El blog de Carlos Blanco

Vivir en una era post-ideológica

06.04.07 | 12:00. Archivado en Sobre Carlos Blanco
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En una entrevista concedida al diario El País (8 de febrero de 2007), Fernando Lugo Méndez, aspirante a la presidencia de Paraguay y obispo dimisionario de San Pedro de Ycuamandiyú, declaraba que “el hambre no tiene ideologías”.

Ciertamente, el hambre ni tiene ni puede tener ideologías. La lucha contra el hambre ni puede ser el patrimonio exclusivo de determinadas ideologías ni debe estar ausente del discurso de otras: es un problema humano, que nos afecta a todos, previo a cualquier programa partidista e ideológico. Lo político a secas, el gobierno de la polis, de la comunidad de quienes somos iguales y libres y perseguimos fines distintos y coincidentes, nos concierne a todos. Lo político “a secas” no es una entelequia, una abstracción idealizadora propia de los teóricos de la ciencia política o de la filosofía política. Lo político “a secas” se manifiesta, por ejemplo, en el problema del hambre, de la injusticia social y de la desigual distribución de los bienes y recursos que hay en nuestro planeta. Lo político “a secas” se manifiesta en la preocupación por la paz y por el fortalecimiento de instituciones internacionales que garanticen el trato equitativo a todas las naciones. Lo político “a secas” se manifiesta en la convicción de que toda persona, sea de donde sea o piense lo que piense, tiene el derecho a disponer de una buena educación que le capacite para tomar decisiones de manera libre. Todo partido, si es verdaderamente “político”, debe esforzarse de una u otra manera por perseguir esos objetivos. Otra cosa serán los medios o las propuestas concretas que se ofrezcan para lograr tales fines, pero creo firmemente que en los fines, al menos en los fundamentales, no puede haber disenso.

Somos personas, seres con una capacidad de conocer, de comunicarse y de articular medios para conseguir fines. Es la certeza primaria e indiscutible: sin ser personas, no existirían ni la política, ni el derecho, ni la economía, ni la ciencia, ni la cultura. Sin ser personas no habría ideologías. Por ello, una ideología o partido que atentase contra esa dignidad fundamental de la persona humana, no podría denominarse propiamente “político”. Atentar contra la certeza más universal y primaria que poseemos cortaría de raíz toda posibilidad de comunicación, pues no compartiríamos una base común sobre la que dialogar, negociar, discutir, consensuar o convencer. Puede que parezca evidente, pero no siempre ha sido así y no siempre es así. Hay sistemas ideológicos y religiosos que, en ocasiones, han antepuesto el bien de razones abstractas sobre el de la persona concreta, objetivos supra-personales sobre objetivos personales, la “realización” de otras instancias por encima de la “realización” de cada persona.

Y, a la inversa, hay ideologías que se quedan en ese principio fundamental, y no salen de ahí. El individualismo típicamente liberal defiende, indudablemente, la libertad, pero no va más allá. Le es demasiado cómodo quedarse en el respeto a la dignidad y a la libertad del sujeto singular y elude elaborar un discurso social, una ética de mayor envergadura que la meramente utilitarista y pragmatista. Si sólo nos quedamos en el principio, en el punto de partida, nos es imposible construir una auténtica sociedad, una auténtica comunidad, una auténtica política. El punto de partida incuestionable (porque cuestionarlo conllevaría cuestionar nuestra propia existencia como seres capaces de pensar y de proyectar) se asemeja mucho al cogito, ergo sum de Descartes, y está sintetizado en la afirmación de la igual dignidad de toda persona por el hecho de ser persona: dignidad de persona, previa a toda concesión o acuerdo de iure que emane de la fuerza misma de los procedimientos jurídicos positivos. Pero, al igual que Descartes en el siglo XVII, es necesario avanzar más.

Los principios no sirven de nada si no conducen a conclusiones, a fines, a reflexiones de mayor trascendencia. Y, en este caso, no podemos quedarnos en la simple defensa de la dignidad del individuo, porque el individuo existe en sociedad. El ser humano se comunica, se abre a nuevas realidades, tiene la facultad de trascenderse a sí mismo, de superarse y de incorporar nuevas experiencias y nuevas ideas. Esto sería sencillamente imposible sin la interrelación con otros seres humanos. Por ello, la afirmación de la dignidad fundamental de la persona debe inspirar, por fuerza, un discurso social y una ética de las relaciones interpersonales: una ética social. Las consignas de la Revolución Francesa asumieron admirablemente este orden al poner, en primer lugar, la libertad (principio fundamental: la persona) y, seguidamente, la igualdad y la fraternidad, en un trinomio indisociable. No se puede ser libre sin un orden justo donde todos puedan ser libres. Y un orden sólo justo puede convertirse en inhumano, mecanicista, cerrado sobre sí mismo (summum ius, summa iniuria, decían los clásicos), rígido y determinista, cuando la persona se caracteriza por una radical y fundamental indeterminación: sin fraternidad (ya sea la fraternidad de que hablan las ideologías o las religiones) no podemos construir un mundo verdaderamente humano.

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13 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Ismael 09.09.08 | 16:30

    Sin querer sonar maleducado, el artículo completo me parece una construcción retórica chupiguay pero vacía.

  • Comentario por Luis 07.04.07 | 11:08

    "Las ciencias y la técnica nos transmiten muchas veces la imagen de un mundo cerrado sobre sí mismo, finalizado, que no contempla escenarios ulteriores.” Sí, es verdad, pero a medias, pues no todas las especialidades ven el mundo del mismo modo. Las desconocidas y emergentes disciplinas sobre el sistema viario y sus fenómenos, tienen como referente al hombre con todo lo que es, porque si no, no pueden avanzar. Tampoco tienen una visión de un mundo cerrado y hecho, porque ello les impediría desarrollar el sistema viario como hay que hacerlo, o sea, trascendiendo en el tiempo y en los fines, pues hacemos, sobre todo, para los seres que vendrán, y con todo lo que serán. “No puede olvidarse que el primer fundamento del sistema viario es el Principio Antrópico…” Lo que es riesgo y seguridad en el sistema viario. L. M. Xumini, 2006.

  • Comentario por Al Malaquí 07.04.07 | 10:08

    Morito pensar: asin era mi "pepiño" cuando niño. Como el repelente niño Vicente.

    Alá es grande, y a veces nos pone a prueba con estos personajes.

  • Comentario por magdal 07.04.07 | 08:38

    Y siguiendo por el camino de lo simple
    que es el verdadero.
    Que somos nosotros? La herencia de nuestros antepasados.
    Ha quien debemos respetar y escuhar?
    A ellos. Somos sus herederos.
    Todo lo demás, mira ninyo, a mi ya se me ha olvidado, por incoherente y absurdo.
    Generalmente, la verdad solo se ve clara en el momento lucido de nuestra muerte. Verla antes es un privilegio, casi inalcanzable.
    Nuestro deber es buscarla, la de los extranyos esconderla.
    Ahí esta la gracia, de todo el sistema.
    Tan complicado te lo haces y tan simple que es.


  • Comentario por magdal 07.04.07 | 08:20

    Las ideologias se crean para servir a la ecónomia del poder de unos o los otros, que mas da.
    Es lógico pues, que en un mundo como el de hoy, con tan fluida información esten en crisis.
    Por eso, solo los desinformados son mal manipulados por la ideologia de interes zonal. Son los de paises
    tercermundistas. No quiero nombrar con que, ni como.
    Pero aunque parezca que todo se desmorona a nuestro alrededor, debe quedarnos siempre la esperanza de que
    nosotros, el pueblo llano, llevamos en nuestra esencia la mejor de las ideologías, "la supervivencía".

  • Comentario por Pedro García-Alonso 07.04.07 | 07:25

    Carlos: un diez. Más aún, un cien. Te lo has ganado. ¿Por qué? Por pensarlo, por decirlo, por comunicarlo, por argumentarlo, por vivirlo, por contagiarlo. Con dos más como tú, y me sobra la prensa. Ole. Sí señor. Genial. Magnífico. Daría un brazo por tenerte en mi universidad.
    Te achacan que si has puesto ejemplo de música clásica, en vez de pan y patatas... Que si la Revolución francesa destruyó todo lo anterior, a fuego y bayoneta, muy cierto. Que si los pensadores también cometen errores, evidente... pero no cometen el peor error, que es el de no pensar.
    Hombre, si estamos hablando por escrito, es lógico que no nos dirijamos a los analfabetos. Igual que si habláramos en chino, no estaríamos dirigiéndonos a los árabes, ni a los sordos.
    De ahí que hablemos de máximos y no de mínimos, puesto que nos dirigimos a los intelectuales.
    No me sirve la desautorización que te achacan de no pensar en lo básico. Eso lo damos por supuesto. Pero recordar qué es lo mejor, ...

  • Comentario por Juan 07.04.07 | 00:31

    Querido carlos,

    Aunque tu artículo me parece elaborado (como los anteriores) no estoy de acuerdo con alguna de tus afirmaciones por ej ""Lo político “a secas” se manifiesta en la preocupación por la paz y por el fortalecimiento de instituciones internacionales que garanticen el trato equitativo a todas las naciones,"" El trinomio de la revolución Francesa ,es idisociable",

    Sin duda matizable. La fraternidad y la igualdad no pueden cercenar la libertad individual, el más sagrados de los principios. Para mi la única igualdad exigible y posible es la igualdad ante la ley. Y la fraternidad aunque deseable no es exigible y nace de la moral individual, no desde un ente político o una estructura politica que lo imponga. Lo político solo debe preocuparse de defender la hacienda y la vida de las personas, garantizando la seguridad y la validez de los contratos fruto de las voluntades individual. El pacto social querido carlos ha sido la mascara de todos los despotis...

  • Comentario por spinoff 07.04.07 | 00:03

    El único progreso de verdad es el de la Ciencia y la Tecnología y así el de las formas de producción e intercambio que diría aquel. Y Henares lo ha comprobado en Chad, que si no por los kalashnis, y la demanda de (por eso de la potencia sexual) no estarían en peligro los alifantes. Y a Lavoisier que. El hombre no ha cambiado mucho, incluso tenemos algo de babuinos excepto que no tocan el chuflo, y no tienen religión aunque seguro que tienen obispos como Pepiño Blanco y así. Bien se vale que no me puedo meter en La Marea, si no los aburriría como me empiezo a aburrir a mi mismo.
    Hasta otro rato. ¿no serás pariente del Pepiño? Uuf no he dicho nada, ha sido el blanco.. que!.. no. Adios

  • Comentario por spinoff 06.04.07 | 23:50

    Que yo llevo una ideología hoy que vaya, que..
    ..en Viernes Santo
    pescao y vino blanco.
    ..y ya ve usted en que acaban las ideologías. Así que lo de post-, con cuidado, que está bien el coger de aquí y allí pero con respeto, y dando gracias cuando haga falta y esos dos no sé si las dan. Al menos ZP que reduce esto de la ideología al mínimo y las ideologías minimalistas son las más peligrosas como lo demostraron Robespierre, Marat y luego Hitler y Stalin; y a este muermo que nos ha tocao si el dan más oportunidades la lía con esto del Progreso.



  • Comentario por spinoff 06.04.07 | 23:37

    A ver si puedo ser más serio que uno no tiene el privilegio de responder a un jovenzano (o es jovenzoso?) con un C.I. crudo de al menos 150. Si El tal obispo y ZP coinciden es que ninguno de los dos son de fiar. El primero porqué se mete en territorio del Cesar, y el segundo en el de Dios de furtivo, y Lonely creo que estaría de acuerdo en esto. El primero abandona todo una ideología (o antropología) con 2000 años de ventas, el segundo nos intenta vender la moto del progreso y el positivismo, que digan lo que digan las consignas de la Revolución Gabacha, no dieron de comer a nadie y en La Vendée y tal acabaron a bayonetazos no solo con obispos sino con bebés muertos de hambre.

  • Comentario por spinoff 06.04.07 | 23:16

    Casi de acuerdo con el Rev. Lugo excepto por una palabra, debería haber dicho: "el hambre no tiene peluquerías", eso sí. En cuanto a si tiene ideologías o no eso ya es otra cuestión. A un servidor si cuando pasó hambre (poca y hace muchos años)le hubieran quitado las ideologías me hubiera puesto de muy mala ley, que tenía media docena al menos y una o dos bien que me sirvieron, aunque estas lo más seguro eran antropologías, que para esto de la filosofía pura uno tiene la mente como un colador. Además hay gente como ZP que dicen lo mismo que el Rev. Lugo que eso de las ideologías que no, que para él, el "como sea", nada de "ideas lógicas".

  • Comentario por Bienvenido 06.04.07 | 16:00

    Querido Carlos, no pretenda que todos los niños del mundo sean como usted y se extasien con el Requiem de Mozart o la Novena de Beethoven. Algunos se extasian cuando ven un caramelo o un lapiz para dibujar (paseese por cualquier pueblo boliviano, peruano...). Soñar está muy bien. Leerle es un placer, pero no parece tener los pies en el suelo. Siga soñandomientras pueda...

  • Comentario por Lonely Flipidor 06.04.07 | 15:11

    Estimado Carlos, no he leído su artículo, pero ¿es posible que no se haya enterado de que en su país se está viviendo en toda su cainita eclosión una era retro-ideológica?

Lunes, 13 de febrero

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