He tenido oportunidad de asistir a la conferencia de uno de los exegetas católicos más importantes del momento: el cardenal Albert Vanhoye.
Ser creyente implica situarse, de una u otra forma, más allá de la razón. Constituye una empresa arriesgada, pero en la que históricamente han confiado grandes energías y gran parte de sus vidas millones de personas en todo el mundo y en todas las épocas.
En una famosa carta a Sigmund Freud, el físico alemán Albert Einstein planteaba una pregunta verdaderamente inquietante: ¿por qué la guerra? El científico acudía al humanista para lograr la respuesta a un interrogante que no puede dejar indiferente a ningún ser humano. Tantos siglos de guerra, de odio y de destrucción, todavía presentes. La guerra no es una realidad pasada, sino presente. Se está viviendo en estos momentos. La misma humanidad que ha edificado la torre de la ciencia, del arte y del conocimiento, contempla la menos humana de sus creaciones: la guerra.
Jueves, 16 de febrero
Ángel Sáez García
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Padre Fortea
Ángel Gutiérrez Sanz
Chris Gonzalez -Mora
Carlos Ferrer
José Donís Català
Paulino Toribio