La actitud de Micheletti, el presidente impuesto por los golpistas en Honduras, no sólo es ilegal, sino que se identifica progresivamente con lo cómico y absurdo. La ridiculez elevada al grado máximo, unida a la degradación moral que de por sí supone un golpe de Estado como el perpetrado por el ejército y por los sectores más reaccionarios de la sociedad hondureña, se ha traducido en la “auto-exclusión” por parte de los golpistas de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Ante las noticias del reciente golpe de Estado en la República de Honduras, condenado unánimemente por la comunidad internacional, sólo cabe sumarse a la reprobación incondicional de semejantes acciones.
La noticia del fallecimiento de Vicente Ferrer a los 89 años en Anantapur años llena de conmoción y tristeza al mundo y, en especial, a los más desfavorecidos de la India.
Raras veces la miseria humana alcanza un grado tan elevado como el que recientemente hemos tenido oportunidad de conocer a través de los medios de comunicación.
Pocos discursos del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, eran tan esperados como el pronunciado el día 4 de junio en la Universidad de Al-Azhar, la segunda más antigua del Islam, y el centro de la cultura suní.
Nos ha dejado Mario Benedetti, pero la fuerza de su poesía y de su inquebrantable compromiso político nunca nos abandonarán.
Una de las formulaciones del imperativo categórico de Immanuel Kant es la siguiente: “tratar siempre al ser humano como un fin en sí mismo dentro de un reino universal de fines”.
Las afirmaciones simples y lapidarias siempre entrañan un enorme riesgo: el de ser injustas y no reconocer que en los detalles puede residir la clave de un asunto.
Iqbal Masih llevaba trabajando en una fábrica de alfombras de su Pakistán natal desde los 4 años.
El número de muertos asciende ya a 290 como consecuencia del terremoto y de las réplicas del seísmo que ha tenido lugar e la región de L’Áquila, en Italia. Pero más allá de las cifras y de las imágenes de muerte, de destrucción y de sufrimiento, creo que es necesario retomar una pregunta siempre vigente: ¿dónde estaba Dios?
El espíritu de Europa es el espíritu que comparece en Oxford y en Heidelberg, en la música de Bach y en la de Beethoven, en la apasionada búsqueda del conocimiento que protagonizaron Leonardo, Leibniz, Curie o Einstein, en los cuadros de Rafael y de Velázquez, en los versos de Dante o Goethe.
Estoy convencido de que la tolerancia es una de las ideas más bellas que ha alumbrado la humanidad.
Domingo, 5 de julio
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