(o “´Do ut des´, caro feligrés”).
A ver si hoy mi señoría, por fin, les espeta lo que sintéticamente les adelantó el miércoles en “Sólo un momento, que hay que ver a “la Roja”, y ayer les iba a completar (cfr. "Ampliando la parleta de la poca pasta"), pero tuvo una recaída de lo de su “síndrome de la persiana”, y le fue imposible.
Seamos precavidos, pues, por si hoy, en el trascurso del tiempo que uno invierte en pergeñar esta cuchufleta le, o sea, me repitiera o repitiese el acceso del “mal del enrollamiento crónico”. De entrada, como primera providencia vayan leyéndose vuesarcedes, por favor, estas dos perlas literarias :“Los políticos siempre de acuerdo para subirse el sueldo” y “¿Crispación y lucha? Según en qué”, y así se van ambientando en el tema a tratar, si uno no recae.
De cualquier forma, mi señoría lo que quiere dejar claro es que a los políticos, tanto diestros como siniestros, hay que darles cuanto más pasta, mejor, porque así no tienen excusa para robar. La corrupción, que se dice. Si no, en cuanto se les pilla ´beneficiándose´ de un cohecho pasivo, de una asociación ilícita, de un tráfico de influencias, de un blanqueo de capitales, de un enriquecimiento exprés o sabe Dios de qué otros eufemismos, para justificar por qué han metido el cazo y se han llevado cruda una buena partida dineraria, lo que van a alegar es que no tenían suficiente para vivir como se merecen por lo que mucho que curran (´a cualquier cosa llaman chocolate las patronas...´) y que eso les indujo a insacular, o meter en su saco, el pastón de que se trate. Esto es lo que ha dicho o escrito siempre mi señoría en plan coñón o irónico, en la inteligencia de que la ironía es una figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice. Sin embargo o no obstante, cuando uno habla en serio lo que hay que decir y escribir al respecto, dice y escribe que a qué vienen esas subvenciones, ayudas o mamandurrias que se les dan tanto a los partidos políticos que están el poder como a los de la oposición. Que se autofinancien, ¡coño!, con las cuotas de sus afiliados. Como los sindicatos. Si es que esto es Jauja para estos inútiles de ordinario, por favor. Y la oposición, sea quien sea, ´tragando´... Hoy por ti y mañana por mi.
Los españoles (incluidos, de momento, todavía, tanto catalanes como vascos, ambos inclusive. Ah, y las catalanas y las vascas, que se le olvidaban a mi señoría, también ambas inclusive, ¿eh? No vaya a haber ´poblemas´ -sin r- con el ministerio de Igualdad, que uno no quiere líos); las españolas y los españoles, digo ahora y digo bien, están y estamos hasta los mismísimos ovarios y cojones respectivamente, de pagar impuestos para que ora los unos, ora los otros se suban a sí mismos, cada año, por unanimidad y por ´una nimiedad´, hoy por ti y mañana por mí, las dotaciones correspondientes.
¿Y qué les parecería a vuesarcedes si requiriéramos o requiriésemos del Gobierno de España, cuyo es Presidente todavía, y no se sabe hasta cuándo, el señor Rodríguez, una respuesta a la pregunta de que ¿cuándo va a sustituir por solidaridad su habitual “sólo-dar-y-dar” de lo nuestro, de lo que se recauda de los contribuyentes imbéciles, vamos? Aunque para ganar elecciones haya que dar subvenciones. Porque si fuera o fuese de su bolsillo... ¿O no?
11-07-2010.
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez