El blog de Carlos Corral

A los 10 años del LIBRO NEGRO DEL COMUNISMO [BLOG 51]

16.05.07 | 08:00. Archivado en Derecho internacional eclesiástico
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[por JAVIER LARENA BELDARRAÍN, Profesor de Derecho Procesal, Universidad de Deusto, a invitación nuestra]

El décimo aniversario de su aparición, nos brinda una ocasión inmejorable para, siquiera brevemente, poner de actualidad una publicación que describe unos acontecimientos sobrecogedores y cuyas principales conclusiones siguen plenamente vigentes en nuestros días. La controvertida obra “El libro negro del comunismo: crímenes, terror y represión” es un trabajo realizado por profesores universitarios e investigadores europeos de renombre —como son Stéphane Courtois, Nicolás Werth, Jean-Louis Panné, Andrzej Paczkowski, Karel Bartosek y Jean-Louis Margolin, entre otros— que cataloga diversos actos criminales resultado de la búsqueda e implementación del comunismo.

* Sin ir más lejos, y como triste ejemplo de tales actos, sirvan estos datos que reproducen los autores de la obra:
- URSS, 20 millones de muertos,
- China, 65 millones de muertos,
- Vietnam, 1 millón de muertos,
- Corea del Norte, 2 millones de muertos,
- Camboya, 2 millones de muertos,
- Europa Oriental, 1 millón de muertos,
- América Latina, 150.000 muertos,
- África, 1,7 millones de muertos,
- Afganistán, 1,5 millones de muertos,
- Movimiento comunista internacional y partidos comunistas no situados en el poder, una decena de millares de muertos.

** Dejando aparte las múltiples divergencias existentes en relación a estas estimaciones de muertes causadas por dictaduras comunistas –para algunos son menos de las señaladas y para otros la cifra es sensiblemente superior- la crítica más feroz que ha recibido esta obra, es la que esgrime como argumento principal la integración bajo el término “comunismo” de diversos sistemas ciertamente diferentes, analizando desde una misma óptica fenómenos radicalmente distintos como es el caso de los gobiernos de Mao en China, de Pol Pot en Camboya, los movimientos políticos latinoamericanos o la guerra civil de 1918-21 en la Unión Soviética. Así, señalan las voces discrepantes con este estudio que sólo algunos de estos regímenes deben ser estrictamente considerados como comunistas.

Sin ir más lejos, autores como Pablo Rieznik denuncian que nos encontramos ante una obra que fue lanzada como un mero negocio editorial, constituyendo una verdadera campaña política, carente de ideas originales y cuyo texto escapa a las normas académicas más vulgares. A mayor abundamiento, recuerda Hernán Díaz, entre otras objeciones, que la manipulación de cifras que lleva a cabo es constante y está mal disimulada.

Del mismo modo, se acusa al “Libro negro” de carecer de contexto, de no llevar a cabo una comparativa con los países considerados capitalistas, acción que, a juicio de los críticos, resulta obligada para poder tomar conciencia de los crímenes también cometidos por estos últimos Estados, como es el caso, entre otras, de las muertes resultado del imperialismo y del colonialismo.

No procede valorar estos extremos ahora, pero sí al menos poner en entredicho su absoluta veracidad en la medida en que las críticas proceden, en su gran mayoría, de entornos de pensamiento marxista, cuya objetividad es más que dudosa. Además, no es eso lo importante, sino los acontecimientos en sí y, sobre todo, el hecho de que a nadie deje indiferente en un sentido u otro.

*** En efecto, quizá la mayor cualidad de este “Libro negro”, sea el poner de relieve una realidad –la del comunismo práctico, más allá de la pura ideología- que muestra el hecho de cómo se alcanza el asentamiento en el poder utilizando el crimen en masa como un verdadero sistema de gobierno. Los números concretos o la anhelada comparativa con los países capitalistas reclamada por los críticos es irrelevante en este sentido. Son los hechos que en él se exponen lo importante.

Tal como se afirma en este minucioso análisis, la esencia del fenómeno del terror son los crímenes contra las personas, con lo que al menos esta publicación responde al más que loable –y necesario-objetivo de honrar la memoria de los muertos, lo cual no es más que una ineludible obligación moral. Cualquier sistema que, en aras de la defensa de una ideología concreta, proceda a al exterminación de vidas humanas, no puede ser defendido y, en todo caso, sí erradicado por ser contrario a los valores más básicos que deben presidir la convivencia humana.

Si la vara de medir del historiador para juzgar a los actores de la Historia debe ser el respeto a los valores democráticos y, sobre todo, a la vida y dignidad humanas, no pueden salir muy bien parados todos estos regímenes de índole comunista –si son desviaciones o no del modelo original, como algunos detractores del “Libro negro” han señalado, poco importa, porque —como acertadamente estima Juan Arcocha— un sistema que se “desvía” cada vez que se pone en práctica, no es muy recomendable que digamos, puesto que, si algo han demostrado. Desgraciadamente ha sido justo lo contrario. Y no es una opinión gratuita, ya que los acontecimientos históricos la sostienen.

A fin de cuentas, tal como el comunismo se ha presentado históricamente hasta la fecha, ha sido siempre rezumando un totalitarismo inaceptable, en tanto en cuanto la aspiración —en apariencia legítima— de construir una comunidad ideal, choca con la existencia de “grupos irreductibles”, de enemigos del sistema cuya eliminación ha constituido un objetivo prioritario. Es así como la utopía se convierte en una muy triste realidad.

No debemos olvidar las afirmaciones a este respecto de Pío XI, cuando en su Encíclica Quadragesimo Anno y a propósito de esta cuestión, alude a los dos objetivos principales del comunismo, a saber, la lucha de clases y la eliminación de la propiedad privada. En tal sentido, entiende que para la consecución de tales fines, la realidad histórica pone de manifiesto que no respeta nada ni a nadie, mostrándose salvaje e inhumano allí donde ha conquistado el poder.

Evidentemente, hay otras muchas causas que explican la violencia y los males del siglo XX, pero no es menos cierto que el comunismo es una de las principales. Al menos tal como ha sido llevado a la práctica, así ha sucedido, lo que suscita la terrible sospecha de que quizá no pueda ejercitarse de otro modo. En todo caso, cualquier ideología que respalde la aniquilación de vidas humanas, la supresión del hombre por el hombre, no debe encontrar la más mínima justificación, sean cuales sean sus postulados principales. Y quien lo ampare no dejará de ser tan responsable como el propio brazo ejecutor.

No puedo menos de rechazar, por tal motivo, las críticas fáciles, del discurso vano y confuso trufado de argumentos fútiles para respaldar lo que carece de fundamento. Sin duda, resulta fácil poner en tela de juicio la veracidad de unos datos, la pureza o no del sistema de gobierno propio de un régimen concreto. ¡Y qué más da! No es ese el dato relevante. Lo trascendental, lo que debe darnos motivos para la reflexión, es que los crímenes y el terror a los que alude el título mismo de la obra que comentamos, han tenido lugar. Eso basta. Y a nadie puede gustarle.

[Referencia bibliográfica: Courtois, S., Werth, N., Panné, J., Paczkowski, A., Bartosek, K., Margolin, J., Le livre noir du communisme. Crimes, terreur, repression (París, Robert Laffont, S. A., 1997). Traducido al español por César Vidal, Mercedes Corral, Mª. Victoria Esteban-Infantes, Mauro Armiño y Mª. José Furió. Publicado en España por Espasa Calpe S. A. y Planeta S. A. en 1998.]

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Arri 16.05.07 | 12:22

    Estimo inconcebible que, a estas alturas, alguien defienda el comunismo práctico o "real". Sólo esa defensa justifica la publicación de la obra; es llamativa la opinión de un comentarista sobre su "secuestro" que, con seguridad, lleva aparejado un interesado silencio mediático: no puede olvidarse la afinidad ideológica de la mayoría de los regímenes analizados con los hoy vivos de Chávez, Morales o Castro, y con gobiernos o partidos de izquierda de la Europa democrático-parlamentaria. Por tanto, cabe preguntarse: tal silencio... qui prodest, hic et nunc?

  • Comentario por apatrida 16.05.07 | 10:36

    "El libro negro del comunismo" es, con toda seguridad, la obra mas completa y muy bien documentada sobre los crimenes del comunismo en el siglo XX.
    A pesar de ser edidato en España, es practicamente imposible de encontrar este libro en cualquier libreria española.
    Parece que esta secuestrado por la propia editorial, obedeciendo a las determinadas presiones politicas.
    Un saludo

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