El blog de Carlos Corral

Con África al fondo, Benedicto XVI a Angela Merkel: las dos Cartas intercambiadas. [BLOG 54]

05.06.07 | 06:30. Archivado en Relaciones Iglesia-Estado
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(En colaboración con Natasa Mihajlovic, investigadora asociada del INCIPE).- Aprovechando la ocasión de que la canciller de Alemania, Angela Merkel, iba a tener que asumir la presidencia de la UE y paralelamente presidir la reunión de los siete países más industrializados del mundo junto con Rusia (G-8), Benedicto XVI le dirigió una carta, fechada el 16 de diciembre de 2006, a la que ella contestó, dos meses más tarde, el 2 de febrero de 2007.

I.- El motivo impulsor fue tratar de contribuir, por parte del Pontífice, a su manera y sin ser parte, a la preparación de la cumbre del G-8 próxima a celebrarse en la localidad de Heiligendamm del 6 al 8 del presente mes de junio. Por ello, el Pontífice le pide, en la carta, de forma general, que los 8 asuman “como prioridad la lucha contra a pobreza, especialmente en África”, ya que “Alcanzar el objetivo de la eliminación de la pobreza extrema antes del año 2015 es una de las tareas más importantes de nuestro tiempo” y que su eliminación “está ligada indisolublemente a la paz y a la seguridad en el mundo”.

África, en efecto, es desgraciadamente el continente más pobre. Según los datos publicados en Africa Development Indicators 2006 del Banco Mundial,la población total del continente era 876.9 millones en 2004 de los que 680.9 millones vivían en la África Subsahariana (excluyendo Sudáfrica). Es la población más pobre de África con unos 397 $ de renta nacional bruta per cápita (un poco más de 1 dólar al día). Los niños nacidos en 2004 en el África Subsahariana tenían una esperanza de vida de unos 46 años. La tasa de mortalidad de los niños menores de 5 años (período 1996-2004) es de un 168,2 ‰. A parte de la mortalidad y mucha pobreza nos encontramos con unas elevadas tasas de analfabetismo lo que afecta, de manera negativa, el futuro de estos niños.

Cinco propuestas apunta el Papa. Primera, que los países industrializados cumplan plenamente con los “compromisos” asumidos. Segunda, que adopten medidas para crear y garantizar para los países pobres “de manera confiable y duradera, condiciones comerciales favorables que incluyan sobre todo un acceso amplio y sin reservas a los mercados”.

Las condiciones financieras no pueden ser mas duras. El sistema actual dentro de la Organización Mundial de Comercio de eliminación de los aranceles, favorece a los países desarrollados, porque son los que tienen las economías fuertes y, en la mayoría de los casos, subvencionadas. Estos no se ven perjudicados por la importación sin aranceles de las materias primas de los países pobres. Pero las economías poco desarrolladas no pueden competir con las importaciones provenientes de los países desarrollados, lo que perjudica aun más estas economías débiles. Según los datos de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 2005 los países africanos exportaron mercancías por un valor de 298 mil millones de dólares, mientras las importaciones alcanzaron 249 mil millones de dólares. Aunque las exportaciones superan las importaciones, la balanza de pagos es siempre negativa por las altas cuotas de servicio de la deuda externa.

Tercera, que se arbitren “medidas a favor de una rápida cancelación completa e incondicional de la deuda exterior de los países pobres altamente endeudados y de los países menos desarrollados”. Los países de África Subsahariana pertenecen a grupo de los países pobres altamente endeudados (Heavily Indebted Poor Countries – HIPC)
La deuda total de África, según el Fondo Monetario Internacional, para el año 2007 es 254.8 mil millones de dólares. De esto, los países de África Subsahariana tienen una deuda de 217.4 mil millones de $.

Cuarta, que se introduzcan “importantes inversiones en el campo de la investigación y del desarrollo de medicinas para el tratamiento del sida, de la tuberculosis, de la malaria y de otras enfermedades tropicales”.

En el año 2005 murieron unas 2.037.000 personas en el mundo de HIV/Aids, entre ellos unas 2.000.000 en la África Subsahariana y unos 12.000.000 de niños se quedaron huérfanos (de 0 a 17 años) a causa de esta enfermedad. Cada 30 segundos muere un niño en el mundo a causas de malaria; la mayoría de ellos en la África Subsahariana. Las tasas de mortalidad por malaria de los niños menores de 5 años en África van desde un 14 ‰ en Seychelles hasta un 283 ‰ en Sierra Leona. En 2005 murieron unas 544.000 personas en África de tuberculosis (unas 74 personas a 100.000 habitantes). Además, la tuberculosis es la causa principal de la muerte de personas contagiadas con el HIV virus.

Quinta, que se abogue “por una reducción significativa del comercio de armas, legal o ilegal, del tráfico ilegal de materias primas preciosas y de la fuga de capitales de los países pobres”.

Existe una fuerte relación entre los recursos naturales y los conflictos bélicos. Por ejemplo en elCongo, se encuentra un 80% de las reservas de coltan, un superconductor de gran resistencia al calor, esencial para la electrónica. Y los diamantes son la causa de las guerras en Angola y Sierra Leona. Un 49% de los diamantes provienen del centro y sur de África, cuyo principal exportador es también el Congo (no hay que olvidar que un 80% de la producción de los diamantes se destina al uso industrial).

*He aquí el texto de la carta del Papa —los subrayados son nuestros—.
Carta del santo padre Benedicto XVI a la señora Angela Merkel canciller de la República Federal de Alemania, con ocasión del inicio de la presidencia alemana de la unión europea y del G-8.

A la doctora Angela MERKEL, Canciller de la República federal de Alemania

El 17 de julio de 2006, al concluir la cumbre de San Petersburgo, anunció usted que, bajo su presidencia, el grupo constituido por los siete países más industrializados del mundo juntamente con Rusia (G-8) conservaría en el orden del día el tema de la pobreza en el mundo. Posteriormente, el pasado 18 de octubre, el Gobierno de la República federal de Alemania comunicó que la ayuda a África será un tema destacado en la cumbre de Heiligendamm.

Por consiguiente, le escribo para expresar el agradecimiento de la Iglesia católica, así como mi aprecio personal, por estos anuncios.

Me alegra que el tema de la "pobreza", con referencia explícita a África, esté en el orden del día de los países del G-8, pues merece la máxima atención y prioridad, tanto en beneficio de los países pobres como de los ricos. El hecho de que la presidencia alemana del G-8 coincida con la de la Unión europea constituye una oportunidad única para afrontar este tema.

Confío en que Alemania asumirá de modo positivo el liderazgo que le corresponde en esa cuestión de importancia mundial que nos concierne a todos.

Con ocasión de nuestro encuentro del pasado 28 de agosto, usted me aseguró que Alemania comparte la preocupación de la Santa Sede por la incapacidad de los países ricos de ofrecer a los países más pobres, especialmente a los de África, adecuadas condiciones financieras y comerciales que les permitan la promoción de su desarrollo duradero.

La Santa Sede ha puesto de relieve en repetidas ocasiones que, a la vez que los Gobiernos de los países más pobres tienen la responsabilidad de gobernar bien y de eliminar la pobreza, es indispensable una activa colaboración internacional. Aquí no se trata de una tarea extraordinaria o de concesiones que podrían posponerse a causa de urgentes intereses nacionales. Más bien, se trata de un deber moral grave e incondicional, basado en la pertenencia común a la familia humana, así como en la dignidad y el destino comunes de los países pobres y de los países ricos que, por el proceso de globalización, se desarrollan cada vez con mayor interdependencia.

