Lo es de verdad por su finalidad y contenido, por las obras y documentos expuestos, y por su marco. Y así es como aparece fielmente reflejada en el lujoso catálogo “Hispania gothorum, San Ildefonso de Toledo y el Reino Visigodo de Toledo” [Toledo, Empr. Públ. “Don quijote de la mancha” 2007, 600 pp].
Su finalidad
En un momento en que ciertas políticas gubernamentales españolas les da por resaltar casi en exclusiva el legado islámico y la cultura y arte musulmanes, olvidando la Hispania Romana y la Hispania gothorum, resulta reconfortante al tiempo que ilustrador una exposición tal que constituye “un repaso por el legado visigodo, ya que el siglo VII fue el de mayor esplendor en Toledo y, sin embargo, desconocido por el público en general a pesar de de su capital importancia en la historia de España” [p.VII]. Repaso que nos hace rememorar un glorioso pasado en la historia de España, a saber, la monarquía visigoda que aspiró a la unidad política, social y religiosa, pasando el pueblo de los godos de la fe semiarriana a la fe católica.
En efecto, a pesar de producirse la desmembración del Imperio Romano como consecuencia de la invasión de los pueblos germánicos, no obstante y por varios siglos, continúa perseverando la idea de que toda la Europa occidental continúa siendo territorio del mismo Imperio. Realísticamente, sin embargo, se concibe la idea de una monarquía unida a la de un territorio unitario, pues al frente de cada territorio, considerado como unidad, se pone para regirlo una sola persona. Aquí, la monarquía goda, que es electiva, no absolutista, ni tampoco teocrática.
Pero es en el año 573, cuando bajo el cetro de Leovigildo se alcanza la unidad política de España como nación. Se intenta además conseguir a la vez la unidad religiosa bajo la profesión de la fe semiarriana. Fue en vano. Será bajo el signo católico como se alcanzará la unidad del reino 16 años después.
Y lo realizará su hijo Recaredo, cuando en el Concilio III de Toledo, el ocho de mayo de 589, abjura el arrianismo y hace pública profesión de fe católica, siguiéndole todo el pueblo —y nótese bien— tanto el visigodo como el suevo:
“Presente está toda la ínclita raza de los godos, apreciada por casi todas las gentes por su genuina virilidad, la cual, aunque separada hasta ahora de la fe, por la maldad de sus doctores, y de la unidad de la Iglesia católica, sin embargo, en este momento, unida conmigo de todo corazón, participa en la comunión de aquella Iglesia que recibe con seno maternal a la muchedumbre de los más diversos pueblos y los nutre en sus pechos de caridad, y de [...] No sólo la conversión de los godos se cuenta entre la serie de favores hemos recibido; más aún, la muchedumbre infinita del pueblo de los suevos, que con la ayuda del cielo hemos sometido a nuestro reino” ,
De este modo y por primera vez, se logra “la constitución natural de una nación cristiana, unida social, política y religiosamente, no por coacción de las armas, sino por la caridad, en la verdad de la fe”.
A la par, en la exposición se da a conocer el contexto histórico y cultural en el que vivió San Ildefonso.
Su espíritu.
La verdad es que la Hispania gothorum, San Ildefonso y el reino visigodo de Toledo es una colosal muestra que recopila más de seiscientas piezas procedentes de un centenar largo de prestadores entre los que figuran algunos de tanta relevancia como el Museo del Prado, el Museo Arqueológico Nacional, o la Catedral de Toledo.
El legado visigodo. “Las alusiones al pasado visigodo y el deseo de entroncar con su tradición son frecuentes en los textos catalanes de la Marca Hispánica así como en la zona del reino de Navarra; pero es especialmente en el reino Astur-leonés en donde encontramos un corpus más elaborado, constituido por el conjunto de crónicas conocido como Ciclo de Alfonso III, que desarrolla un discurso político según el cual “las raíces visigodas constituyeron la base de legitimidad de los reinos medievales” (F. Ruiz Gómez, p.130). No obstante, “La heredera directa de la tradición visigoda fue la iglesia mozárabe que continuó durante el dominio musulmán, logrando su integración pacífica en el imperio islámico a cambio de la sumisión política y el pago de un tributo religioso. Gracias a estos pactos, gozaban de cierta tolerancia para el culto y sus obispos acudían habitualmente a palacio para asistir a las audiencias del emir. Y así continuaron hasta los tiempos de Eulogio, cuando se rompió la convivencia religiosa y empezaron las persecuciones” (p.131).
Toledo urbs regia.
“Fue durante el reinado de Leovigildo cuando la ciudad adquirió, de una manera más efectiva, su condición de ciudad regia. Con el objetivo de conseguir la unificación territorial, Leovigildo puso en práctica una política centralista, asumiéndola como residencia real y como centro permanente del poder” (p.150). Su modelo de referencia era Constantinopla. Pero a la vez se convirtió en centro religioso a partir de la Conversión de los visigodos el 8 de mayo de 589 en el III Concilio de Toledo bajo la presidencia del obispo Masona de Mérida, asistiendo 62 obispos
Fruto de ese centralismo legislativo fue “el Liber Iudiciorum —como escribe CARLOS PETIT, P.76— que funcionaría a modo de columna vertebral o guía de evolución secular sólo culminada gracias a otro código –me refiero al Código civil (1889)— dotado de idénticos valores “legalismo, centralismo, unidad, poder regio, hispanidad resultan ser las claves del relato normalmente disponible”. Por cierto, en los manuscritos aparece con diversos nombres: Lex gótica, Liber iúdicum, Lex gothórum, Forum iúdicum, como el texto legal de la monarquía.
Su contenido.
Consta de dos partes. La primera está consagrada a la Hispania gothorum (409-711) cuyas piezas se exponen en la inmensa planta baja, distinguiéndose: 1. El ocaso del mundo antiguo; 2. El Reino visigodo de Toledo; y 3. Toletum, urbs regia. Aquí es donde se encuentran expuestos: la totalidad del “Tesoro de Guarrazar” y del “Tesoro de Torredonjimeno”, más numerosas piezas de la deslumbrante orfebrería visigoda, así como la ilustrativa colección de las monedas regias.
La segunda parte está dedicada a la figura de S. Ildefonso, distinguiéndose: 1.su biografía y obra; 2. las Iglesias visigodas: y 3. la riquísima y brillante iconografía. Y es en la segunda planta donde aparecen expuestos los cuadros, imágenes, libros y documentos en la planta segunda, que conciernen a la figura del santo Arzobispo. ¡Espléndido el salón colmado de soberbios cuadros El Greco, Zurbarán, Juan de Borgoña, Eugenio, Cajés, Luis de Carvajal, Blas de Prado, Antonio de Pereda o Antonio del Castillo!
El marco
Su marco arquitectónico es el Museo de Santa Cruz de Toledo durante el primer semestre de 2007, coincidiendo con el XIV Centenario del nacimiento del santo, pero su marco académico es el mencionado catálogo, en que colaboran más de una veintena de autores de talla (como R. Izquierdo, W. Rincón, L. Balmaseda y R. Gonzálvez) cuyos artículos contribuirán a arrojar luz sobre temas como el derecho visigodo, las nuevas ciudades, las necrópolis, la epigrafía, la música mozárabe o la transición del mundo visigodo a la época islámica. Además, incluirá análisis sobre la figura, la obra, el entorno y la influencia del patrón toledano en campos como la literatura y el teatro.
Bien merece la pena visitar la exposición hasta el 30 de junio y aun históricamente revivirla y meditarla. Tanto que no puedo menos de desear que las otras grandes metrópolis de entonces como Caesar Augusta (Zaragoza), Emerita Augusta (Mérida), Hispalis (Sevilla) y Tarraco (Tarragona ) expusieran su propia Hispania gothorum.
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Profesor Corral:
Gracias por comentar esta exposición. Efectivamente fue estupenda en el fondo, en la forma y en el contexto. Con ella se ponía de manifiesto que antes de la invasión musulmana existía una sociedad organizada política, económica y culturalmente. Además celebrarse en Toledo significó recordar lo que esa ciudad representa para la identidad de España. Leer este post me ha servido para rememorar la visita a la misma.
Efectivamente, sobre el Reino Visigodo en España se habla y escribe poco, siendo así que somos deudores del mismo en tantos aspectos. Para mí fue un descubrimiento todo lo que esribió el Profesor José Orlandis Rovira. He procurado leer todo lo que he podido. El último libro que leí,y que recomiendo
es "Histori del Reino Visigodo Español", Edit. Rialp. Madrid. 2003.
Un saludo afectuoso.
Domingo, 19 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Salvador García Bardón
Alejandro Córdoba
Movimiento Rural Cristiano
Vicente Haya
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni