Hoy, 18 de junio de 2010, ha fallecido el escritor portugués José Saramago. Nos deja un titán de las letras, alguien que nos ha hecho soñar mediante la belleza de la palabra, y también nos deja un titán del compromiso político y de la lucha por un mundo más justo y humano.
Si supieras, Saramago, cuánto he disfrutado con tu Memorial de Convento, y cuánto he admirado la hermosura de tu pluma cuando leía esos diálogos eternamente perdurables entre Baltasar y Blimunda, o con aquello que le dice María Magdalena a Jesús: “quiero estar donde mi sombra esté, si es allí donde están tus ojos”. ¿Y cómo olvidar el himno inicial de El Evangelio según Jesucristo, que me dejó literalmente desbordado? ¿O cómo no pensar en tu creatividad, en la originalidad casi infinita que te hizo, al igual que Kafka, plantearte situaciones aparentemente imposibles, pero que en tus novelas parecían tan reales que uno la estaba viviendo en ese preciso instante? Escribiste el Ensayo sobre la Ceguera porque un día te dijiste a ti mismo: “el mundo está ciego”. Y la pena es que hoy, sin Saramago, el mundo pierde a una de sus mentes más lúcidas. Sí, el mundo está hoy más ciego
Naciste en el seno de una humilde familia de campesinos portugueses, y no necesitaste ir a la universidad. El genio siempre nos sorprende y rompe todas las barreras artificiales que la sociedad construye. Tú has brillado con luz propia, te has hecho a ti mismo, y aun así siempre has querido integrarte en las luchas colectivas de la humanidad. No reclamaste para ti un reconocimiento especial, un privilegio o una posición que te hicieran superior a los demás. Ganaste, sí, el premio Nobel, pero en ti triunfaba más que nada la humildad y el sentido de la solidaridad. Por eso nunca cesaste en el empeño de luchar por la justicia social y por un mundo distinto. Has sido un modelo extraordinario de intelectual comprometido, de ésos que solían abundar en Europa, y que esperemos que no desaparezcan nunca. Pocas luchas de la humanidad en los últimos tiempos te han sido ajenas.
Ojalá, Saramago, sigas por mucho tiempo en la memoria de la humanidad, y las generaciones futuras continúen leyendo tus libros, y reflexionando con tus ideas, con tus comentarios, con tus sugerencias, que están ahí, escritos para la posteridad. No le tenías miedo a la muerte, y sabías que llegarías tarde o temprano. Con todo, y como dijera Dorothee Sölle, “puede que el individuo no beba más, pero la humanidad seguirá bebiendo del vino de la fraternidad”. Y pocos han hecho tanto como Saramago para mantener llena esa copa.
Saramago, tú nos has enseñado lo que es la solidaridad, tú has defendido a los oprimidos y has mantenido tu mente siempre atenta a las injusticias de este mundo. Hoy había una entrada en tu Cuaderno, que eres tú en el más puro estilo Saramago: “Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte”. Y tú has pensado mucho, sí, pero sobre todo has pensado en los demás.
Alguien a quien tú admirabas mucho, y del que escribiste, y cito textualmente, que es “sólo el otro nombre de lo que hay de más justo y digno en el espíritu humano. Lo que tantas veces vive adormecido dentro de nosotros. Lo que debemos despertar para conocer y conocemos, para agregar el paso humilde de cada uno al camino de todos”, cuando meditabas sobre un famoso retrato que ha dado la vuelta al mundo; ese alguien, el Che Guevara, no dejó de gritar: “¡hasta la victoria siempre!” Tú, Saramago, le has vencido a la muerte, porque has legado a la humanidad palabras de tal belleza y hondura que te recordarán muchos y muchas por mucho tiempo. Pero también le has vencido al egoísmo, porque no has querido ser recordado sólo por tu nombre, sino también por tu lucha. Descansa en paz, Saramago.
Domingo, 27 de mayo
Julián Moreno Mestre
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Atticus-444
Juan Granados
José Andrés Prieto
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Javier Orrico
Juan Carrasco de las Heras
David Felipe Arranz