(o “Y eso que no las iba a repetir…”).
Bueno, mi señoría da por sentado que vuesarcedes están ya en pleno uso de sus facultades físicas y mentales -las que tengan-, tras toda una noche de sueño reparador, porque anoche no es que estuvieran o estuviesen cansadillos, como yo les dije. No. Estaban destrozados. Noté perfectamente cómo cambiaban sus rostros al leer la palabra “descalandrajado”. Pusieron una faz de Rodríguez, que viene Obama… Y ya saben vuesarcedes que lo importante no es la cara que "se tiene" sino la que "se pone". Y mi señoría lo observó, porque no sólo uno es listo de nación (que por supuesto), sino que además conoce a fondo la intríngulis de las personas humanas. Y, en estas circunstancias, rápidamente detecté que, alrededor de un 89,4 por ciento (con un error menor de +-0,1) de vuesarcedes, al toparse con el participio del verbo descalandrajar se quedó como patidifuso, atónito, asombrado, cariacontecido…, ¡yo qué sé…! Y por eso dije, digo, “les veo cansadillos”, y me autoinculpé (“Claro, es que ya está bien de rollo”), pero hícelo con la sana intención de no herir sus sendas susceptibilidades o sensibilidades, ambas inclusive, si a bien lo tienen y aunque esté feo decirlo y así, porque lo que de hecho y aun de derecho ocurre es que uno, en el fondo, es buena gente. Y basta de circunloquios, perífrasis, digresiones, sanguarañas… ¿Ven? Ya están otra vez poniendo caras extrañas. Y todo proviene de lo mismo: de que desconocen su lengua oficial, cuya tienen la obligación (y el derecho) de dominarla, ¡coño! Pues váyanse a … www.rae.es, que uno no está para enseñarle la lengua a nadie, pues gesto es que interpretarse podría como de burla, mojiganga, ludibrio o mofadura, y eso es cosa que, a la sazón, no está en la intención (¡disculpen la cacofonía -on,on-, que es cosa mía!) de mi honesta señoría, que no soylo -lo de señoría- porque haya el oficio mandanguero de ser diputado, aunque enhorabuena trocaría mi “pensión” por su salario, con todas las mamandurrias (¡ah!, y sinecuras, que por algo nuestro país es aconfesional), que aquél –el sueldo- suele conllevar. (Bueno, la parleta hodierna es más inaguantable -¡léase “inaguantaibol”- que la de to morrow. Por ende, corto ahora también el rollo, caros pimpollos).
A lo que venía mi culta señoría: las fuentes de mis teorías economicofinacierasantirodriguezsalgadoscópicas búsquenlas “pinchando” aquí . Y habrá más, pero ahora no las recuerdo. Ha escrito uno tanto y tan bien acerca del tema de la crisis, el paro y sus secuelas… ¿O no?
15-01-2010.
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Rufino. Lamento discrepar con SS. Según la www.rae.es (en pié fuera gorros) los palabros:descalandrajos y descalandrar, no figuran en el diccionario.
Parece que hay una posible acepción aplicable a los hechos de ZParo, pero todavía no es oficial.
Dicho todo lo anterior, con todo mi cariño.
Cuídate Rafael.
Holgueme y hube gran sabor al comprobar que V.M. Vuesa Merced) ha tornado, o mejor dicho retornado, a su ya quasi olvidado estilo barroco-gongorino que tanta fama diole entre los plumíferos del buen humor. El que suscribe lo echaba mucho en falta.
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez