El blog de Carlos Blanco

Fines en un reino universal de fines

09.05.09 | 12:12. Archivado en Sobre Carlos Blanco
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Una de las formulaciones del imperativo categórico de Immanuel Kant es la siguiente: “tratar siempre al ser humano como un fin en sí mismo dentro de un reino universal de fines”.

Estoy convencido de que la consideración de la persona humana como fin en sí y nunca como un medio, constituye quizás el ideal más elevado de la ética. La historia del progreso humano ha consistido precisamente en la capacidad creciente que nuestras sociedades han tenido para proporcionar a hombres y mujeres mayores resortes de autonomía, de conocimiento, de libertad y de creatividad. Con el desarrollo de las ciencias de la naturaleza y del espíritu, con el avance en la extensión de los derechos individuales y sociales, con las grandes edificaciones del arte y de la cultura, el ser humano ha podido verse, cada vez con una conciencia mayor, como un verdadero fin.

Con todo, no podemos negar que el progreso exhibe una esfera de negatividad que puede llegar a atemorizarnos: la ciencia y la técnica dan alas al ser humano para explorar escenarios hasta entonces desconocidos e inimaginables, pero también nos esclavizan dentro de su potencial destructor y cercenador de nuestra libertad; la racionalización de la organización social contribuye a que podamos progresar conjuntamente y proponernos metas comunes, pero también se traduce en un ahogamiento de las energías creativas del individuo, sometido a lo inexorable de la dinámica social. Nos transformamos, en definitiva, en medios al servicio de fines ajenos. El desarrollo económico no siempre contribuye a que la persona pueda constituirse en fin en sí misma, sino que con frecuencia la convierte en un medio dentro de un proceso, el del crecimiento económico, que no tiene por qué resultarle beneficioso y humanizador.

La pregunta es, por tanto, cómo es posible que, teniendo la conciencia firme y profundamente arraigada en nuestro interior, de que sólo podemos concebirnos como fines, y de que toda interpretación del destino del ser humano que se aleje de ese concepto de fin en sí mismo representará un retroceso a formas primitivas y deshumanizadores, podamos llevar dicha conciencia a su realización en el curso de la historia.

Las ambivalencias de la historia, la negatividad que en ella subsiste y que se manifiesta en las contradicciones del pasado y del presente, no parece que vaya a resolverse nunca, ni siquiera en el más idílico de los futuros. Persiste la contradicción por antonomasia de todo entusiasmo positivo en la construcción de una historia más humana, que es la muerte como no-utopía radical, la muerte como expresión de que el ser humano está, en su vida terrena, condenado a ser al fin y al cabo un medio en el encaminamiento incierto de la especie hacia un término que se nos antoja incomprensible. En este caso podríamos, a lo sumo, ser contemplados como una negatividad creativa, que con nuestra muerte y con nuestros deseos permitimos que surjan nuevas realidades y que cambie el mundo en el fatigoso andar de la evolución y de la historia. Pero se mantiene lo que Max Horkheimer llamaba “el anhelo de justicia cumplida”, el ansia de que el verdugo no triunfe sobre la víctima y de que las injusticias de la historia no permanezcan impunes; un anhelo que da lugar a la nostalgia por un totalmente-otro al mundo y a la historia, a un Dios que pueda aún salvarnos.

¿Acaso estamos condenados a concebirnos como fines sólo en la medida en que esta idea se proponga como ideal utópico e inalcanzable de la razón y de la dignidad humanas, o podemos pensar que sí es posible vernos como fines en sí mismos que pueden sobreponerse a toda eventual reducción a la condición de medios?

La ciencia, la filosofía, el arte y en general toda búsqueda humana de algo que supere la contingencia de su presente, son expresiones de la firme voluntad de lograr la condición de fines en sí mismos. Toda lucha humana por un mundo mejor, por una acción ética, por una respuesta a los interrogantes de la ciencia, por un espacio de belleza y de compasión, remite al anhelo de sentido. El sentido lo da el fin, y no el medio. El medio conduce necesariamente al fin como categoría que explica la naturaleza y el significado del medio. Si buscamos un sentido a nuestra existencia y a los afanes humanos a lo largo de la historia, es porque buscamos ser fines y no medios. Y el fin es la permanencia. El fin permanece aun cuando el medio se ha agotado. Hablar del ser humano como fin en sí mismo es hablar de la presencia de una realidad permanente en la historia, de un Geist o espíritu que une lo aparentemente divergente en una dimensión de totalidad unificadora.

El anhelo infinito, que en las religiones se manifiesta como Dios, reflejo de la insatisfacción infinita de la humanidad, ha configurado la historia y el sentido mediado, es decir, el sentido de cada época, que siempre cuenta con un antecedente y con un potencial consecuente en el ritmo de los tiempos, pero no crea el sentido final de la historia. Y el objeto de la mayor esperanza humana, de nuestra esperanza fundamental, sólo puede ser el sentido final de la historia.

La fuerza del optimismo humano, fuerza que ha impulsado la historia, reside en gran medida en nuestra capacidad para vernos como parte de un escenario que nos trasciende. Podemos sentirnos partícipes de una historia, hombres históricos que con sus acciones edifican un mundo que va más allá de sus aspiraciones individuales, del mismo modo que el científico puede sentirse parte de la fascinante aventura del conocimiento. Y en toda época podemos ver la oportunidad de un nuevo comienzo que corrija las desviaciones de tiempos anteriores en el camino hacia un mundo más humano. Este optimismo siempre es necesario y siempre está justificado: uno puede ser pesimista con respecto a su presente, pero nunca con respecto a su futuro. Llevamos algo eterno en nosotros, que es la conciencia moral de lo incondicionado y permanente, del bien por el bien que trasciende toda eventual contingencia, y este incondicionado-subjetivo en el ser humano (“haz el bien y evita el mal”) como norma suprema de nuestras acciones y como destello de lo permanente en el individuo, es una puerta de perenne esperanza que nunca debemos cerrar. No es de extrañar que Kant mostrase tanta confianza en el poder de la intención moral pura, con la que converge el núcleo de las grandes religiones, en su obra La Religión dentro de los Límites de la Mera Razón. La voluntad santa, que cumple el deber por el deber porque es consciente de la infinita dignidad de la razón humana, edifica ya el Reino de Dios en la Tierra.

El esfuerzo por legar algo que permanezca aun después de nuestra muerte, y especialmente en el campo del conocimiento y del bien, nos liga a lo incondicionado y manifiesta lo eterno en nosotros. Tenemos razones para ser optimistas porque pese a las ingentes contradicciones de la historia, con el tiempo hemos caminado hacia un escenario regido por mayor conocimiento y mayor capacidad de bien. La felicidad no puede separarse de la contemplación de lo absoluto e incondicionado en mi ya en el mundo, reflejo de la esperanza de un sentido que se da en lo permanente que subyace a toda búsqueda de conocimiento, de amor y de belleza, de cumplimiento de la ley moral y de ansia de progreso y de comunión entre los hombres y mujeres de la historia universal. No es esto sino el Reino de Dios que se incoa en el aquí y ahora del mundo y de la historia, y que remite a la esfera del fundamento incondicionado, del porqué último: el reino universal de los fines, la mayor de las utopías no realizadas, pero la única capaz de saciar las ansias infinitas de conocimiento, de justicia, de amor y de belleza que alberga la mente humana.

En ese reino, del que la música de Bach es sólo un destello o la belleza de las ecuaciones de Einstein un tímido reflejo, el ser humano será después de todo un fin en sí mismo, un sentido incondicionado en comunión con otros sentidos incondicionados y permanentes. Y este concepto de reino universal de fines no debe entenderse como una concesión a la fe religiosa ante el miedo a la muerte y a la posibilidad de una ausencia de sentido en la historia, sino que es un concepto que la razón descubre por sí misma en base a su dignidad y a sus anhelos infinitos, que exigen una respuesta igualmente infinita. Las religiones son expresiones en las distintas épocas y culturas del infinito deseo humano de conocimiento, de bien y de belleza, dentro de sus simbolismos, de sus ritos y de sus comunidades. En su sustancia más profunda remiten a la universal búsqueda humana de un sentido que permanezca, y que comparece con particular fuerza en la verdad y en el bien.

