(o “El chocolate del loro o la falta de decoro”).
En España, un equipo de sabios indígenas, cuya mejor garantía de nuestra sabiduría es que, hasta ahora, ninguno de nosotros ha recibido el Premio Nobel de nada, ni tampoco hemos sido ni ´miembras´ ni miembros del Gobierno actual, cuyo es todavía, y no sabemos hasta cuándo, Presidente el señor Rodríguez, que Dios guarde, aunque quizá convenga especificar que cuanto más lejos del Ejecutivo, mejor, ya que a juicio de mi señoría está siguiendo una política errática, porque se ha estado creyendo que no había crisis economicofinancierasuprfragilisticaespialidosa hasta hace escasos meses. Y casi nada más reconocerla, dizque empezó a tener fantásticas visiones de brotes verdes, de salidas de túneles, de signos de recuperación, de desaceleración del acelerado proceso de deterioro de la cosa, etc. Y no es eso, hombre; no. La situación es de lo más chungo, el Gobierno no sabe/no contesta acerca de cómo finiquitar con el caos de la crisis esa que citado ha mi señoría, cuyo nombre -el de la crisis- no osa repetir porque es tan largo como el tiempo real que vamos a tardar en recuperar el estado de bienestar y en crear los puestos de trabajo necesarios para acabar con los casi cinco millones, cinco, de parados y conseguir el pleno empleo que se nos prometió en la última campaña electoral que sufrimos en al año de gracia de dos mil y ocho... Y menos mal que Sarkosy y Merkel, ambos inclusive, han llamado a capítulo a nuestra cúpula gubernamental para que hagan lo contrario de lo que estaban haciendo, es decir, que tomen las medidas que todo el mundo mundial decía que había que tomar, y de lo que la tal cúpula no parecía ser muy partidaria, pero quien manda, manda y hay que obedecer si no queremos jugárnosla. Y por si la exigencia de la pareja anterior se le antojara o antojase insuficiente a nuestro joven y sonriente Presidente vallisoletano, también ha entrado en escena nuestro admirado Presidente de los EE. UU., mister Obama, para ratificar y mi señoría no sabe si para exigir que se haga lo que se tiene que hacer, aunque la efectividad de esas acciones será mucho menor de la que habría sido si se hubiera o hubiese procedido así hace casi un par de ´añejos´, porque “las cosas a su tiempo y los nabos, en adviento”.
Y “más vale tarde que nunca”, porque en esto también puede acontecer lo que, al parecer, aconteciendo está con la ´cosa´ financiera de las Cajas de Ahorro. Que si se fusionan, que si no se fusionan, que si tiene que actuar el Banco de España al que no se le ha hecho (¿ni puto? No) demasiado caso, que para cuándo la reestructuración del sistema financiero, que a ver si en esto también llegamos tarde creyendo que el actual es de lo más sólido, que si patatín, que si patatán...
¿Ven vuesarcedes? Se pone uno a hablar, y como sabe tanto... Porque mi señoría, a lo que venía hoy era a decirles que un equipo de sabios nos vamos a dedicar, durante el tiempo necesario -no creemos que se vaya a tardar tanto como está tardando el Tribunal Constitucional con lo del Estatut catalán-;a dedicar, durante el tiempo necesario, repito, a estudiar a fondo qué es eso de “el chocolate del loro”, porque resulta que cuando alguien recomienda que se cierren ministerios inútiles; que no se den subvenciones a tontas y a locas; que con dos Vicepresidencias tenemos bastante y que para qué queremos más Vicepresidentes; que no hay que confundir “solidaridad” con “sólo-dar-y-dar”, que es lo que, según todos los indicios, le acontece al Ejecutivo; que etc. y que etc.; que aunque los costes de todas estas partidas (y mil más, de la misma índole) sean “lo del chocolate del loro”, teniendo en cuenta, de una parte, que un loro “es un ave del orden de las Psitaciformes de unos 35 cm desde lo alto de la cabeza hasta la extremidad de la cola y 6 cm de envergadura”; y considerando por otro lado el principio matemático de “que la suma de infinitos infinitesimales es una cantidad finita y que las cantidades finitas pueden ser gordas”, hay que concluir que a ver si se dejan de tonterías, no agreden las percepciones económicas de funcionarios, pensionistas y parturientas, al menos hasta que se compruebe que con la suma de “los chocolates del loro” no hay suficiente para alcanzar el total a recaudar. Y, aunque ya es tarde, permítasele a mi señoría recordarle a quien proceda que si el Eje… -no, me da la risa, pero enseguida se me pasa y me sale de corrido-; el Ejecutivo -¿ven?- no se hubiera o hubiese gastado 8.000 millones + 5.000 millones de euros en aceras y similares, la dureza del decretazo actual se habría atenuado sensiblemente. ¿O no?
24-05-2010.
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez