Nos ha dejado Mario Benedetti, pero la fuerza de su poesía y de su inquebrantable compromiso político nunca nos abandonarán.
Mientras Uruguay llora a su poeta más celebrado de épocas recientes, creo que es urgente reflexionar sobre el papel de los intelectuales, de los artistas y de los pensadores en la configuración de nuestras sociedades.
Hace pocos años parecía que el concepto de literature engagée, de literatura comprometida con las luchas populares por la edificación de un mundo más justo y humano, había caído en el desuso y en el más absoluto aislamiento. Pero, por fortuna, hombres y mujeres de la talla de Benedetti han permanecido fieles a unas convicciones, a unos principios y a unos ideales que han guiado su vida. Ideales caracterizados por la búsqueda de un mundo que integrase y no excluyese, de un mundo que fuese aún capaz de soñar con un orden más justo, con un orden basado en la cooperación y no sólo en la competitividad y en la productividad, con un orden basado en el respeto a los semejantes y en la progresiva abolición de todo dominio del hombre sobre el hombre. Nombres como el de Benedetti han mantenido encendida la llama de la esperanza utópica en Latinoamérica, donde se dibujó la estela de Óscar Romero, del “San Romero de América”, perenne símbolo del sacrificio individual en aras de las causas de la justicia y del amor.
El mundo atraviesa una grave crisis económica, y muchas veces resulta inevitable que se suscite la siguiente pregunta: ¿dónde están los intelectuales? ¿Dónde está su pluma, en otros tiempos poderosa para alumbrar cambios en las sociedades y en los gobiernos? ¿Dónde está el compromiso del pensamiento por la insobornable causa de la ley moral, de la justicia y de la fraternidad/sororidad entre los pueblos? ¿Dónde el compromiso por hacer de la palabra el mejor instrumento de reconciliación y la mejor expresión de la utopía que, como humanidad, siempre albergaremos? ¿Dónde está la acción colectiva de protesta, de denuncia y de construcción de un imaginario alternativo al vigente hasta ahora?
Necesitamos más Benedettis que nos iluminen con su palabra y con su ejemplo. Más Benedettis que no tengan miedo a denunciar la injusticia, aunque padezcan el exilio (como le sucedió a él, que tuvo que dejar Uruguay y trasladarse, entre otros países, a Cuba y España, por las ignominiosas y viles dictaduras derechistas del cono sur) y aunque se ganen la animadversión de los poderes políticos y económicos.
Ojalá más intelectuales y poetas denunciasen las injusticias de un mundo en el que coexisten la abundancia exacerbada y la miseria más inhumana; de un mundo que ha puesto en peligro el porvenir de la Tierra y de la humanidad, y que prolonga innecesariamente el sufrimiento eco-humano; de un mundo que en lugar de aprovechar los frutos de siglos de ciencia, de técnica y de progreso para el bien de todos, lo hace para la guerra y la dominación...
Adiós, Mario Benedetti, pero bienvenida sea tu fe utópica. Lo dejó escrito en un poema titulado, precisamente, “utopías”:
Cómo voy a creer / dijo el fulano
que el mundo se quedó sin utopías
cómo voy a creer
que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza
cómo voy a creer / dijo el fulano
que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea
cómo voy a creer
que el horizonte es la frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada
cómo voy a creer / dijo el fulano
que tu cuerpo / mengana
no es algo más de lo que palpo
o que tu amor
ese remoto amor que me destinas
no es el desnudo de tus ojos
la parsimonia de tus manos
cómo voy a creer / mengana austral
que sos tan sólo lo que miro
acaricio o penetro
cómo voy a creer / dijo el fulano
que la útopia ya no existe
si vos / mengana dulce
osada / eterna
si vos / sos mi utopía.
La utopía por desgracia es como el horizonte, o como un espejismo, como el arcoíris... :¨(
Es curioso que siempre que se habla de alguien "comprometido políticamente" no se equivoque el que lo equipare con "compromiso con la izquierda". Parece que sólo ese compromiso, el de la izquierda, es un compromiso como tal, o que sólo ese compromiso sea intelectualmente defendible.
Benedetti ha sido un clásico, es un clásico y apostó por las sendas menos intelectuales de la poesía, pro aquellas que resultaban más fácilmente accesibles a todos. La crítica de Gamoneda de que Benedetti era un poeta menor se basa, obviamente, en la consideración de que solo la obra con determinado contenido críptico e inaccesible es verdaderas poesía. Eso, sin embargo, no es así. La poesía habla de lo que no se puede hablar, y transmite lo que por otro medio no sería transmisible: el lenguaje del sentimiento.
No hay intelectualidad que valga en esto, salvo que algunos (como asumo hace Gamoneda) se vea obligado a pasar todo sentimiento por el filtro del intelecto, que más que fil...
Triste nos deja, mas orgullosos y satisfechos, este gran escritor y persona a su vez.
cuánta razón, ojalá hubiera más personas que denuncien las injusticias del mundo en el que vivimos y podamos hacer de él un lugar mejor.
Despedir a Mario Benedetti, no resulta fácil para nosotros los uruguayos, y por suerte para muchos latinos, europeos y demás cuidadanos de éste ancho mundo, que supieron valorar sus palabras, sus poemas, su generosidad, su humildad, su integridad, su compromiso con su gente, con los más humildes, su compromiso con su tiempo, su compromiso con el amor y sobre todo su compromiso con la vida. Permanecerá con nosotros siempre, pero para los que crecimos leyendo a Mario Benedetti, su presencia, nos hará falta. La mejor forma de honrarlo será seguirlo leyendo y redescubriendo su obra. Será por eso que él pido que en su tumba no olvidaran colocar su boligrafo.
Y ojalá las utopías no se nos queden solamente en meras utopías, pero no sé si será también una utopía...
La sinopsis no es mía, la he encontrado por Internet. Mario Benedetti siempre existirá en nuestra memoria...
Existir todavía de Mario Benedetti:
Existir Todavía es un libro donde cada poema simula un año de vida. Mario Benedetti nos hace viajar por su memoria, y las cosas, las personas, la naturaleza, y el universo de sensaciones cotidianas, tantas veces golpeadas, se ven embellecidas por la palabra poética, que propone emborracharnos de esperanzas utópicas. En Existir Todavía , Benedetti explora el goce de vivir, para nombrar desde el asombro los recuerdos de su experiencia, el ahora y la apuesta al futuro. A los 83 años, la voz melancólica del poeta le rinde homenaje a la existencia, y la mirada se extiende hasta capturar el alma de las cosas más queridas.
Defendía la dignidad de las personas.
Gran artículo de Carlos y buen comentario de amartin, aunque exageras aquello de que Europa es xenófaba (sí es cierto que esta página la frecuentan mucho personas reaccionarias y de derechas). No obstante, sé lo que quieres decir en el fondo y lo comparto.
Soy canario y tengo familia en Cuba y Argentina. Los canarios hemos tenido que emigrar mucho a lo largo de nuestra historia. El hambre y la miseria ha hecho muchos hijos de canarios hallan hechado raíces en América. De hecho los canarios fundaron Montevideo y San Antonio de Tejas. Siempre ha habido un denominador común: monocultivo y exportación, ricos exportadores y sociedad empobrecida. En América ha pasado otro tanto de lo mismo y todavían padecen la explotación económica. En este sentido, Mario Benedetti no era partidario de ninguna corriente ideológica. Él defendía al pobre, al explotado, al analfabeto. Defendía, como nos ha explicado Carlos, que las personas fueran un fín y no un medio. Defendía la dignidad de las...
Por algo Mario lograa comunicarse con todos. Poco (o nada) tiene que ver con la construcción de muros. Su compromiso es con la gente... y a NUESTRA gente, la de la gran América Latina, supo llegarle como pocos. Mario es un ser poético y político. Acaso a vosotros, eurocentristas y bastante xenófobos les cueste entender todo lo que representa vivir en un mundo de segunda, donde lo que consumen en un día permitiría vivir durante casi un año a un país latinoa mericano como Ecuador, Paraguay o Uruguay. ¡Qué fácil es criticar desde ese paradisíaco mundo a quien defiende de la muerte, el terror, el hambre a millones de seres humanos. No teneis derecho a banalizarnos... ese era el compromiso de Mario. Pobrecitos vosotros que os creeeis los dueños del mundo y sois esclavos del consumo y del robo centenario a nuestra América... pobrecillos carentes de Ética... tendrían que leer un poco más a escritores como Mario y sentir mucha, mucha, muchísima verguenza. Lean y sean seres humanos. Suerte
Cierto es que muchos artistas se decantan por ideologías políticas sin, en realidad, entender mucho de política. Más bien se dejan llevar por sentimientos ciegamente y falta en ellos observación de la sociedad y su comportamiento. No analizan la apariencia, ni profundizan mucho en la realidad de toda la estructura del sistema. Ven enemigos donde no los hay y parece que ignoran que en realidad todos somos ignorantes; y todos creemos tener razón.
Don Carlos, el Sr. Benedetti efectivamente huyó de las dictaduras ultraderechistas del cono Sur, pero se refugió en Cuba y dio apoyo a la dictadura comunista de Fidel Castro. Además de dar propaganda a la ultraizquierda siempre que pudo. Benedetti era un gran poeta, pero como intelectual que opinaba sobre política y economía dejaba mucho que desear. América Latina no le debe mucho a los intelectuales miopes como Benedetti, los cuales no hicieron más que proclamar una revolución bastante sectaria, y que hasta tiempos recientes se negó a reconocer la caída del Muro de Berlín.
Lunes, 23 de noviembre
Luis Antonio González Pérez
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Marie-José Martin Delic Karavelic
José Donís Català
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Julián Moreno Mestre
Siro López
Padre Fortea
Juan Fernandez Krohn