El blog de Carlos Corral

¿Conoces las tres Organizaciones internacionales en que se encarnan el Panislamismo y el Panarabismo? [Post 34]

16.01.07 | 07:57. Archivado en Derecho internacional eclesiástico
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A pesar de que el carácter y la vocación sean universales, manifestándose así en sus instituciones como en todos los pueblos y en todos los tiempos, la diversidad no deja de surgir de la cohabitación y la coexistencia, dentro de la comunidad musulmana, de distintas razas, culturas y pueblos, con diferentes situaciones históricas, económicas, políticas y sociales, incluso con diferentes caracteres. De ahí el surgimiento de ideologías unificadoras en el Islam (I) y de Organizaciones internacionales en su apoyo (II)

I.- Ideologías unificadoras en el Islam: panarabismo y panislamismoLa unidad árabe y la unidad islámica van paralelas sin cruzarse. Sin embargo, ambas se fundamen¬tan en el Corán como base de la unión. El Profeta transmitió a los árabes, a través del Libro Sagrado, el sentimiento musulmán de fra¬ternidad y una lengua común. De ahí que la solidaridad musulmana y la solidaridad árabe son como hermanas siamesas. Además, el Islam dotó a los árabes, por primera vez en su historia, de un Estado centra¬lizado.
El Panarabismo se basa en lo árabe, es decir, en el elemento nacio¬nalista o en la lengua árabe, para crear un solo Estado-nación, mientras que el Panislamismo se fundamenta en el elemento espiritual para crear un solo Estado de la Umma 38. Dicho de otra manera, el Panarabismo es una versión nacionalista de la solidaridad islámica, y el Panislamismo es un vínculo entre los correligionarios, basado en los principios de la extraterritorialidad y del ius religionis. Paro la dura realidad es que tanto la unidad lingüística como la religiosa, no son suficientes para crear una sola nación árabe ni una sola nación islámica.
A.- El Panarabismo
Ideología afectiva basada en la arabidad, el Panarabismo considera que todos los árabes pertenecen a una misma nación y deben constituir un solo Estado. En la década de los cincuenta, el nacionalismo panárabe, a través de sus dos principales ramas, el baasismo de Michel Aflak y el nasserismo de Gamal Abder Nasser, se confundió con el socialismo árabe considerado como encarnación ideológica de las aspiraciones populares, es decir, la unión en una nación de todas las capas sociales.
Se trata de un socialismo laico que considera la unidad árabe como la única alternativa para el desarrollo económico, social y cultural de las masas árabes. Gracias al nasserismo y a Egipto, el Panarabismo se convirtió en ideología movilizadora, penetrando el conjunto del Mundo Árabe, de aspiraciones profundas de los pueblos árabes. Consiguió la unión sirio-egipcia en 1958 y las sublevaciones políticas a favor de la Unión.
Los éxitos del Panarabismo provocaron, sin embargo, la hostilidad de las fuerzas locales y extranjeras, cada vez más poderosas. La era del régimen unionista en Siria en 1961, la guerra del Yemen, donde se enfrentan tropas egipcias y saudíes, y la firma por Egipto e Israel de los acuerdos de Camp David en 1978, acuerdos que culminan la derrota de junio de 1967 y ponen un punto final a los intentos de unidad.
El ideal unitario ha sido recuperado por cada Estado o por los dirigentes nacionalistas para fortalecer y despertar en los pueblos la conciencia de sus intereses nacionales y de sus especificidades históricas.
El Mundo Árabe, que posee todos los elementos constitutivos de un nación (lengua, cultura e historia comunes) e importantes bazas estratégicas y económicas, carece de comunidad de intereses y de liderazgo El Panarabismo no conseguirá su integración política y económica para dar paso a la desunión y a la autodestrucción. La multiplicación de conflictos interárabes, la ruptura de equilibrios geopolíticos y la crisis del Estado-nación van a dar lugar a las ipresentes deologías.
B.-El Panislamismo
Concebida en el siglo pasado por Yamal-Eddin Al Afghani y Ab¬durrahman EI-Kawakibi, la ideología panislamista tiene como objetivo la reorganización de todos los musulmanes en un solo Estado poderoso, a imagen del poder del califato y mediante la negación del naciona¬lismo. Esta idea será recuperada por diferentes movimientos políticos e intelectuales, que la interpretarán de diferentes maneras.
Las monarquías del Golfo, encabezadas por Arabia Saudí, organiza¬rán el «Panislamismo oficial». Para asegurar su supervivencia, dichas monarquías se aprovecharán del desconcierto producido por el Panara¬bismo, presentado como un movimiento anti-islámico. El objetivo era neutralizar las pretensiones nacionalistas y socialistas, orientarlas hacia el ardor religioso para vaciarlas de su contenido, y controlar el funda¬mentalismo islámico popular. De ahí que Arabia Saudí propusiera la creación de un Estado teocrático que agruparía bajo su control a todos los musulmanes, en la perspectiva de un combate colectivo contra Is¬rael; objetivo que no pudo realizar el Panarabismo en su búsqueda frustrada de la unidad árabe.
Más o menos radical, el «Panislamismo paralelo o popular» contesta al «Panislamismo oficial», al que acusa de inoperante e ineficiente. Sin embargo, utiliza el mismo discurso de éste para penetrar en la sociedad civil y constituir el contrapeso al Estado moderno importado, que ha fracasado en sus funciones de desarrollo. Esta corriente, integrada por los islamistas activistas y revolucionarios, se inspira en la revolución islámica iraní y en la filosofía de los Hermanos Musulmanes para adop¬tar una actitud agresiva. Preconiza el derribo violento y popular de los regímenes establecidos considerados como paganos y anti-islámicos, y su reemplazo por un Estado o gobierno islámico encargado de la apli¬cación de la Sharía.

II.- Las organizaciones internacionales intermusulmanas

Para conseguir esta meta, los islamistas intentarán recomponer la unidad de la Umma, creando, bien a nivel regional, la Liga de los Estados Árabes (22 III 1945); bien a nivel global, la Organización de la Conferencia Islámica (1969) y la Liga Islámica Mundial (1962)

1ª.- La Liga de los Estados Árabes (Jami'at al•Doval al-Arabiyya)

Creada en El Cairo el 22 de marzo de 1945, con sede en la misma ciudad, la Liga de los Estados Árabes agrupa en la actualidad a todos los Estados árabes independientes desde el Atlántico hasta el Golfo Arábigo, o sea, veintiún Estados. Se trata de los 21 Estados del espacio islámico del Mundo Árabe. En concreto, los 7 Estados fundadores (1945): Egipto, Iraq, Jordania, Líbano, Arabia Saudí, Siria, Yemen del Norte [desde 1990, Yemen]; los 14 adheridos: Libia (1953), Sudán (1956), Marruecos (1958), Túnez (1958) y Kuwait (1961), Argelia (1962), [Yemen (1967-1990, fusión Yemen del Norte)], Emiratos Árabes Unidos (1971), Bahrein (1971), Qatar (1971), Omán (1971), Mauritania (1973), Somalia (1973), Palestina ( 1976, representada por la O.L.P.) y Yibuti (1977).
La Liga tiene como principales objetivos: la defensa de la soberanía de los Estados árabes y la coordinación de sus políticas. Tiene el ca¬rácter de foro para resolver los conflictos entre los Estados árabes y de instrumento de su defensa contra una agresión exterior.
Para alcanzar sus objetivos, la Liga se dotó de una estructura ins¬titucional integrada por el Consejo de la Liga, órgano político supremo, que se reúne dos veces al año, y la Secretaría General como órgano per¬manente y administrativo de la Liga.
La Liga, que se fundamenta en los principios de la igualdad soberana y de la unanimidad, es una organización de cooperación interes¬tatal, más política que económica.
La Liga carece de acciones concretas, a causa de la multipolariza¬ción del sistema árabe, y se encuentra en el centro de una tremenda contradicción: el sueño de la unidad árabe y el fortalecimiento de los Estados apegados a sus soberanías.
Sin embargo, la Liga tiene el mérito de impedir la generalización de la violencia en un mundo tan dividido como es el Mundo Árabe y el fa¬vorecer el acercamiento entre los pueblos árabes. De acuerdo con Mohamed Abdelkefi, “la Liga de los Estados Árabes se creó [...] como suplente de la unión y no como medio o elemento de unió” .
Organización exclusivamente árabe, y pese al hecho que integra países musulmanes, la Liga no tiene ningún carácter panislámico y expresa un cierto panarabismo.
2ª.- La Liga Islámica Mundial (Rabitat al-Alam al-Islami)
Creada en mayo de 1962, por iniciativa de Arabia Saudí y con sede en La Meca, la Liga nació de la idea de crear un organismo internacio¬nal que aglutinase en un seno a todos los musulmanes del mundo, con¬forme a los principios del Corán. La Liga Mundial Islámica es miembro activo de varias organizaciones internacionales, como por ejemplo: en las Naciones Unidas (ONU) con la categoría A, con status de observador como organización no gubernamental con facultades de consultor en las comisiones del Consejo Consultivo y Social (ECOSOC), también en la UNESCO y en UNICEF, además en la Organización de la Conferencia Islámica OCI (en carácter de observador).
Su objetivo consiste en vincular entre sí a las comunidades musul¬manas del mundo para realizar su unidad mediante la difusión de las ideas del Islam y el fortalecimiento de las relaciones de hermandad mu¬sulmana. Todo consiste en relacionar y movilizar a los creyentes del mundo entero, asegurar la expansión de la fe y de la civilización islá¬mica, modernizar los métodos de estudio y los de la acción misionera.
Sus principales órganos son: el Consejo Constitucional, el Consejo Superior, la Alta Comisión de Mezquitas y la Secretaría General.
Destinada a analizar la situación y las necesidades de los musulma¬nes en el mundo, la Liga tuvo o tiene como objetivo oculto y no confe¬sado contrarrestar el socialismo y el islamismo popular, a través de la religión.
3ª. La Organización de la Conferencia Islámica (OCI)
La OCI —esta especie de «panislamismo oficial»-- fue creada en sep¬tiembre de 1969, en Rabat, a iniciativa del Rey Faisal de Arabia Saudí, como reacción al incendio de la mezquita de Al-Aqsa. Su sede provisio¬nal está en Jeddah (Arabia Saudí) hasta la liberación de Jerusalén.
En la actualidad, la OCI, integrada por los 57 Estados del espacio islámico, tiene como objetivo principal «la consolidación de la solidaridad islámica».
Sus órganos son: la Conferencia de Jefes de Estado o de Gobierno, órgano supremo, la Conferencia de Ministros de Asuntos Exteriores y la Secretaría General. La OCI dispone de trece comités especializados, cinco agencias técnicas y nueve órganos subsidiarios. Se fundamenta en los principios de la igualdad soberana, la no injerencia en los asun¬tos internos de los Estados miembros y el arreglo pacífico de las con¬troversias.
A partir de sus estructuras y principios, se destaca que la OCI es una organización interestatal clásica, integrada por 57 Estados islámicos cuyos Jefes de Estado son musulmanes. Entre 1969 y 1992 se celebraron siete Conferencias-Cumbres marca¬das por la abrumadora influencia de Arabia Saudí, tanto en las cuestio¬nes confesionales como en las financieras.
Durante sus años de existencia, la OCI ha destacado por su apoyo a todos los pueblos musulmanes para la salvaguardia de su dignidad, su independencia y sus derechos nacionales 4y por la crea¬ción, en 1975, del Banco Islámico de Desarrollo, entre otras institucio¬nes financieras. Dicho Banco está destinado a fortalecer la solidaridad islámica, ayudar a los países musulmanes menos desarrollados e ins¬taurar un orden económico islámico. Con sus numerosos miembros, la OCI presenta importantes desigual¬dades económicas y discrepancias políticas e ideológicas. Ello la de¬bilita.
En fin, la diferencia fundamental que se puede establecer entre la OCI y la Liga Islámica Mundial, ambas basadas en los ideales del Panis¬lamismo, consiste en el hecho de que la primera es una institución «político-cultural» y la segunda una institución «cultural-política», según que se ponga más énfasis en lo político o en lo cultural.

***A modo de conclusión, cabe decir que el Islam es un verdadero modo de vida, una religión total con una vocación universalista. Sin embargo, en la actualidad, el proyecto islamista de crear una nación islámica unificada es irreal, debido a la prioridad dada por las élites occidentalizadas a la unificación del Estado-nación. Ello explica también el fracaso de la unidad árabe, concebida desde una perspectiva religiosa o lingüística.
Le falta, tanto a los musulmanes como a los árabes, esta comunidad de sentimientos y de intereses. La falta de apoyo de los Estados existentes a la Umma islamista extraterritorial y supranacional complica las relaciones entre la religión y el Estado en el mundo musulmán. En dicho mundo existe una igualdad teórica y una estratificación de hecho. Y los Estados son cada vez más una realidad, conformada a la situación internacional.
[Bibliografía y ampliación en C. CORRAL (dir.), Los fundamentalismos religiosos, hoy, en las relaciones internacionales (Madrid 1994) cap.VIII escrito con MBUJI KABUNDA BADI; G. ARÍSTEGUI, El islamismo contra el Islam (BarcelonA 2004)]


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