Estamos en una sociedad fuertemente secularizada, donde el cristianismo va perdiendo importancia social a pasos agigantados. Algunos ejemplos: las prácticas religiosas han descendido vertiginosamente, tal como muestran los estudios sociológicos recientes; en varias regiones se celebran ya más matrimonios civiles que religiosos; han descendido igualmente las primeras comuniones y los bautizos, y muchos lo hacen no por motivos religiosos, sino por compromiso social y fastuosidad.
Estamos, por tanto, en una sociedad cada vez más indiferente a lo religioso y de progresiva increencia. Ante esta situación la Iglesia toda, jerarquía y cristianos de a pie, debe ponerse humildemente en estado de misión, sin más poder que la fuerza del Evangelio, “fuerza de Dios” (Rom 1,16)
Y aquí radica la dificultad actual, ¿cómo llevar a cabo esta tarea misionera cada cristiano que se sienta responsable de su fe? ¿Cómo podemos ir acompañando a personas en el despertar y en el crecimiento de la fe en el Dios de Jesucristo, para que sean, seamos, levadura y fermento de la sociedad en la dirección del Reino de Dios?
Para ello sugiero, solamente sugiero, algunas pautas que pueden ayudar en este tan difícil como apasionante cometido.
Cualidades de la tarea misionera:
-NO es proselitismo para atraer, “enganchar” o seducir a las personas para que me sean útiles en mi organización, movimiento, parroquia, comunidad…
-SÍ es salir de uno mismo hacia fuera, hacia la vida, hacia los ambientes, no encerrarse. La Vida está en la vida, en la calle.
-Es mirar lo que pasa a tu alrededor, en la familia, en los vecinos, en la calle, en la sociedad. Ahí está Dios ya actuando. “El mundo está embarazado de Dios”. (Teresa Forqués)
-Es encontrar a personas. La evangelización es encuentro entre personas,
y hacer un esfuerzo de conectar con ellas, por ellas mismas, no porque sean provechosas para mi organización.
-Es conectar con sus vidas, con sus problemas, ilusiones, fracasos, preocupaciones, proyectos, concepciones de la vida, etc.
-En estos encuentros estar siempre en actitud de escucha y contemplación para descubrir los valores que hay en ellas que son la presencia de Dios en ellas.
-Es compartir los problemas, ilusiones… de uno mismo con esas personas. Siempre recibimos más que lo que damos. “Gracias a la vida que me ha dado tanto…”, se cantaba en una canción latinoamericana.
-Es caminar con ellas, a partir de sus aspiraciones y deseos.
-Es ayudar a que las personas vivan en plenitud, colaborar a que sean felices. “La gloria de Dios es el hombre viviente” (San Ireneo), es decir, que viva y haga vivir.
-Y en este lento proceso aportar nuestro testimonio de fe, de compromiso cristiano, de vida comunitaria... como camino de plenitud y felicidad. (AG. 11)
-Y desde nuestra vida y testimonio, en el momento oportuno, dar razón de nuestra fe en el Dios que se ha hecho presente en Jesucristo, y ofrecerlo como camino que en nosotros ha fructificado.
Resumiendo: La acción cristiana misionera no es primero captar a las personas para que vengan a mi organización, parroquia… Sino conectar y amar a las personas por ellas mismas, caminar con ellas y acompañarlas.
Visión de fe: Leamos unos pasajes y veamos el comportamiento que Jesús tiene al encontrarse con algunas personas concretas. Nos puede ayudar a profundizar en la actitud misionera:
-La Samaritana (Jn 4, 4-42)
-Zaqueo (Luc 19, 1-10)
-María Magdalena (Jn 20, 11-18)
-Discípulos de Emaús (Jn 24, 13-35)
Constantes en estos encuentros:
-Jesús al encontrarse con esas personas, parte de sus vidas, de su preocupación de ese momento: agua en la Samaritana, deseo de ver a Jesús en Zaqueo, el llanto por la ausencia de Jesús en la Magdalena, preocupación de los discípulos de Emaús por la muerte de Jesús.
-Se realiza un proceso de comunión, amistad y compasión con esas personas ante los problemas planteados.
-Sólo después, Jesús les aporta la Buena Nueva que les trae.
Exigencias:
-Se es militante cristiano todo el día, todos los días, toda la vida.
- Aprender a captar la presencia y las llamadas de Dios en el espesor de la vida y de la gente corriente.
-La necesidad de la vida comunitaria como camino para vivir todo lo anterior. Es el grupo o la comunidad la que nos debe ayudar a purificar la mirada para descubrir los “signos de los tiempos”, llamadas de Dios, en el mundo de hoy.
-Es en el grupo o comunidad donde iremos descubriendo caminos para llevar esa acción misionera, para asumir responsabilidades en esa línea y para purificarnos en la forma de mirar.
-Pero a la vez debe existir un deseo de superación personal, de que querer avanzar y crecer personalmente, para poder también ayudar a los demás a ser cristianos activos en las comunidades y en el mundo de hoy.
-Es importante, igualmente, tener momentos de reflexión personal, para re-vivir la vida de cada día, y quizás anotar lo que nos ha parecido más significativo de lo que vamos viviendo. Es lo que en algunos Movimientos se llama “cuaderno de vida”.
Frutos de este caminar misionero:
Ayuda a no quedarse indiferente ante todo lo que pasa a nuestro alrededor y, por tanto, a agudizar la mirada y ver la vida con otros ojos, con los ojos de Dios. Es algo así como cuando uno se aficiona a la fotografía; el fotógrafo ve en la realidad ángulos o formas de la realidad que los profanos en la materia no las descubrimos.
Se llega a ser un contemplativo en la realidad, testigo de la acción del Espíritu en la historia de la vida y de las personas.
Y a la larga se hará un cristiano comprometido tanto al interior de la Iglesia como en la participación de la vida social.
Esta caminada no logrará movilizar grandes masas, pero sí formará grupos de cristianos que impulsen la renovación de la Iglesia para que sea signo del Reino de Dios en medio del mundo.zaje de este caminar se irá aprendiendo y perfeccionando con la ayuda de los demás, revisando la acción misionera en los grupos o comunidades a las que pertenecemos.
La acción misionera ideal no existe. Hay que perseverar en ella a pesar de los fallos que habrá que revisar para descubrir también nuestras carencias. Y, sobre todo, habrá que confiar en la acción del Espíritu y respetar la libertad de los demás.
Domingo, 27 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
JC Rodríguez, A Eisman
Josemari Lorenzo Amelibia
Movimiento Rural Cristiano
Julián Moreno Mestre
Angel Moreno
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Jose Gallardo Alberni
Martín Gelabert Ballester