(o "De cómo llamar al tonto a secas").
En efecto, mi señoría va a suponer que son “politicamente correctos, pagan sus impuestos, evitan la malversación de fondos, el blanqueo de capitales, la extorsión y otras picardías que vuesarcedes conocen”, como quedó escrito el día anterior y va a tener a bien ofrecerles la segunda y última parte del interesante estudio cuya transcripción inició ayer, con tanto éxito de público y crítica. Con manifestarles que nadie se ha dignado comentar nada… Menos mal que uno piensa que “el que calla otorga”, y pues que el silencio no ha podido ser más sepulcral, ergo... ¿Que igual no lo ha leído nadie? Bueno, pues entonces, como uno es antropológicamente optimista como dizque lo es también el todavía, y no sabemos hasta cuándo, Presidente del Gobierno del Reino de España, señor Rodríguez, mi señoría se acogerá a aquel dicho de Juan Bonet según el cual “la calidad literaria de una obra es inversamente proporcional al número de lectores”. ¿Qué, cómo se les queda el cuerpo a vuesarcedes, comprobando que este optimista antropológico, como otros, tiene razones para ver brotes verdes por doquier, y aquí “peace” (léase “pis”) y después gloria (léase “gloria”, evidentemente).
Y al madrileñísimo grito de “¡Agua va!”, pues... ¡agua va!:
"-¿Ha llegado ya D. Gil?
-Sí, ya ha llegado D. Gil y, como siempre, viene acompañado de sus pollas.
D. Gil departía animadamente con los próceres de la actualidad, y, mientras tanto, sus pollitas iban a ocupar algún asiento que descubrieran desocupado, a esperar a que algún pollo, en masculino (solía aderezarse con pera:"pollo-pera") se les acercase, cosa siempre poco probable. Pocas veces había alguien que les dijera "hazte p'allá", como dicen en Carrizosa. La situación, una y otra vez repetida, dio lugar a la asociación mental de tontuelidad con D. Gil y sus pollas.
Al tonto, a secas, podía llamársele: bambarria, menguado, zampatortas, chirrichote, rudo, zamacuco, papanatas, tolondro, ciruelo, zote, mamacallos, mameluco, majadero, zopenco, mastuerzo, borrico, tonto, necio, obtuso, imbécil, mentecato, idiota, torpe, lelo (Sinónimos del Diccionario Ideológico de Casares). Pero ¿cómo describir esa circunstancia tan compleja de tontuelidad inconsciente? Decía padre Ramón que el que es tonto y lo sabe no es tonto del tó. Los imaginativos y bien humorados madrileños lo tuvieron fácil: para expresar la idea de tontuelo, tontaina, tontucio, tontuelidad integral e inconsciente (lo de con malicia o sin malicia es otra cuestión; con el tiempo, habrá de todo) ¡Ya está!: Gil (D.Gil) y-pollas(las dos jovencitas hijas suyas) = gil-i-pollas. Y cundió la especie por "el todo Madrid", que compuso esta palabra especial, castiza, nacida en la Capital del Reino y, puesta en circulación con el marchamo del Oso y el Madroño, siendo después exportada al resto de España, y ganándose a pulso el derecho de entrar en la Real Academia Española. ¡Estos madrileños son la releche!".(Fin del correo ´letrónico´ u ´emilio´, que de entrambas formas o maneras ´incorretas´ sabe uno ´de´ decirlo. Ah, y sic que ´me se´ olvidaba).
Mi señoría cree que ha merecido la pena la transcripción. ¿O no?
24-04-2010.
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Rufino. Muy curioso el origen del palabro,conseguido por una buena investigación. Pero me pregunto¿hay relación directa, e intransferible, del invento de la palabra con el cargo de Alcalde?. Tengo dudas razonables.
Está empezando el calor y las células grises ya no son lo que eran....
Cuídate. Rafael
Muy interesante y aclaratorio ¿podriamos aplicarselo a los miembros/as de este gobierno?, porque dicho de una manera suave son muy "tontuelos" los pobrecitos.
Vaya gilipollez.
Ya veo.
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez