El blog de Carlos Blanco

Arrojado en el mundo

27.12.09 | 21:38. Archivado en Sobre Carlos Blanco
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Es cierto. Nadie me ha preguntado si quería o no vivir. He venido a este mundo sin buscarlo. Nadie se dirigió a mí pidiéndome permiso para que naciera. Mi existencia es debida a la voluntad de otros. Puede parecer triste, y sin duda lo es. Me surgen tantos interrogantes, tantas cuestiones que me gustaría plantear a alguien que tuviera capacidad para responderlas, pero ¿es posible encontrar a ese alguien? ¿Hay alguien que sepa, después de todo, para qué vivo yo? Me siento arrojado en un mundo que yo no he creado. Me siento parte de un mundo que me viene dado, pero sobre el que yo no he tenido ninguna responsabilidad. Otros quisieron que yo existiera. Gran razón tenían Heidegger y Samuel Beckett: qué incomprensible es mi existencia individual, o incluso la existencia colectiva de la humanidad, porque nadie nos ha preguntado, como humanidad, si deseábamos vivir. Suficientemente profundo es el problema de mi propia existencia individual como para detenerme a reflexionar ahora sobre el de la existencia del género al que pertenezco, el humano, aunque soy consciente de que en algún momento tendré que pensar detenidamente sobre ello. Es un tema del que no puedo evadirme. ¡Y quisiera evadirme! Quisiera no albergar esta preocupación porque quizás, después de todo, mi existencia no tenga ningún sentido, y que por mucho que me afane en buscar un significado que satisfaga las altas expectativas que tengo de mí mismo y de la humanidad, nunca lo lograré, y todo lo que conseguiré será ofrecerme un respiro temporal para no morir afligido por tantas dudas.

Podría preguntarles a mis padres por qué quisieron que yo viniera al mundo. Me darían múltiples razones, y seguramente la más poderosa sería la del amor. Me amaron, y por eso nací. Soy hijo del amor. Y también lo son ellos, y sus padres, y los padres de sus padres, y así hasta los albores de la humanidad. Pero no siempre se es hijo del amor. No sabemos qué es el amor, y muchas veces el amor esconde otras realidades. En el fondo, no sé por qué estoy aquí. He venido, y ya está. Parece que se erige una barrera infranqueable que impide al pensamiento avanzar hacia algún claro. Sólo hay oscuridad, como un túnel infinito en el que nos encontramos, y del que no se atisba ninguna luz más allá de la que nosotros podamos encender allí dentro. Y yo quiero encender una luz, porque siento una responsabilidad. Nadie me llamó para preguntarme si quería existir, y puesto que esa existencia se la debo a otros y poco poder tengo sobre su origen, quiero al menos tener poder sobre su nudo y sobre su desenlace. Quiero ser digno de esa existencia, y siento el deber de afirmarme como existente. He de hacer algo que justifique mi existencia, y creo que todos compartimos esa misma vocación. Es difícil hablar de vocación cuando hemos aparecido de repente, sin que lo hayamos querido. Pero una vez en el mundo, una vez, y no sé sabe por qué causas últimas, estamos aquí y ahora y nos insertamos en la vorágine de la existencia, sólo nos queda dar razón de esa existencia. El conocimiento, el amor, la belleza, el placer… son formas de afirmarnos a nosotros mismos para demostrar que merecíamos ser llamados, y que si bien nadie contó con nosotros cuando nacimos, en realidad habríamos asentido, concediendo el inusual permiso de que podíamos existir.

No sé por qué estoy aquí. El que escriba estas líneas más bien se asemeja a una extraordinaria concatenación de casualidades que ni el mejor matemático podría nunca haber predicho. Pero ya estoy aquí. Tampoco sé hacia dónde voy, pero sé que ya he venido aquí. Mi responsabilidad es con el hoy y el ahora en el que vivo, con la humanidad a la que pertenezco, consciente de que el hoy y el ahora proceden del ayer y marcan el mañana, y de que otros antes que yo que asumieron la responsabilidad de existir hicieron que yo existiera, aunque no tuvieran la deferencia de pedirme permiso. Y lo mismo haré yo: no les pediré permiso a los que vendrán después de mí, pero los que vendrán después de mí no podrían existir sin mí. Esto debe hacernos sentir poderosos, y más aún, responsables. Hay mucho en juego: está en juego la dignidad de seres humanos que no habrán pedido existir, pero que involuntariamente existirán. Tenemos que demostrarles que merece la pena existir, y que nuestra ofensa puede ser disculpada por lo que nos ofrece la vida. ¿Y qué nos ofrece? Ésa es la cuestión. Hay muchas cosas que están en nuestra mano. Y ojalá la vida ofrezca algo grande para todos aquéllos que nunca han pedido existir, pero que acabarán existiendo. Ojalá haya un sentido, porque me puede la nostalgia por los tiempos en que se creía en un sentido.

5 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por ana 28.12.09 | 12:49

    Cuando me empiezo a preocupar procuro ocupar mi cerebro en actividades...

  • Comentario por ana 28.12.09 | 12:48

    La venero con toda mi alma... :¨)

  • Comentario por ana 28.12.09 | 12:46

    Yo a veces lo pienso: ¿para qué estoy yo aquí, para qué habré nacido? Pero pienso que sería peor no haberlo vivido, hay momentos felicísimos que siempre tendremos en la memoria, y, además, la posibilidad de que llegáramos a vivir, a existir, era de una entre millones, entre miles de millones, y si contamos con todas las generaciones, es más ínfima todavía, pero nunca fue totalmente imposible. Y además, siempre hay motivos para querer seguir viviendo, para mí el más fortísimo, absolutamente, es MI MADRE, sin ninguna duda, aunque solamente pensar en que la puedo perder me aterroriza y me entristece, pero mientras ella esté bien y con salud... Yo antes deseaba morirme antes que ella, pero sería demasiado egoísmo por mi parte, ahora solamente deseo vivir muy poco más después de que ella no esté, que será dentro de muchísimo tiempo, porque hoy en día se vive muchísimo más tiempo... Siento ser tan egoísta, pero es que la necesitaré siempre, NO hay amor comparable al amor MADRE, hij@ la vener

  • Comentario por Pasabaporaqui 28.12.09 | 12:19

    ¡Vaya Erasmo, que suerte tienes de ser superdotado!¡y te sale el CI más alto que a Carlos, ooooh!¡Que afortunada!¡Y además disfrutas de estar enamorado, e-n-a-m-o-r-a-d-o!¡Lo tienes todo! xD,y además ¡lees! ¡Tiene mucho sentido tu vida por lo que se ve!...¡Que envidia me das! Pues bueno...sigue disfrutándola como hasta ahora que parece te ha ido muy bien. Cuidate.

  • Comentario por Erasmo 28.12.09 | 08:29

    Yo creo que con tanta moralla metida en la mente no sabes disfrutar de lo que es estar enamorado, de lo que es tener una mujer, de lo que es tener hijos, del deporte, del saber...Yo si se el motivo de mi existencia, y quizas el no saber el tuyo es algo bastante grave, pues la vida se ha creado para disfrutar. Te recomiendo consultes con un psicologo si tu mente está cerrada a los placeres de la vida. Yo leo mucho, soy como tu superdotado y pertenezco a Mensa, y me sale un CI mas alto que el tuyo. Gracias de antemano

Viernes, 17 de febrero

BUSCAR

Editado por

  • facebook
  • twitter
  • Youtube
  • RSS

Categorías

Hemeroteca

Diciembre 2011
LMXJVSD
<<  <   >  >>
   1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031 

Sindicación