Si hay alguien que, en nuestros días, constituye el epítome por excelencia de lo que es un “intelectual”, creo no errar si digo que ése es Noam Chomsky.
Chomsky nació en 1928 en Filadelfia, y estudió en la Universidad de Pennsylvania, donde se doctoró en lingüística. En 1955 se incorporó al MIT, y desde entonces ha enseñado interrumpidamente en esta institución académica sita en Cambridge, alcanzado en 1976 la categoría de “Institute Professor”, reservado a los docentes que han efectuado contribuciones de primer orden al conocimiento.
Chomsky ha revolucionado la lingüística. Nadie discute que trabajos como Syntactic Structures (1957) o su famosa reseña del libro de Skinner Verbal Behavior (1959) han hecho que miremos de forma distinta al lenguaje. Chomsky está considerado el padre de la gramática generativa, esencial en el estudio de la sintaxis, diseñada como una herramienta teórica que permitiría predecir de manera correcta qué frases son gramáticamente consistentes o no. A él le debemos, también, la “jerarquía de Chomsky”, que clasifica los lenguajes en base a su poder generativo. Para Chomsky, el lenguaje no es la respuesta a un estímulo, sino que aprendemos un determinado lenguaje porque disponemos de unas estructuras innatas que nos capacitan para ello. El auge de las ciencias cognitivas sería impensable sin la labor de Chomsky.
Además de ser uno de los lingüistas más destacados del siglo XX, Chomsky se ha convertido en el que probablemente sea el analista más célebre de la política internacional contemporánea y de los mecanismos de poder y de propaganda que actúan en nuestro mundo. Ya desde su oposición a la guerra de Vietnam en los años ’60, pasando por su estudio del papel de los Estados Unidos en Timor Oriental, en Latinoamérica, en el conflicto entre israelíes y palestinos o, más recientemente, en Irak, así como por sus penetrantes análisis de los desmanes de un sistema económico, el capitalista, que consagra la injusticia social más flagrante, Chomsky ha escrito multitud de obras de temática política (como Hegemony or Survival, de 2003) en las que denuncia lo que él denomina “la gran estrategia imperial” de su país.
No es de extrañar que, dada la amplitud y la influencia de sus intereses, Chomsky haya encabezado en numerosas ocasiones la lista del “Arts and Humanities Citation Index” de los intelectuales vivos más citados.
Una de las experiencias inolvidables que he tenido ha sido la posibilidad de entrevistarme, en dos ocasiones, con el profesor Chomsky. Conversar con uno de los titanes del conocimiento y del compromiso intelectual en la construcción de un mundo más justo es un privilegio único, y pienso que una de las principales satisfacciones que se pueden tener en esta vida.
Lo que más me sorprendió, y casi emocionó, de Chomsky fue su humildad. Chomsky es una persona permanentemente dispuesta a aprender de todo y de todos. Escucha, y cuando habla, sus frases son claras, y dicen siempre algo sustancial. No pierde la ocasión para apuntar títulos de libros que no ha leído, o para pedir recomendaciones sobre temáticas que no son de su especialidad, o para preguntar por el trabajo que su interlocutor está realizando. Su sencillez, su cercanía, sus exquisitos modales, la sabiduría y sensatez que se desprenden de sus palabras…, todos ellos son rasgos que impresionan a quienes lo visitan. El simple hecho de que alguien como Chomsky reciba a personas a las que no ha conocido antes, y que simplemente le han expresado su deseo de intercambiar con él ideas sobre ciertos aspectos del conocimiento, es ya un signo de su grandeza moral, tanto o mayor que de su grandeza científica.
Chomsky es un verdadero ejemplo para la humanidad. Su inteligencia, su pasión por el trabajo científico, su compromiso inquebrantable con la denuncia de las injusticias en este mundo, su papel de voz de los que no tienen voz, su humildad, su temple y su fuerza prometeica para proseguir en aquellos empeños que han definido su vida, iluminan hoy y seguirán iluminando a multitud de generaciones que buscan referentes y fuentes de inspiración para cómo forjar sus trayectorias vitales.
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Estimado Cordura:
Haga una inmersión en la vida privada del maestro Noam Chomsky y verá como este sabio lingüista contraviene todos y cada uno de los principios, a los que dedica la mayor parte de su tiempo. Es un rico capitalista que invierte en multinacionales, nada que ver con empresas ecológicas del tipo energias renovables, ataca a los paises capitalistas, pero el vive y muy bien, en los fascistas EEUU. Todas sus obras estan sujetas a unos extrictos derechos de autor (que no se le escape un céntimo). Es un fiel seguidor de gravar al máximo el impuesto de sucesiones (no cree en la propiedad privada) pero él que cede sus derechos de autor a fideicomisos cuyos propietarios son, qué casualidad, sus hijas, no vaya a ser que el estado fascista en el que vive se lleve su parte del negocio. Cuando el autor de "Do as I say, not as I do" planteó sus contradicciones, contestó que lo hacía porque "Mi familia y yo estamos intentando ayudar a la gente que sufre". Es un podrido capitalista...
