A veces damos por supuesto hechos que no suceden como nos imaginamos. No todos los sevillanos, por ejemplo, conocen la tumba de Fernando III. Hace dos años visité la catedral hispalense y, en su interior, la capilla Real con el sepulcro del monarca en el altar mayor. Me acompañaba un joven profesor nacido en Sevilla que para mi sorpresa no había visto los cuatro epitafios del sepulcro. Tuve que ser yo, un hijo del Norte de Castilla, quien le acercara a verlos y tratar de leerlos. Como narran los Anales eclesiásticos y seculares (1), fue sepultado “su cuerpo en la capilla Real, en que estaba colocada la santísima imagen de nuestra Señora de los Reyes, a cuyos sagrados pies es tradición que mandó sepultarse”.
* Leyendo los epitafios colocados en las cuatro fachadas, te encuentras con algunas singularidades. Una primera es que, si lees el epitafio en castellano, verás que en las dos postreras líneas se lee: “E PASSO EN EL POSTRIMERO DIA DE MAYO, EN LA ERA DE MIL E CC. E NOVENTA”.
En el epitafio latino, en cambio, está escrito: “TRANSMIGRAVIT ULTIMA DIE MAII, ANNO AB INCARNATIONE CIЭ. LII”.
¿Cuál de las dos fechas es la correcta: la de 1290 o la de 1252 del fallecimiento de Fernando III? Ambas fechas fueron y son oficialmente correctas: la castellana utiliza la “era hispánica” que comienza la datación a partir del año 38 p.C. en que por Augusto se dio por pacificada Hispania entera. —Datación que fue la oficial en el reino de Castilla y de León hasta 1383 y en el de Portugal hasta 1422— La fecha latina es la oficial de la Iglesia, utilizando “a Nativitate” o “ab Incarnatione”, coincidiendo, por tanto, la fecha de la era 1290 con la del año 1252, para señalar la muerte de Rey.
** Ahora resulta —segunda singularidad— que, para la Iglesia, la celebración del culto al Rey como santo, es el día el 30 y no el 31, que es el postrero de mayo. ¿Cuándo, pues murió, el monarca? ¿El 30 o el 31, pues ambos epitafios fueron puestos por D. Alonso su hijo y se conservan intactos? Parece más bien el 30, pues la diferencia se debe —según explica Juan Joseph Heideck (2)— a la manera de contar los días. “La Iglesia los cuenta de media noche a media noche, mientras el modo civil los contaba de 6 de la tarde a 6 de la tarde. De manera que, muriendo el día 30 a las 7 de la tarde, ya moría en el 31 según el modo civil”. En realidad fue cerca de la media noche del jueves 30 de mayo (3).
Leyendo con atención ambos epígrafes descubres otras dos variantes de trascripción del texto. Primera, en castellano se escribe “LA CIUDAD DE SEVILLA QUE ES CABEZA DE TODA ESPAÑA”; mientras en latín se añade “QUAE CAPUT EST, ET METROPOLIS TOTIUS HISPANIAE”. Segunda, en el epitafio latino se adiciona: “DE MANIBUS ERIPUIT PAGANORUM, ET CULTUI RESTITUIT CHRISTIANO” (“la liberó de las manos de los paganos y la restituyó al culto cristiano”; que no aparece en el epitafio castellano).
*** Mirando ahora a uno de los antepasados regios, Alfonso VI, Antonio Linage Conde titula su libro “El Rey Alfonso VI (1065-1109): el rey europeo de las tres religiones”. El europeismo se explica por las influencias de los cluniacenses (benedictinos de Cluny) y la adopción del rito romano. La convivencia de las tres religiones fue una realidad desde la conquista del Reino de Toledo. ¿No se podría aplicar ese título de alguna manera al descendiente Fernando III?
En efecto, por un lado, se vinculó con las familias regias europeas. Fernando se casó en 1219 con Beatriz de Suabia, hija de Felipe de Suabia, quien más tarde, en 1198, fue elegido emperador de Alemania. Su hijo primogénito, Alfonso X el Sabio,1221 – 1284, fue elegido emperador de Alemania el 1 de abril de 1257; y uno de sus hijos, Felipe (1231 – 1274), se casó con Cristina de Noruega (hija de Haakon IV). Más tarde, al enviudar, se casa en 1237 con Juana de Dammartin, Condesa de Ponthieu, pariente de San Luis Rey de Francia, con la que tuvo una hija, Leonor (1241 – 1290), Condesa de Ponthieu, que fue la esposa de Eduardo I de Inglaterra.
Por otro lado, a los judíos sevillanos les permitió el Rey quedarse en Sevilla sin tener que ausentarse de la ciudad. A su vez, el Rey de Granada, vasallo del rey de Castilla, mostró su fidelidad a San Fernando, remitiendo gran cantidad de velones, para que se consumieran en el túmulo mortuorio, y haciendo la promesa de que cada año irían cien caballeros granadinos con hachas blancas para celebrar el aniversario de su muerte
*** Sea como fuere, Alfonso X el Sabio, “colocó el cuerpo de su padre —tal como escribe Julio González (4)— en una especie de sarcófago visible, con una extensa y laudatoria inscripción a sus costados en castellano, latín, árabe y hebreo”.
