El blog de Carlos Corral

El protestante Presidente de Alemania al Papa alemán: discurso de bienvenida [Post20]

25.09.06 | 20:46. Archivado en Derecho internacional eclesiástico
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En la visita del Papa a Baviera se ha focalizado la atención en los saludos, discursos y homilías de Benedicto XVI. Es lógico. Nada extraño, pues, que se pasara de puntillas por las alocuciones de otros personajes, entre ellos, el discurso de bienvenida que el Presidente de Alemania, que se confiesa protestante, señor Hort KÖHLER, dirigió al Pontífice en el aeropuerto internacional de Munich. Mas dentro de su brevedad, por las pinceladas en torno a conceptos como patria, emigración, convivencia, jóvenes, Reforma protestante y ecumenismo, es por lo que he querido fijarme en él. Sólo unas glosas de atención a sus palabras (que transcribiré en negritas).
* Las primeras son de saludo oficial:

“Santo Padre, ¡Bienvenido a su Patria! Bienvenido a Alemania! Nos alegra muchísimo tenerle de nuevo entre nosotros. Ha sido su deseo especial volver a ver, en esta visita que comienza hoy, los lugares de su patria. Su lugar de nacimiento, Marktl, su antigua sede episcopal, Munich, su antigua Universidad en Ratisbona. Usted se encontrará con su hermano y visitará la tumba de sus padres”

Tras el primer párrafo, prosigue aludiendo a la patria:
“Me conmueve el que el Supremo Pastor de la Iglesia Universal, como dice uno de sus títulos, valore tanto como lo hace usted, su origen y su patria. Origen y patria dejan sus marcas en todos nosotros: la palabras patria encierra mucho más que un determinado paisaje. Patria es una manera de vivir: costumbres, música y literatura, son convicciones, son una manera muy especial de estar en este mundo. Patria implica: relaciones humanas, amigos, colegas, miembros de la familia y, en especial, los padres y los hermanos. Cuando decimos: Tenemos una patria, también decimos: no existimos por nosotros mismos, ni nos hemos hecho solos. Procedemos de otros y del Otro. Al decir que tenemos una patria, también reconocemos nuestra singularidad y la forma concreta que ha conformado nuestra vida”.

Pero, si eso significa patria, no deja el Presidente de recalcar que el tener una patria también implica el reconocer que “procedemos de otros y del Otro” que por excelencia no puede ser más que Dios. El Papa le responderá en su discurso que “Vuelvo a mi patria, entre mi gente, con el programa de visitar algunos lugares que han tenido para mi un papel fundamental en mi vida”. Con todo, el Presidente alemán, en la penúltima frase final de su discurso aprovechará la ocasión para ampliar el significado de patria, expresando el deseo “de que este planeta tierra pueda llegar a ser una buena Patria, vivamos donde vivamos”.

** Alemania ha sufrido la inmigración interna con ocasión de la división en dos Estados hasta 1989, al que ha acompañado y seguido la inmigración externa proveniente de otros países, como de la antigua Yugoslavia y de la actual Turquía. Unos y otros han padecido el abandono de sus patrias. Por ello, el Presidente alemán completará su visión de patria constatando una dura realidad:

“Pero siempre las personas se han visto obligadas a dejar su Patria, por guerras o persecución, y muchos también porque de donde proceden no tienen con qué vivir, no tienen una base para vivir y buscan un nuevo comienzo en el extranjero. Así se van mezclando los pueblos, culturas y religiones como nunca hasta ahora”.

El problema es cómo conseguir que no sólo cohabiten sino que convivan. Piénsese por excelencia en los Estados surgidos de la antigua Yugoslavia, ahora en particular, en Kosovo con mayoría albanesa y minoría servia, y en los territorios de África (la región de los Lagos y de Somalia). A ello apunta el Presidente haciendo mención de la enseñanza de Pablo Vi y del propio pontífice alemán.

“Para que esto suceda de manera pacífica falta, mucho más que antes, el respeto y el reconocimiento. Pero una convivencia pacífica sólo se dará cuando lleguemos a una justa participación de todos en los bienes de esta tierra. Uno de sus antecesores, Pablo VI, lo expresó con la fórmula: ‘El desarrollo es el nuevo nombre de la paz’. Usted ha desarrollado este pensamiento en su encíclica, basándose en la doctrina social de la Iglesia. Todos los hombres de buena voluntad coincidirán con usted”.

*** Precisamente recordando su participación en la Jornada Mundial de la Juventud en Colonia, el Presidente subraya el papel de las Iglesias en el trabajo con los jóvenes.

“Santo Padre, aún recuerdo las imágenes de la Jornada Mundial de la Juventud. De aquellos días con usted brotaron impulsos profundos que siguen actuando. Permítame repetir y reforzar lo que dije en aquel entonces al saludarle: ‘Las Iglesias alemanas tienen fuerzas y energías que enriquecen a todo el país’. Esto se refiere en especial al trabajo con los jóvenes. Muchos jóvenes se comprometen gratuitamente y se entregan a otros desde sus convicciones más profundas, y se van encontrando y transmitiendo así una orientación sana para la vida. Estoy muy agradecido por ello, y lo digo consciente, una vez más, en su presencia”.

**** Por el pluralismo religioso, que arranca con la escisión del cristianismo en dos grandes iglesias en Alemania y se halla acrecido con el advenimiento de otras iglesias y religiones a una con sus propias culturas por razón de la incesante emigración, el Presidente no puede menos de aludir al movimiento ecuménico. Y más, siendo este una de las prioridades para el pontificado de Benedicto XVI. De ahí que el Presidente alemán consagre casi la mitad de su discurso de bienvenida para hacer unas reflexiones al ecumenismo.

“Poco después de la Jornada Mundial de la Juventud fue muy importante para mí participar en el funeral del asesinado Hermano Roger, en Taizé, tan apreciado también por usted. Allí me impresionaron el ambiente y el espíritu ecuménico. Que un cardenal del Vaticano, Walter Kasper, presidiera la celebración, esto lo he entendido como signo de esperanza”.

Y dentro del movimiento ecuménico, el Presidente no quiere pasar por alto las consecuencias de la Reforma protestante, haciendo unas matizaciones. Son estas.

“Santo Padre, especialmente en Alemania, que fue la cuna de la reforma evangélica, el deseo de muchos cristianos se orienta hacia el entendimiento ecuménico y —si se puede decir así— al progreso ecuménico. Sé que no se puede poner fin de un plumazo a casi 500 años de desarrollo teológico y de diferentes prácticas religiosas y sé que precisamente en los últimos cincuenta años, se ha dado un intenso acercamiento. Pero, como protestante, tengo esperanza de que esta evolución ecuménica prosiga, en el mutuo respeto y en el reconocimiento de las esenciales afinidades. Son más los elementos de unión que los de separación”.

*Y desbordando el ecumenismo entre las diversas cristianas, apunta el Presidente alemán a que todas las religiones y fes tienen que ser instrumentos de paz y no de guerra, animando al Pontífice a que la gran confianza que en él depositan los hombres sea estímulo para continuar en esta empresa. Y lo motiva así:

“Desde todas las partes del mundo viene gente a Roma para escucharle a usted, cuando va explicando la fe. Esta afluencia muestra la gran confianza que le tienen los hombres y cómo se apoyan en usted. Y aunque no puedan seguirle en todo, lo hacen con gran respeto ante la sabiduría y la forma convincente de su lenguaje y pensamiento”.

Y lo apoya el Presidente precisamente en el mensaje contenido en la primera Ecíclica pontificia “Dios es amor”, entendido como un llamamiento urgente a todas las religiones a la reflexión y examen, para que eviten el abuso de la religión para justificar la guerra, el terror o los asesinatos planificados, con estas palabras:

“Usted ha hablado, no sólo en su primera encíclica, de la fe como una opción positiva, de una gran oferta, de una invitación. Dios es amor fue el título de su primer mensaje al mundo entero. Yo lo entiendo como un llamamiento urgente a todas las religiones a la reflexión y examen. Si religión y fe son instrumentalizadas con fines terrenales, entonces algo falla. Y se usan para justificar la guerra, el terror o asesinatos planificados, entonces ya es un error total. Usted, Santo Padre, desde el principio de su pontificado, ha combatido no sólo con un llamamiento apasionado, sino también con decisión teológica y fuerza intelectual, este tipo de abuso de religión, que desacredita cualquier convicción religiosa. Espero que su mensaje encuentre cada vez más oídos abiertos y cabida en los corazones y mentes en todo el mundo. Que este planeta tierra pueda llegar a ser una buena patria, vivamos donde vivamos”.
De paso —nótese— el Presidente hace el tránsito de la buena patria planetaria a la Patria del Papa, en la despedida final:

“Aquí y ahora, Santo Padre, le doy la bienvenida a su Patria en nombre de todos los alemanes: bienvenido a Múnich, bienvenido a Baviera, bienvenido a Alemania”.

Benedicto XVI, en su amplia respuesta, dio, en especial, las gracias al Presidente, a la señora Canciller, la doctora Ángela Merkel y al señor Ministro Presidente, el doctor Edmund Stolber, sin dejar de mencionar, en el sentido expresado por el Presidente, a los seguidores de otras religiones y a todas las personas de buena voluntad.


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