La emergencia de la sociedad civil y el análisis filosófico de su protagonismo constituye el centro de una obra que consideramos digna de consideración: la de JAVIER MONSERRAT, Prof. de la Universidad Autónoma de Madrid, HACIA UN MUNDO NUEVO, Filosofía política del protagonismo histórico emergente de la sociedad civil (Madrid, Universidad Comillas 2005,355pp.). En ella se propone una filosofía política que recoge las dos grandes vías ideales que han orientado la historia de los últimos siglos: la modernidad y el comunitarismo.
“Su análisis concluye en la hipótesis de que en nuestro tiempo —según el autor— se está produciendo un movimiento hacia la emergencia de un nuevo protagonismo histórico de la sociedad civil que jugaría un papel determinante en el avance hacia el Nuevo Mundo que se viene persiguiendo desde la génesis de la modernidad en el Renacimiento”.
El libro ha sido escrito desde la persuasión “de que la lógica de la liberación hace emerger hoy la conciencia de que existe una vía pragmática hacia ese otro mundo posible que deseamos, justo y solidario”. Y se declara posible “porque une a todos, no excluye a nadie, no se construye sobre el cadáver de ningún enemigo, asume los ideales de la modernidad y del comunitarismo, responde a un diseño intercultural y puede comenzar a construirse desde ya, por transformación progresiva de lo que tenemos. Es la revolución blanca. […]. La gran protagonista de esta revolución va a ser la sociedad civil”. [Prefacio, pp.9-11]
La Filosofía política propuesta tiene por objeto “hacernos entender que hoy nos encontramos en un momento crucial en que todas las circunstancias confluyen en producir la emergencia de un nuevo protagonismo histórico: el protagonismo de la sociedad civil”. He aquí las tesis fundamentales de la Filosofía Política, tal como el profesor las enuncia y defiende [pp.23-27].
“Primero. Que en la actualidad se está configurando la emergencia de una formulación nueva del ideal/horizonte ético/utópico que expresa lo que los ciudadanos de nuestro tiempo entienden como objetivos éticos de la humanidad. No responde ni al ideal de la modernidad democrático-liberal (capítulo segundo), ni tampoco al ideal del pensamiento comunitarista de los siglos XIX y XX (capítulo tercero). Es, sin embargo, una síntesis nueva de ambos ideales y recoge elementos esenciales de ellos. Un elemento determinante en el nacimiento del Nuevo Mundo en gestación consistirá en que la sociedad civil llegará a formular y tomar conciencia lúcida de este nuevo ideal/horizonte y se desprenderá al mismo tiempo definitivamente de las otras formas ya anacrónicas, tanto de la modernidad liberal, como de la filosofía social comunitarista […].
Segundo. Esta clarificación ético/utópica conduce por su propia lógica socio-cultural, política y económica, a un nuevo proyecto de acción en común que es posible describir con precisión. Es el proyecto universal de desarrollo solidario o proyecto UDS [=Desarrollo Universal Solidario] (capítulo cuarto), presentado como una declaración explícita congruente con el proyecto de acción contenido implícita y vivencialmente en el ideal/horizonte ético/utópico de nuestros días. Este proyecto, como decía, responde a la filosofía democrático-liberal de la modernidad, aunque regulada también desde valores humanistas y comunitaristas. Este proyecto representaría una alternativa a las políticas liberales y neoliberales que en los últimos cincuenta años –a pesar de las políticas fracasadas de lucha contra la pobreza a través del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional- todavía no han podido diseñar un plan estratégico creíble a favor de la solidaridad interhumana universal. Nuestra Filosofía Política, al presentar el proyecto UDS, se comprometerá a contribuir así a la formulación del esquema político-económico preciso que implementaría eficazmente el compromiso solidario de las naciones desde una filosofía socio-político-económica liberal, aunque regulada por las exigencias de solidaridad del pensamiento comunitarista moderno
Tercero. A la pregunta sobre la forma de gestionar políticamente la realización del proyecto UDS, respondemos que se trata de una gestión con dos aspectos: primero denunciar que las vías estériles son ya anacrónicas, que no conducen a nada y están fuera del humanismo moderno que emerge (capítulo quinto); segundo presentar la lógica de la vía eficiente como nueva forma viable y racional de promover de inmediato la realización del proyecto UDS (capítulo sexto). Una tesis fundamental será que esta vía eficiente consistirá en organizar el nuevo protagonismo histórico de la sociedad civil; un protagonismo que va más allá del asumido hasta ahora por las ONG y hace entrar el compromiso civil en una dimensión nueva de cualidad superior. Para ello se aprovechará la dinámica de interacción social a través de las nuevas tecnologías de la comunicación para crear una nueva forma de asociación de opinión pública internacional en la sociedad civil, comprometida en la promoción del proyecto UDS. Las nuevas organizaciones comunitarias con dimensión internacional, sin ser partidos políticos, estarán en situación de condicionar y controlar el poder político desde fuera, hasta moverlo en la dirección éticamente deseada. A la maqueta de esta nueva forma de acción civil y de asociación ciudadana internacional le pondremos un nombre: Nuevo Mundo. Nuestra Filosofía Política concibe, discute y desarrolla la organización, diseño ideológico y estructura funcional que para ser posible debería tener esta nueva forma de compromiso ciudadano […].
Cuarto. El proyecto Nuevo Mundo será, pues, estrictamente civil. Pero su viabilidad real se encontrará con importantes dificultades prácticas. Para salvarlas será necesario contar con dos elementos que deberán aportarle su apoyo: la interculturalidad y el diálogo interreligioso (capítulo séptimo). El diseño y gestión política del proyecto UDS no podrá hacerse sin un diseño intercultural que lo haga viable; por ejemplo: su naturaleza internacional hará necesaria la conciliación social entre la cultura occidental y la cultura islámica. Además, el factor decisivo para que el proyecto ciudadano Nuevo Mundo pudiera prosperar hacia un protagonismo social importante podría encontrarse en el apoyo externo de las religiones. Este podría ser –aunque no necesariamente ni por derecho, sino sólo coyunturalmente- el factor que proyectara a Nuevo Mundo hacia su influencia social decisiva. Nuestra Filosofía Política apuntaría por ello a promover la evolución teológica interna de las religiones hacia una mayor madurez histórica y hacia el diálogo interreligioso, hasta poner a las religiones de nuestro tiempo en condiciones de jugar un papel de compromiso importante en la futura evolución de la humanidad hacia la paz, la justicia y la solidaridad.
Quinto. Dada la coyuntura internacional que nos condiciona es hoy ilusorio, antipragmático, diseñar un proyecto de futuro sin o en contra de la nación más importante, a saber, los Estados Unidos. En otras palabras: dado el liderazgo ejercido hoy en el mundo por América, la vía más eficaz y pragmática para la promoción del proyecto UDS sería conseguir que fuera precisamente América quien asumiera también el liderazgo en su realización. ¿Es esto posible? Nuestra Filosofía Política defiende que la filosofía del proyecto UDS se identifica con la filosofía de la historia de América. Esta conduce a la revolución blanca, la revolución de la libertad en un nuevo marco liberal regulado por el humanismo comunitarista comprometido con la dignidad humana, la justicia y el desarrollo universal solidario. Que América se convierta al liderazgo del desarrollo universal solidario no será fácil. Pero será posible, y se realizará, si la sociedad civil americana –identificada con la sociedad civil internacional- se convierte al proyecto Nuevo Mundo, al entender que América se encuentra hoy en un momento crucial de su historia en que puede, bien decir no a lo que el destino le pide, bien decir sí encaminándose entonces a uno de sus grandes momentos de gloria y creatividad histórica, en convergencia con el destino de la humanidad. En esta Filosofía Política defendemos la tesis de que la conversión de la sociedad civil americana a Nuevo Mundo es posible, y se estudian las condiciones que lo harían posible. Que la vía eficiente fuera en realidad eficiente dependería, en último término de que esta conversión se produjera. En caso contrario el avance hacia un mundo mejor podría verse frenado de forma significativa”.
Para el autor, sus detalladas y agudas reflexiones a lo largo de ocho densos capítulos le llevan a sostener [en el Epílogo, p.331] “que las circunstancias históricas han confluido en hacer posible que el futuro esté en las manos de la sociedad civil”. Hay, con todo, un capítulo —que hoy día creemos de especial actualidad e interés— cual es el VII, Religiones e interculturalidad [pp.251-288] a tenor del cual las religiones podrían jugar un papel determinante en la configuración del mundo del siglo XXI. Reflexiones todas ellas que no podemos menos de recomendar leer y meditar.
Domingo, 19 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Salvador García Bardón
Alejandro Córdoba
Movimiento Rural Cristiano
Vicente Haya
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni