En un artículo de opinión publicado hoy 17 de septiembre en el diario El País, el ex presidente del gobierno español Felipe González hace una reflexión que me parece sumamente oportuna para los tiempos de gravísimas turbulencias financieras y de reflexión sobre el estado actual alcanzado por nuestro sistema económico global: “estamos haciendo del mercado algo que no es. Una especie de régimen que va más allá de la economía de mercado para llevarnos a una sociedad de mercado, cada vez más global y pretendidamente autorregulada por la mano invisible”.
En efecto. El problema no es la aceptación o el rechazo del mercado como ámbito de intercambio entre productores y consumidores, capaz de generar riqueza y de hacer progresar a un país, cosa que prácticamente nadie se atrevería a negar después de 1989. El problema es la implantación de una ideología de mercado, sin base en la ciencia económica, que pretende extrapolar una supuesta necesaria libertad absoluta del mercado para autorregularse, de manera que el mercado acabe reemplazando el poder de decisión de las sociedades democráticas. El problema, por tanto, no es el mercado, sino el exceso de mercado o, más aún, la invasión por parte del mercado (a través de una ideología, la que autores como Joseph Stiglitz o George Soros han llamado “fundamentalismo del libre mercado”) de la esfera de la sociedad y de su derecho de deliberación.
Los estudios sobre la asimetría de información en los mercados (que le han valido el premio Nobel de economía a Joseph Stiglitz) han demostrado que un concepto en su momento tan influyente y atractivo (sobre todo para determinadas ideologías) como el de “mano invisible” del mercado es, en el fondo, pura retórica. No hay una mano invisible. Otra cosa es que no se puedan predecir a medio o largo plazo los efectos de las decisiones económicas, a modo de cadena causal, pero lo que está claro es que no hay mano invisible. No ha habido una mano invisible en la actual crisis financiera global. Lo que ha habido es una asombrosa falta de regulación, impulsada por las políticas neoliberales ciegas de Ronald Reagan y Margaret Thatcher en los ’80 y del “todo vale” en el mercado, que nos han llevado a una situación sin precedentes: los mismos defensores de la autorregulación del mercado y de sus posibilidades casi infinitas de recuperación tienen que ver cómo el gobierno estadounidense interviene, casi nacionalizando, empresas hipotecarias, aseguradoras y fomentando la compra de bancas de inversión por parte de otras entidades.
Si algo positivo ha tenido esta crisis, es que al menos ha convencido a toda persona sensata de que el neoliberalismo y sus políticas, con base ideológica, de la desregulación extrema del mercado para privar a la sociedad de ámbitos de decisión, son radicalmente erróneas. El problema, nuevamente, es confundir la legítima autonomía del mercado y la necesaria libertad que tiene que imperar en las transacciones económicas, con la reducción de todo a mercado. La sociedad pierde su autonomía y queda reducida a mera sociedad de mercado, fruto de un paradigma conservador que quiere eludir la deliberación democrática. El poder político se transforma en subsidiario del poder económico, (aspecto que ya se encuentra en Capitalismo, socialismo y democracia de Joseph Schumpeter, e incluso en Benjamin Constant a comienzos del siglo XIX en la Francia post-revolucionaria) con lo que las decisiones de la mayoría pasan a depender de las decisiones de una minoría (los agentes económicos considerados a título individual), sin reparar en que las decisiones individuales, también las económicas, afectan a la sociedad en su conjunto y por tanto no puede privarse a la sociedad de una participación, por limitada que sea, en esas decisiones.
La repuesta a este desafío a la democracia y la sociedad, de consecuencias traumáticas para tantas personas y tantos países que se ven afectadas por una política miope de desregulaciones, no puede pasar por organismos como el FMI o el Banco Mundial que, quizás en su origen, estuvieron inspirados en políticas económicas keynesianas que sí respetaban la autonomía del orden democrático y la independencia del poder político, afirmando su derecho y su necesidad de intervenir en la esfera económica (cosa que ahora ven imprescindible también los adalides más fervorosos del libre mercado), porque como Joseph Stiglitz demuestra en su libro El malestar en la globalización, la ideología que impera en estas instituciones es la misma que la que ha imperado recientemente en Wall Street y ha imperado en las últimas administraciones americanas.
