(o “Efecto viagra sobre los impuestos”).
Mi señoría es que alucina, vecina. Al parecer, estamos, presuntamente ante el hecho ´insólito´ de convocar una reunión y ni se sabe si es que no se va a acudir a ella por parte de los convocados o que se desconvoca por parte de la parte convocante; igual ante lo de publicar que se va a reducir un determinado volumen de obra pública y luego confesar que se han pasado y que la reducción va a ser menos… Veremos qué acontece en la reunión del Exmo. Sr. Ministros de Fomento con la Exma. Sra. Ministra de Hacienda, ambos inclusive y si a bien lo tienen. Bueno, pues es que eso es gobernar, lo que pasa es que vuesarcedes no tienen ni zorra idea de lo que es y en qué consiste ese quehacer cuyo conocimiento está reservado a los hombres (and ladys) de Estado, como los que reunido se han, y a los sabios…, ¡perdón!, a los genios, como mi señoría. Y vuesarcedes no tienen más que obedecer y callar. Estaría bueno que opinara u opinase todo hijo de vecino acerca de cómo se ha de actuar en cada problema que surja. ¿No creen que eso sería lo que los genios llamamos una ´demogresca´ en lugar de una democracia? Vuesarcedes votan cada cuatro años, y en los intervalos, chitón en boca y... a pagar todos los impuestos que el poder, legalmente establecido, establezca, que para eso está legalmente establecido, y disculpen estos tres establecimientos.
Y en lo que se refiere a rectificaciones, otro tanto. No, no he dicho otro tonto, porque si hubiera o hubiese dicho otro tonto, no habría dicho otro tanto, y lo que ha dicho mi señoría es otro tanto, ¿lo pillan? Toda esta poblemática (sí, sin r, que hace mucho más progre) surge porque vuesarcedes no se acaban de enterar, es decir, no interiorizan que mi señoría es un genio, y que los genios no somos como los meros intelectuales. A los meros intelectuales, a los que se les tiene a veces como asesores, se les dedica a corregir eventuales errores; los genios, sin embargo, mis queridos amigos, somos seres superiores cuya tarea no es la de corregir errores sino evitarlos. A ver si se van enterando de una puñetera vez, coño (con perdón). Es que a veces parecen deficientes mentales como algunos (¿muchos?) políticos, ¡caramba!
Sentada la doctrina precedente, vayamos al quid de la cuestión. Porque siempre perdemos un tiempo preciosísimo en los comienzos de muchas de mis chirigota o cuchufletas, y todo porque vuesarcedes no disponen de o cuentan con el acervo de conocimientos de que debían disponer o contar, dadas sus edades y sus circunstancias, que dijo Ortega y Gasset (antes Lista), ambos inclusive. Y como mi señoría intuye sus carencias, opta por el clásico “echa el freno, Macareno”, y va y les recicla a vuesarcedes que, por mor de la obsolescencia, cada día que pasa están en peores condiciones físicas e intelectuales para asimilar los sabios conocimientos que uno trata de inocular en sus mentes. (¡Qué frases! ¡Qué día tengo…!)
¿Que cuál es el quid de la chirigota de hoy? Pues ni más ni menos que nuestra baja presión fiscal, es decir, la cantidad de impuestos en relación con la riqueza del país. Y en ese caso nos situamos a la cola de Europa, que es lo que queremos los que queremos aumentar los impuestos (cfr. “Subir los impuestos es justo, equitativo y saludable”). Pero “según los técnicos de Hacienda, el esfuerzo fiscal es un indicador muy revelador del peso que tienen los impuestos sobre el bolsillo de los contribuyentes, ya que muestra cómo dos países, con una presión fiscal idéntica, realizan un ´sacrificio´ económico muy diferente cuando el nivel de renta de sus ciudadanos no es el mismo” (Libertad digital dixit). Es decir, que estos señores técnicos de Hacienda quieren comparar los impuestos con relación al salario medio de los trabajadores -esfuerzo fiscal-, en lugar de hacerlo con relación a la riqueza del país, que es la llamada presión fiscal. Y entonces, ¿qué pasa? Pues pasa lo que pasa: que España se sitúa entre los tres países europeos en los que más esfuerzo fiscal realizan sus ciudadanos, es decir, que somos los europeos que más impuestos pagamos, aunque al Gobierno le parezcan poco. Dicho de otro modo: que si se cuantifican los conceptos de estos señores técnicos resulta que el valor medio que se obtiene para el esfuerzo fiscal es equivalente al salario de cuatro meses de trabajo, o sea, que según los cálculos de estos señores, el Primero de Mayo, aparte de celebrar el Día del Trabajo habría que celebrar también el Día que dejamos de trabajar para Hacienda. Y esto no lo dice mi señoría sino los técnicos del ministerio de Hacienda (Gestha).
¿Qué? ¿Cómo se les queda el cuerpo a vuesarcedes? Y conste que esto sucede sin que suban los impuestos, que si no, o sea, que si sí, es decir, si suben puede ser que haya que celebrar el Día que dejamos de trabajar para Hacienda, en lugar del 1 de Mayo, el 7 de Julio que, como hasta los más imbéciles saben, es San Fermín. Pero esto es inadmisible, porque estos técnicos parecen ´de dos al cuarto´ y no están por la subida de impuestos sino más bien por la rebaja, y como lo que quiere el poder Ejecutivo, legalmente establecido, es subirlos, hay que subirlos... ¡como sea! ¿O no?
18-08-2010.
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez