Tener compasión significa sufrir con los demás. Tener compasión significa hacerse partícipe de las angustias de los demás. Tener compasión significa ver en el otro a uno mismo.
Cuentan que Habermas le preguntó a Herbert Marcuse en su lecho de muerte sobre el fundamento de los juicios morales. Marcuse le respondió que los juicios morales se fundamentan en la compasión. Compasión, mitleid en alemán, precisamente el lema con el que Willy Brandt ganó su segunda campaña para canciller de Alemania. Alemania necesitaba compasión, y no sólo recetas económicas. Las recetas económicas que se toman al margen del principio de compasión resultan, en el fondo, inhumanas. No hay ni economía, ni ciencia, ni sociedad, ni política sin compasión. Desprovistas de compasión, se convierten en realidades inhumanas.
En estos tiempos de turbulencias financieras todo el mundo exige medidas que palien la crisis. Pero cada vez más personas exigen compasión. Compasión con aquéllos de los que nadie se acuerda. Compasión con los millones de personas que permanecen al margen del sistema. Compasión con los millones de personas que no pueden beneficiarse de los extraordinarios logros que la ciencia, la cultura y la tecnología nos brindan en los países desarrollados. Compasión con quienes, en nuestro propio país, sufren desprecio, exclusión y olvido. Y compasión también por quienes permanecen indiferentes, más preocupados de sus propios intereses, sin bajar nunca la mirada a los que yacen sin esperanza.
Tener compasión significa, en definitiva, tener esperanza. Tener esperanza en que todo puede cambiar. En que la situación actual no es ni mucho menos irreversible. Tener esperanza en que el conocimiento y la educación en valores humanistas nos enseñen a abrir nuestra mente al mundo y a los que nos rodean. Tener compasión por la naturaleza que sufre por la desidia humana y por la ceguera que nos ha hecho olvidar el futuro. Tener compasión por la humanidad. Tener compasión por cada hombre y mujer.
En suma: que la compasión guíe nuestras vidas y que la compasión guíe la sociedad. Que la compasión se traduzca en justicia, en libertad y en fraternidad. Que la compasión se traduzca en más y más conocimientos. Que la compasión se traduzca en mayor tolerancia. Que la compasión se traduzca en mayor respeto por otras culturas, religiones y formas de ver el mundo. Que la compasión se traduzca en fascinación ante lo irrepetible de cada ser humano.
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Estimado carlos
El tema que nos traes hoy es capital. Creo que era la posición de Agapito en el dialogo fe-razón que te envié hace mucho. El pensamiento muchas veces nos conduce a ser cínicos y olvida que el ser humano es capaz de amar pero la razón sentimentalizada tambiém puede llevar al cinismo. Es un tema muy dificil, porque en cierta medida es una rebelión contra la razón
Te dejo una frase de don Miguel de Unamuno de su sentimiento trágico de la vida
"la sociedades protestantes producen sociedades sensatas, las sociedades católicas producen héroes"
Un abrazo
Discúlpame, joven colega. Estoy de acuerdo contigo en casi todo. Tener compasión es, o puede que sea, apiadarse y darle la mano, sino un abrazo, al desfodado. Llevarle la maleta al nuevo acomodo o, simplemente, enchufarlo en la corriente contínua para que actúe de igual manera, llegado el momento. Aparentemente es fácil pero, ¿quien está dispuesto a mojarse? . Esta mañana me ayudó un joven anónimo a perseguir el paraguas desprendido de mi mano por efecto del huracán. Se apiadó de mí. Un saludo.
Como dice Canis lupus, sin Dios no hay compasión.
Hay gente que se cree buena y al ver maldad alrededor se vuelven justicieros. Olvidando que "Mia es la venganza yo pagaré".
Hay gente que cree que el hombre es bueno por naturaleza y que la maldad es de los ricos o los judios o los cristianos. Toma ya.
Hay gente que pretende justificarse asi mismos y crea fundaciones para dar de comer al mundo o lo que sea, pero solo son altruistas que quieren fama, alimentar su ego, o hacerse como dioses.
Pero solo si somos amados primero, si nuestro pecado es limpiado y de grana pasa a blanco. Solo si vemos a los que no conocen a Dios como ovejas descarriadas sin Pastor, podemos suplir su necesidad, no porque nosotros seamos buenos sino porque nuestro Señor nos manda como obreros a la mies. Y sufrimos con los que sufren y reimos con los que rien, y no odiamos a nadie.
Y orando obtenemos pasión por las almas como un don de Dios, y si no tenemos don, ba...
Sin Dios no hay compasión. Habrála, quizá, en una persona determinada, o por inercia cultural.
Pero como civilización, la compasión ha muerto. O, aún peor, se ha travestido indecorosa y deshonestamente, envuelta en una tolerancia que apenas encubre la desgana, el hastío y hasta la pulsión hacia el suicidio de nuestra sociedad.
La compasión de nuestros días, hacia los asesinos abortistas y no hacia las criaturas; hacia el verdugo en lugar de hacia la víctima; la compasión hacia el orangután en vez de hacia el indefenso e inocente crío reventado, incinerado, asaeteado en el vientre de su "madre"; la "compasión", sí, y un cuerno, la compasión que se esgrime para asesinar a los viejos, que ya molestan y nos salen caros, que se nos mueren solos...pues despachémosles, por compasión.
Sin Dios no hay compasión. Sin Dios sólo nos quedan las lágrimas del sentimentalismo. Esas que siempre han encubierto los peores crímenes.
¿La compasión? No sea...
Dicen que l@s psicópatas carecen de compasión, no saben lo que se siente al sufrir, si esto es genético ¿no tiene cura? Tampoco serán nunca felices, porque nunca sabrán la felicidad auténtica, que es la del AMOR... :(
¡Genial! Me ha encantado. Siempre he pensado que es mejor seguir lo que dice el corazón que lo que dicta la razón o la cabeza. Al fin y al cabo somos albañiles de los afectos. Sin afecto pasamos las páginas sin compasión. Y en ese camino errado, nos despersonalizamos, maquinamos y olvidamos nuestra propia condición. Excelente artículo Carlos. ¿Qué somos sin esperanza, sin compasión?
Domingo, 27 de mayo
Julián Moreno Mestre
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Atticus-444
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