La repuesta estriba en el uso de la democracia. La crisis se cura con democracia y con participación, y esto no es retórica. La crisis se cura con que los gobiernos no se limiten a ser meras administraciones de los bienes patrimoniales que genera el mercado. La crisis se cura con que los gobiernos gobiernen y no administren, con que los gobiernos implementen acciones que protejan a todos y garanticen igualdad de oportunidades y de derechos en el mercado y en otros ámbitos de actividad humana. La crisis, en suma, se cura con democracia y, por tanto, con política entendida como participación en los asuntos que nos afectan a todos.
El neoliberalismo (que hoy se asemeja más a un enfermo terminal que a la jovial novedad ideológica que podía representar en tiempos de Milton Friedmann) se ha esforzado por desacreditar la política y las deliberaciones democráticas (esto es, realizadas por la mayoría) cuanto ha podido, consciente de que su enemigo no era tanto un sistema caduco y muerto (el comunismo como capitalismo de estado), sino la democracia. Democracia significa que ningún ámbito de la vida social puede quedar al margen de las decisiones de la mayoría, como si a la mayoría le estuviese vedado el mercado por no se sabe qué razones. El neoliberalismo ha fomentado la despolitización de las masas porque sólo despolitizando a las masas, privándoles de la conciencia de su capacidad de implementación de decisiones y acciones con consecuencias en todas las esferas de la realidad, podía seguir manteniendo una autonomía arbitraria, un laissez-faire absoluto, radical y fundamentalista. El peligro era, por tanto, la deliberación política de la sociedad democrática. Sólo así podía legitimar su dominio, un dominio sin base democrática y racionalmente injustificable. Sólo intentando convencer a las masas de que la política no contribuye a mejorar la sociedad ha sido posible producir el engaño de que incluso las irracionalidades del mercado deben convertirse en norma, dado el respeto que merece la libertad económica.
En su ensayo Ciencia y técnica como ideología, un observador privilegiado de nuestro tiempo, Jürgen Habermas, analiza con suma precisión el proceso de despolitización propiciado por la ideología del libre mercado, que pretende transformar el ámbito de la deliberación democrática en técnica, la democracia en tecnocracia, sugiriendo que en realidad no hay problemas políticos, sino sólo problemas técnicos y de mercado. Las cuestiones de racionalidad práctica en sentido kantiano (la ética como posibilidad de orientar la acción, la elección de medios para alcanzar fines, mediante la razón) dejan de existir. No hay cuestiones prácticas, porque todo se convierte en técnica, técnica de la que ciertos individuos se erigen en portavoces estableciendo un dominio sobre la sociedad como un todo: “la actividad estatal se reduce a tareas técnicas resolubles administrativamente, de forma que las cuestiones prácticas quedan fuera. Los contenidos prácticos quedan eliminados. La vieja política, aunque sólo fuera por la forma que tenía de legitimación del dominio, se veía obligada a definirse en relación con fines prácticos”, mientras que hoy “la solución de tareas técnicas no está referida a discusión pública (…). La nueva política del intervencionismo estatal exige por eso una despolitización de la masa de la población”.
Sólo recuperando un agora de reflexión y de deliberación conjunta será posible superar el túnel sin salida en que nos ha dejado la sustitución de la sociedad por el mercado y el dominio técnico-económico que ha impuesto. La crisis, en definitiva, exige democracia, y no una democracia inocua que se auto-excluye de los asuntos del mercado, sino una democracia auténtica sin complejos.
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Organizar la sociedad desde arriba , basándose en órdenes, mandatos coactivos y prohibiciones es teóricamente imposible, al impedirse la libre creación y transmisión del enorme volumen de información práctica que exige una economía moderna y que no puede ser siquiera intuido por el órgano central de planificación. (...) De hecho, todas las tragedias de la humanidad de los últimos cien años que no se han debido a causas naturales (...) han tenido su origen directo o indirecto en el deseo, muchas veces bienintencionado, de llevar a la práctica la utopía socialista
Toda injerencia estatal en la actividad mercantil, desde luego, desvía la producción del curso que habría seguido presionada tan sólo por los consumidores a través del mercado.(...) La interferencia impide a los individuos utilizar sus conocimientos y sus habilidades, su capacidad de trabajo y los factores materiales de producción del modo que le reportarían los máximos beneficios y las más cumplidas satisfacciones. Esta injerencia, por tanto, empobrece a la gente cuyas apetencias quedan sólo en menor grado satisfechas. ( ...) Como quiera que en el mercado inadulterado prevalece una tendencia irresistible a emplear cada factor de producción de la manera que mejor satisfaga las más urgentes necesidades del consumo, si el gobierno interfiere el proceso no logra otra cosa que desvirtuar esa tendencia".
...Tales sujetos parecen ignorar completamente que este sueño esquiva el problema central que plantea cualquier esfuerzo por comprender o conformar el orden de la sociedad: nuestra incapacidad para reunir como conjunto abarcable todos los datos que integran el orden social. Todos aquellos que están fascinados por los bellos planes que resultan de tal planteamiento porque son “tan ordenados, tan visibles y tan fácilmente comprensibles”(Jane Jacobs), son víctimas de la ilusión sinóptica y desconocen que estos planes deben su aparente claridad al hecho de que el planificador deja a un lado todos los hechos que desconoce”…
El error característico de los racionalistas constructivistas a este respecto estriba en que intentan basar sus argumentos en lo que se ha denominado la ilusión sinóptica, es decir, en la ficción de que todos los hechos relevantes son conocidos por alguna mente, y de que es posible construir a partir de este conocimiento de los particulares un orden social deseable. A veces la ilusión se expresa con un toque de conmovedora ingenuidad en los entusiastas de una sociedad deliberadamente planificada, como cuando alguno de ellos sueña con el desarrollo del “arte del pensar simultáneo: la capacidad de abordar a un tiempo una multitud de fenómenos interrelacionados, y de integrar en un solo esquema los atributos tanto cuantitativos como cualitativos de estos fenómenos”(Lewis Mumford). Tales sujetos parecen ignorar completamente que este sueño esquiva el problema central que plantea cualquier esfuerzo por comprender o conformar el orden de la sociedad: nuestra incapacidad para reunir como conj...
Te veo muy desorientado Carlos, mejor dedícate a la teología o al latín. Si de verdad quieres aprender economía deja de leer mamarracheces y abre algún libro de Ludwig von Mises o de Henry Hazlitt-
Mientras todas estas decisiones para evitar lo que parece inevitable ocurre, millones de personas se están quedando sin sustento para sus hijos y el entorno irá cobrando una vileza hasta ahora desconocida. Es hora de ir creando la intendencia necesaria para paliar dentro de lo que se pueda semejante drama. Acaso aumentando el número de efectivos policiales? acallando el desgarro de esas familias a garrotazos? francamente deseo fórmulas alternativas. Se podrá manipular durante un tiempo al pueblo, pero cuando falte la comida, darán igual todas esas cámaras de seguridad de los hermosos chaleses de tántos responsables.
el multimultimultimillonario felipe gonzález es un hacha. Da una opinión y toda españa a comentarla, nos marca la agenda.
Para empezar,no me parece coherente extrapolar el Liberalismo económico de un Smith o un Ricardo a la actualidad porque entre otras cosas son contextos sociales diferentes(se trataba de desprenderse-liberarse-de lar arras del absolutismo monárquico).Dicho esto, tanto el ultraliberalismo(crack del 29)como el socialismo(crisis de gobernabilidad del Estado Social tras la II Guerra Mundial)nos han demostrado que no son perfectos, sin hablar de los regímenes comunistas que es el colmo del"desastre social"en pos de un ideal.La historia no se debe utilizar con fines ideológicos,sino utilitarios(aprender de los errores).Se debe combinar, pues,la configuración de un Estado Social,pero sin obviar la gran importancia de una economía de mercado que mantenga una competitividad fundamental.No es justo echarle la culpa al Liberalismo de la crisis,sino a los que han hecho un uso incorrecto del mismo(todos hemos querido lamer del plato).Centrémonos en solucionar la crisis y aprendamos de los errores.
te feliito carlos te debes sentir muy orgulloso de tus logros '
Recomiendo la lectura del siguiente artículo:
http://app2.expansion.com/blogs/web/belloso.html?opcion=1&codPost=50772
Saludos,
El neoliberalismo no ha fracasado porque no se ha llegado a poner en práctica en toda su extensión. Los gobiernos deben sentar las bases para el correcto funcionamiento del sistema y para garantizar igualdad de oportunidades. Pero la igualdad de oportunidades no se logra cortando las alas a aquellos que son más emprendedores.
En el artículo no se llega a ninguna conclusión válida, a mi entender. La democracia dice que el poder reside en el pueblo. ¿Qué es pues una democracia sin complejos?
Por último, sólo reflexionando y deliberando no se sale de ningún túnel. Ni aGora ni nunca.
Es muy cierto lo que dice uno de los comentarios "El pez mas grande se come al mas chico". Yo vivo en EUA y lo que esta pasando con esta potencia mundial a nivel economico mundial nos afecta.
El capitalismo es a esto lo que nos lleva. Lo que los gobiernos necesitan es una democracia diferente, autentica no solo una copia de lo que esta realmente significa.
A los que dicen que el mercado "somos todos" habría que decirles que es así en la misma medida que el estado también "somos todos", lo cual es en ambos casos falso por falta de mecanismos que permitan que el proceso democratizador avance, es decir, que las diferencias entre los de a pie y los poderosos (lo sean del mercado o lo sean del estado), se reduzcan.
El "Mercado" y el "Estado" no son los nuevos dioses a los que hay que rendir pleitesía alineándose a favor de uno u otro para combatir contra el "infiel". Son meros instrumentos al servicio del bienestar común y al desarrollo individual.
aqui lo que se ha visto es que el sistema de libre mercado ha fallado extrepitosamente, aunque con ciertos matices. me explico, es verdad que ahora los gobiernos estan interviniendo en la economia para evitar su quiebra (reestructuracion desde mi punto de vista). y precisamente esta interviniendo para volver al statu quo anterior, con lo que el ciclo se volvera a repetir, no lo olvidemos, la economia es ciclica.
yo pienso, quizas de forma utopica, que el capitalismo actual, evolucionaria por si mismo hacia otro sistema economico, es decir, el sistema en si (entendido desde una perspectiva historica) se reestructuraria evolucionando.
que pasa, que si se interviene, y no se toman las medidas adecuadas, se volvera a la situacion anterior, en la que ganan mucho unos pocos, pero pagan mucho unos muchos.
por tanto, la pregunta ahora es que hacer, intervenir para volver a lo mismo de antes, o no intervenir para que el mercado se autorregule, parami ambas soluciones podrian ...
Según estos sesudos comentaristas, a los gobiernos hay que dejarlos al margen. Bonitos están para un caldo de pescado. Si no fuera por las actuaciones de los Estados esto iría de mal en peor (y ya se están viendo los resultados) debido a la avaricia de una serie de desgraciados que están chupando y mamando del bote, dejando a los trabajadores con unas rentas de miseria para ellos dedicarse a vivir la buena vida. Pero claro, según éstos mentecatos, estos especuladores, financieros y empresarios sin escrúpulos se lo han ganado, como si en el fruto de ese beneficio no tuvieran nada que ver aquellos trabajadores que les cuesta llegar a fin de mes. Estos neoliberales sin restricción, además de ser unos avariciosos del copón (y es que en ello les va el interés y la usura) tienen la inteligencia de un tití león.
El principal problema del capitalismo es la falta de información de los agentes económicos. La gente es adulta para saber asumir sus riesgos.
No hay mayor totalitarismo que el de decidir lo que valen las cosas
Vd. que es tan leído le aconsejo que se lea Human Action, a Treatise on Economics de Ludwig von Mises.
El mercado es simplemente que la gente elige lo que más valora y paga por ello. Es la mayor democracia participativa total.
Cualquier poder que se le dé a un Estado este lo utilizará para postergarse.
¿Tomamos de ejemplo el socialismo actual que han utilizado jueces, fiscales, las televisiones en sus manos, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado como se ha visto en el 11-m, con ANV, PCTV y sacando por la tele esposados a los sospechosos de un delito de la oposición?
O como los de la plataforma PAZ (Pasta por Apoyo a Zapatero) piden que se nos suban los impuestos a las clases medias para cobrar ellos más subvenciones
Mejor que las cuestiones económicas las diriman quien se juegan su patrimonio y no los que buscan el poder a toda costa. Tenemos en España un aparatchik con líderes inútiles que su vida ha consistido en trepar en el partido pisando cabezas de gente que no se la juega a la política
Estoy contento con la mayoria de los comentarios. Todavia hay gente consciente.
Nuestro problema es moral y etico.
Sencillamente somos unos yonkis del consumismo. Y la crisis es el resultado.
Vivimos tratando de llenarnos y entretenernos mientras nuestra vida pasa.
El pueblo sin visión perece.
Vivimos no de lo que producimos, sino de lo que "produciremos".
Para mi es tan sencillo como obedecer al Dios de Israel y no vivir de espaldas a El.
Años sabaticos, jubileos, no matar a los bebes en el vientre de la madre, a cambio de ser mano de obra barata, etc.,etc.,etc.. Y por supuesto nuestra democracia no es tal, es tan solo una partitocracia, en la que dos clubs politicos identicos se disputan el poder, pero todo controlado por una docena de personas y muchos propagandistas del sistema. Que le echaran la culpa al otro club y a los americanos, a los judios, a los creyentes y a algún otro demonio domestico.
. Todo es de usar y tirar.
No está mal el artículo.Para mi gusto un poco inconcreto.Difuminado.
Se limita a exponer un problema,problema que por cierto todos hemos detectado.
Pero más allá de retóricas y palabras rimbombantes, ¿cuál es la solución?
Proponga soluciones adaptables a nuestra realidad, prácticas.En qué ámbitos se debe intervenir y en cuales no.Concrete.
Si no lo hace, textos de este tipo pasan a formar parte del problema.
Saludos.
vamo que según tú, democracia es que los políticos elegidos por apenas un tercio de la población impongan una dictadura a toda la población.
Desconfiar del mercado, es decir, de las decisiones individuales para confiar ciegamente en los políticos es querer negar la realidad de los últimos cien años donde el autoritarismo no ha traído más que miseria.
Completamente de acuerdo con Canis. La crisis es etico/moral y de ahi todo el resto de problemas. Centrandonos en la economia, si los reguladores de los mercados, que los hay, hicieran su trabajo no estariamos asistiendo a la situacion actual. Y lo peor de todo es que estos reguladores son nombrados por politicos, que hacen la vista gorda porque saben que se beneficiaran de un modo u otro. Y a estos ultimos los elegimos todos.
Saludos
Estoy de acuerdo con el Sr. Blanco. Y en desacuerdo con los que critican la democracia como solución; lo hacen porque en el fondo desconocen lo que es en sí un sistema democrático(con libertad política). Como sólo conocen la democracia de oidas y poco más, se aventuran a no ver la solución a esta crisis. Y la solución está pensada hace ya tiempo: se llama República Constitucional, y contiene todol los remedios y mecanismos de control para que la ciudadanía sea- de verdad, no como ahora- soberana.
Señor Blanco, la democracia no cura nada. La democracia no es más que la forma política que adopta una civilización en regresión hasta el nadir de la decadencia más extrema. Que nadie le engañe, la crisis no es económica; es moral, y de una profundidad que la recuperación se me antoja imposible.
La democracia es la forma política que adopta un occidente enfermo en vías de desaparición, la pulsión del enfermo que desea asistencia a su suicidio y cuanto más multitudinaria, mejor. Déjese de leches.
La democracia (fórmula política del capitalismo, en definitiva, no lo olvide) es el último capricho del condenado a muerte, el juguete con que una estúpida turbamulta juega a la ruleta rusa mientras asiste con expresión bobalicona a su propia destrucción; cosa de idiotas, al cabo.
brillante Sr Blanco como suele ser lo que Ud escribe, pero permitame citarle:
"...los gobiernos implementen acciones que protejan a todos y garanticen igualdad de oportunidades y de derechos en el mercado y en otros ámbitos de actividad humana"
bravo por fiarse hasta ese punto de los politicos, aunque viendo lo que nos han dado en el ultimo par de siglos es necesaria mucha fe. Creo que para favorecer la igualdad de oportunidades necesitamos un gobierno que deje en paz a los agentes economicos, que evite, eso si, que nadie se salte las reglas del mercado que es cuendo empezamos a fallar. Cuando eso pasa creo que la responsabilidad es de los gobiernos que lo permiten no?
Vaya sarta de chorradas de progre alucinado .Toda esta retórica de la izquierda que lleva más de cien años dando lecciones de ética y de democracia apesta.Todo se resume en la fastuosa y peregrina idea de que los políticos son maravillosos y sólo quieren nuestro bien y los empresarios si se les deja nos quieren estafar.Es tan pueril que sólo provoca lástima.
Es verdad, el Capitalismo es lo que tiene, que los grandes absorben siempre a los pequeños...
Domingo, 27 de mayo
Julián Moreno Mestre
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Atticus-444
Juan Granados
José Andrés Prieto
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Javier Orrico
Juan Carrasco de las Heras
David Felipe Arranz