El blog de Carlos Corral

Bulgaria, nuevo miembro de la Unión Europea y el factor religioso. [BLOG.60]

17.07.07 | 06:30. Archivado en Relaciones Iglesia-Estado


(Por JOSÉ LUIS SANTOS, a invitación nuestra)

Con el ingreso en la Unión Europea (1 enero 2007), Bulgaria — con una población de 8 mill., compuesta por un 85 % de ortodoxos, un 13%, de musulmanes y un 1 % de católicos— consolida así su identidad nacional, recuperada tras el sometimiento al bloque soviético durante 40 años (1949-1989) y asentada ahora en la nueva constitución de 12 de julio de 1991.

1. Libertad religiosa
Aparece esta reconocida en la Constitución (arts. 13 y 37) junto con los derechos de opinión, expresión, asociación... Y para su desarrollo, Bulgaria promulga en 2002 la Ley de denominaciones religiosas, en la que configura una especie de estatuto jurídico de las confesiones ante el Estado, acogiendo las expresiones del Convenio Europeo de Derechos Humanos y Libertades Fundamentales de 1950 y derogando la anterior ley del mismo nombre procedente de 1949 del período comunista.

2. Separación de Iglesia y Estado
Proclamada con nitidez en la Constitución (art.13), la separación de Iglesia y Estado constituye un principio que, de una parte, matiza y corrige la anterior separación del periodo comunista de carácter más bien hostil y, de otra, supone un giro nuevo respecto del anterior período tradicional de monarquía, donde la Iglesia Cristiana Ortodoxa Oriental venía constituyendo durante varios siglos una auténtica religión de Estado (865-1908).

3. Principio de igualdad
Aplicado a las creencias religiosas reconocidas en el país, sin que ninguna sea considerada como iglesia de Estado (art. 37), el principio no parece ser absoluto, pues la Ley de denominaciones reclama una atención especial hacia la Iglesia Ortodoxa Oriental como “religión tradicional” por su función en la historia de Bulgaria; la declara expresamente como entidad legal y reconoce su identidad Patriarcal, añadiendo, eso sí, con rápida y tal vez problemática expresión, que estas consideraciones no fundamentan situación de privilegio o ventaja.

Las otras tres denominaciones religiosas —islamismo, judaísmo y catolicismo— que junto con la anterior vienen citadas expresamente en el proemio de la ley, son contempladas, al menos en un segundo plano, como religiones “tradicionales”, diferenciándose, a su vez, de las demás denominaciones registradas o no registradas. Diferenciación justificable tal vez en razón de su implantación, amplia en el tiempo y en la extensión en la sociedad con instituciones y actividades que favorecen el bien ciudadano

4. Estatuto jurídico de las confesiones
Un avance del lo puede constituir la normativa establecida en la Ley de Denominaciones. Pero la visión completa de dicho estatuto no es tarea sencilla, dada la variedad de los organismos que intervienen desde el Estado y la múltiple legislación del tema religioso. En efecto, como organismos estatales intervienen con competencia en los asuntos religiosos: el Comité de Derechos Humanos y Asuntos Religiosos de la Asamblea Nacional; la Dirección de Denominaciones Religiosas del Consejo de Ministros; el Registro de Denominaciones Religiosas del Tribunal de la Ciudad de Sofía dependiente del Ministerio de Justicia.

Y, siendo múltiple legislación al respecto, sobresalen la Ley de restitución de bienes confiscados (1992), las normas referidas a los delitos contra las denominaciones religiosas (arts. 164-166) del Código penal (1968), y otras normas legislativas educativas, laborales...

6. Actividades de las confesiones
Como consecuencia del status de entidad legal, quedan reconocidas no sólo las actividades específicamente religiosas, sino también aquellas otras que, sin ser específicamente religiosas, dimanan de las comunidades religiosas como proyección congruente y habitual de su tarea. Tales son, entre otras, las indicadas explícitamente en la propia Ley de denominaciones, como actividades médicas, sociales y docentes (arts. 30-33), con atención especial a las docentes (escuelas primarias, secundarias y de enseñanza superior; homologación legal de enseñanzas y títulos; apertura a creyentes y no creyente).

7. Propiedad y bienes religiosos
Existen dos compromisos al respecto de la Administración pública, a nivel de Estado y de estructuras regionales y locales. El primero: el de apoyar a las comunidades religiosas registradas con posibles subsidios y de otras maneras, incluyendo la partida correspondiente en la ley anual del presupuesto.

El segundo es el compromiso que por la Ley de restitución de bienes confiscados (1992) asumió el Estado de restituir los bienes confiscados por las autoridades comunistas a confesiones religiosas inscritas o no en el Registro. Estos son principalmente lugares de culto, templos, monasterios, mezquitas, sinagogas, aparte de otras propiedades.

[Referencia bibliográfica: Más ampliamente, J.L. Santos, El factor religioso en Bulgaria y Rumania, nuevos miembros de la Unión Europea: www.UNISCI Discussion Paper Nº 14 (mayo 2007 y Situación jurídica de las iglesias en los nuevos países miembros de la Unión Europea: “R G D C E E” 2006 (www.iustel.com) con indicación de fuentes y bibliografía]


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