Ayer nos sorprendía, como siempre, en el ABC, ed. Madrid, el ingeniosísimo humorista don Antonio Mingote, con un chiste gráfico de esos suyos, que solo él –y no mi señoría- sabe contar. Pero como últimamente en esta nación, discutible y discutida, cada quien hace lo que le da la real gana, a mi señoría, como escribidor habitual y cronista oficial de Puerto Hurraco, le da la real gana de reproducir el chiste en cuestión, narrándoselo a vuesarcedes. Y como presiento que voy a realizar tal tarea a la perfección (como todo lo que hace mi señoría), seguro que a don Antonio no le va a molestar en absoluto que consume (de consumar, que no de consumir) mi deseo. Harelo. Y, por ende, ahí va, a renglón seguido.
Aparecen en la ilustración del chiste tres personajes fácilmente identificables. En el centro, el todavía Presidente del Gobierno de España, señor Rodríguez, en actitud saltarina, porque saltando está, de hecho, a la comba. A la izquierda, como no podía ser de otra forma, del espectador o lector está don José Blanco, a la sazón ministro él de Fomento, que no es ni más, ni menos que un señor bajito, como el autor de esta cuchufleta, y al que otrora llamábamos Pepiño Blanco, político popular -aunque no del PP, claro-, muy apreciado por las socialistas y los “socialistos” que son, para entendernos, los del puño y la rosa. Vuesarcedes seguro que ya saben de quién se trata. Y el tercer personaje , el que aparece a la derecha (aunque tampoco sea de derechas), en el dibujo del chiste, para mí que es una ilustre dama, política ella, que si no me equivoco pertenece a la saga de los Pajín, famosos en Benidorm, ambos inclusive, si a mano viene, pese a quien pese y por si acaso (esto es un latiguillo de mi señoría).
Bien, pues don José Blanco y doña Eire Pajín (ambos inclus…, el latiguillo de antes), están ellos en “los” sendos extremos de la cuerda, accionando la comba, mientras el todavía Presidente del Gobierno de España, señor Rodríguez, salta -a la comba, por supuesto- y entre tanto musita al mismo tiempo, o sea, simultáneamente o a la vez, un profundo pensamiento de esos que él improvisa, como al parecer hace en sus discursos cuando ofrece derechos sociales e incluso mamandurrias. Y va y dice, dice:
“El fracaso escolar no significa nada. La educación del pueblo se mide por la docilidad con que el personal paga los impuestos que dispone el Gobierno”. (Pié de la viñeta).
¡Cáspita! Y se temía mi menda que no se hubiera o hubiese sacado ninguna conclusión del Comité Federal del PSOE; sin embargo, don Antonio debe haber intuido ésta y la ha dejado plasmada en su chiste. Me malicio que tal vez sea una de las variables en función de la cuales se pueda calcular el Índice de la FIB (Felicidad Interior Bruta), interesante materia sobre la cual mi señoría les tiene prometida, a vuesarcedes, una chirigota monográfica. ¿O no?
21-09-2009.
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez