(o “Si dicen, que dizan; en no fuéndolo…”).
Un lector de estos cobardes que hay por el mundo mundial le escribe a mi señoría una carta, por supuesto anónima, en la que debía de decir cosas interesantes –la he roto sin terminar su lectura, porque me temía lo peor- pero cuando el tío no se ha atrevido a incluir su texto como Comentario a mi cuchufleta, malo. Y, ¡hala!, carta ordinaria, por correo, a este que lo es o parece ser el tonto del pueblo… Hombre, no: estas cosas no se hacen. En primer lugar, la epístola en cuestión comenta unas parletas que este universalmente conocido autor colgó en la red antes de los idus de noviembre; luego, elogia mi perspicacia en temas económicos, financieros y laborales, cosa a todas luces innecesaria, porque todo el mundo sabe qué autoridad es uno en esas cuestiones. Hasta el punto de que se me viene proponiendo desde hace varios años para Director General de una ONG que se llamaría “Se acabó la excusa del paro”. Lo que ocurre es que mi señoría les tiene dicho que o me pagan como si fuera o fuese un controlador aéreo de los más antiguos, es decir, de los de 900.000 € al año o que si no, no hay nada que hacer. Y así están las cosas.
MI señoría puede contar por decenas el número de ministros, jefes de Gobierno y mandamases en general de numerosas naciones de nuestro entorno y de lejanas tierras, ambas inclusive, si a bien lo tienen, aunque esté feo decirlo; puede la mi señoría contar por decenas, repito, los mozos (and mozas, oigan) de la calaña o “status” citado que están, dale que te pego, que les asesore, que les asesore, y ¿saben lo que uno modestamente les dice? Pues “tararí, que te vi”. Y me quedo tan pancho, tan tranquilo, tan inalterado. Esto se lo cuento a vuesarcedes en confianza, porque uno no tiene por qué darle un cuarto al pregonero, ni más detalles a los lectores. Y eso que lo que manifiesta éste de la carta en concreto es, según todos los indicios, una verdad como una casa, porque va él y escribe: “No sea usted imbécil. ¿Cómo van a darle la razón? Si ellos son los primeros que están persuadidos de que siguiendo sus pautas, las cifras del paro en nuestro país caerían vertiginosamente e incluso nos acercaríamos al pleno empleo, pero entonces, el negocio de los e.r.e.s, el de la pasta para los presuntos cursos de formación, el de las ayudas estatales millonarias a los dos sindicatos mayoritarios…”, oigan, y no he leído más. Y he descalandrajado la misiva -era de papel tela-, porque la cosa iba tomando un cariz que me he dicho: este desconocido, como anónimo ciudadano que se presenta, es capaz hasta de decir cosas políticamente “incorretas” (dicho sea en galaica lengua para mostrarle a vuesarcedes que uno es un políglota de toda la vida), y eso no, porque nuestro Presidente no lo puede estar haciendo mejor. Ahora, con Obama para arriba y para abajo… Lo que no sabe mi señoría es en qué idioma hablarán, pero al fin y al cabo eso es lo de menos. Además, que lo importante es que uno tenga la conciencia tranquila. Y si dicen, que “dizan”; en no “fuéndolo”…
Bueno, mañana les vuelvo a dar, por enésima vez, las fuentes principales de mis “dotrinas” (¡hala!, otro "vocablo" gallego) para acabar con el desempleo, porque hoy les veo cansadillos. Claro, es que ya está bien de rollo. ¿O no?
14-01-2010.
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Rufino. Año nuevo, presentacción nueva de la página de SS. No veo lo que va a ser Quesolandia.
En cuanto a las cartas y otras misivas que recibe SS, hay que recurrir al saber del pueblo: "Ladran, luego cabalgamos".
Cuídate.
Rafael
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez