Pocas creaciones humanas expresan tanto, y de modo tan magistral, sobre nuestras más hondas aspiraciones como las bibliotecas. El hecho de que a lo largo de los siglos hayamos construido edificios destinados a albergar los manantiales vivificadores del conocimiento, y a servir como templos de esa sabiduría que hemos adquirido con ingente esfuerzo, constituye un valioso testimonio de la vigencia de aquella lúcida intuición que inaugura la Metafísica de Aristóteles: “todos los hombres quieren por naturaleza conocer”. Haberles consagrado tantas energías y tanta belleza a las bibliotecas nos enaltece como humanidad.
Desazón, una amargura irredenta es lo que provoca dirigir cada día la mirada al mundo, sumergirse en el sinnúmero de noticias que no cesan de informarnos de que la injusticia pervive y triunfa, de que los impotentes carecen de voz, de que muchos seres humanos permanecen cegados por lo que no une, mas separa dramáticamente…
Domingo, 27 de mayo
Julián Moreno Mestre
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Atticus-444
Juan Granados
José Andrés Prieto
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Javier Orrico
Juan Carrasco de las Heras
David Felipe Arranz