¿El MIT está en Cambridge o en Boston?
Lo curioso es que todos los que denigran a Noam en estos lares se limitan a repetir lugares comunes (y a reproducir difamaciones de 'Liberticidas Digitales') pero son incapaces de explicarnos, p. ej., por qué es errónea su crítica al capitalismo o su denuncia del imperialismo.
No en vano son corifeos de éstos, claro. Y, como éstos, enemigos de los pueblos.
Un cordial saludo.
http://es.wikipedia.org/.../Noam_Chomsky - Sí, yo lo he estudiado a NOAM CHOMSKY, y realmente lo explica todo de un modo muy inteligible para todas las personas, y además siempre ha luchado para mejorar el mundo, por la igualdad mundial, por la paz... Ha escrito numerosísimos libros, ha dado infinitas conferencias y más... En fin, que es totalmente admirable todo su enorme trabajo. He aquí una de sus grandísimas sentencias: "Si asumes que no existe esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que existe un instinto hacia la libertad, entonces existen oportunidades de cambiar las cosas". Siempre nos alienta para luchar por el bien y para no rendirnos nunca, paeea luchar contra la opresión y a favor de todos los derechos humanos, todas sus palabras tienen muchísimo significado y todas son valiosas, ha aportado mucho en muchas materias, pero, sobre todo, en la de la Sociedad, la de hoy en día, y en todos los cambios que deberíamos entre tod@s hacer para cambiarla y...
Estimado Carlos Blanco, puede que tengas la Espasa-Calpe, la Británica y la enciclopedia del adorable Amenofis IV en la cabeza, pero eres incapaz de ver a un defensor de repugnantes tiranías izquierdistas cuyo principal interés es montar un exuberante negocio con sus mítines que cobra a bellón de oro. El tio está forrado cual cerdo capitalista vendiendo monsergas progres anticapitalistas que arruinan a cualquier nación, veáse su adorada Venezuela, al borde de la quiebra.
Compendio: Lo de Chomsky es un negocio megahipersupercapitalista vendiendo anticapitalismo.
Infórmate bien y no te dejes deslumbrar por los papelillos de este mequetrefe.
Cómo miente Chomsky:
http://www.libertaddigital.com/ilustracion_liberal/articulo.php/720
Es grato leer, Carlos, tu semblanza de este personaje. Una excepción casi única en el panorama de la hegemonía sistémica. Un judío antisionista, un estadounidense antiimperialista. Y, claro, un lingüista que ha marcado un antes y un después.
Eso es mucho. No me extraña que los derechosos corran a descalificarlo por aquí.
Gracias por tu sensibilidad social. Un cordial saludo.
Resulta cuando menos extraño que, en efecto, siendo N.CH., un intelectual de tal envergadura, pueda posicionarse "ingenuamente" con sus declaraciones de apoyo al gobierno de Chávez. Le insto a que lea, si así lo estima usted oportuno, la carta dirigida a Noam Chomsky por parte de David Bonyuet y José Rafael López Padrino, ciudadanos pertenecientes a VENERED en acción. Una vez leída, tal vez a usted se le presente también un panorama más amplio sobre lo que sucede en Venezuela, con una mayor diversidad de opiniones y puntos de vista acerca de aquel país, como dijeran sus mismos autores.
Aún rezuman en sus escritos, en este caso los de usted, Sr. Blanco, una suerte de ingenuidad y buena fe, cosa que aun no siendo negativa, pudiera tal vez obnuvilar su buen juicio, una vez que su emoción sobre el particular hubiera sido, en algún sentido, domeñada por un pasajero sentimiento, aún no dominado por la razón. No obstante, le ruego siga en su línea. Lo aquí aseverado, es mero comentario...
Yo lo definiría como un caradura que hace lo contrario de lo que predica. Predica por tierra, mar y aire sus diatribas contra los mercados financieros y contra el derecho de herencia y luego invierte en bolsa, pone a buen recaudo para sus herederos su fortuna de más de 3 millones de dólares de las garras del tio Sam y cobra en su web por cualquier papelillo del tres al cuarto.
Es un progre redomado, defensor de los peores dictadores, como el botarate de Venezuela, el gorila rojo.
Carlos, conserva tu vista, porque este tipo será un gran lingüista, pero como intelectual es un impresentable.
Si, también tuve que leer a Chomsky en mis años de universidad. No le quito mérito, en absoluto, pero como analista político, me parece que desbarra, yerra, es sectario hasta la médula y sus opiniones no resisten el más mínimo análisis. Es un perfecto botarate.
Domingo, 27 de mayo
Julián Moreno Mestre
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Atticus-444
Juan Granados
José Andrés Prieto
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Javier Orrico
Juan Carrasco de las Heras
David Felipe Arranz