El epitafio árabe dice: “Este es el túmulo del máximo Rey Don Fernando, señor de Casilla y de Toledo, de León, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia y de Jaén; muy agradable a Dios; que recuperó a toda España; varón fidelísimo, veracísimo, constantísimo, justísimo, fortísimo, óptimo, liberalísimo, mansísimo en su imperio, humildísimo; muy dado a Dios, y a lo que era de su obsequio; del cual tuvo Dios misericordia en las horas vespertinas del día viernes; el cual llenó de honra a todos sus escogidos amigos; el cual finalmente conquistó la ciudad de Sevilla, que es cabeza de toda España, y murió en ella; el que finalmente quebrantó y destruyó totalmente la fuerza de de todos sus enemigos, cuyo tránsito fue en el día 20 del mes Rabie primero, en el año seiscientos y cincuenta de la Hégira”
El epitafio hebreo dice: “En este lugar está el sepulcro de del Rey grande Don Fernando, señor de Castela y de Tolaitola, y de León y de Galicia, y de Isbilia y de Cortova y de Murcia, y de Gien. Esté su alma en el Huerto Edén. El que conquistó toda Sepharad (España), el Recto, el Justo, el prudente, el Magnífico, el Fuerte, el Piadoso, el Humilde, el que temió a Dios y le sirvió todos sus días; el quebrantó y destruyó a todos sus enemigos, y ensalzó y honró a todos sus amigos, y conquistó la ciudad de Isbilla, que es cabeza de toda Sepharad, y murió en ella en la noche del día segundo y vigésimo día del mes de Sivan, año cinco mil y doce de la creación del Mundo”.
Era el merecido reconocimiento a un Rey que había convertido el reino de Castilla y León no sólo en la potencia principal de la Península, sino también en la potencia hegemónica de la misma. En efecto, había heredado el reino de Castilla de unos 150.000 kms2 y el de León de unos 1000.000 kms2 de León; y, al expirar en Sevilla, tras haber conquistado otros 100.000 kms cuadrados, entregaba al hijo, Alfonso X, una Corona con una extensión de 350.000 kms2. Sólo restaban los reinos vasallos de Granada (34.2000 kms2) y de Niebla (de 2.000 kms2) para una futura conquista y anexión. Su política consistió en mantener la paz continua con los otros reyes cristianos (salvo el enfrentamiento que mantuvo con su padre con ocasión de su coronación como rey de Castilla).
El día 22 de diciembre de 1248 tuvo lugar la solemne entrada de don Fernando en Sevilla, evacuada por los moros que según las capitulaciones se marcharon bajo la protección del Rey —según cálculos, unos 10.000 por mar y otros 100.000 por tierra—.
[Referencia bibliográfica: 1. (Sevilla 1887) 140s; 2. ibidem; 3. GONZALO MARTÍNEZ DÍEZ, Fernando III 12l7-1252 (Palencia 1993) 20; 4. Reinado y diplomas de Fernando III, vol. I (Córdoba 1980) 48s; 4. MARTÍNEZ, 249-252; epitafios en la nota 4 de L.F. DE RETANA, San Fernando y su época (Madrid 1941) 44s.]
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Como me aconsejó en la tienda al preguntarme por las postales de los cuatro epitafios, le hice caso y he visitado su blog. Ya en esa pequeña conversación que tuvimos pude comprobar que era un hombre lleno de sabiduría, pero no pensé que fuese de tal magnitud. Visité de nuevo la Capilla Real pero no fue una visita más; después de su información fue totalmente diferente, como si me adentrara más entre sus muros. Muchas gracias y un saludo.
Buscaba el porque de la diferencias de fechas de los epitafios escritos en castellano y latín. (1152 y 1290).
gracias a al Blog he aprendido otras muchas cosas.
Gracias
Leyendo el epitafio y la enumeración de los reinados que acumulaba: "señor de Castilla y de Toledo, de León, de Galicia, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia y de Jaén", creo que queda claramente desacrediatada la falacia castellanista que pretende que la existencia de "Castilla y León" se justifica con la etapa de Fernando III... ¿qué pasa con Galicia, con Asturias, con Extremadura...?).
Dignidad y rigor histórico por una Región Leonesa Autónoma YA!!!
Siempre que te leemos aprendemos cosas nuevas,interesantes y curiosas.Saludos.
Qué interesante información y qué necesaria para conocer bien nuestra historia, que tantos tienden a presentar de forma simplificada y tendenciosa, en cualquier sentido. Muchas gracias por compartir estos conocimientos con los demás.
Muy interesante la información. He aprendido mucho. Aunque yo no sea de Sevilla, sino de Granada, tampoco conocía (como su amigo el sevillano) muchos de los detalles que aprececen en los epitafios.
Gracias por ayudarnos a conocer mejor nuestra historia.
Entro casi a diario por la Capilla de la Virgen de los Reyes, camino de mi trabajo. Esa parte del sepulcro está habitualmente oculta a los fieles, pues hay una cancela de por medio, aunque una de las inscripciones se ve desde fuera. Gracias por la información.
Viernes, 17 de febrero
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