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Utopía comunitaria

10.02.12 | 16:25. Archivado en Acerca del Autor

Existe en muchas asociaciones y comunidades parroquiales una honda y razonada preocupación de que los participantes activos en dichas organizaciones son cada vez menos. Muchos se han cansado y las han abandonado por diversos motivos. No hay relevos para todas las tareas que hay al interior de los servicios parroquiales. Pero me parece que hay algunos errores de bulto a esta situación anterior. Veámoslos.

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Cómo llevar acción misionera

02.01.12 | 19:25. Archivado en Acerca del Autor

Estamos en una sociedad fuertemente secularizada, donde el cristianismo va perdiendo importancia social a pasos agigantados. Algunos ejemplos: las prácticas religiosas han descendido vertiginosamente, tal como muestran los estudios sociológicos recientes; en varias regiones se celebran ya más matrimonios civiles que religiosos; han descendido igualmente las primeras comuniones y los bautizos, y muchos lo hacen no por motivos religiosos, sino por compromiso social y fastuosidad.

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A vueltas con la Nueva Evangelización

01.12.11 | 17:33. Archivado en Acerca del Autor

En cartas pastorales, comunicados y otros documentos de los obispos o responsables jerárquicos se alude constantemente y se potencia la llamada Nueva Evangelización. Hasta se ha creado un organismo en Roma, llamado Consejo Pontificio para la promoción de la Nueva Evangelización. La expresión creo que nace de Juan Pablo II, quien hizo de la Nueva Evangelización el programa pastoral de su pontificado. Ésta se proclama como “nueva en su ardor, en sus métodos, y en su expresión”, no como una nueva religión.

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algunas claves para una pastoral misionera

30.08.11 | 17:45. Archivado en Acerca del Autor

Un cura francés se quejaba amargamente hace poco: Tenemos demasiada pastoral de cuidados paliativos en lugar de tener una pastoral de alumbramiento (accouchement). O lo que es lo mismo, (traduzco yo) tenemos demasiada pastoral de mantenimiento en lugar de tener una pastoral misionera. Y este es el problema, cómo ser misioneros hoy, cómo transmitir la fe cristiana a las personas en el mundo en que estamos ubicados.

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La venida del Papa y los gastos ocasionados

20.08.11 | 22:58. Archivado en Acerca del Autor

A mucha gente le molesta, dicho suavemente, los gastos ocasionados por la venida del papa a España, máxime en una situación económica como la que atravesamos. Sobre todo si estos gastos están sufragados en gran parte por los grandes de la economía nacional, causantes, según dicen, del gran debacle económico existente.

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Curas casados. Historias de fe y ternura

01.07.11 | 18:11. Archivado en Acerca del Autor

CURAS CASADOS Historias de fe y ternura
Ramón Alario y Tere Cortés
Moceop 2006

Se trata, sobre todo, de 23 testimonios de curas casados. En ellos relatan sus orígenes, mayoritariamente rural, en la España de la postguerra civil, en un ambiente de total cristiandad. Se entra en el seminario, porque era la única salida posible de promocionar a los hijos, dada la escasez económica en que se vivía.

Todos coinciden en destacar la férrea disciplina a la que eran sometidos que, vista con ojos de hoy, parece excesiva y a veces absurda. Igualmente resaltan el dogmatismo imperante, la obediencia ciega y la fuerte conciencia de pecado que se les inculcaban, especialmente en lo sexual. De toda esta cerrazón no se era consciente entonces, y sólo después de la maduración realizada a través de la vida, se han dado perfectamente cuenta.

Pero también destacan normalmente los fuertes lazos de amistad creados entre los compañeros, que en muchos casos han seguido manteniéndose después de muchos años.
A través de estos testimonios no sólo nos descubren la intimidad y avatares de su crecimiento personal, sino que nos muestran una gran lección de cómo ser cristiano en la Iglesia y en el mundo de hoy. Me atrevería a decir que es un tratado práctico de pastoral, no de una pastoral uniformada, pero sí de una pastoral realista. Señalaré algunos aspectos o valores en la larga marcha de estos compañeros:

• Pasar de ser alguien en la sociedad y en la Iglesia, a no ser nadie en valoración social e institucional. Esto supuso un gran dolor y sacrificio. Muchos las han pasado canutas a nivel económico.

• De ahí se deduce una gran valentía para afrontar todas las situaciones, y superar todas las dificultades. Hubiera sido más fácil llevar una doble vida, incluso admitida por algunas Instancias eclesiásticas.

• Me admira profundamente el compromiso evangelizador, tanto por anunciar con hechos y palabras a Jesús de Nazaret, como por construir su Reinado mediante la lucha por la justicia. Es asombroso la capacidad de trabajo y lucha que muestran algunos testimonios que aparecen en el libro. Pero, por lo que conozco, el nivel de entrega que muestran estos curas casados no se puede generalizar a todos los que se han secularizados. Depende mucho del nivel y tipo de compromiso vividos anterior a la secularización.

La teología del Vaticano II los ha marcado, los ha radicalizado (de ir a la raíz) y les ha ayudado tanto a dar el paso a su casamiento, como de permanecer en la misma línea de compromiso.

• En esta línea teológica se tiene claro que la Iglesia es todo el pueblo de Dios, de donde surgen los diversos ministerios. De ahí la igualdad radical entre todos los miembros de la Iglesia.

• Es de admirar igualmente la tozudez de permanecer en la Iglesia de Jesucristo, a pesar de todos los bofetones recibidos en ella. Se sienten comprometidos por un cambio más radical de la misma para responder mejor a la voluntad de Dios y a la realidad el mundo de hoy, especialmente a los más desfavorecidos.

Se esfuerzan constantemente por la renovación teológica. En sus encuentros hay siempre una aportación teológica de los mejores teólogos renovadores.

• Igualmente sienten la necesidad de vivir en comunidad. Por ella luchan hasta conseguirlo, y en ella permanecen como alimento necesario de su fe cristiana. En ella se sienten realizados como personas y como curas. “No hay vida cristiana sin comunidad” había dicho hace más de cincuenta años Michonneau, cura francés, en un librito que traduce Robirosa y prologa Congar. Es en las pequeñas comunidades donde se sienten realizados como personas y como curas en unión con sus familias.

Del mismo modo es de admirar e imitar el que los aspectos teológicos y disciplinares que se van viendo claros, se lleven a la práctica, “Tiempo de hablar, tiempo de actuar”. Esto personalmente lo he defendido y lo he realizado en mi tiempo de ministerio oficial, tanto en la liturgia (confesión y absolución comunitaria), como en la acción pastoral en la JOC, e incluso en los criterios morales (control de natalidad). Sólo actuando conforme se van viendo claros los criterios en todos los aspectos (teológicos, morales, litúrgicos, etc), contrastados en comunidad y asesorados por peritos de solvencia, es como la Iglesia irá avanzando, sin esperar las bendiciones de Roma. Yo le decía a mi antiguo obispo Ciriaco Benavente, que si los autores de la reforma litúrgica acaecida en el Vaticano II hubiesen tenido que esperar el permiso de Roma, nunca se hubiese llegado a realizar.

Están realizando otra forma de ser cura, respetando y valorando a los que viven el carisma del celibato, pero abogando para que a la vez haya en la Iglesia la posibilidad de curas casados, que vivan de su trabajo y estén encarnados en sus ambientes de vida, ayudando a construir una Iglesia de iguales donde ejerzan su ministerio según se lo pidan las comunidades en las que participan.

Se barrunta, y a veces se explicita, el papel constructivo de la mujer en todos estos procesos humanos y espirituales. Ellas han sufrido las experiencias de sus compañeros, y ellas han constituido una palanca de esperanza en todos los avatares de su largo caminar. Pasan de se meras esposas de curas a corresponsables en igualdad de condiciones en las responsabilidades que sus maridos han ido asumiendo, hasta que en la actualidad una de ellas es la Coordinadora del Movimiento pro Celibato Opcional. ¡Hurra por ellas


¡INDIGNAOS!

27.05.11 | 09:54. Archivado en Acerca del Autor

Este es el grito que recorre España entera ante la situación económica, social y política en la que vivimos. Cabría preguntarse si no hay motivos para indignarse o sublevarse ante la realidad que vivimos también al interior de la Iglesia: centralismo absoluto tanto a nivel mundial, como nacional, diocesano e incluso parroquial. La jerarquía es la que ordena y manda en todo. No se promociona, no se forma y responsabiliza al laicado. También en la Iglesia, el que se mueve no sale en la foto.

Y sin embargo, la línea de la primitiva Iglesia no era así; lo que atañía a todos, por todos era decidido. El mismo concilio Vaticano II recuperó teóricamente la colegialidad y sinodalidad; pero todo ha quedado en aguas de borrajas.

La Iglesia es una de las instituciones más desprestigiadas de la sociedad española. No es significativa de Buena Noticia para el hombre de hoy.

Pero ¿quién se indigna y subleva? Nadie. Estamos de hecho en una monarquía absoluta, donde el poder total lo detenta una persona y, además, se cree investido del poder divino para obrar así. Los obispos por mor de su obediencia al papa, ni las pían, aunque vean que algunas de sus actuaciones o afirmaciones doctrinales, o las de su curia, son contraproducentes. Los curas, idem de lo mismo, aunque con honrosas excepciones y testimonios; además la edad media de ellos ronda los 65 años; incluso la generalidad de los curas jóvenes llevan una línea más espiritualista y el Vaticano II les cae lejos. Todos están más centrados en la sacramentalización que en hacer más significativo el evangelio en el mundo de hoy.

Es verdad que hay grupos de teólogos, teólogas y laicos, que siguen tanto una línea de actualización del mensaje como de compromiso evangélico, en el espíritu del Vaticano II. Pero a veces se les margina, y hasta se les persigue.

Y entre los laicos conscientes y responsables hay pocos jóvenes, y los adultos son cada vez menos en las comunidades y movimientos. Los que propugnan una Iglesia más participativa y corresponsable conforme a las intuiciones del Vaticano II, se alejan de las prácticas religiosas, o se quedan en mero cumplimiento dominical donde abundan las personas de la tercera edad. Solo hay que mirar las asambleas dominicales.

Igual que en la sociedad, también en la Iglesia cunde mayoritariamente una indiferencia y caída de ilusión, un dejar estar las cosas, sin que haya implicación o compromiso para hacerlas cambiar, para empujar hacia una Iglesia y unas comunidades cristianas que sean más signos del Reino de Dios en el mundo de hoy.

Es verdad que hay un auge de la llamada religiosidad popular, fomentada por las autoridades eclesiásticas. Esto se plasma, entre otras cosas, en un aumento de cofradías y procesiones; pero los participantes directivos de las mismas no se ve que estén implicados en construir una Iglesia más renovada, según las directrices del Vaticano II, ni estén comprometidos en las estructuras sociales y políticas de la sociedad para hacerla avanzar por caminos de mayor justicia e igualdad. Parece que se quiere construir una Iglesia al margen de los problemas que preocupan fuertemente al hombre de hoy.

Hace falta formar personas con conciencia crítica, que sepan afrontar los problemas de la realidad y de la Iglesia, que sepan hacer síntesis entre la vida y la fe, y que vayan dando pasos de compromiso liberador tanto dentro de la misma Iglesia como en la sociedad. La Iglesia del futuro, o será con el protagonismo de los laicos, o no habrá Iglesia. Y esto no creo que se logre con tantos años santos, con jubileos, peregrinaciones y el fomento de procesiones. Se requiere una tarea mucho más difícil y lenta, como es el ir acompañando y formando grupos de personas que quieran emprender el seguimiento de Jesús, uniendo su vida y su fe; que vayan asumiendo pequeñas responsabilidades y compromisos tanto al interior de la Iglesia como en la misma sociedad. Es un sueño a largo plazo, pero urgente y grave, si no queremos perder el tren de la historia y quedarnos enguetados e insignificantes.

Termino con unas palabras de Teresa Forcades (Iglesia Viva nº 245, pág. 58): “Individuos y comunidades deberemos ir aprendiendo a ejercer más desde la caridad y una auténtica y confiada voluntad de unidad, una libertad de espíritu creciente y el recurso a la propia conciencia”. Muchos lo han tratado de hacer a lo largo de su vida.


Religiosidad popular

13.05.11 | 09:52. Archivado en Acerca del Autor

Estamos por mi tierra en las fiestas de las Vírgenes Patronas, como hace dos semanas hemos estado en las procesiones de Semana Santa. No deja de inquietarme y admirarme la cantidad de gente del pueblo llano que asiste a las procesiones de todo tipo y acude a recibir a la Patrona correspondiente y llena los templos para ir a visitarla. Para muchas personas el acudir a las procesiones o el visitar a su Virgen supone un auténtico ejercicio de piedad, y le rezan para pedirle por todas sus necesidades y familiares.

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El ppaseo de la cruz

15.04.11 | 17:50. Archivado en Acerca del Autor

Desde hace tiempo la cruz que entregó Juan Pablo II a los jóvenes anda recorriendo el mundo entero en olor de multitudes. En principio es una cosa bonita el que los jóvenes se sientan atraídos por la cruz de Cristo y comprendan que ese es el camino para vivir de cerca la fe cristiana. Pero, tal como se están desarrollando los acontecimientos, me temo que se quedan en actos multitudinarios sin bajar al fondo de las situaciones vitales de los participantes y descubrir las exigencias de lo que significa “cargar con la cruz” de Jesús, o lo que es lo mismo, cargar con la cruz de los crucificados de esta sociedad, que son la cantidad de pobres, parados, marginados, que estorban en esta sociedad orquestada solo para los ricos. En esa víctima inocente que carga con la cruz, los seguidores de Jesús vemos a Dios identificado con todas las víctimas de todos los tiempos. (Pagola)

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Proyecto utópico pastoral o de obediencia activa

28.03.11 | 20:43. Archivado en Acerca del Autor

Ante el impasse de la Iglesia oficial en estos momentos, o ante la situación de hibernación en que nos encontramos, no veo otra salida que trabajar desde las bases en un movimiento que yo llamaría de obediencia activa, o como ha dicho Casaldáliga, de ”rebelde fidelidad”. No se trata de rebeldía, sino de fidelidad a lo esencial del evangelio, al mensaje de Jesús de Nazaret y a la tradición de la primitiva Iglesia. Sería un movimiento de exigencia en profundidad tanto teórica como de praxis personal y pastoral.

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Algunas intuiciones básicas de la JOC

03.03.11 | 10:10. Archivado en Acerca del Autor

A partir de la lectura del libro EN EL CORAZÓN DE LA JOC de Juan Antonio de la Rosa y de mi experiencia como consiliario, señalo algunas constantes a través de las cuales se ha ido haciendo la rica historia del Movimiento de la JOC y que ha influenciado tanto en los movimientos de la A. C. como en el planteamiento de la misma pastoral en sintonía con la que fue después el Concilio Vaticano II:

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Revitalizar las comunidades cristianas hoy

06.02.11 | 22:59. Archivado en Acerca del Autor

Este es el lema de la 22ª semana de Teología Pastoral organizada por el Instituto Superior de Pastoral de Madrid del 25 al 27 de enero último. “El balance es “desolador”. A esta conclusión llega Antonio Ávila, director del Instituto Superior de Pastoral de Madrid, al comparar la evolución del concepto de comunidad cristiana desde que éste se impulsara en los años del postconcilio hasta la actualidad.” (Resumen de Vida Nueva)

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Sábado, 24 de junio

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