El blog de Carlos Blanco

Dios y la historia

07.01.09 | 12:12. Archivado en Sobre Carlos Blanco
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Ser creyente implica situarse, de una u otra forma, más allá de la razón. Constituye una empresa arriesgada, pero en la que históricamente han confiado grandes energías y gran parte de sus vidas millones de personas en todo el mundo y en todas las épocas.

A muchos les puede parecer una opción racionalmente ilegítima, pero a otros les resultará una verdadera necesidad: es como si fuera imposible renunciar a creer en Dios, por más argumentos, contra-argumentos, ejemplos históricos, situaciones concretas u otras expresiones de escepticismo que se quieran ofrecer. En este sentido, no sería exagerado afirmar que la religión es, en primer lugar, una vivencia, un sentimiento que nos hace depender de una realidad que teóricamente nos trasciende. El gran teólogo alemán Friedrich Schleiermacher lo escribió en sus Discursos sobre la religión, de 1799: “la religión no es el resultado ni del temor a la muerte ni del temor de Dios. Responde a una profunda necesidad en el hombre. No es ni metafísica, ni una moral, sino sobre todo y esencialmente una intuición y un sentimiento (…). La religión es el milagro de la relación directa con el infinito; y los dogmas reflejan este milagro”. La religión, en suma, es para Schleiermacher un sentimiento de dependencia del infinito. Nos experimentamos como parte de un todo que trasciende nuestra particularidad y nuestra contingencia. Esta vivencia, parangonable a la vivencia de “lo santo” a la que consagró Rudolf Otto su obra más importante, es en la mayoría de los casos el punto de partida y no el punto de llegada de las personas que dicen tener fe. Normalmente no se llega a la fe mediante un proceso racional, discursivo, que nos muestre con clarividencia la veracidad de los enunciados temáticos de la fe, sino que por tradición, educación o deseo, muchas personas atemáticamente se ponen a disposición de la fe: se abren a la fe. Esta apertura a la fe luego se va concretando en los enunciados concretos de la fe de las diferentes religiones. Pero en esa aceptación de enunciados que responden a una articulación epistemológica, lingüística e histórica subyace precisamente esa previa pre-disposición a una experiencia religiosa. El ansia humana de trascender lo finito y concreto le lleva a abrirse a una vivencia de lo infinito.

Es perfectamente comprensible que semejante experiencia religiosa haya sido criticada por algunas de las mentes más brillantes de la filosofía como una proyección (Feuerbach, Marx), como una auto-enajenación, o como una ilusión infantil (Freud), aunque para otros responda a una “proyección fundamental” (Pannenberg). Siempre cabrá la sospecha de que el contenido de esa experiencia sea meramente psicológico o social, interno al ser humano mismo y expresión de su ansia o de su desesperación. Difícilmente se podrá demostrar ni la tesis ni su antítesis. Pero la sospecha es legítima y probablemente se trate de la objeción más seria que se ha planteado a las religiones, objeción que se remonta a los filósofos presocráticos de la Grecia antigua.

Lo sorprendente es que, pese al poder de todas estas objeciones, que no pueden dejar de interpelar a la inteligencia y que si lo hacen es, con frecuencia, por una actitud de “catarsis” y de restricción mental cegadora, las religiones persistan. ¿Qué ocurre? ¿Tan desesperadas son las ansias humanas? Porque las objeciones prosiguen: si teóricamente existe un Dios providente, ¿por qué ha dejado que pasasen millones de años de evolución antes de que surgiese el ser humano, el único capaz de creer en Él y de reconocerle como creador y soberano del mundo? ¿Por qué los grandes avances humanos no se han logrado sin sacrificio y sufrimiento? ¿No es acaso legítima esa sospecha de radical autonomía del mundo, de la naturaleza y de la historia? ¿Por qué no se hace Dios presente en el mundo, en la naturaleza y en la historia? ¿No será Dios más bien la expresión de un deseo que de una realidad? ¿Por qué la creencia en Dios muchas veces no ha brotado de la libertad del individuo sino que ha sido impuesta con métodos violentos e inhumanos? Personalmente me considero cristiano, y no creo que a mi Dios le moleste ser increpado con preguntas de este calibre. No creo que sean preguntas blasfemas, sino interrogantes profundamente humanos. Al fin y al cabo, “la pregunta es la piedad del pensamiento” (Heidegger). Si, como dijera San Ireneo de Lyon, “la gloria de Dios es que el hombre viva”, la gloria del Dios en quien creo es justamente que todos seamos plenamente y auténticamente humanos, y pocas cosas son tan humanas como la formulación de preguntas. También Zubiri pensaba que “el hombre se acerca a Dios haciéndose persona”, y lo personal está eminentemente vinculado a la búsqueda de conocimiento, para la que es imprescindible la pregunta.

Pero aun así sigo creyendo en Dios. ¿Por qué? Quizás porque también aprecie en todos los signos del progreso humano, y especialmente en los descubrimientos de la ciencia, en las grandes obras del pensamiento, en la belleza de las artes y en la capacidad humana de cooperación, creatividad y solidaridad, algo eterno y por ello divino, algo que trasciende lo finito y contingente, la particularidad del hic et nunc de la historia y que nos eleva al horizonte de lo verdaderamente universal. Algo que va más allá de las formas históricas adoptadas por las religiones sistemáticas y que nos devuelve a la esencia de la religión en cuanto tal, a la esencia de lo sobrenatural y de lo místico: la elevación sobre lo concreto y lo particular, la búsqueda de lo universal, la rebelión contra la contingencia. Y como la historia del progreso humano es también la historia del éxito de la evolución natural y cósmica, que nos ha conducido hasta él, en lo que ennoblece al ser humano (el conocimiento, el amor, la belleza…) contemplo a Dios. La esperanza de salvación es la esperanza de que todo tenga finalmente un sentido; es la esperanza de un futuro nuevo. La teología cristiana contemporánea ostenta el mérito de haber subrayado esa dimensión de futuro en Dios y en el hombre (así R. Guardini en Mundo y persona; J. Moltmann en Teología de la esperanza; E. Schillebeeckx, Gott –Zukunft des Menschen: “Dios, que es nuestro futuro y crea de nuevo un futuro humano”; W. Pannenberg, “El Dios de la esperanza”, en Cuestiones fundamentales de teología sistemática). Frente a la aparente ausencia de Dios en la historia, la esperanza del futuro constituye un horizonte profundamente humano y religioso. Difícilmente se encontrarán respuestas a los grandes problemas de la teología de la historia y, en particular, de la teodicea, sin esa proyección de futuro, porque no hay teodicea sin escatología.

Por otra parte, las grandes religiones no experimentan la ausencia de Dios en la historia, sino su presencia a través de grandes figuras espirituales y éticas que han impulsado importantes movimientos de seguimiento de sus enseñanzas. Lo común a todas las religiones sigue siendo esa experiencia de dependencia de un absoluto que trasciende la relatividad del mundo, esa esperanza, en definitiva, de acceder al reino de lo último y definitivo. Como cristiano, aprecio en el dinamismo de las grandes religiones, y en la creatividad cultural, intelectual y ética que ha suscitado, un signo eminente de ese ansia humana de absoluto, de esa búsqueda de plenitud, de esa esperanza de un futuro de trascendencia que se anticipa ya en la historia en todo cuanto es verdadero, bueno y bello. Y como cristiano me resisto a percibir la historia como el escenario de la ausencia de Dios. Cierto es que las contradicciones de la historia nublan toda visión de trascendencia, pero también es cierto que los grandes hitos de la historia, y en particular los hitos de conocimiento, amor y belleza, nos abren a una perspectiva de trascendencia. Quizás Dios camine con la historia y su realidad más íntima no sea ajena a la realidad íntima de todo dinamismo histórico. Es mi esperanza, esperanza que se manifiesta en una fe en el ser humano y en su futuro, y en un compromiso con la acción en y sobre el mundo y la historia. Dios no se ha ausentado de la historia.

35 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por מֹשֶׁה 01.08.09 | 10:59

    Además, si no le ves sentido al mundo, hermano de la caridad, ya estás llegando a Dios mediante la razón. Cargarse la razón para creer en Dios es un imposible. Vale que ese Dios es imposible conocerlo por nuestras armas, pero estás llegando hasta Él con la razón.

    Efectivamente, no puede haber Dios sin razón. Luego podrás decir que es un sentimiento, pero un sentimiento sustentado en la razón, sustentado en una pregunta de difícil o imposible respuesta.

  • Comentario por מֹשֶׁה 01.08.09 | 10:47

    ...Otra cosa es que lo conozcamos.

  • Comentario por מֹשֶׁה 01.08.09 | 10:36

    Por otro lado compruebo que desdeñas la razón al principio de tu escrito ("Ser creyente implica situarse, de una u otra forma, más allá de la razón), pero al final del todo llegas hasta Dios razonándolo.

    Hace tiempo que vengo diciendo que Dios es más creíble con razón que sin ella, pero los creyentes se tienen muy bien aprendido el juego que le hacen a los ateos o agnósticos. Es como una especie de catecismo proselitista. Para ello se acude, nada más y nada menos, que al nihilismo moral para poder justificar, entonces, la moral de Dios. De esa manera piensa ellos que están matando la razón y la lógica. ¿Qué opinión te merecen estos argumentos que te dejarían a ti, una persona conocida por sus grandes habilidades mentales, siendo una persona igual y corriente, como otra cualquiera? Definitivamente, no creo que Dios pueda existir sin el razonamiento. A Él se llega siempre con la lógica y el razonamiento, intentando buscar la pieza que falta del puzle. Otra cosa es que lo con...

  • Comentario por מֹשֶׁה 01.08.09 | 10:15

    Hola,

    Sé perfectamente que esta pregunta caerá en saco roto, pero aún así la voy a hacer: ¿te podrías imaginar, Carlos, esa escatología sin contingencia, sin la búsqueda de preguntas y su posterior respuesta a las cosas que suceden? ¿Crees que podrías vivir infinitamente así, sin ese aliciente? Supongo que estarías todo el tiempo charlando con otras almas, recuperando el tiempo perdido en tu blog. Pero si todo no es contingente y todo es conocido por la verdad de Dios ya no podrías hacerte preguntas, acerca de nada, en el cielo, o lo que es peor, ya no tendría sentido hacerte preguntas aquí en la Tierra. Si tu respuesta fuera que de alguna manera observas y buscas en la historia (conocimiento, amor, belleza) y eso te da sentido a tu vida ¿qué sería de ti en un mundo en lo que todo es conocido? Debe ser algo así como una muerte en vida.

    Sé que no habrá respuesta y esta pregunta caerá en el vacío. Pero, por lo menos, la piedra te la he tirado.

  • Comentario por Saulo Herrera 27.06.09 | 11:53

    Es lógico que el ser humano se formule interrogantes y que se sienta a veces ecéptico a las respuestas obtenidas ya que vivimos inmersos en un mundo lleno de incoherencias y dasaciertos y pocas acertaciones, Es cierto que el hombre, busca con inquietud una respuesta a lo infinito, a lo no visible ni audible, se siente preocupado por el qué sentido tiene lsu propia existencia, parece que vivimos solos y desprotegidos, pero nos damos cuenta que no es así, nos acompaña algo misterioso que surge de nosotros mismos y que hace que le demos sentido a nuestra vida dandole una respuesta que nos lleva al conocimiento. Lo religioso y espiritual , debe ser una opsión del hombre, pero atravéz de la historia nos muestra desgarradores pasajes de vida del hombre, hoy mismo nuestro pasaje es desgarrador, niños sin comida ni sus padres, guerras con el afán de enrriquecerse, odio, persecución y escaso amor.

  • Comentario por diego 18.06.09 | 14:05

    tengo ganas de jadear con alguna loba viva el che guevara

  • Comentario por Juan 15.06.09 | 18:53

    Bravo

  • Comentario por Susana 13.05.09 | 12:56

    Yo sí creo que los grandes avances humanos se han obtenido con sacrificio y sufrimiento...

    El articulo está bien, pero apesar que al inicio te muestras escéptico a una figura espiritual y te haces preguntas filosóficas; luego recaes en lo creíble...

    Qué es la fe??? Según Hebreos 12-1: "Es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve..." Es in-cre-í-ble como algo en lo que no vemos se puede concretar o puede llegar a suceder sólo por un deseo más que interior y radical...


    Carlos Blanco, te has preguntado alguna vez qué sucedería si se llegase a "comprobar" que Dios no existe??? O que nunca hubiese sido parte de la Historia, como tu lo dices???


    Buen día...

  • Comentario por Psicodani76 07.04.09 | 18:54

    Steven Pinker "Cómo funciona la mente" Psicólogo de Harvard. Exdirector del centro de neurociencia cognitiva en el Instituto Tecnológico de Massachussets.
    Michael Shermer (varios): Psicólogo, Historiador de la ciencia y Profesor de Economía.
    Scott Atran "In god we trust" Antropólogo e Investigador de Dinámica de Grupos de la Universidad de Michigan, EEUU.
    Stewart Guthrie "Faces in the clouds" Antropólogo de la Universidad Fordham en Nueva York
    Paul Bloom. Psicólogo Universidad Yale

    Y bueno, la imprescindible, impagable y exigente colección de Gustavo Puente Ojea de las que destacaría "Elogio del ateísmo" y "Ateísmo y religiosidad"

    A estos libros les puedes añadir los vídeos seleccionados que tengo en mi blog
    http://www.youtube.com/psicodani76

  • Comentario por Psicodani76 07.04.09 | 18:53

    -Dawkins, R. (2007) "El espejismo de Dios" (Biólogo y etólogo de Cambridge)
    -Marc Hauser (2008): "La mente moral. Cómo nuestra mente ha desarrollado nuestro sentido del bien y del mal". Barcelona. Ed. Paidós. (Antropólogo y Psicobiólogo en Harvard)
    -Dennet, D. (2007) "Romper el hechizo" Doctor en filosofía en Oxford. Especialista en inteligencia artificial y memética.
    -Damasio, Antonio (2006) "El error de Descartes: la emoción, la razón y el cerebro humano" Neurólogo. Premio Príncipe de Asturias de Investigación.
    -Morris, B. (2005). "Introducción a la antropología de la religión" (Profesor Antropología en Cambridge)
    -Stenger, V. (2008) "Dios: la hipótesis fallida" Traducida al español como ¿Existe dios? (Físico y Astrónomo Universidad de Hawai)
    -Harris, S. (2006)"El fin de la fe" (Doctorando en Neurociencias en Stanford)
    -Boyer, Pascal (2003) “Religion Explained. Trad Esp. ¿Por qué tenemos religión?”. (Antropólogo y filósofo. Profesor en el ...

  • Comentario por Psicodani76 07.04.09 | 18:51

    Hola Carlos,

    Mi nombre es Daniel Fernández, soy psicólogo y maestro. Hace años que estudio las raíces antropológicas (entendiendo por esto psicología, sociología, neurobiología, historia, antropología propiamente, etc...) de la creencia religiosa, el mito y las supersticiones.

    Francamente me ha sorprendido saber que dada tu capacidad seas religioso (no dada tu formación) y pienso que esta bibliografía te puede ser de utilidad si te interesa el tema. Por supuesto es una bibliografía selecta y de garantías científicas.

    Difícilmente exista una lectura más estimulante sobre el tema, pues he seleccionado estas por ser las más señeras de la actualidad.

    Con la intención de compartir conocimiento, aprovecho para enviarte...

    Un cordial saludo

    - Damasio, Antonio (2006) "El error de Descartes: la emoción, la razón y el cerebro humano" Neurólogo. Premio Príncipe de Asturias de Investigación.

    - Boyer, P...

  • Comentario por s.re 19.02.09 | 19:38


    No lo entiendo (todavía):

    ¿Por qué es tán dificil para algunas personas aceptar la finitud del ser humano?
    ¿Por qué ese miedo a aceptar los límites del intelecto humano?
    ¿Por qué Carlos siendo tan inteligente no cree en Vishnú?
    (Por que no nació en la India).



    Imponente artículo. Un saludo.

  • Comentario por Ramon 19.01.09 | 14:36

    Proximo asiento : La crisis, dependencia espiritual del dinero

  • Comentario por Musa 17.01.09 | 13:53

    Estoy completamente de acuerdo con Bet. Te añadiría que por muy contradictorio que pueda parecer a un cristiano, los absolutos no existen entre bueno y malo. Hablamos de conceptos subjetivos, producto del sentir humano, que cambian, además, invariablemente a lo largo del tiempo y del espacio (en algunas culturas se lapidan a las mujeres por adúlteras, mientras que a nosotros nos parece una aberración, etc). Por otra parte, no se puede ser bueno y malo siempre, ya que en nuestro discurrir diario somos capaces de equivocarnos o de acertar y de ahí el valor del perdón y de la enmienda que defendía Jesús. Pero por eso mismo, porque podemos hacer mal sin quererlo o queriendo y luego enmendarnos no tiene ni puede ser justo un castigo eterno en el infierno.

    Carl Sagan decía que el ser humano es la forma que tiene el Cosmos de conocerse a si mismo. Creo que todavía nos queda un camino enorme que recorrer, por conocernos mejor cada uno y transmitirlo al mundo. Internet puede ser un...

  • Comentario por Musa 17.01.09 | 13:52

    Estoy completamente de acuerdo con Bet. Te añadiría que por muy contradictorio que pueda parecer a un cristiano, los absolutos no existen entre bueno y malo. Hablamos de conceptos subjetivos, producto del sentir humano, que cambian, además, invariablemente a lo largo del tiempo y del espacio (en algunas culturas se lapidan a las mujeres por adúlteras, mientras que a nosotros nos parece una aberración, etc). Por otra parte, no se puede ser bueno y malo siempre, ya que en nuestro discurrir diario somos capaces de equivocarnos o de acertar y de ahí el valor del perdón y de la enmienda que defendía Jesús. Pero por eso mismo, porque podemos hacer mal sin quererlo o queriendo y luego enmendarnos no tiene ni puede ser justo un castigo eterno en el infierno.

    Carl Sagan decía que el ser humano es la forma que tiene el Cosmos de conocerse a si mismo. Creo que todavía nos queda un camino enorme que recorrer, por conocernos mejor cada uno y transmitirlo al mundo. Internet puede ser un...

  • Comentario por Fernanda 17.01.09 | 02:04

    Me parece que no hay que confundir instituciones y errores humanos con la Fe y la religón que cada uno tenga. Nadie va a aparecer con un retrato de Dios... para eso existe el sentir, el alma de los seres que puede reconocer o no la existencia de tal. Las cosas son más sencillas de lo que las creemos.
    Saludos para todos!
    Fernanda

  • Comentario por PC 17.01.09 | 00:57

    El otro día vi "Los comulgantes" de Ingmar Bergman que trata (entre otras cosas) del silencio de Dios. Os la recomiendo. En el Youtube se puede ver completa (también se puede bajar, ya sabéis); para mi el mejor fragmento es este:

    http://www.youtube.com/watch?v=H0L1Y-wL9x4&feature=related



  • Comentario por Pedro 15.01.09 | 20:31

    Carlos Blanco: en síntesis, ¿Cómo piensas o crees que la Historia de la humanidad coloca a la figura de Dios, sea cristiano, musulmán o judío, por sólo hablar de los dioses que las religiones monoteistas "administran"?
    ¿Dios o los dioses, haber, hay muchos, por que ver, no se ven por ninguna parte ¿han sido beneficiosos para la humanidad?
    ¿Puedes justificar y defender todas las atrocidades que los humanos han hecho en el nombre de Dios?
    Por que los "sin dios" pudieran haberse pasado de la raya, que nunca lo hicieron, pero que los mismos administradores de Dios: cardenales, obispos, ayatolas, imanes, rabinos sean los que han provocado guerras de "religión" para en el nombre de Dios, conquistar territorios y arrebatar riquezas a los vencidos dice muy poco en favor de Dios o dioses, y de las religiones que los sustentan.

  • Comentario por Bet 15.01.09 | 19:09

    Ante la variedad de formas, sonidos y colores, lenguas, culturas y opiniones, el concepto de Dios aparece como una necesidad de sentir que, a pesar de todas estas variaciones, todos bebemos de la misma fuente. He tenido una educación cristiana pero no creo en el Dios cristiano. Un Dios vestido de "padre" autoritario. Que perdona solo si se "cree" en él. Un Dios que castiga con el sufrimiento eterno. Prefiero sentirme una forma de vida en proceso de evolución. Como materia viva somos inestables y nos estresamos continuamente. Pero la gran maravilla es que somos material consciente capaz de incidir sobre nuestros "programas" innatos. En este sentido, todos somos Dios porque todos tenemos la capacidad de crear. Podemos vivir en el infierno de las emociones negativas y destructivas o en el cielo del amor y la belleza. El cielo y el infierno existen, pero ambos nos los encontramos aqui en la Tierra. Ambos forman parte de nuestro proceso evolutivo.

  • Comentario por casuario 14.01.09 | 17:15

    Termino con la reflexión de un astrónomo agnóstico: Robert Jastrow, director del observatorio Mount Wilson, quien declara que los descubrimientos astronómicos de fines del siglo XX tienen indudables resonancias cristianas:

    “No es cuestión de otro año ni de otra década, ni de descubrir una nueva teoría, hoy parece que la ciencia nunca será capaz de levantar el velo que cubre el misterio de la creación. Vemos que la evidencia astronómica lleva a una visión bíblica del mundo. Los detalles difieren, pero lo esencial de las exposiciones de la Biblia y la astronomía coinciden…Para el científico que ha basado su vida en la fe del poder de la razón, la historia acaba como un mal sueño. Ha escalado las montañas de la ignorancia, está a punto de conquistar el pico más alto y, cuando se alza sobre la roca final, es recibido por un grupo de teólogos que estaban allí sentados desde hace siglos”.

    Amén.

  • Comentario por casuario 14.01.09 | 17:12

    ...espacio.

    S. Agustín escribió que "El Universo se creó CON el tiempo y no EN el tiempo". Nuestra ciencia occidental, de la que tanto nos ufanamos, ha tardado la friolera de 1500 años en llegara a la misma conclusión. Lo cierto es que cada vez entendemos menos cosas si nos referimos a una explicación puramente material de lo existente. Y esa es la razón de que numerosos científicos se pasen con armas y bagages a la causa del espíritu; o, al menos, impugnen los paradigmas científicos hegemónicos. Algunos -y muy señalados- se han convertido; otros están experimentando y estudiando esferas del conocimiento hace pocos años impensables.

    Naturalmente, sigue existiendo un núcleo duro de ateos que defienden conveniencias y sinecuras a capa y espada. No niego que, incluso alguno lo defienda de buena fe; pudiera ser. No es ésa mi experiencia, pero pudiera ser. El problema del ateísmo es que está construido sobre un apriorismo del que sólo se obtienen tautologías.

  • Comentario por casuario 14.01.09 | 16:56

    La explicación de la aparición de las religiones a la que ustedes aluden está completamente desfasada. De lo que ustedes se hacen eco es de una taxonomía decimonónica hace más de cien años olvidada. Dios no es un invento del hombre, y la sugerencia que ustedes parecen insinuar de Dios como invento del Hombre (algo que la ciencia nos estaría indicando) es completamente falsa. Precisamente nuestros días están asistiendo a una curiosa paradoja por la que numerosos científicos de primera fila se acercan a las explicaciones religiosas.

    Usualmente, el desencuentro entre la Religión y la Ciencia se engendra a causa del desconocimiento que de la Fe tienen muchos de quienes dicen representar a la ciencia (arrogándose una representatividad que nadie les ha otorgado, por otro lado).

    Dios no "inventó" el Mal, pues éste no es sino una ausencia de Bien. La ausencia no tiene Ser propiamente hablando. Son tantos los argumentos para demostrar la existencia de Dios que no hay...

  • Comentario por vine 14.01.09 | 13:20

    No solo es que coincido contigo Almanzor, sino que ese proceso de construcción - creación de las religiones está bastante bien documentado antropológicamente, como señale en un anterior comentario. Ahora bien, creo que no debemos confundir eso (religión, idea de dios, etc.) con el "cristianismo" algo mas simbólico, cultural y si me obligas hasta folclórico. Yo también me considero cristiano por educación, ambiente, relaciones, y sobre todo por como han influido en mí y en el mundo que nos rodea.

  • Comentario por Almanzor 13.01.09 | 11:04

    Carlos, hacer la pirueta de empezar racionalizando para terminar aceptando que se cree en Dios porque se pertenece al ambiente cultural cristiano, es un viaje para el que no necesitabas tantas alforjas (citas de personajes).
    El hombre que busca a Dios,´difícilmente lo encuentra. Si nuestra inteligencia es a imagen y semejanza de la infinita de Dios, aunque en pequeñito, lo normal, es que le surjan dudas que generan preguntas que no encuentran respuestas y si por ese camino, llega a dudar e incluso a negar la existencia de Dios, el único responsable de esa deserción es el mismo Dios, puesto que le dejó la puerta abierta para que iniciara el proceso de no encontrarlo.
    La historia viene a confirmar tristemente que Dios es sólo una necesidad del náufrago en el mar de egoismos, codicias y maldades que tanto ejercita el ser humano. Si a eso se le une el miedo producto del desconocimiento, el invento se hace necesario y entonces el hombre crea a Dios y no al revés.

  • Comentario por Elphin 08.01.09 | 21:09

    Musa
    Es que se trata de eso. El religioso no sabe, sino que cree.
    Pero hay una cosa trascendental: la ciencia nos puede decir el cómo. Pero sólo la intuición universal de que hay una trascendencia puede decirnos el por qué. Como decía Chesterton, "si no se cree en Dios se acaba creyendo en cualquier cosa"

  • Comentario por Musa 08.01.09 | 14:51

    poco subjetiva.

  • Comentario por Musa 08.01.09 | 14:46

    Si Dios inventó el tiempo, también inventó las cosas malas de este mundo. Ahora me dirán que esto no, que la maldad depende de las personas y sus acciones, ya que Dios nos ha dado libertad para probar nuestra valía.

    Lo que realmente pasa es que todos somos, queramos o no, agnósticos. Ni los ateos tienen pruebas concluyentes para negar a Dios y los creyentes igual pero a la inversa. Lo que ocurre es que el ser humano necesita a Dios para poder comprender lo ilógico de nuestra existencia, cuestión a la que todo el mundo tiene derecho y cuyo sentido y valor queda sustentado por el simple hecho de esta necesidad. Es cuestión de creer o no creer, pero esta voluntad en un sentido u otro no da pruebas de su existencia, menos aún para entender y conocer sus propósitos, cuestión a la cual el hombre ha querido resolver a golpe de dogma e imaginación. Todavía alguien se cree que el ser humano es la especie elegida por Dios. Cierto que es "capaz de Dios", pero con una capacidad un poc...

  • Comentario por ana 08.01.09 | 13:51

    Sobre todo pensemos en las personas que ya no están con nosotros, necesitamos la esperanza de que hay vida más allá y de reencontrarnos con tod@s ell@s...

  • Comentario por harvey2c 07.01.09 | 18:52

    Un artículo muy interesante sobre el dichoso bus agnóstico (que no ateo) :

    http://diariorc.com/panoptica.html

  • Comentario por vine 07.01.09 | 17:10

    Os emplazo a que leáis sobre historia de las religiones. Dios no crea al hombre.
    Es el hombre es quien crea a dios, como respuesta a esas múltiples preguntas también relatadas por nuestro articulista. Y va evolucionando esa creación en adecuación a su realidad y necesidades:
    - Un primer Animismo, dotando de anima “alma” a los elementos naturales que le rodean (la montaña, el río, el trueno, etc.).
    - Un Politeísmo, humanizando esas ánimas y convirtiéndolas en dioses (dios del mar, del viento).
    - Por ultimo un Monoteísmo, donde por primera vez se integran sistemas mas complejos de pensamiento, y donde se fijan los dogmas fruto de la aparición de la escritura.
    Por último reflejar que yo también me considero cristiano, por la tradición humanística que ha conformado mi educación, mi cultura y el mundo en el que vivo, pero no por una contraposición entre tangible y simbólico, o inteligente y espiritual. La ciencia , como su nombre indica viene de scio (saber)....

  • Comentario por ELphin 07.01.09 | 15:30

    Muy bueno el comentario de casuario.
    Uno de los mayores estímulos a mi fe vino el día en que leí la explicación, dada por Hawking, de que el tiempo es uno de los resultados del Big Bang. Dicho de otra forma, que no existe el "antes" del Big Bang.
    Hay que hacer un ejercicio de abstracción muy grande para comprender que el tiempo no tiene por qué existir, y que es tan parte de la Creación como nosotros mismos
    La ciencia puede explicar casi todo lo que ocurre en este mundo. Pero por su propia naturaleza no puede, ni explicar el mundo mismo, ni mucho menos lo que no forma parte de él.

  • Comentario por casuario 07.01.09 | 14:52

    La cuestión de por qué aparece el Hombre tras tantos millones de años no ofrece ningún problema, es tan simple como que Dios está más allá del tiempo, tal y como nos dicen las Escrituras. "Sabed que para Dios mil años son un día y un día son mil años". Para Dios todo es simultáneo.

    Podemos seguir, en cuanto a que el relato del Génesis, frente a otras cosmogonías contemporáneas (y aún muy posteriores), sugiere una creación paulatina, en todo caso no incompatible con una evolución.

    Pero no podemos hacer a Dios responsable de nuestros actos. En Dios vivimos, en Él nos movemos y existimos. En Él, como vio s. Pablo y, recientemente experimentó un ateo como A. Frossard.

    La Física actual, con su ruptura del modelo determinista -y en especial, la cuántica- abre un horizonte infinito. No olvidemos que el ateísmo no ha sido nunca producto de científicos, sino de filósofos mediocres.

  • Comentario por Elphin 07.01.09 | 14:32

    Bonito artículo.
    El principal problema del ateísmo, especialmente la versión fundamentalista en boga hoy, es que, a diferencia de la religión, se agota en sí mismo. Me explico: las religiones no se basan en el conocimientio, sino en la Fe. No "saben", sino que "creen". Y se sitúan por encima del campo de acción del materialismo y de la ciencia. De ahí, p.ej, lo absurdo de rechazar el "diseño inteligente" con argumentos científicos que nadie niega, sino que se explican. En cambio, el talibán ateo se encuentra con que su "religión" científica no le da respuestas, sino que se las quita: la Física actual ofrece una intución de la trascendencia inimaginable para el mecanicismo de Newton. Históricamente, además, conduce al totalitarismo. al conllevar una renuncia de cualquier referente absoluto de ética y de distinción entre el bien y el mal.

  • Comentario por Nothing 07.01.09 | 14:12

    igual que el humano, que es capaz de lo mejor y lo peor

  • Comentario por Moisés 07.01.09 | 13:13

    Reconozco que me cuesta entender tus razonamientos. No obstante, se me ocurre que si Dios no se ha ausentado de la Historia, entonces habría que reconocer que Dios es sustentador de todos los sentimientos y acciones presentes en el ser humano: desde la más brutal violencia hasta la más piadosa benevolencia. De hecho, la Historia nos ha mostrado que tras episodios cruentos y de gran salvajismo se ha podido construir gran parte de la conciencia humana que hoy poseemos. Es el misterio de la destrucción, como si tras ello fuéramos capaces de darnos cuenta de nuestra fealdad (como ha ocurrido en Europa, que camina hacia la Unión tras tantos desaciertos). Entonces ¿Esto no derrumbaría la concepción cristiana de un Dios misericordioso y bueno? Dios sería capaz, entonces, de lo mejor y de lo peor según nuestra limitada concepción.

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