(o “Si sí, ¿quién les dará pasta discrecional?").
Ya se dijo hace unos días, en otra magistral chirigota, en cuyo frontispicio ondeaba el mote “De cara a la huelga del 29-S”; se dijo que “Dada la condición de mi señoría de ´acarajotado senil´, lo que escriba tanto en ésta como en otras chirigotas o cuchufletas pueden ser chorradas. No obstante o sin embargo, ambas conjunciones copulativas adversativas inclusive, a lo que sí ha derecho uno es a esbozar alguna teoría y a formular algunas preguntas sobre la materia de que se trate.
Los sindicatos, si hay que tenerlos por impositivo legal, se tienen, pero de una dimensión adecuada. En cuanto a su financiación, se le antoja a uno que lo justo es que se autofinancien, igual que debía ocurrir con los partidos políticos (cfr. “Si sindicatos y partidos se autofinanciaran…”)
Y algunas de las preguntas a las centrales sindicales, en el caso de que no se desconvocara o desconvocase la próxima huelga, podían ser éstas:
-¿Contra quién va este paro general? ¿Tienen los sindicatos fuerza moral para defenderlo (el paro general), si es contra el Gobierno, habiendo estado de acuerdo y recibiendo sustanciosas subvenciones del Ejecutivo, desde que accedió el señor Rodríguez a la Presidencia del Gobierno de España?
Y en cuanto a esos servicios mínimos que se ha pactado entre los sindicatos y los trabajadores, ¿son mínimos de verdad, en el sentido de que si, por ejemplo, van a funcionar el 25 % de los trenes de cercanías y el 10 % de los vuelos peninsulares, si el otro 75 % (o parte de él) de los trabajadores que habitualmente atienden el funcionamiento de los trenes de cercanías no quieren hacer huelga, tienen que hacerla a la fuerza, siendo así que quieren trabajar? Y lo mismo se diría del otro 90 % de los trabajadores que atienden los vuelos peninsulares. Si todos (o parte de ellos) no quieren secundar la huelga, ¿podrán fly, fly, sin duda, no?
Es decir, los servicio mínimos indican los porcentajes del personal que, como poco, tienen que currar en cada ámbito de los considerados, pero eso no debe ser obstáculo, óbice, engorro, estorbo, impedimento, inconveniente, rémora, traba, dificultad, freno o embarazo para que todo el que así lo desee, trabaje, pudiéndose llegar a que, salvo los liberados, por ejemplo, el resto de la fuerza laboral en activo del país curre con todo entusiasmo, porque tiene derecho a ello, ¡qué coño! ¿O no?
23-09-2010.
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez