre de 1995 dos religiosas fueron asesinadas en Alger: sor Bibiane Leclerc y sor Angèle-Marie Littlejohn de 65 y 62 años respectivamente. Ambas vivían en Alger desde 1964.

Mons. Pierre Claverie, obispo de Orán, fue asesinado con una bomba el 1° de agosto de 1996, junto a su chofer Muhammed Pouchikhi. Pierre Claverie había dedicado su vida a favorecer el diálogo entre el islam y el cristianismo. En la noche entre el 26 y el 27 de marzo de 1996, siete monjes trapenses franceses fueron secuestrados en el monasterio de la aldea de Tibhrine (60 millas al sur de la capital) del G.I.A. Luego del rechazo del gobierno francés en considerar las propuestas realizadas por los terroristas y el anuncio de su ejecución realizado por el GIA (Grupo Islámico Armado), el 21 de mayo, los cuerpos de siete religiosos fueron encontrados decapitados. Otros siete religiosos fueron asesinados con armas de fuego en las vías de la casbah en Bab el-Qued.
[Fuentes: Bernabé López García, El mundo arabo-islámico contemporáneo. Una historia política. Síntesis (Madrid 1997); Antoni Segura i Mas, Más allá del islam. (Madrid, Alianza 2001); Luis Martínez, La guerre civile en Algérie -1990-1998- (París, Karthala1998); François Burgat, El islamismo cara a cara (Barcelona, Bellaterra1996); Natalia Sancha, “Argelia, entre los desafíos internos y el cortejo internacional”, Real Instituto Elcano, ARI nº 117/2005, 26/9/2005 Corral, C., La relación entre la Iglesia y la comunidad política (Madrid 2003); http://www.olir.it/news/archivio.php?id=1275]


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