(o “De por qué todo va tan mal”).
A pesar de que mi señoría le tiene oído decir y repetir -a la Vicepresidenta 1ª del Gobierno, creo -, acerca de varias cuestiones, que el Ejecutivo ha hecho, en cada caso, lo que había que hacer, es humano reconocer que en ocasiones se habrá pasado, y en otras, no habrá llegado. Bueno, humano, lo que se dice humano… Es que, miren vuesarcedes: a mi me “disconfusionó” mazo aquella distinción que hizo la ministra Aído sobre lo que existe y lo que es humano, porque claro, cuando una persona así dice una cosa será por algo que nuestras mentes de indigentes intelectuales no…, vamos que no…, eso, que no las comprendemos. Aunque si les soy franco, he de decirles… (No, el chistecito de “Queda inaugurado este pantano”, no. ¡Qué más quisiéramos que el dictador en cuestión hubiera o hubiese inaugurado más pantanos, y ahora no estaríamos con los "agobios anhídricos" (¡qué cursilería!) y los problemas de trasvase de que somos víctimas…); he de decirles que a mi señoría le ha tranquilizado mucho la relectura de un libro titulado “El principio de Peter” , del Dr. Laurence J. Peter y el escritor Raymond Hull, ambos inclusive, si a mano viene y aunque este feo decirlo (el latiguillo), que es un “Tratado de la incompetencia o de por qué las cosas van siempre mal”, y que justifica de alguna forma por qué está yéndose todo al carajo, gracias (¡de nada!) a una ciénaga de ineficacia profesional, académica y administrativa.
Para mister Peter, todo trabajador que está realizando una determinada tarea en su actividad laboral y está situado jerárquicamente en un nivel concreto del organigrama de la empresa , aspira siempre a que, realizando bien su tarea, se le ascienda al puesto inmediatamente superior, sin concienciarse de que el ser un buen profesional en el nivel en que se encuentra, no quiere decir que no vaya a ser un perfecto inútil en el nivel inmediatamente superior, ni más ni menos que porque, al ascender, haya llegado a situarse en lo que Peter llama su nivel de incompetencia, y a partir de entonces empezará a ser un mal profesional que lo hará, si no todo, casi todo mal. Y si esto ocurre no en una sola actividad sino en todas, imagínense vuesarcedes qué hecatombe.
El enunciado del principio en cuestión afirma simplemente (¡oído al parche!): “En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia”.
¿Cómo se les queda el cuerpo a vuesarcedes a la vista de esta teoría? Aplíquenla al ámbito político y verán cómo muchos de los próceres tanto del partido que nos gobierna como del grupo de la oposición pueden haber alcanzado ya su nivel de incompetencia. Y así nos luce el pelo. ¿O no?
12-01-2010.
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez