El blog de Carlos Blanco

La IV conferencia Altius en Oxford

05.10.17 | 19:14. Archivado en Sobre Carlos Blanco

La IV conferencia Altius en la Oxford Union (http://www.altius-society.com/think/2017-2/), que este año ha versado sobre "El futuro de la comunicación", ha sido sencillamente fascinante. Durante tres días, algunas de las mayores mentes de nuestro tiempo (cuatro premios Nobel, un medallista Fields, un premio Wolf, pioneros de la computación cuántica, neurocientíficos, juristas, sociólogos…) se han dado cita en la venerable sociedad de debates oxoniense para abordar este tema desde una perspectiva interdisciplinar y fomentar un diálogo entre profesores y estudiantes.

Ciertamente, el tema de este año entroncaba con el que tratamos en 2016 (“El cerebro del futuro”). De nuevo, y como fundador, junto a Alexandre Pérez Casares, de Altius (sociedad que creamos en 2012), me siento orgulloso y profundamente inspirado por esta experiencia. Pese a la escasez de recursos (nadie recibe remuneración alguna por intervenir en la conferencia), haber congregado a expertos de tantas ramas, países y perspectivas constituye un importante estímulo para continuar alimentando ese sueño que he albergado desde hace tantos años: el de reunir a las grandes mentes para buscar soluciones a los mayores desafíos de la humanidad.

Las sesiones fueron las siguientes:

Conferencia inaugural: “El futuro de la ciencia y del humanismo en las sociedades democráticas: recuperar la autoridad intelectual en el siglo XXI”, por Sheldon Lee Glashow, premio Nobel de Física en 1979 por sus contribuciones al modelo estándar.

Sección científico-tecnológica (moderada por Jacobo Roa), sobre el potencial científico de las tecnologías de la comunicación de vanguardia, que contó con la presencia de Peter Zoller (premio Wolf de física y ganador de la medalla Dirac; pionero en computación cuántica), Philip Treleaven (profesor de computación en UCL), Andrew Briggs y Lapo Bogani (ambos profesores de ciencia de los materiales en Oxford), así como con la intervención por videoconferencia de Sir Anthony Leggett (premio Nobel de Física en 2003).

Cena en Pembroke College y discusión con Mons. Paul Tighe, vicepresidente del Pontificio Consejo para la Cultura, llamado el “gurú del Vaticano para las redes sociales”.

Sección filosófica (moderada por un servidor), sobre el futuro de la identidad humana, que contó con la presencia de Sir Michael Atiyah (medalla Fields de matemáticas en 1966, ganador del premio Abel en 2004, antiguo master de Trinity College, Cambridge, y ex presidente de la Royal Society), Semir Zeki (profesor de neurociencia en UCL, experto en la neurobiología de la percepción), Susan Blackmore (experta en memética) y Piero Dominici (sociólogo, profesor en la Universidad de Perugia).

Discurso de Antonio Garrigues Walker sobre “Ciencia, tecnología y derecho”.

Sección de economía política (moderada por Alexandre Pérez Casares), sobre la complejidad de la economía en la era tecnológica, que contó con la presencia de Finn Kydland (premio Nobel de Economía en 2004), Doyne Farmer (profesor de matemáticas en Oxford, codirector del Instituto para el Nuevo Pensamiento Económico en la Martin School), Lawrence Lessig (profesor de Derecho en Harvard, fundador de Creative Commons y excandidato presidencial demócrata en EEUU) y Belén Romana (ex presidenta del SAREB).

Sección de política internacional (moderada por José María Beneyto y Maxime Parmentier), sobre el gobierno global y el impacto de las nuevas tecnologías, que contó con la presencia de Enrique V. Iglesias (ex ministro de Exteriores de Uruguay y ex director del Banco Interamericano de Desarrollo), Corneliu Bjola (profesor de relaciones internacionales en Oxford) y Marcin Kilanowski (profesor en la Universidad Nicolás Copérnico de Torun).

Cena en New College y discusión con Rosalía Arteaga, ex presidenta de Ecuador y patrona de la Biblioteca de Alejandría.

Sección sobre el futuro de los medios, la posverdad y la autoridad intelectual (moderada por Alexander Görlach), que contó con la presencia de Deb Roy (profesor del MIT, Chief Media Scientist de Twitter), Rajendra Pachauri (ex director del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, premio Nobel de la Paz en 2007) y Álex Romero (fundador de Alto Analytics).

Discurso de Björn Nilsson, presidente de la Real Academia Sueca de Ingeniería: “Conectar la ciencia básica y la aplicada. Del conocimiento a la prosperidad social”.

Conferencia de clausura, “Promover la comunicación abierta en la ciencia”, por Harold Varmus, premio Nobel de Medicina en 1989 y copresidente del Consejo Asesor en Ciencia y Tecnología del presidente Obama.

Es difícil condensar un debate tan intenso en unas pocas proposiciones sintéticas. No obstante, algunas conclusiones que me han parecido particularmente significativas apuntan a la centralidad del pensamiento racional y científico en una era en la que las redes sociales exacerban emociones y sentimientos, la necesidad de prestar atención a los avances en computación cuántica (que pueden no sólo incrementar de manera extraordinaria la capacidad de procesamiento de nuestros ordenadores, sino también permitir desencriptar informaciones sumamente sensibles), la importancia de conocer los más recientes trabajos neurocientíficos sobre cómo el cerebro procesa determinadas emociones esenciales para la comunicación (así como de conectar las perspectivas de las ciencias naturales y de las ciencias humanas y sociales, para transitar de la neurociencia a la sociología), la relevancia del diálogo con el mundo del derecho -por las implicaciones jurídicas que muchos de estos desarrollos comportarán-, la insuficiencia de los modelos económicos actuales sobre innovación tecnológica y el imperativo de jerarquizar la información y de recuperar el papel público de los científicos, pensadores y especialistas, así como de repensar y fortalecer el rol de instituciones internacionales como las Naciones Unidas frente al descrédito tantas veces injusto al que se ven sometidas.

Además, en todas las secciones se hizo constante alusión a un elemento insoslayable: la educación. Porque un mayor acceso a las fuentes de la información y una mayor capacidad de participación en el debate público conducen a poco si no se combinan con una adecuada educación, donde el individuo adquiera también un sentido de la responsabilidad y desarrolle un espíritu crítico que le permita discriminar la información.

Quiero destacar, en especial, la presencia de Sir Michael Atiyah. No exagero al decir que Sir Michael es una de las personas más admirables que he conocido. Tuve la oportunidad de comer y cenar con él en Madrid hace meses, cuando vino invitado a pronunciar una conferencia en la Fundación Ramón Areces, y he de admitir que jamás había gozado de una conversación tan universal, tan profunda, tan reveladora. Ser testigo de cómo su mente se elevaba armoniosamente de lo sencillo a lo complejo, de cómo enlazaba disciplinas del saber humano, de cómo unía matemáticas y filosofía de una manera tan natural y rigurosa, de la humildad sincera con la que expresaba sus opiniones, del entusiasmo con el que discutía sobre los que consideraba los grandes desafíos del pensamiento humano…, me ha enseñado más que muchos libros y manuales. Porque es un privilegio contemplar a una gran mente inmersa en el proceso argumentativo, contestando a preguntas y resolviendo objeciones. Es el don de asistir al espectáculo de la creación de ideas y del desarrollo de una visión propia y articulada como la que Sir Michael despliega en tantos campos del conocimiento. Hablamos sobre filosofía de la mente, fundamentos de las matemáticas, el modelo estándar, la teoría de la información, los principios de la lógica…, y en todos estos temas resplandecía su visión personal, elaborada, sutil pero no perdida en alambicadas terminologías o en academicismos vacuos que muchas veces esconden pobreza de ideas, pues todo rebosaba de originalidad y de esa fusión de claridad y simplicidad que bendice a las mejores mentes y les permite iluminar el pensamiento humano.

En Altius, Sir Michael pronunció una hermosísima conferencia sobre la verdad, la belleza y el espíritu humano. Se mostró escéptico con la posibilidad de que lleguemos a “reproducir” la mente humana, su capacidad de intuir, comprender y captar totalidades. No puedo sino quedarme con una frase que él citó, atribuida a Alfred North Whitehead: “la mente humana es finita, pero estamos rodeados de posibilidades que son infinitas, y el propósito de la vida es captar todo lo que podamos de esa infinitud”. Algo que, sin duda, Sir Michael Atiyah ha conseguido.


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