(o “Hacia un Pacto de Estado de ´presunción de delincuencia´”).
Uno ha escrito ya chirigotas sobre casi todo. Unas sobre personas, otras sobre animales, otras sobre cosas...Y es que, claro, en 706 parletas normalmente cuchufletosas que llevo contabilizadas, como número de las que ha dado mi señoría al mundo mundial desde esta tribuna de Periodista Digital se pueden decir muchas tonterías, simplezas, necedades, memeces, absurdos, etc., pero también se pueden difundir muchas genialidades, agudezas, sagacidades, astucias, etc. Ni que decir tiene que los genios optamos por éstas, y son los imbéciles los que se deciden por aquéllas. Sin duda, vuesarcedes conocerán a más de un imbécil, aunque nunca sabrán si, entre ellos, han de contarse o no cada uno de vuesarcedes por la dificultad que implica el “nosce te ipsum” de que hablamos los filósofos, pero no se preocupen porque habiendo tantos (imbéciles, digo), da igual uno más que uno menos, o sea que… Sólo los privilegiados, después de habernos hecho un test de inteligencia y de haber dado negativo… Ah, no: positivo, porque si damos negativo, malo. Y lo malo es que igual dimos negativo…
Bueno, a lo que estamos. Mi señoría quiere hodierna (dado cómo está el cotarro en esta nación, discutible y discutida, ambas inclusive, si a mano viene y aunque esté mal decirlo –este es un latiguillo, ya saben vuesarcedes-); quiere hodierna, repito, proclamar "urbi et orbi" lo que le escuchara o escuchase, en una tertulia de esas de la tele, que se caracterizan porque siempre hablan dos o más a la vez, más el moderador, que con harta frecuencia quiere dejar patente que él sabe “de lo que sea” cantidad… ; le escuchara o escuchase, decía, a don Pablo Castellano, insigne extremeño como mi señoría, "manque" él de Cáceres “and I of Badajoz” -sí, es que domino lenguas y así- rectificar a un contertulio, diciéndole que “nada de presunción de inocencia” sino “presunción de indecencia”, frase que este famoso autor que pergeñando está con tanto acierto esta chirigota o cuchufleta, osa ampliar a “presunción de delincuencia”, para aquellos -fundamentalmente políticos- a los que les venga estrecha la calificación de indecentes. O sea, que además de pagarles… Sí, el refrán o adagio dice: “Encima de cornudos, apaleados”. Pues eso…
Dicho lo cual (y, por cierto, muy elegantemente y bien), mi señoría quiere proponerle a vuesarcedes que ” lo very well, Manuel” –es que ya he dicho que sé lenguas, tíos- sería llegar a un pacto de Estado según el cual quedase derogado el principio de “presunción de inocencia” y se sustituyera o sustituyese por el de “delincuencia”, dejando claro que aquí, en Trincolandia (¡gracias, señor Camacho “of ABC”!), todos somos delincuentes mientras no se demuestre lo contrario… Y, a veces, aunque se demuestre. ¿O no?
26-10-2009.
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez