(o “Más vocabulario para entenderse con el vecindario”).
La verdad es que anoche no se quedó demasiado tranquilo mi señoría, porque luego, recordando con calma, se da uno cuenta de que sabe bastantes más palabras en alemán de las que les dije a vuesarcedes, y lo que no gusta es que la gente vaya a creer que se finge saber menos por no ayudar al poder democráticamente establecido por las urnas, como es, para los españoles, el del todavía, y no sabemos hasta cuándo, Presidente del Gobierno del Reino de España, señor Rodríguez y sus hombres (y mujeres, por supuesto). Claro, porque así, de pronto, se queda uno en blanco y dice pues esto es lo que sé, pero luego, pensando, pensando... Por ejemplo (o para que sirva de paradigma, que es lo mismo), mi señoría sabe decir “ja”, que se pronuncia “ya”, como cuando nosotros decimos –si lo dijéramos o dijésemos, que no lo decimos por si acaso- “ya estamos hartos de este Gobierno”, pero sin lo de “estamos hartos de este Gobierno”, o sea, sólo “ya”, pues eso en alemán quiere decir “sí”. Es decir, que si uno cualquiera de nosotros va a Alemania (por cierto, que luego se me olvida, pero Alemania, en alemán se dice Deutschland), o sea, que va a Deutschland y le preguntan que si las medidas que ha tomado el señor Rodríguez aquí son suficientes para arreglar nuestra economía, hay que decir “ja”, pero sin reírse ni nada.
Otros sintagmas que conoce uno son “Guten Morgen” , “Guten Tag” y “Guten Nacht”. Pues quieren decir, “buenos días”, “buenas tardes” y “buenas noches”. La idea es que todo lo que sea “guten” es bueno. Por ejemplo, y perdonen vuesarcedes que insista: Todas las medidas esas que ha tomado España para salir de la crisis son “guten”. Y punto.
También está lo de “über alles”, que quiere decir “sobre todos”, de forma que si mañana, cuando venga la señora Merkel le dijera o dijese al señor Rodríguez que “Deutschland, Deutschland über alles...”, uno cree que el señor Rodríguez debía contestarle a la Canciller tudesca, con todo respeto, eso sí: “Si eso me lo dice usted con música, no se lo tomo a mal, porque como es su himno, ¡vale! Pero si me lo dice de mujer (Frau) a hombre (Mann), ni ´forgoten do peluco´ (esto está en sánscrito o algo así, y quiere decir que “ni hablar del peluquín”); porque yo, diría el señor Rodríguez, no puedo tolerar que usted me diga, en mis narices, o sea ´tete a tete´, que Alemania está sobre España, porque si empezamos en ese plan... Claro que tampoco conviene enfadarse con ella (con la Canciller germana citada ´ut supra´ ), porque a ver si luego, cuando el señor Rodríguez le informe de las medidas que ha tomado para corregir la crisis económica, no vaya a responderle ella que “nein”, es decir, que “no”, que eso no es lo que se le dijo que hiciera o hiciese. Así es que, ¡cuidadín!
Por otra parte, con los alemanes, con los alemanes de Alemania (sí, porque luego están los alemanes de los…, bueno de esos órganos reproductivo viriles, o sea, de donde le salía a la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, señora o señorita Leire Pajín, el nombramiento de una de sus secretarias de Estado, ya saben vuesarcedes de dónde (de los “asgones” -asgo = cojo-, del verbo asir), y los visitantes de mañana son alemanes de Alemania, sin duda.
Finalmente, mi señoría aprendió también una canción muy bonita en alemán, pero como no viene a cuento, les voy a mostrar sólo el principio, además para no cansarles a vuesarcedes. Decía así: “Ach, du lieber Augustin, / Augustin, Augustin, / Ach, du lieber Augustin, / Alles ist hin!”. Claro, uno aprendía estas cosas porque entonces había menos fracaso escolar que ahora. ¿O no?
2-02-2011.
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Caramba, se ve que ustedes los del plan educativo antiguo saben muchísimo. A las víctimas de la Logse (como un servidor) no nos enseñaron canciones (ni nada divertido) en las clases de alemán. Se ve que ese puede ser uno de los motivos de que seamos el pais europeo con mayor índice de fracaso escolar.
Por lo demás, no sólo viene la Señora Merkel (o Froilain Merkel), sino que la acompañan seis ministros para auditar las cuentas de España. Cuando lleguen y vean que tienen exactamente 17 veces más trabajo (ya no hay cuentas españolas, son las de las CCAA) igual se enfadan, y los alemanes tienen mal genio. Pero la última carta que le quedaría a ZP para calmarlos sería anunciar su nombramiento como ministro, que dados sus conocimientos del idioma alemán y sus facultades para la canción popular creo que colmaría con creces lo que los alemanes esperan de este país (antes llamado España).
Rufino. Me temo que Frau Merkel, después de las historias que le cuente ZP, le va a decir "Si, Si, Si..." pero en alemán y pronunciado a la española: "Ja, Ja, Ja..."
Cuídate. Rafael
Domingo, 27 de mayo
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