Cajón de sastre

Tensión entre el Senado y el Parlamento.

30.04.10 | 21:31. Archivado en Sobre el autor
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(o “Senador, ¿por qué tu pitanza es mejor?”).

Al fin… Lo que ocurre es que mi señoría, aunque es un genio, pero un genio, genio, o sea, de los auténticos, de los que estamos en el ajo... No: nada de “ajo y agua”, porque vuesarcedes con frecuencia ´se pasan de listos´ o … ´se pasan en la frenada´ que se dice ahora mucho más, sobre todo desde que las Agencias de calificación de la deuda nos han bajado el “rating” desde la triple A a la doble, y sabe Dios con qué signo, si + o -, de visera de la gorra.

De cualquier forma, antes de dar un solo paso más hacia el cuerpo de la chirigota hodierna, mi señoría ha de decirles, y les dice en su, o sea, en mi calidad de genio, que nosotros no somos como los intelectuales que, los pobres, están para rectificar los yerros que se comenten tanto en la política como en el cachondeo de las cosas de Estado. No. Nosotros, los genios, de rectificar, nada; nosotros para lo que estamos es para evitar, óiganlo bien vuesarcedes, esos yerros. Que, a perro muerto, se acabó la rabia.

Dicho lo cual, uno quiere que quede muy claro también que sólo los genios somos modestos; pero lo cierto es que sabemos tanto de todo... Miren: ahora, por ejemplo, nos hemos enterado de que existe una cierta tensión entre la Cámara Alta y la Cámara Baja, y no precisamente por cuestión de estatura, porque la Alta siempre tendrá, ´geotrópicamente´ hablando, una mayor envergadura que la Baja, como sus respectivos adjetivos claramente indican. Tampoco el origen de esa tirantez es que se haya aprobado, en la Alta, el uso de todas las lenguas habidas y por haber, mientras que en la Baja, pobrecillos, sólo se vaya a hablar el español, ya que al fin y al cabo eso, según la memoria económica que acompaña a la iniciativa de los 34 senadores nacionalistas, únicamente nos va a costar a los contribuyente imbéciles, en el buen sentido de esta palabra, unos 120.000 euros (como 20 millones de pesetas), aunque, según el PP, que ya se sabe lo rácanos que son, la cosa se va a poner en 1.224.000 euros (algo más de 203 millones de pelas) y esto, dicen, “sin contar el soporte de las actas” (no, astas no; actas). En los 20 millones de los nacionalistas ¿se habrá contado el soporte de las actas o no se habrá contado? Bueno, es igual, porque tanto en uno como en otro caso se trata de mera calderilla y, por ende, no merece la pena entrar en más disquisiciones económicas.

-Entonces, oh relator de la cosa -ese es mi señoría-, ¿de dónde procede o cuál es el origen de esa presunta animadversión ´intercamaral´ o entre una Cámara y la otra?

Y uno responde:

-Pues simple y llanamente eso que en español se llama la pitanza o alimento cotidiano. Dizque, en la Cámara Alta, el servicio de restauración y ´cafetificación´-si se me permite el tan adecuado ´palabro´- es de más calidad que en la Cámara Baja, y las ´miembras´ y miembros que pertenecen a ésta (no sabe uno si acogiéndose a alguna disposición oficial del ministerio de Igualdad que con tanto acierto pilota la señora o señorita Aído o a otra norma vigente), el caso es que el colectivo afectado por la presunta peoría de su sustento o ración alimentaria, han solicitado, al parecer, que se atemperen calidades para que las ingestas tanto de senadores como diputados no desmerezcan las unas de las otras, ni las otras de las unas, vigente siempre el clásico principio del “ceteris paribus” que, lejos de significar “la madre que les parió”, como están pensando algunos de los lectores ignaros en latín, quiere decir “permaneciendo todo lo demás igual”, o sea, “cuando se mantengan inalterados los demás elementos económicos que intervengan en el asunto”, que es como se hacen las comparaciones. ¿O no?

30-04-2010.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por Rafael 01.05.10 | 20:15

    Rufino. Si no fuese por el coste en traductores y en las copias de los papeles producidos, sería divertido.
    Los señores Senadores con auriculares (cuando tengan un partido, alguno pasará a la radio...), como para hacer juegos de palabra, o bromas o insultos... y de pronto, hay un problema con la electricidad y empieza el circo. Se para la sesión o se sigue en el idioma del imperio o hablan todos al tiempo...
    Si no se aclaran directamente, con traducción simultánea, sin ella...
    Hace años viví esto en Bruselas y que te voy a contar. Había un momento, que por convenio, los traductores se iban y a partir de ese momento había que elegir un idioma o aceptar la buena voluntad de los asistentes. Pero en el Senado buena voluntad...
    Cuídate. Rafael

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