Dizque los socialistas, en la reunión hodierna, en la calle Ferraz supongo, van a dejar patente que están con el todavía Presidente del Gobierno de España, señor Rodríguez. Sí; que están con él, vamos. Es más: hay quien adelanta que van a manifestar paladinamente, urbi et orbi, para que se entere hasta el gato del señor Sánchez Dragó de que son partidarios de que se nos aumenten los impuestos a los desgraciados de los contribuyentes. Que suba todo, vamos. Sin embargo, la derechona, como son como son, porque “hay que ver, hay que ver las faldas que hace un siglo usaba la mujer”, tal vez acabe solicitándole al ministerio de Sanidad hasta la retirada de la venta en Farmacias de la Viagra; es decir, quieren oponerse a todo aquello que pueda provocar subidas de cualquier tipo. Y tampoco es eso.
Estudios sociológicos ejemplares, por no decir paradigmáticos, han venido demostrando desde la edad media -unos 40 años- que todo ciudadano que sea partidario de que le suban los impuestos, normalmente no está en su cabales, sobre todo por la incidencia que ello puede tener no sólo en el PIB (cfr."El PIB español ´versus´ el PIB francés") sino incluso en la PIBA (cfr. “La ´desmachificación´ del PIB”).
Es cierto que los mejores politólogos del mundo mundial, conmigo a la cabeza y un tal Rodríguez a los pies, ambos inclusive,si a mano viene,pese a quien pese y por si acaso (es un latiguillo), consideramos que “modelnamente” , tanto al PIB como a la PIBA no se les puede considerar como baremos de nada. Están obsoletos y por ende (bueno, por ende y por muchas cosas más), ya no hay quien dé por ellos ni un simple maravedí. A partir de la última legislatura del Gobierno de Aznar, el módulo psicodélico aunque poco anabolizante y desfibrilador (¡hala!),que se suele utilizar en las mejores Clínicas de Puerto Hurraco, es el FIB.
¿Y qué es el FIB?, se preguntarán vuesarcedes. Y mi señoría, que no tiene pelos en la lengua, les contestará: Buena pregunta, coño. Pero como este menda lerenda confía en que los susodichos socialistas, en la reunión citada “ut supra” (bueno, tan “ut supra” que ha sido en la primera línea de esta chirigota) lo cuenten, limitareme, por el momento, a traducirle esas siglas a vuesarcedes. La FIB es la Felicidad Interior Bruta, magnitud a medir si se quiere saber cómo está de satisfecho o de jodido el personal. Ni que decir tiene que el valor del Índice de la FIB les interesa más que el del PIB o el de la PIBA.
¿O no?
19-09-2009.
Domingo, 27 de mayo
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez