Cuando esta mañana entré a la página web de la Fundación Nobel, www.nobel.se, y supe que el premio Nobel de la Paz de 2009 había sido concedido al presidente Barack Obama, he de confesar que me sentí absolutamente entusiasmado.
Comprendo que incluso sus admiradores más fervientes consideren el galardón algo precipitado, pero si prestamos atención al motivo de la concesión, que es fundamentalmente el esfuerzo ingente que Obama ha desarrollado en lo que lleva de presidencia para estrechar los lazos de cooperación internacionales y para rehabilitar la dañada imagen de EEUU que la anterior administración (probablemente la peor de las últimas décadas, junto con la de Hoover), el premio resulta merecido. Con Obama, los europeos nos sentimos nuevamente identificados con los EEUU, y convencidos de que podemos compartir un proyecto común.
Lógicamente, ningún apoyo a Obama puede ser incondicionado. Todo apoyo debe ser crítico. Pero la crítica no puede nublar el auténtico horizonte que representa Obama: el del cambio necesario para EEUU. En estos momentos tan difíciles para él en el terreno político, apoyar a Obama es apoyar a la causa progresista internacional. Sumarse a la ola de críticas despiadadas que la derecha norteamericana (secundada por determinados medios de comunicación europeos) dirige contra Obama puede hacernos correr el riesgo de desperdiciar la oportunidad única que élrepresenta para transformar EEUU en un país que verdaderamente defienda la igualdad de oportunidades, la integración y la cohesión social de sus ciudadanos.
Obama ha dado muestras de estar comprometido con una idea avanzada del mundo y de la sociedad, especialmente en aspectos clave como la política internacional o la justicia económica. Pero aunque sea el presidente, no dispone de un poder omnímodo. Su reforma sanitaria tiene que pasar el exigente filtro del Senado, en el que muchos representantes demócratas anteponen sus intereses electorales (ser reelegidos en su circunscripción) a los intereses globales de la sociedad americana. Por ello, es probable que la reforma sanitaria no sea una reforma de máximos, sino de mínimos, que al menos dé cobertura a los 46 millones de personas sin seguro médico, y mejore la cobertura de los más de cien millones que disponen de una atención precaria. Lo ideal, ciertamente, habría sido una socializacion de la sanidad como la que propone el modelo europeo (en el que, siguiendo un criterio ético y humanista, la salud es vista como un derecho y no como una mercancía), pero el ideal será difícil de alcanzar. En cualquier caso, es de esperar que la concesión del premio Nobel refuerce a Obama, al menos moralmente, y le convenza de que cuenta con un gran apoyo dentro y fuera de EEUU para acometer las reformas que el país necesita.
Obama ha prometido mucho y debe cumplir mucho. Todavía es pronto, aunque él sabe que la paciencia tiene un límite.
Hace unos días, el reverendo Jonathan Page, de la “United Church of Christ”, pronunció una bella homilía en la “Memorial Church” de la Universidad de Harvard. Reproduzco una parte especialmente interesante de su prédica:
“Last fall we witnessed the effects of this unregulated greed in the biggest economic collapse since the Great Depression. Trillions of dollars vanished. Multi-billion dollar firms like Lehman Brothers and Bear Stearns ceased to exist while a dozen other marquee names needed emergency funds from the government to stay afloat. American finance, one of the most profitable and visible industries in the world, failed. What it exposed, as much as anything else, was the emptiness of post-1970’s American economic policy. Consider these statistics: real wages in the United States, that is wages adjusted for inflation, fell from their height of $15.72/hour in 1973 to $14.15/hour in 2000. Over the same time period, the productivity of the average American worker doubled. In other words, the average American was producing twice as many goods or services, twice as many, for ten percent less money. Where did all that money go? By and large it went to the wealthiest 1% of Americans, who nearly doubled their share of the national wealth over the same time period. During that stretch of years chief executives saw their compensation rise from thirty times their average worker’s salary to five hundred times their average worker’s salary. This gaping shift in economic power became even more pronounced since 2000. I know, it is hard to believe. Between 2002 and 2007 over two thirds of the increase of national wealth went to the top 1% of Americans. Think about it: from 2002 to 2007 the top 1% of Americans made over twice as much money as the bottom 99% combined. It has been over one hundred years since we have seen any comparative increase in income disparity”.
Como vemos, las políticas de auténtico “terrorismo económico” practicadas por Ronald Reagan en los años ’80 han tenido un efecto claro: aumentar la desigualdad social de una manera ostentosa y obscena. La productividad laboral aumentaba y los salarios disminuían. Mientras, los ejecutivos de las principales compañías cobraban sumas de escándalo que suponen, de por sí, un desprecio al trabajo de los demás empleados de esa misma compañía que no se ven, ni con creces, reconocidos en una proporción semejante. El 1% más adinerado del país controla más riqueza que el 99% restante, en su gran mayoría a costa de la explotación de la fuerza de trabajo de ese 99% restante. Barack Obama tiene que poner fin a este despropósito: debe defender a las víctimas de un sistema económico y social injusto, debe defender el medio ambiente de la voracidad capitalista responsable, no sólo, del cambio climático, sino de una auténtica catástrofe ecológica (¿podemos imaginar qué sería del mundo si toda la población mundial llevase el mismo nivel de consumo que los estadounidenses y los europeos? El planeta no podría soportarlo), y debe promover el diálogo entre las culturas y las religiones como camino más eficaz para la consecución de la paz.
Ojalá el premio Nobel le sirva para retomar el liderazgo en las reformas que sus votantes exigen de él.