Para los países pobres sería preciso crear y garantizar, de modo seguro y duradero, condiciones comerciales favorables que incluyan sobre todo un acceso amplio y sin reservas a los mercados.

También resulta necesario hacer todo lo posible para proveer a una rápida cancelación completa e incondicional de la deuda externa de los países pobres fuertemente endeudados y de los países menos desarrollados. Asimismo, hay que tomar medidas para que estos países no acaben de nuevo en una situación de deuda insostenible.

Además, los países industrializados deben ser conscientes de los compromisos que han asumido con respecto a las ayudas al desarrollo y cumplirlos plenamente.

Hacen falta también amplias inversiones en el campo de la investigación y del desarrollo de medicinas para el tratamiento del sida, la tuberculosis, la malaria y otras enfermedades tropicales. A este respecto, los países industrializados deben afrontar la urgente tarea científica de crear por fin una vacuna contra la malaria. Del mismo modo, es necesario poner a disposición tecnologías médicas y farmacéuticas, así como conocimientos derivados de la experiencia en el campo de la salud, sin imponer en cambio exigencias jurídicas o económicas.

Por último, la comunidad internacional debe seguir esforzándose por lograr una reducción significativa del comercio de armas, tanto legal como ilegal, del tráfico ilegal de materias primas preciosas y de la fuga de capitales de los países pobres, y por eliminar las prácticas de lavado de dinero sucio y la corrupción de los funcionarios en los países pobres.
Aunque estos retos deben afrontarlos todos los Estados miembros de la comunidad internacional, el G-8 y la Unión europea deberían desempeñar el papel de liderazgo en este sentido.

Miembros de diversas religiones y culturas de todo el mundo están convencidos de que lograr el objetivo de eliminar la pobreza extrema antes del año 2015 es una de las tareas más importantes de nuestro tiempo. Además, comparten la convicción de que esta meta está indisolublemente unida a la paz y la seguridad del mundo. Su mirada se dirige ahora a la presidencia, que corresponde al Gobierno alemán en el próximo período, durante el cual es preciso garantizar que el G-8 y la Unión europea tomen las medidas necesarias para acabar con la pobreza. Los creyentes están dispuestos a dar su contribución a esos esfuerzos y apoyan su compromiso de modo solidario.

Implorando la bendición de Dios para la actividad del G-8 y de la Unión europea bajo la presidencia alemana, aprovecho la ocasión para expresarle de nuevo, señora canciller federal, mi gran aprecio.

Vaticano, 16 de diciembre de 2006

II.- A la carta contestó la Canciller asegurándole Papa que la lucha contra la pobreza y la ayuda al desarrollo en África será una de sus prioridades como presidenta del G8.

Más aún, que “Hemos adoptado el objetivo de modificar las estrategias de lucha contra el sida para que tengan en cuenta particularmente la situación de las mujeres y adolescentes. Todos estos esfuerzos serán incompletos si, a largo plazo, los sistemas de salud no son mejorados”.

E incluso, la Canciller llega a apoyar la petición del Papa de cancelar la deuda exterior de los países pobres y se compromete a firmar acuerdos económicos entre la Unión Europea y los países de África, el Caribe y el Pacífico para que tengan acceso a los mercados internacionales.

** He aquí el texto de la carta de Angela Merkel:

Berlín, 2 febrero 2007

A Su Santidad Papa Benedicto XVI. Ciudad del Vaticano.

Santidad, con gran alegría he leído vuestra carta de 16 diciembre 2006, en la que Ud. Nos transmite sus buenos deseos y nos manifiesta su interés por nuestra presidencia de la UE y del G-8. Especialmente me alegro de que Ud. como cabeza de la Iglesia Católica apoye lo s intereses de la UE y del G-8. Desde este puesto me permito señalar brevemente que llevo en el corazón su solicitud.

Queremos aprovechar la presidencia alemana del G-8 y la presidencia del Consejo de la UE, para avanzar en la lucha contra la pobreza y en la consecución de los fines del milenio. Por ello fijamos un punto esencial en el potencial de desarrollo y en las exigencias del continente africano. Aquí entra en la presidencia del G-8 el desarrollo económico del continente y las cuestiones África se construyan en el de la dirección del gobierno así como aspectos de paz y seguridad. Me atañe mucho que las relaciones del G-8 hacia sentido de un partenariado de reformas. Ante las reforzadas aspiraciones particulares de los Estados africanos es de importancia un mayor compromiso de la comunidad internacional.

La lucha contra el HIV/Aids como el fortalecimiento de sistemas sanitarios son puntos esenciales ante todo de la presidencia del G-8. Nuestra meta es cambiar las estrategias en la lucha contra el HIV/ de tal manera que estas tengan muy en cuenta la situación de mujeres y adolescentes. Estos esfuerzos permanecen, sin embargo, sólo como obra imperfecta, si a largo plazo no se construyen sistemas sanitarios. Las exigencias, mencionadas por Ud., de transparencia sobre los mercados financieros y de materias primas las haremos nuestras r eforzándolas en el marco de del G-8. A ello pertenece anten todo el fomento y la construcción de la ya establecida Extraction IndustyTransparency-Iniciative (EITI), que recibe nuestro total apoyo.

Las iniciativas de la cancelación de la deuda propuestas por Ud. Son un importante factor en la lucha contra la pobreza. La medidas que fueron adoptadas durante la conferencia en la cumbre del G-8 en Colonia (1999) y Gleaneagles (2005) han posibilitado a los países endeudados unos espacios financieros, que pueden aprovechar para la lucha contra la pobreza en su país. Para emprender una condonación multilateral de la deuda de Gleaneagles para los países en desarrollo más pobres altamente endeudados, el gobierno federal ha aceptado una participación alemana de unos 3,6 Mrd €. También será apoyado por el gobierno federal el establecimiento de un marco de trabajo para el sistema de deuda sostenible (Debt SustEainability Framework). Este marco de trabajo es un Instrumento importante, para limitar el riesgo de un renovado endeudamiento de los Estados más pobres. Podrán los países endeudados subir dispendios para la lucha contra la pobreza de un 7% en 1999 a un 9% del PNB en 2005 para medios que podrán ser destinados, por ejemplo, a escuelas y hospitales.

En el ámbito comercial nos hemos propuesto conducir los así llamados acuerdos comerciales de partenariado entre la UE y los países de África, del Caribe y del Pacífico a una transacción d e fomento del desarrollo.

Además aprovecharemos nuestra presidencia de la UE y del G-8, para hacer avanzar el diálogo con los países limítrofes Estos, como Brasil, China, India, México y Sudáfrica, son cada vez más importantes para solucionar los problemas globales, como EL suministro de la energía, el cambio climático y el trasiego de las materias primas. Por ello nos hemos propuesto el ambicioso fin de hablar con estos países también sobre cuestiones difíciles. Pues sólo si todos los actores poderosos en este mundo asumen su responsabilidad, podemos alcanzar más justicia y paz.

Pienso que con los puntos esenciales propuestos podemos dar impulso a un desarrollo ulterior y así contribuir a la formación justa de la globalización a escala mundial.
Una vez más le agradezco. su carta.

Con amistosos saludos,

Angela Merkel

***
Cuál será el resultado final de esta tan modesta como meditada súplica de Benedicto XVI, ni siquiera la propia Ángela Merkel lo puede saber. Son tantos las voluntades que intervienen como los problemas que surgen por doquier, que no queda otro remedio, por parte del Papa, que implorar “la bendición de Dios para la actividad del G-8 y de la Unión europea bajo la presidencia alemana”.

[Referencia bibliográfica:L'Osservatore Romano,23-24 Aprile2007, p.16s; la versión castellana de la carta de Merkel es nuestra]


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