Quizás nunca logremos superar el estado de indigencia filosófica tan profunda que causa una existencia en la que presenciamos simultáneamente la vida y la muerte, la belleza y el horror, el conocimiento y la ignorancia.
No encuentro otra palabra. El terremoto que ha sacudido Haití, un pequeño país azotado por guerras, miseria y calamidades de todo tipo, es conmovedor.
Es cierto. Nadie me ha preguntado si quería o no vivir. He venido a este mundo sin buscarlo. Nadie se dirigió a mí pidiéndome permiso para que naciera.
La lectura del discurso que Barack Obama ha pronunciado en Oslo con motivo de la recepción del premio Nobel de la Paz no puede ser más decepcionante.
Aminatou Haidar merece todo el apoyo de la sociedad española y de la comunidad internacional en general ante la flagrante violación de los derechos humanos en que ha incurrido el gobierno marroquí con su persona.
Hay que celebrar que unas diez mil mujeres hayan salido recientemente a las calles en Italia para protestar contra el machismo, el velinismo y el constante desprecio a la dignidad de la mujer en Italia.
El 16 de noviembre de 1989 tuvo lugar un suceso horrible: los jesuitas Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín-Baró, Juan Ramón Moreno, Segundo Montes, Amando López y Joaquín López, junto con Julia Elba y Celina, fueron brutalmente asesinados en la sede de la Universidad Centroamericana (UCA) en El Salvador. Su delito: haber denunciado las injusticias sociales y haberse convertido en voz de los sin voz.
El pasado 7 de noviembre, Al Gore, ex vicepresidente de los Estados Unidos y premio Nobel de la Paz en 2007, pronunció una interesantísima conferencia en First Parish Church de Cambridge (Massachusetts), con motivo de la presentación de su último libro: Our Choice. A Plan to Solve the Global Climate Crisis, en el que explica se manera sencilla y divulgativa el problema al que nos enfrentamos y las posibles vías de solución existentes en estos momentos.
Hace unos días tuve oportunidad de asistir a la conferencia que el prestigioso sociólogo alemán Ulrich Beck impartió en la Universidad de Harvard.
Cuando esta mañana entré a la página web de la Fundación Nobel, www.nobel.se, y supe que el premio Nobel de la Paz de 2009 había sido concedido al presidente Barack Obama, he de confesar que me sentí absolutamente entusiasmado.
Algunas personas han pasado por la vida sin disfrutar de ningún tipo de reconocimiento. Es más: sólo pueden ser conocidas por lo que sufrieron y malvivieron. Gente sin fortuna, cuyo único horizonte fue la desgracia. Personas que no pasarán a ningún libro de historia, ni a ninguna memoria colectiva, y tal vez siquiera al recuerdo de sus familiares, porque o no los tuvieron, o les rechazaron y sumieron en el olvido.
Constituye un motivo de profunda satisfacción ver que la conciencia global sobre los desafíos de nuestro mundo continúa viva y, más aún, activa. Una muestra de ello es la reciente iniciativa “Marcha mundial por la paz”, que entre los días 2 de octubre de 2009 y 2 de enero de 2010 recorrerá en mundo pidiendo una sola cosa que resume las aspiraciones más importantes de nuestro tiempo: paz.
Martes, 9 de febrero
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Juan Fernandez Krohn
Juan Granados
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Peio Sánchez Rodríguez
Siro López
Marie-José Martin Delic Karavelic
Padre Fortea
José Donís Català