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Apreciado Carlos siento no estar de acuerdo en esta ocasion contigo.El nobel no se puede dar a espectativas sino a objetivos ya logrados.No se puede dar ganador a un equipo de fútbol sin jugar el partido.A mi me parece que ultimamente los nobel no responden a una realidad contrastada, y te pongo un ejemplo en el que estaras conmigo de acuerdo y que ademas te pregunto:porque no dan el nobel a Vargas LLosa. Estoy seguro que si preguntas por la calle los últimos nobel de literatura no te contesta nadie
Hoover fue un temerario al pretender presidir los EEUU sin alistarse antes en la masoneria. Ganó las elecciones facilmente en más de 40 Estados, pero la plutocracia judia lo aniquiló politicamente al cerrar brusca y completamente el crédito bancario. Lo reemplazaron por el miembro del CFR Franklin D. Roosevelt, ese fenómeno que cedió a Stalin el control de media Europa tras la IIGM.
El premio Nobel nunca me mereción ningún respeto ni autoridad. Y el hecho de darselo a un producto (porque Obama es un producto) americano, refuerza más esta visión mia.
No se pueden conceder premios a proyectos e intenciones, no se pueden conceder premios a figuras cuya unica virtud de momento es el estar de moda y nada más
Y obama, dejando de lado lo del Nobel, no es más una creación americana. La última película yanki, pertrechada para llevarse al huerto a la izquierda europea.
http://javiertravieso.blogspot.com/
Y respecto a Reagan, si algo hizo bien este señor fue su actuación respecto a la economía. Desde luego, siguiendo las teorías liberales clásicas y reduciendo los impuestos, consiguió reducir significativamente el desempleo heredado de Carter y estimular un sano crecimiento económico. Ahora, ya que citas a Reagan en el contexto del Nobel de la Paz, precisamente fue Reagan el que negoció y firmo con Gorbachev el "Intermediate-Range Nuclear Forces Treaty" que eliminó en los dos bloques los misiles de corto y medio alcance, y abogó (en su famoso discurso delante de la puerta de Brandenburgo) por la demolición del muro de Berlín, que efectivamente caería unos meses después. Naturalmente, Reagan también apoyó la contra nicaragüense e invadió Granada, así que no se merecía el Nobel. Pero es que Obama, de momento, ha leído muchas bellas palabras escritas en su teleprompter, pero los hechos demuestran que sigue bombardeando sin piedad Pakistan y Afganistán, va a enviar más tropas, en fin ...
Querido Carlos: una persona ilustrada como tú no puede decir barbaridades como "voracidad capitalista" o "políticas de terrorismo económico practicadas por Reagan". ¿Crees sinceramente que el sistema capitalista no proporciona cotas muy superiores de bienestar a la mayoría de la población que el socialista? Mira la cola para pagar en un supermercado ¿Te parece que los que están ahí son unos pocos privilegiados o más bien son personas de clase media y baja, que en el voraz sistema capitalista llevan el carro lleno de todo tipo de productos? ¿Qué pasa cuando no hay una motivación empresarial (que no una voracidad capitalista)? La respuesta a esta última pregunta está en las estanterías de los supermercados de países socialistas. Seguramente habrás leido alguna vez la frase de Adam Smith "It is not from the benevolence of the butcher, the brewer or the baker, that we expect our dinner, but from their regard to their own self interest". Pues eso.
Cualquiera que conozca algo la política interna en USA sabe que este inmerecido premio es una puñalada a Obama. Se van a burlar de él hasta aburrirse. Los premios no deben darse a programas e intenciones sino a trayectorias y realizaciones. Ninguna de las dos la tiene Obama de momento, y él lo sabe perfectamente. Por eso su respuesta ha sido distanciarse del premio: donar el dinero, decir que se le otorga al liderazgo global de los EEUU y no a él personalmente, etc. Yo quedo en la duda de si en el Comité que otorga el premio predomina la adulación, la estupidez, o la intención de humillar a Obama.
3º Si el terrorismo = ausencia de coerción = desigualdad . ¿implica que la paz es la coerción?
4º Criticas el nivel de consumo. Lo que no se´es dónde situas el óptimo de consumo y de necesidades de las personas de este mundo. ¿el limite lo fija la razón de cada uno? ¿la renta disponible? ¿qué pasaría con la producción y el empleo si la gente no consume? Lo que no es consumo es inversión. ¿En qué debe invertir la gente? ¿Cual es el beneficio de esa inversión y de ese no consumo presente?
Sobre Obama no me pronuncio .Por el hecho de que desconozco de primera mano la vida americana o la gestión del presidente.
Y de lo que no conozco, prefiero cerrar la boca
Un cordial saludo
Juan Trenado
Estimado carlos
Me alegra que vuelvas a escribir. Te tengo por una persona inteligente y formada y espero ver en tus artículos un reflejo
La ciencia económica es algo muy serio. De la misma forma que yo no puedo resolver un problema de matemáticas con un pincel y oleo, o poner en órbita un satélite con recursos literarios ... tampoco puedo resolver problemas económicos desde un campo del saber humano que no corresponda a la teoría económica.
LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS SOLO SE RESUELVEN DESDE LA TEORÍA ECONÓMICA
Es por ello ofensivo a la razón que plantees
"las políticas de auténtico “terrorismo económico” practicadas por Ronald Reagan en los años ’80 han tenido un efecto claro: aumentar la desigualdad social de una manera ostentosa y obscena"
1º Define terrorismo económico
2ºQué efectos tuvieron esas medidas sobre el PIB, el empleo y la inflación
3º SI la desigualdad se produce por una ausencia de ...
Eso, ojalá sea así, y elimine también la pena de muerte, y no haya más guerras en el Mundo, esperemos, no debemos perder nunca la esperanza...
Martes, 14 de febrero
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