El reino universal de los fines se edifica ya en el mundo, cuando hacemos del mundo y de la historia un lugar en el que sea posible concebir a cada ser humano como un fin y nunca como un medio para fines distintos a los de su propia realización y de su propia dignidad. Sólo cuando sea posible decir sin reparos que homo homini homo, que el hombre es un hombre (un fin) para el hombre, como pedía Ernst Bloch en El Principio Esperanza, podremos estar seguros de incoar en el aquí y ahora de la historia ese reino universal de los fines, ese reino eterno e incondicionado que en muchas religiones se contempla como Reino de Dios. Mientras tanto, en un mundo donde tantos hombres y mujeres son utilizados como medios para el desarrollo económico y para el enriquecimiento ajeno, en un mundo donde tantas personas carecen de lo necesario y están privadas del acceso a los frutos más nobles del conocimiento y de la belleza ideados por sus congéneres a lo largo de los siglos, creo que es urgente que nos demos cuenta de que sin una humanización del mundo y de la historia será imposible que el ser humano alcance lo que su razón le impone: la condición de fin en sí mismo. Y sólo desde el ser humano como el fin es posible que brote la paz entre los individuos, los pueblos, las culturas y las religiones.

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19 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Inclito 30.05.09 | 03:48

    Sigue empeñado usted en presentarnos como un axioma, recargado liricamente hasta el barroquismo y ramificado en mil cuestiones sin contestacion, algo tan primitivo como es el instinto animal y su ausencia total de logica o dilemas morales cuando este se nos presenta como apetito a saciar.Todo lo demas,inventos,descubrimientos, no dejan de ser anecdotas, sucesos sin mayor importancia.Procrear,alimentarse, y la dominacion de sus congeneres, no siguen sino siendo el estimulo que se antepone ante cualquier otro pensamiento logico, consecuente o moral.El hombre, como animal que es, no obedece sino a estas normas que rigen la "ley de la selva" en la que aun nos movemos, por mucho que se haga uso del adjetivo "racional" cuando nos referimos a nuestra especie.Simplifique amigo, no se obstine en complicar algo tan sencillo como la naturaleza.Y la proxima vez que se mire al espejo, preguntese porque aun siguen presentes en su anatomia pese a 12.000 años de evolucion,esos dos afilados colmillos.

  • Comentario por Dani Egido 19.05.09 | 01:46

    Las invenciones fantásticas no tienen lógica de funcionamiento ninguna. Parte de los conflictos habituales parten precisamente de este problema; existen diversas lógicas contradictorias precisamente por que no existe ninguna lógica real. Son todas ficticias.

    Saludos, y disculpas por ocupar cuatro partes para opinar. Me han gustado tus escritos y me resulta interesante poder compartir opiniones contigo.

  • Comentario por Dani Egido 19.05.09 | 01:45

    (3ª continuación)
    Es pues, por todo esto, que no soy nada optimista con el progreso de la sociedad humana. A través de la historia siempre habrá altibajos, épocas “mejores” y épocas “peores”; pero nunca dejará de dar círculos.
    El desastroso funcionar de la democracia nos lo enseña. La gente vota por orgullo, por tradición familiar, por la creencia en misticismos, etc. Votan a parlanchines que solo hablan, que prometen, y muchas veces incluso creen en ellos. Creen en palabras, en simples sonidos articulados; pareciendo ignorar que las palabras no evidencian nada y que son muy fáciles de ejecutar.
    Los políticos no son más que simples aspirantes a árbitros. El natural funcionamiento caótico de la sociedad es el que realmente gobierna. Ellos solo pueden desviarlo un poco y solo en algunas cosas tienen fuerza para intervenir.
    Y todo “construido” encima de unas cuantas ideas abstractas, conceptos fantásticos, creados sobre la nada. Las invenciones fantásticas no tiene...

  • Comentario por Dani Egido 19.05.09 | 01:43

    (2ª continuación)
    respecto del “progreso” de la sociedad humana. A todo el mundo no le interesa una sociedad pacífica e igualitaria. Muchos ni se plantean estas ideas en su vida. La gran mayoría solo persigue sus fines personales, sus placeres deseados. Toda su aspiración está en ser ellos felices.
    A todo esto está sumada la incapacidad natural de convivencia. No está en el instinto la fuerza que regule una convivencia de modo natural; y mediante ideas no es posible dominar el instinto. Una metáfora del funcionamiento de la sociedad sería la de un montón de caballos con ojos vendados que persiguen el aroma de una zanahoria que cuelga frente a ellos atada a un palo que a su vez está atado en su propia cabeza; persiguen su deseo insaciable ciegamente y por el camino se aplastan unos a otros.
    Las ideas grandes no gustan a todos los hombres. Atraen a los filósofos, a los artistas, a algunos hombres nobles; a los demás solo les atraen los placeres.
    Es pues, por todo ...

  • Comentario por Dani Egido 19.05.09 | 01:42

    (continuación opinión anterior)
    Esto hace que tengamos una sociedad de hombres “pacíficos” tras la que se esconden hombres de todo tipo.
    Todos los hombres no son cortados por el mismo patrón. Resulta hermoso pensar que detrás de cada acto perverso y egoísta se esconde un hombre enfermo, lejos de “sí mismo”, víctima de un daño; pero en realidad no es más que una pequeña muestra de lo que un hombre puede ser liberalizado de las cadenas de la ética.
    A diario veo personas que dañan a otros animales sin mostrar la más mínima compasión. “Los animales no valen tanto como las personas” suelen pensar. Este pensamiento es una clara evidencia de que el valor que ellos dan a las cosas no surge de ellos mismos. Siendo libres, libres absolutamente, estas personas harían daño a otras con la misma frialdad con la que se lo hacen a los animales.
    No todos los hombres son nobles de espíritu. Este es un error que muy a menudo suelen cometer pensadores optimistas respecto del “prog...

  • Comentario por Dani Egido 19.05.09 | 01:40

    El fin en sí mismo corresponde correctamente con el espíritu humano por que concuerda con su instinto natural. La moral, creación humana que consiste en “amarrar” el egoísmo natural en el hombre para que no sobrepase la línea del campo de acción del egoísmo del prójimo, debe corresponder, efectivamente, con el instinto natural.
    La moral es el fruto del miedo al prójimo, del deseo de una vida plácida y pacífica, que nos imponemos los unos a los otros para hacerla funcionar.
    Es algo artificial, carente de sentimiento, mecánico. Es fácil confundir la empatía con la moral; y de hecho es algo que siempre ocurre.
    Mientras que la empatía (sentimiento) tiene sus límites y variaciones infinitas que dependen de la naturaleza de cada individuo, la moral (creación) no las tiene. Los límites de la moral son prefijados artificialmente por los hombres. Esos límites, esas normas, son impuestos mediante la fuerza y la educación, y arraigados y fortalecidos mediante la costumbre. Esto ...

  • Comentario por Susana 13.05.09 | 13:54

    Actualmente, Carlos Blanco, en lo humano, eres una de las personas que admiro por ese entusiasmo e infatigable deseo por aprender. Sin embargo, el primer párrafo del comentario anterior (de Gedeón) tiene quizá un poco de razón... o por lo meno así lo parece...

    Noto confusión entre tus ideas terrenales-espirituales... No soy quién para juzgarte, pues el deseo puede ser fuere y necesario, pero la aparente realidad no apoya nuestras convicciones espirituales; el resultado dependerá de cuán grande es nuestro interior, nuestra FE, por llamarlo así...

    Sigue adelante y no seas como los antiguos personajes que se inventaron frases sólo para pasar a la historia.

  • Comentario por Gedeón 13.05.09 | 11:01

    Aficcionado:
    Carlos Blanco no es cristiano. Solo utiliza el tirón del cristianismo. Pero no lo es. Es una estrategia de la Nueva Era, que en vez de negar a Cristo, dicen que es un grado de consciencia, como Buda y Cia, al que todos podemos acceder, siguiendo el programa de deificación del hombre que el va explicando en este blog. Más antiguo que mear en parez, solo un nuevo disfraz, como la teologia de Liberación y compañia.
    "El que me obecede es mi familia".

    Y no se pronuncia sobre el aborto o la pildora abortiva, porque el "conocimiento" que el predica incluye la ingenieria social.

    Yo si me pronuncio sobre la pildora abortiva.
    Es un paso más en la politica abortista y de disimuñlo del asesinato de seres humanos y deshumanización de las mujeres, los hombres y la familia.
    Es un reconocimiento implicito del fracaso del candón.
    Si en un pasi superinformado suceden 112.000 abortos, ¿como es posible que digan que funcionará en Africa...

  • Comentario por AFICIONADO 13.05.09 | 06:18

    ¡Qué bonita y demagógica retórica, Don Carlos! ¡Cuántas generalidades filosóficas en ese alarde de buenismo que se niega a descender a tierra para no ensuciarse con las duras realidades del aborto. ¿Pues no debería su acendrada virtud cristiana pronunciar al menos alguna leve crítica contra esa abortiva "píldora del día después" disfrazada de benévola terapeútica? Me da la sensación de que padece un gran dilema entre su progresía y su religión. Pero ya veo que si hay algún tema que puede comprometer a ambos... lo mejor es enterrar la cabeza en el suelo como avestruz metafísico, y ¡a otra cosa, mariposa!.

  • Comentario por Juan Antonio Sarría 12.05.09 | 01:51

    Sí, has leído bien: enhorabuena. Enhorabuena por ganarte el respeto de los demás gracias al saber, cosa que muy pocos pueden decir que hayan hecho. Te considero una magnífica persona, a parte de un aplicado estudiante y amante de la sabiduría, porque ya lo dice el dicho (valga la redundancia) "El saber no ocupa lugar", y tú eres un claro ejemplo.

    Soy consciente que éste será uno de las decenas de correos que recibiras al día, pero aun asi me gustaria pedirte un favor: ¿te podrías pasar por mi blog y decirme que te parece? El blog en cuestión es http://relatosadolescentes.blogspot.com

    Un cordial saludo,

    Juan Antonio (Fuan), 16 años, Madrid

  • Comentario por Pedro 12.05.09 | 00:27

    Lo que más cercena a las personas y les quita derechos es proclamar que los cientos de miles de abortos que se realizan en España son un dercho de las madres.

  • Comentario por http://universitolicos.wordpress.com 10.05.09 | 22:17

    http://universitolicos.wordpress.com - Una respuesta católica en el mundo universitario para los que buscan la Verdad. Porque el mundo universitario tiene el derecho de conocer el pensamiento de la Iglesia Católica, como cooperadora de la VERDAD.

  • Comentario por ana 10.05.09 | 13:14

    Mejor os pongo aquí el enlace:
    http://es.wikipedia.org/wiki/Immanuel_Kant - 115k -

  • Comentario por ana 10.05.09 | 13:13

    Immanuel Kant
    De Wikipedia, la enciclopedia libre
    Saltar a navegación, búsqueda
    Immanuel Kant
    Filosofía occidental
    Filosofía del siglo XVIII

    Immanuel Kant
    Nacimiento 22 de abril de 1724
    Königsberg, Reino de Prusia
    (actualmente Kaliningrado, Rusia)
    Fallecimiento 12 de febrero de 1804 (79 años)
    Königsberg, Reino de Prusia
    Escuela/Tradición Kantianismo, filosofía de la Ilustración
    Intereses principales Epistemología, Metafísica, Ética
    Ideas notables Imperativo categórico, idealismo trascendental, juicio sintético a priori, fenómeno, noúmeno, sapere aude, nebulosa protosolar
    Influido por Aristóteles, Platón, Wolff, Crusius, Lambert, Tetens, Hutcheson, Sexto Empírico, Montaigne, Hume, Descartes, Malebranche, Leibniz, Spinoza, Locke, Berkeley, Rousseau, Newton, Emanuel Swedenborg
    Influyó a Fichte, Schelling, Hegel, Schopenhauer, Nietzsche, Peirce, Husserl, Heidegger, Wittgenstein, Sa...

  • Comentario por ana 10.05.09 | 12:30

    Así es, las personas no deben ser nunca utilizadas como medios, no son objetos, sino que son el fin, vivir por y para el bien de todos los seres humanos del Mundo entero, que es lo más importante. La única felicidad es la satisfacción de poder ayudar siempre, como hizo, por ejemplo, Santa Teresa de Calcuta. Las personas siempre como fin, el bien de tod@s...

  • Comentario por Mario 10.05.09 | 10:03


    No sabría exactamente por donde empezar, pero desde luego me asombra profundamente como mis creencias han pasado por varias evoluciones, la penultima parada fue Kant, considerar al hombre como un fin en si mismo...despues una trajedia familiar me abrio las puertas de la fisica cuantica, la demostracion de que nada de lo que hacemos es ajeno, que nada de lo que pensamos pasa indavertido, que el ser humano no se rige por el bien o el mal, simplemente utiliza sus cualidades a traves de diferentes premisas. En realidad no dejamos de existir porque no existimos, no morimos porque no estamos vivos. El ser humano no necesita creer en Dios, necesita creer en si mismo, Dios es algo mucho mas profundo y complejo que poco o nada tiene que ver con la iglesia catolica. Los hombres hemos visto cosas que ninguna religion explica, los hombres sentimos que estamos desdoblados, si Dios existe su definicion esta levemente sostenida en libros que ansían entender ese murmullo que lo conecta todo.

  • Comentario por Gedeón 09.05.09 | 14:10



    Es necesario morir y nacer de nuevo.
    Abandonarnos, recnuncira a nuestra forma de pensar y concebir la vida. Rendirnos y entregar el alma.
    Para tener un encuentro prsonal con Dios es necesario aceptar que existe y que es galardonador de los que le buscan. Por eso nos dice Jesus de Nazaret, que es necesario hacernos como niños para poder entrar en el Reino de los Cielos, y nos cuenta que el Reino se ha acercado para topdos. Que el paga el precio de todos y que que solo nos resta aceptarlo, naturalmente renunciando a nuestro señorio para entregarselo a él.
    Tener un encuentro real, experiencias continuadas desde entonces nos refuerzan y maduran hasta el dia que nos entregue todas las Coronas.
    "Pero el rico se volvio y se fue; porque tenia mucho".
    Hombres ricos en prejuicios, soberbia, dinero, poder, adulación ajena, reconocimiento intelectual, fama,... "Es más facil que un camello pase por la puerta de la Aguja; que un rico entre en el Reino"....

  • Comentario por Gedeón 09.05.09 | 14:00


    ¿Y porque hace todas estas reflexiones, y adopata conclusiones precipitadas Carlos Blanco?.
    Pués porque tiene la honestidad de exponer que hay un vacio en su interior y trata de llenarlo con su deseo, opinando que tiene que inventarse el objeto amado y que este deseo, y caminar, hara realidad el anhelo. Es la demostración antropica, pero el deifica al hombre, no concluye como el Principio antropico y una de las vias de Santo Tomas, que este razonamiento es una demostración de la existencia de Dios.

    "Donde estabas tú cuando yo creaba el mundo, le dice Jehova a Job cuando este pretendia tratarle de igual a igual. "Me vas a condenar a mi, para justificarte tú", le centra Jehova a Job.

    Solo teniendo una experiencia real con la divinidad, un encuentro personal con Cristo; como Pablo y como el que hemos tenido millones de personas, puede ponernos en nuestro sitio y conocer la Verdad, que nos hace libres.

    Animo Carlos, muere y deja hacerte...

  • Comentario por Gedeon 09.05.09 | 13:51


    "Si comeis del Arbol del conocimiento del Bien y del Mal, sereis como Dios." Y comieron y perdieron la vida y se dieron cuenta que estaban desnudos.

    Y este pecado "original" sigue hoy en cada uno que no acepta el Plan de Salvación de Dios, de su Hijo Cristo. Pretenden ser como Dios, elevan a la criatura al nivel de Dios; y adoran al hombre.
    Nadie con dos dedos de frente sabe porque.
    Confunden el hecho de estar creados a Imagen y Semejanza de Dios con ser Dios. Confunden el anhelo de conocimiento, inmortalidad, seguridad y transcendencia, con el hecho de serlo.

    "No hay Dios, dice el necio en su corazón". Nos explica la Biblia en un par de citas. Y por tanto nos inventamos a Dios, concluye el blogero, que es lo mismo nos dice.
    "Que barbaridad de barba, señor barbero."
    Toda la farfolla que nos ha contado en estilo ladrillesco, no es más que Nueva Era moderna. Idolatria pura.
    Pero tiene su explicación y vamos ahi.

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