El blog de Carlos Blanco

Conmoción

15.01.10 | 18:20. Archivado en Sobre Carlos Blanco
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

No encuentro otra palabra. El terremoto que ha sacudido Haití, un pequeño país azotado por guerras, miseria y calamidades de todo tipo, es conmovedor.

Decenas de miles de muertos, millones de damnificados y un horizonte absolutamente devastador, con todo un país que tiene que ser prácticamente reconstruido, hacen que todas las palabras pierdan su fuerza.

Lo que ha ocurrido en Haití escapa a toda comprensión. Son, ciertamente, las leyes de la naturaleza, a las que estamos sometidos. Pero esas leyes se ceban sobre los más pobres, los más vulnerables, los más indefensos. Cuánta injusticia hay en este mundo. Claro está que la justicia es un concepto humano, ausente en la naturaleza (es por ello que toda exaltación de lo natural tropieza con este interrogante: ¿qué es lo natural, sino el triunfo del fuerte sobre el débil?). Pero creo que nos es inevitable, como humanidad, considerar que lo que ha ocurrido en Haití es injusto. Esto no tenía que haber pasado.

Ya que la naturaleza nos es tan hostil, y le ha sido tan hostil al pueblo de Haití, hay que pedir que, por favor, la humanidad le sea benevolente. Que se cancelen todas las deudas de Haití. Que países, instituciones y agentes individuales envíen toda la ayuda que sea posible. Que construyamos un nuevo futuro para Haití, una esperanza para este país sin esperanza. Nuestro mayor tesoro es que nunca nos cansamos de mirar al futuro y de volver a empezar. La historia está repleta de catástrofes y de horrores innumerables, pero siempre hemos podido volver a empezar.

Y, por supuesto, cuán relativas son nuestras preocupaciones. Nuestros países se afanan por competir entre sí, por demostrar cuál es más poderoso y avanzado. Y ahí tenemos a Haití, el más pobre de América, el más asolado por la naturaleza, el menos esperanzado. Contemplando ese escenario nos damos cuenta del pequeño horizonte en que con frecuencia nos movemos. Pero al contemplar ese escenario también nos damos cuenta de que todos, independientemente del país en que vivamos, de nuestra cultura, del color de nuestra piel o de nuestra riqueza, formamos parte de una misma humanidad. Y esa única familia humana tiene que socorrer a Haití, que clama, desconsolado, porque todos, a pesar de nuestra sensación de impotencia, le ayudemos.

Bookmark and Share


Jueves, 11 de marzo

BUSCAR

Editado por

Categorías

Hemeroteca

Marzo 2010
LMXJVSD
<<  <   >  >>
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031    

Sindicación